martes, 1 de julio de 2008

EXORCISMOS

EXORCISMOS

Quiero dedicar unas palabras al interesante tema del exorcismo y de las manifestaciones del Demonio entre los hombres. No es que me haya dedicado a estudiar este tema a fondo, pero sí tengo algunas ideas que exponer acerca de este particular.

Mi interés respecto a este tema, viene de que como he vivido en dos países distintos, en dos culturas distintas, he vivido el asunto de los exorcistas, los exorcismos y las posesiones demoníacas, de manera muy diferente.

Al llegar a España me encontré que aquí se hablaba de los exorcistas y las demonios encarnados en el cuerpo de los humanos, de dos maneras diferentes: unos hablaban al respecto como un tema estrella dentro de las historias de miedo, otros, como algo en lo que creen, pero de lo que no se habla apenas, por temor a atraer a lo demoníaco.
Tanto la novela de terror, como el cine de ese género, han tenido a las historias de posesiones y de las presencias del “maligno” como una constante. Son varios los filmes que han tratado este tema con un gran éxito de taquilla, y hasta se sabe que actores y productores que se embarcaron en la aventura de tratar estos temas en la gran pantalla, murieron de manera misteriosa y trágica. De esto podríamos hablar largo y tendido en otra oportunidad.
Luego, existen ciertas ciudades y pueblos españoles con una fuerte tradición de posesiones y de exorcismos. Hay incluso, ciertos sacerdotes católicos que se han especializado en este tipo de rituales en los que armados de La Biblia, los rosarios y el agua bendita, pretenden, en nombre de Dios Todopoderoso, hacer salir del cuerpo de una persona la encarnación del diablo.

Quizás el más conocido es el padre José Antonio Fortea, quien es uno de los pocos religiosos católicos españoles con licencia vaticana para ejercer este tipo de acto ritual. A cada rato se le ve aparecer en televisión o en entrevistas en los más disímiles medios de comunicación. Allí él explica sus experiencias y trata de convencer a propios y a extraños de que él no es un charlatán.
Hasta aquí todo muy bien. El asunto está en que en Cuba estos temas nunca se han vivido de este modo.

No voy a negar que en la isla había visto las películas sobre personas endemoniadas y exorcismos, pero siempre lo viví allí como algo propio del cine, de lo novelesco. Jamás vi que nadie allí, ante un caso de este tipo, fuera con un padre de la iglesia católica para pedirle que atendiera a un “endemoniado”.

Lo curioso es que en Cuba ver convulsionando a una persona, es mucho más natural que en España. Lo que pasa es que cuando en la isla a alguien le sucede algo de esto, nadie piensa que se trata del demonio. Lo más lógico es que se piense que se trata de un espíritu, ya sea su espíritu guía, es decir, su guía espiritual, o por el contrario, un espíritu “oscuro” que se ha apoderado de él, o que se le ha pegado porque se lo han enviado para hacerle daño, o simplemente porque es una persona “recogedora”, es decir, nacida con el don de atraer hacia el interior de su cuerpo a los espíritus.

En Cuba, ante un caso de este tipo, siempre trabajan con la persona afectada, un espiritista, un santero, un palero, pero nunca, un sacerdote de la iglesia católica.

Yo mismo he estado en sesiones espiritistas y cuando un espíritu maligno, o como le decimos allí, un “espíritu oscuro”, una “enviación”, se manifiesta poseyendo a alguno de los presentes, los sacerdotes de las religiones afrocubanas allí presentes, mandan a agarrar a la persona. Casi siempre lo sujetan entre varias personas, porque son seres que muestran una fuerza inusitada. El sacerdote en cuestión, ya sea un “tata” (sacerdote palero) o un babalocha o un babalao (sacerdotes santeros) le abren los ojos al ser poseído, con una técnica que ellos conocen. Luego con el crucifijo en la mano, se le acerca a los ojos y se le dice algo así:
“Aquí tienes a Jesucristo. Por encima de este poder tú no puedes pasar. Dinos quién eres y a qué vienes, o en su defecto, quién te envió. Si te ha enviado un brujo para que hagas daño a alguna de las personas presentes, di a quién tenías la misión de hacerle el mal”.

En este punto el espíritu que ha poseído a la persona, debe dar las explicaciones que se le han pedido. Algunos se resisten a hablar, eso es cierto, pero en ningún caso se le ocurre a ninguno de ellos decir las cosas que le dicen a las personas o a los sacerdotes católicos aquí en España, Estados Unidos o Europa, me refiero a decir que son Satanás o cosas por el estilo.

Cuando veo en la televisión vídeos donde esos espíritus que han poseído a un cuerpo, se ponen a sugerir que son el demonio, me enfermo de la rabia, y me compadezco de la persona poseída, porque tienen delante a unos personajes que no conocen de verdad sobre el fenómeno que están presenciando, y no tienen el poder suficiente como para enfrentar a estos espíritus malvados.

En Cuba, los sacerdotes de la santería y la palería, sobre todo los paleros, tienen un poder análogo al poder que manifiestan estos seres. Es cierto que es un poder que no viene de Dios, sino que viene de fuerzas oscuras, pero esos sacerdotes pueden usar esos poderes en estos casos para librar a estos seres endemoniados de su padecimiento, y lo hacen en 5 minutos. Nada que ver con estos sacerdotes que a veces se pasan días luchando de manera torpe contra esos espíritus obcecados que poseen a ciertas personas.
Esos espíritus malignos, se hacen pasar por Satanás y se burlan de los sacerdotes que pretenden combatirlos sólo con agua bendita y con el crucifijo.

Los brujos cubanos ante un caso de este tipo, le preguntan a los espíritus, quiénes son, y qué están haciendo allí. Puede que se trate de un espíritu bueno, que está mal y viene simplemente buscando la ayuda de los mortales. En tal caso se le da luz, se le rezan oraciones, se les canta, si tienen sed, se les da de beber o de fumar y se les orienta cómo deben aceptar el paso al mundo de los muertos.

Si es un espíritu familiar de alguno de los que está allí, se le encarga al familiar vivo que tome la responsabilidad de ayudar en la evolución espiritual de ese ser querido en malas condiciones en el plano espiritual.
A veces son espíritus que no son familiares de nadie y dicen que desean quedarse con el brujo, y éste se lo lleva a su casa y lo pone a trabajar para él.

En el peor de los casos, puede que el espíritu que han enviado, esté tan obcecado, que no quiere otra cosa que cumplir la misión que se le confió. Muchas veces son espíritus a los que se les ha pagado para que maten a una persona viva.
En tales circunstancias, se hacen dos cosas:
1-Se le prende fuego al espíritu. Se hace un círculo de fuego alrededor de la silla donde está sentada la persona poseída. Luego se saca de allí al cuerpo del poseído, y una vez hecho esto, ya esta persona regresa a la normalidad, porque el espíritu no puede salir del círculo de fuego sin quemarse.
En ese caso, como existe el peligro de que el espíritu te siga persiguiendo, se le hace un rompimiento a la persona para alejar completamente todo lo malo que pueda tener encima la persona. Esto ya se hace en un cuarto de brujo frente a la prenda, o la nganga, que es quien se hace cargo de atajar al espíritu oscuro o la magia negra del tipo que sea.
2-También se puede embotellar al espíritu. Esto se hace metiendo una botella vacía en la boca de la persona poseída, y se le obliga a soplar, y cuando sopla, el espíritu pasa automáticamente a la botella. Luego se tapa bien tapada y se lanza la botella al mar. De hecho los espíritus temen mucho a que los embotellen, así que en cuanto los amenazas con embotellarlos, ellos mismos juran que se irán, o imploran para que no le hagan ese tipo de cosa.

Muchas veces, cuando he visto en sesiones espiritistas este tipo de casos, casi siempre son los propios espíritus protectores nuestros, los que dicen qué es lo que se debe hacer con el espíritu en cuestión, y muchas veces son nuestros espíritus protectores quienes dicen quién es el espíritu oscuro y a qué vino, aunque siempre se le interroga. Eso sí, como estos pueden mentir, siempre se pide a los muertos una confirmación de lo que está diciendo el espíritu intruso.

No es que dentro de las creencias afrocubanas no se crea en la existencia del Diablo. Ellos sí creen en él, pero lo conciben de otro modo, y al menos yo, jamás he escuchado que se le asocie a este tipo de posesiones corporales. Más bien es una energía que se invoca cuando se hacen trabajos fuertes de magia negra.
Ojalá algún día estas enseñanzas venidas de África, referidas al trato con personas poseídas, se propaguen por occidente. De este modo no se harán sufrir tanto inútilmente a estos endemoniamos, que aparte de sufrir la presencia de espíritus malignos dentro de ellos, tienen que sufrir también el desconocimiento de estos sacerdotes y de otros, que pretenden ayudar de muy buena fe, pero que en la práctica demuestran no estar verdaderamente preparados para enfrentarse a este complejo fenómeno espiritual.
TADEO

miércoles, 18 de junio de 2008

DIANA HA MUERTO

DIANA HA MUERTO

Con honda tristeza he recibido la noticia de la muerte de la perra de mi casa de Cuba. Se llamaba Diana, y era una perrita sin pedigrí. No era una perra de raza ni mucho menos, pero era un ser entrañable con el que compartimos nuestra vida durante los últimos 12 años.

Recuerdo perfectamente cuando llegó a casa. Mi cuñado andaba de visita con su hija en casa de un amigo, en un poblado cercano a Trinidad de Cuba, y mi sobrina , quien tenía por entonces apenas 4 años, se enamoró de la perrita nadamás verla. Así que no hubo manera de separarlas, y de este modo, después de muchos años, volvimos a tener perro en nuestro hogar.
Era la primera vez que veía un perro en casa. Yo siempre fui más de felinos que de canes. Es una pena que la era digital y la fotografía llegara tan tarde a mi vida. De lo contrario, tendría un post con todos los gatos que he tenido en mi vida, algunos de ellos, verdaderas preciosuras.

Pero cuando Diana llegó a nuestras vidas, los pocos gatos que visitaban la casa, ya no lo hicieron más para quedarse. Diana los echaba a todos, y ay de ellos si ella veía que yo me ponía a acariciarlos.

Al final, la perra nos robó el corazón a todos. Yo tuve con ella una relación muy especial. Jugábamos mucho juntos, cazábamos ratones en el patio, nos encargábamos de jugar a vigilar la casa, le daba de comer, bailábamos, en fin, y bueno, como era tan cariñosa, siempre estaba buscando mimos, que ella misma pedía. Siempre estaba encima de mí.
A mí me gustaba mucho que fuera así de cariñosa, y no me molestaba para nada, incluso, que apenas me dejara comer con tranquilidad, pues se pasaba la vida pidiéndome que compartiera con ella mi comida.

Me tenían prohibido en casa darle de comer, porque así se malacostumbraba, y la verdad es que a ella la tenían muy enseñada a hacer sus necesidades donde tenía que hacerlas, y a comer en su plato y sólo cuando le tocaba. Nada de robarse la comida de sus dueños, pues sabía que sería castigada.

También se encargaba Diana de mantener a raya a los pavos, patos, gallos y gallinas de la casa. Ella disfrutaba de ese estatus especial que le permitía ser la única con derecho a pasar al interior de la casa. El resto de los animales, sabían que tenían que permanecer en el área del patio y los corrales, y bueno, ella nos ayudaba a imponer la disciplina en ese aspecto.

Diana tenía una peculiaridad. Había personas a las que odiaba. Las menos, pero había algunas personas a las que siempre les ladraba y les sacaba los dientes. No sabemos qué les veía, pero algo de ellos la sacaba de sus casillas.
En casa jamás mordió a nadie, pero en la calle agredió a una mujer que pasaba por allí, y en casa del vecino, también mordió a dos personas más. Por eso recibió su castigo, y por eso, no la dejábamos salir demasiado a la calle. Sus arranques de ferocidad, rarísimos en verdad, hicieron que sobre todo fuera de casa, se la respetara, y suponemos que eso ayudó a alejar a los ladrones.

Sin embargo, no era una perra conflictiva ni de estarse peleando con otros perros. Más bien era una perra cobarde, de esas que no se metía en nada.

Pero sobre todo la recordaré por lo humana que era. Imitaba a las personas en todo. Era como una mujer más de la casa. Recuerdo cuando mi hermana parió, y estaban todas las mujeres mirando en la cuna a la recién nacida, ella también se puso en dos patas para ver a la bebé, y eso que no la dejaban acercarse, pero ella estaba pendiente de todas esas cosas.

Nunca olvidaré como venía por las mañanas a mi cama y me despertaba muy dulcemente tocándome con su patita. Así conseguía que le diera de desayunar. Eran despertares felices para mí, pues difícilmente alguien me podía dedicar una sonrisa tan dulce como ella.

Mi hija Alma se encariñó mucho con ella y se hicieron amigas inseparables. También quiso siempre mucho a mi mujer, y aunque visitamos la isla cada 2 años, siempre se volvía loca de contenta cada vez que nos veía aparecer.

Tal vez a estas alturas se preguntarán por qué he puesto esta entrada en ese blog dedicado a mi vida mágica. Pues bien, resulta ser que en Cuba siempre se ha dicho que los perros son hijos de San Lázaro, la deidad de la salud.

Hace unos meses, mi hermana mayor entró al salón de operaciones para realizarse una radical de mama, y su vida estaba en peligro. Ese mismo día, mientras la operación se realizaba en el hospital, Diana cayó muerta como fulminada.

Mi madre en cuanto la vio morir, supo lo que había pasado. Los espíritus protectores de la familia ya nos lo habían avisado:

Si hay peligro de muerte para alguno de ustedes, nosotros nos encargaremos de dirigir esa energía contra algún animal de la casa, así que siempre tengan animales aquí, que eso nos sirve de gran ayuda.

Mi hermana salió bien de la operación, y parece ser que ha terminado venciendo el cáncer que padecía, pero nuestra querida Diana se ha ido. Sólo quiero agradecerle con estas palabras todo los buenos momentos que nos hizo pasar, toda la alegría que sembró en nuestros corazones, lo bien que cuidó de nuestra casa, y finalmente, como ofreció su vida para que mi hermana mayor siguiera viva y entre nosotros.

Querida mía, mi dulce Diana. Donde quiera que estés, no nos olvides. Nosotros nunca te olvidaremos.
TADEO

lunes, 9 de junio de 2008

MI CAMINO ES DE PASTOR


MI CAMINO ES DE PASTOR

Siempre recordaré con amor mis años de profesor en Cuba. Sabía que mi vida dedicada a la docencia no sería muy larga, y por esa razón, quise vivir intensamente esa experiencia. Me entregué de una manera muy especial a mis alumnos, y de aquellos 3 años en los que desempeñé las funciones de profesor de Historia y Filosofía en los dos institutos donde trabajé, guardo muy bonitos recuerdos (algunos malos también) y un montón de anécdotas. Hoy quiero contarles una de las más alocadas.

Un profesor de filosofía marxista que echaba las cartas, leía las manos, sabía de numerología, interpretaba sueños, demostraba tener un amplio conocimiento sobre todas las religiones populares de la isla, se iba de vacaciones a Europa, escribía versos, demostraba tener conocimientos sobre el resto de las asignaturas, no era lo más normal en Cuba, así que ejercía una fuerte fascinación sobre mis alumnos.

Ellos decían que odiaban mi asignatura, pero que amaban a su profesor, y que por sólo escucharme y compartir conmigo, venían gustosos a mis clases.

Una de estas chicas fascinadas por su profesor, llegó a su casa hablando de mí.
-Mamá, sabes, tengo un profesor que echa las cartas, lee las manos, etc, etc.
Esa buena mujer, que era practicante de la religión Pentecostal, una de las formas de protestantismo más extendidas en Cuba, se horrorizó ante las palabras de su hija, así que en cuanto pudo, pidió la palabra en su iglesia, en medio de una reunión religiosa, y dijo delante de todos, que en el instituto donde estudiaba su hija, había un profesor satánico que le estaba comiendo la cabeza a los niños y que los tenía muy enganchados, al punto, que ellos no dejaban de hablar de él.

Pidió encarecidamente a sus compañeros feligreses, que se juntaran todos en oración para pedirle a Dios que expulsaran del colegio a ese profesor.

En Cuba, donde quiera que se reúnen personas, hay agentes de la seguridad del Estado espiando, y este curioso hecho, no pasó desapercibido para el señor chivato. Enseguida la información pasó por los canales establecidos, hasta que me encontré en la dirección de mi colegio, hablando con mi director.

Él, que es una bella persona, y que era un buen amigo, me contó que mi nombre había sonado en esa iglesia y que la seguridad del Estado se había encargado de hacer llegar esa información al instituto para que yo estaría prevenido.

Esa misma noche me aparecí en el templo. Me senté y participé con ellos de lo que allí se efectuó. Al finalizar la misa o lo que fuera, llamé aparte al pastor y le dije que me había enterado que allí se había realizado una oración masiva para pedirle a Dios que echaran del trabajo al profesor de filosofía del instituto. Él me lo confirmó, entonces yo muy cínicamente me presenté.

Yo soy el profesor de filosofía. Le dejé claro un par de cosas a ese señor. Entre ellas, que yo no era ningún demonio, que incluso, tenía a Jesús como uno de mis maestros, que no me era ajena la doctrina cristiana, y le dejé claro que creía que del mismo modo en que Dios lo tenía a él allí al frente de esa iglesia, a mí me tenía en el instituto, ocupándome de la formación filosófica de mis alumnos. Le dije que yo era también un pastor, a mi manera, pero un pastor. Que no creía que estaba poniendo malos pensamientos ni que estaba dando un mal ejemplo a mis alumnos.

Le dije que en nombre de Jesús no se podía pedir el mal para el prójimo. Le expliqué que yo era un trabajador que se ganaba la vida honradamente impartiendo las materias correspondientes en mi centro escolar, y que si yo me quedaba sin trabajo, me iban a condenar al hambre y a la mala vida, y me aseguré de que ese tipo de oración anticristiana, no se repitiera más en aquel templo. Le pregunté si pensaba que era de Dios o del Diablo que allí se orara para hacer daño a una persona.

Al salir de allí, y ya de camino a casa, me pasó algo muy lindo. Una pareja de turistas recién casados se encontraban desorientados en medio de las laberínticas calles del casco viejo de mi ciudad y me pidieron que les indicara dónde estaba su hotel.

Como es costumbre en mi país, les dije que los acompañaría hasta la puerta del hotel, si no les resultaba incómodo. Así lo hicimos. Allí, en la entrada del motel Las Cuevas, nos pusimos a conversar. Recuerdo que les dije: “Miren, aquello que se ve a lo lejos, son las luces del instituto donde yo trabajo como profesor de filosofía.

Les conté que venía de la iglesia pentecostal y todo lo que allí me había acontecido. Les hablé de mis creencias religiosas, de las religiones en Cuba, de la historia de la nación, de la historia de la ciudad, y tan impresionados estaban conmigo, que me invitaron a beber algo en alguno de los bares o chiringuitos para turistas de los muchos que por allí había.

Los llevé a uno de esos sitios y nos pedimos algo de beber mientras continuábamos con nuestra conversación. Entre las cosas que les conté y que les asombró mucho, les dije que yo estaba recién llegado de España. Les conté de mi novia bilbaína, y de la posibilidad de que yo me fuera a vivir a la “Madre Patria”.

Luego, los llevé a mi casa, les mostré las fotos que hice durante mi viaje por España, y les regalé unos libros y hasta les confié un paquete para que lo entregaran a un amigo en Santa Clara, ciudad a la que ellos pensaban visitar al día siguiente. Nos hicimos fotos, y luego aquí en España nos hemos mantenido en comunicación.

Varios años después, para mi sorpresa, asistí al despertar espiritual de esta chica. Me confesó en una mail que ciertos sucesos ocurridos en su vida en los últimos tiempos, la habían hecho abrirse al conocimiento del mundo oculto. Y que al adquirir esta nueva conciencia, muchas de mis palabras dichas años atrás, empezaron a tener sentido en su mente.

Ella quería que yo lo supiera, y yo, por supuesto, me alegré mucho por ese paso en su evolución espiritual. Hoy en día, estamos en contacto, ya no sólo como amigos, sino también como hermanos espirituales.

Pero lo más importante de todo esto es que el encuentro con aquellas personas sensibles a mi prédica, nadamás salir del templo pentecostal, fue la confirmación de Dios de que seguía confiando en mí y en mis aptitudes para ser pastor de hombres. Fue un guiño suyo, fue su manera de decirme:

"No tengas miedo, que yo estoy contigo, y eres digno de toda mi confianza."

TADEO

martes, 27 de mayo de 2008

OSMANY ORTIZ


OSMANY ORTIZ

Aquí, junto a mi esposa y a mí , tienen la imagen de Osmany Ortiz, uno de mis grandes amigos. Tal vez el último gran amigo que he hecho. Uno de esos que llegan al final de la jornada, cuando ya crees que no volverás a fabricar una amistad tan estrecha como aquéllas formadas durante la niñez o la adolescencia.

Osmany es una de esas personas curiosas de mi ciudad, cuya personalidad no deja indiferente a nadie. Yo lo conocía de vista, y de él sabía que era pintor y hacía unos cuadros muy raros, llenos de planetas y luces estelares.

Recuerdo perfectamente su imagen caminando por las calles de la ciudad cuando aún no nos conocíamos. Su andar era airoso, y se vestía y llevaba el pelo de un modo particular, y por eso atraía las miradas de los demás. También mostraba una sonrisa franca y una especie de aura mística muy especial.

Varias veces me encontré con personas a los que al hablarles de temas místicos, me decían:
“Hay un chico en este pueblo que dice esas mismas cosas que tú dices”. Se llama Osmany. ¿Lo conoces?
Yo respondía que sí. Así que me invitaban a visitar su casa.
-Ve donde él y dile que te interesa la metafísica. El te atenderá sin problemas. Es una persona muy franca y amistosa.

Sin embargo, yo nunca fui por su casa. Me parecía un poco loco eso de aparecerme en casa de un desconocido.

Pero cuando las cosas van a suceder, suceden.

Un buen día salía yo del instituto donde trabajaba, y camino de la entrada me di cuenta que llegaban unas personas que seguramente querrían verme para una reunión de la Juventud Comunista. Como yo había estado de guardia la noche anterior, me moría de sueño y de cansancio y ya no aguantaba un minuto más allí, así que me fui sin dejarme ver.

Al atravesar el umbral de la puerta, me tropecé con Osmany, quien acababa de dejar allí en el colegio a su hermana, la cual, por cierto, era mi alumna. Él andaba en bicicleta y yo me disponía a marcharme andando, conciente de que tendría que recorrer aquellos 4 o 5 km que me separaban de mi casa.

De repente sentí que Osmany me habló.
-¿Vas para la ciudad?
-Sí, le respondí.
-Sube a la parrilla que te llevo.
Subí sin pensármelo dos veces y ahí, empezamos a conversar.
-¿Tú sabes quién soy yo? Me preguntó él.
-Sí, yo te conozco de vista. Tú eres Osmany, el pintor, como no. Eres bastante popular en el pueblo. Además, tenemos amigos comunes.
-Yo también sé quien eres, pues mi hermana me ha hablado mucho de ti.
Me dijo que me podía dejar cerca de mi casa, pues tenía que pasar a recoger unos casettes de música que le iba a prestar un amigo. Me dijo que le gustaba mucho la música new age y todas las músicas étnicas, cosa extraña en un país donde la gente consume sobre todo música salsa y y otras músicas igual de populacheras.
-Sabes, tengo aquí conmigo una cinta de música medieval, le dije.
-¿Sí? ¿Me lo puedes dejar para grabarlo? Si pasamos por mi casa ahora, lo grabo en un momento.

Así lo hicimos. Subimos a su casa. Me brindó un refresco y en aquella acogedora estancia comenzamos a conversar y para nuestra sorpresa, comprobamos que éramos muy parecidos en cuanto a gustos y maneras de concebir el mundo.

Nos sentimos tan bien conversando de metafísica, de historia, de pintura, de literatura, que las horas se nos pasaron volando, y desde entonces, empecé a visitar su casa casi a diario. Y así fue hasta que me marché de la isla.

Curiosamente, Osmany, a quien todos en ese mundo de lo paranormal, consideraban un gran ser, empezó a rendirme culto, a mostrarme pleitesía en público. Decía reconocer en mí a un gran ser, y nunca supe por qué. Él estaba maravillado por mis conocimientos y facultades paranormales, y se sentía feliz de ver que una persona con el reconocimiento social que yo tenía en la ciudad, fuera uno de los suyos. La verdad es que la admiración era recíproca.

Osmany parecía saber de mí, cosas que yo desconocía. Confiaba tanto en mi luz, le hablaba tan bien de mí a todos, que no podía más que sorprenderme, sobre todo viniendo de una persona como él, a quien no vi jamás tomar a nadie por maestro. Todos venían a él como discípulos.

Para colmo, un día pasó algo entre nosotros que no hizo más que fortalecer esa idea que de mí tenía. Estando Osmany en Alemania, encerrado en la casa de un extravagante personaje que lo sacó de la isla para que pintara para él durante tres meses, lo invitaron a probar unas galletas fabricadas con cierta sustancia alucinógena.
Comerlas le produjo un estado alterado de conciencia muy extraño. Estaba eufórico, y según me cuenta, vio cosas muy raras y sintió cosas muy raras. Sus facultades para percibir la realidad se acrecentaron y en medio de una visión mística inexplicable para la conciencia ordinaria, empezó a gritar desesperado como llamando a alguien:
-Chamán, Chamán, Chamán.
En ese mismo instante, algo raro sentí dentro de mí y dije a mi esposa:
-Llamaré por teléfono a Alemania. Quiero saber de Osmany.
Lo llamé y le dije:
-Dime, ¿cómo estás? ¿Qué te ocurre?
Mi amigo sintió una alegría inmensa al escuchar mi voz. Me dijo muchas cosas raras que ahora mismo no vienen al caso, pero desde entonces, Osmany sigue pensando que ese Chamán soy yo, y no creo que nadie le haga cambiar de parecer.

Tal vez, a consecuencia de esto mismo, cuando me fui a casar, me dijo que nos pintaría a mi esposa y a mí en un cuadro. Nos hizo posar para él, y cuando el trabajo estuvo concluido, mi esposa me dijo:
-Ese Osmany está loco. Te ha pintado con un aura, con una especie de nimbo. Vamos a decirle que lo arregle. Así que volvimos a su casa con el cuadro y le dijimos que esa aura que me había pintado, tal vez sería mejor quitarla.
Pero Osmany dijo:
-No se la quitaré. Yo he pintado a Tadeo como lo he visto. Esa luz yo se la veo, y no pienso quitarla, y no se hable más.

TADEO

viernes, 23 de mayo de 2008

EL SECRETO OCULTO DE LOS AZTECAS


EL SECRETO OCULTO DE LOS AZTECAS

Dicen que cuando los españoles llegaron a Teotihuacan, la espléndida ciudad azteca por entonces abandonada, se quedaron boquiabiertos ante tanta majestuosidad.
¿Cómo era posible que una ciudad tan magnífica se encontrara allí en tal condición de abandono? Muy poco se sabe al respeto.

Cuando Hernán Cortés y sus hombres, preguntaron a los nativos sobre lo allí sucedido, no consiguieron de ellos, respuestas demasiado claras. Las razones que les referían, apenas resultaban entendibles para la mentalidad occidental.
Ellos explicaban, entre otras cosas, que:

“En un mundo muerto, un dios humilde y enfermo, Natuatzin, encontró en este lugar al dios Tecuciztecaltl, que hacía penitencia. Ambos se arrojaron al fuego sagrado, se convirtieron en la quinta luna y el quinto sol, edificaron las pirámides y crearon al hombre.”
Teotihuacan significa “Ciudad de los Dioses”. Parece ser que allí la vida religiosa estaba en el centro del pensamiento de sus moradores. Me temo que los sacerdotes encargados de preservar su sabiduría ancestral, contaban con todo el poder necesario para hacerlo.
No soy un experto en el tema, así que no me extenderé demasiado en estas cuestiones. Sólo quiero contarles algo que me pasó una vez que me acerqué al universo de la cultura azteca.
Hace ya tres años, en 2005, me acerqué al museo Guggenheim de Bilbao para disfrutar de la mayor exposición azteca que se hubiera organizado nunca en el mundo. Se trataba de 600 piezas procedentes de esta milenaria cultura, las cuales venían, en el 80% de museos mexicanos, y el 20% restante, de museos europeos y estadounidenses.
Paseando por sus salas, me vi inmerso en un mundo muy interesante y atrayente. La exposición estaba compuesta por esculturas, relieves, cerámicas, joyas, instrumentos musicales y diversos objetos labrados en jade y madera. Al acercarme a algunas de aquellas esculturas sentía que una extraña energía salía de ellas. Era tan fuerte, que simplemente me quedaba quieto a su lado, como dejándome poseer, al tiempo que le decía a mi esposa en voz baja: “Estás piedras están cargadas”.
Colocados en un recinto especial se encontraban los 5 grandes ídolos conocidos como guerreros solares. El grupo de visitantes al que pertenecía, penetró en aquel espacio cuadrado y reducido, y los rodeamos con nuestros cuerpos y nuestra curiosidad mientras la guía dijo algo que me estremeció:

“Esto que tienen delante, son los 5 ídolos conocidos como guerreros solares. Así como los están mirando, se lo encontraron los españoles en el interior de la pirámide del sol en Teotihuacan. Debo decirles que son ustedes muy afortunados de poder tener delante estas cinco figuras, tal vez las más importantes de toda la exposición. Ellas se encuentran dispersas por el mundo. Pertenecen a diferentes museos, y ha sido una verdadera suerte que hayan podido coincidir aquí para el disfrute de todos ustedes”.

Sus palabras me hicieron sentir afortunado. No he podido poner mis pies en la pirámide del sol, (pensé), pero muchos de los que han ido hasta allí, no han podido disfrutar de esto que tengo delante gracias a la magia del poder aglutinador de los grandes museos como el Guggenheim de Bilbao.

Pero esto no fue lo único importante que dijo la guía.

“Cada uno de estos ídolos representa a un Dios, el cual, según los aztecas, gobernó el mundo durante una Era, y una Era equivale a un período de tiempo bastante amplio, tal vez equivalente a 2000 años o más”.

No me podía creer lo que estaba escuchando.

“Según los aztecas el supremo creador de todo fue el dios Ometecuhlti que, junto a su esposa Omecihuatl, creó toda la vida sobre la tierra. En otras versiones, esa pareja creadora original, se reduce a una sola divinidad llamada Ometeotl que adquiere una doble vertiente, por un lado la masculina, Ometecuhtli, y, por otro, la femenina, Omecihuatl. Así, este dios, que aparece como un dios del fuego y como el dios supremo del panteón azteca, es una divinidad andrógina. No recibió culto formal ni tampoco contó un centro de culto, pero estaba presente en cada ritual y en todas las elementos de este mundo. Esa pareja cósmica, o ese dios andrógino, dio a luz a los cuatro dioses que más tarde crearían cada uno de los soles y más tarde tuvo otras 1.600 divinidades más. Según la mitología azteca antes de nuestro sol, que es el quinto, existieron otros cuatro.”

No me lo podía creer. Escuchaba toda esta historia y mi cuerpo se llenaba por momentos de una felicidad increíble, ya les explicaré por qué.

“La leyenda mexica señalaba que cada uno de estos dioses creadores representados por estos cinco ídolos, luchaba por la supremacía en el mundo, empleando cada uno su propia fuerza cósmica: tierra, fuego, viento o agua. Mientras esas fuerzas se mantuvieran en equilibrio, el mundo estaba en orden y podía existir la era de un sol; sin embargo, si se producía un desequilibrio cósmico, ese sol, junto con la Tierra y los seres humanos de esa era, perecerían.”

“ El primero de esos cinco soles fue el creado por el dios Tezcatlipoca, que era el dios de la Tierra. Sin embargo, su creación fue algo imperfecta, ya que los seres humanos aparecieron con forma de gigantes y en vez de un sol completo, se formó medio sol. Aquellos gigantes seres humanos, se vieron obligados a sobrevivir solamente con bellotas y piñones. A consecuencia de esta pésima alimentación, los humanos crecieron poco y débiles. En un momento determinado de esa era, los jaguares devoraron al medio sol existente y, ayudados por la oscuridad, fueron destruyendo y asesinando a los seres humanos gigantes.”

“El segundo de esos soles fue creado por el dios Quetzalcoatl, dios del Viento. Bajo este sol, los humanos se alimentaron con semillas de árboles, que todavía eran insuficientes para fortalecer a los hombres, que debían sobrevivir a los fuertes vientos. Los tremendos huracanes en ocasiones arrojaban a los seres humanos lejos. A pesar de ello, algunos humanos lograron sobrevivir al ser capaces de transformarse en monos."

“Tlaloc, que era el dios de la Lluvia en la mitología azteca, creó el tercer sol. Durante la era del tercer sol, los seres humanos hambrientos vivían de cereales. En este mundo, fueron los tremendos volcanes los que provocaron las desgracias. Enromes volcanes hacían erupción y las cenizas caían desde el cielo, consumiendo y enterrando el mundo. Sin embargo algunos hombres sobrevivieron al convertirse en pájaros que podía escapar a aquellas destructivas erupciones.”

“Chalchiuhtlique, la diosa del Agua azteca, fue la encargada de la creación del cuarto sol. Los seres humanos de esta creación intentaron sobrevivir con una semilla conocida con el nombre de acicintli, pero ésta no era comida suficiente para los humanos, que tenían que enfrentarse a enormes inundaciones. El agua emergió del centro de la Tierra provocando una tremenda catástrofe en el mundo. Algunos seres humanos lograron sobrevivir a esta catástrofe convirtiéndose en peces.”

“Todas las creaciones anteriores habían sido destruidas por una catástrofe, y con ella habían desaparecido los soles, las tierras y los seres humanos de cada una de esas eras. Entonces los dioses se dieron cuenta de que la existencia del quinto sol solamente sería posible con el sacrificio de otro dios.”

“Así, los dioses decidieron levantar una enorme pira con ardiente fuego, si bien ninguno de ellos se atrevía a sacrificarse. Finalmente la decisión recayó en dos divinidades creadas por el supremo Ometeotl: los dioses Nanahuatl y Teucciztecatl.”

“ Éste último hizo hasta cuatro intentos para arrojarse al fuego, sin embargo, no tenía el suficiente valor y fue Nanahuatl, lleno de valentía, el primero en sacrificarse. Teucciztecatl consiguió reunir el suficiente coraje y finalmente siguió a Nanahuatl en el sacrificio. Nanahuatl se transformó en un sol resplandeciente, que ninguno de los dioses podía mirar directamente, mientras que su compañero se convirtió en la luna.”
“El resto de los dioses se percató de que Nanahuatl no se alzaría en el firmamento hasta que no recibiese alimento necesario, es decir: los corazones para comer y la sangre para beber, de otros dioses sacrificados. Tras el enfrentamiento entre Nanahuatl y la Estrella Matutina, que se enfadó ante la idea del sacrificio, este último dios que era el más feroz de los 1.600 dioses, fue derrotado.”

“ Entonces todas esas divinidades, las 1.600, decidieron sacrificarse para dar alimento a este quinto sol, tras lo cual Nanahuatl, se alzó desde el este. Esos dioses se sacrificaron, ofreciendo su sangre para dar vida a este quinto Sol, pero Hiutzilopochtli tuvo que luchar con las tinieblas para poder expulsarlas del mundo y esa lucha dio origen a las estrellas.”

“ En otras versiones, se cuenta que esos dioses se fueron arrojando uno tras otro a ese fuego legendario, hasta transformarse en los astros que componen el firmamento.”

“Los aztecas se creían a sí mismos como el pueblo elegido para mantener al sol con vida, sin su ayuda este quinto sol, terminado un ciclo de 52 años, no volvería a salir. Para este pueblo la sangre es un elemento fundamental, que del mismo modo que mantiene vivo al ser humano, también puede dar vida al actual sol, llamado Hiutzilopochtli.”

“ Por otro lado, este pueblo creía que igual que los cuatro soles anteriores, Hiutzilopochtli también podía desaparecer en un cataclismo y consideraban, además, que el mundo tal y como lo conocían, sería destruido en un gran terremoto, al final de un ciclo de la rueda calendárica de 52 años. Para mantenerlo vivo le proporcionaban como alimento un componente que sólo se encontraba en la sangre de las madres muertas en el parto, de los guerreros muertos en combate y de los prisioneros sacrificados.”

Después de escuchar toda esta historia, estaba electrizado por la emoción. Todo lo que nos contaba la guía, era casi idéntico, a lo que había leído yo en los libros de H.P. Blavatsky, especialmente en su obra La Doctrina Secreta. Y esta coincidencia me parecía increíble, pues Blavatsky recibió sus conocimientos de la cultura hindú, tibetana, fundamentalmente, pero no, de la cultura azteca.

Esto quería decir que tanto a un lado como al otro del Atlántico, pueblos desconocidos conservaban un conocimiento milenario y una misma manera de explicarse la historia de la Humanidad, muy diferente, por cierto, a la manera en la que hoy en día, la ciencia y la historia nos explica nuestra evolución planetaria y humana.
En cuanto tuve un chance, me le acerqué a la guía y le comenté sobre esta coincidencia insólita que acababa de advertir. Le dije:
Esta misma historia que nos has relatado, escrita de un modo más racional y cercana al pensamiento científico, es idéntica a la que narra H.P. Blavatsky en su libro La Doctrina Secreta.

Y ella, dejándome aún más atónito, si es que esto era ya posible, me dijo:

“No olvides que los sacerdotes aztecas jamás revelaron sus secretos a los españoles. Lo que sabemos al respecto, todo esto que yo he contado, ha salido de las conversaciones que sostuvieron los niños aztecas con los sacerdotes españoles durante las jornadas de catequesis.”

“Aquellos niños conocían una historia impresionante, que le habían enseñado sus padres, y que por costumbre era transmitida de generación en generación.
A lo mejor, los sabios aztecas, contaban a los niños esta historia en forma de cuento infantil, para que ellos se la pudieran aprender mejor, pero tal vez ellos mismos se explicaban todo esto de otro modo, quizás de un modo más cercano a lo que me cuentas tú de lo escrito por H.P.Blavatsky.”

Me fui del museo Guggenheim, convencido de que había recibido una importante revelación.

TADEO

jueves, 15 de mayo de 2008

EN EL REINO DE LA HECHICERA


EN EL REINO DE LA HECHICERA

Cuando era niño, me escondía detrás de las cortinas y las puertas para escuchar las conversaciones de las personas mayores. Esto no debe sorprender a nadie, pues seguramente todos hicimos lo mismo en nuestros respectivos hogares.

Hay un momento en la vida de toda persona, en que ya todas las conversaciones te son permitidas. Cuando llega ese momento, entonces comprendes que has dejado de ser un niño.

Pero volvamos a mis 8 años, y a aquel escondite desde el cual escuchaba cosas que muchas veces no llegaba a comprender, pero que se me quedaban dentro para siempre, y muchas veces preguntaba a unos y a otros para con todas las respuestas obtenidas, y también con los silencios o evasivas, fabricarme la idea más precisa de aquello que había escuchado sin permiso de mis mayores.

No siempre hablaban del mismo tema, pero había uno que no faltaba, y era el tema de la magia negra, de la brujería, de los efectos negativos o positivos que aquellas extrañas fuerzas mágicas provocaban en la gente.

Escuché, entre muchas otras, que mi padre había salvado la vida a esa mujer que aún llevaba en su rostro las marcas de las quemaduras.
-Papi, ¿qué pasó?
-No me acuerdo de nada, respondía él.

Pero yo escuchaba cosas, y sabía cosas. Aquella mujer había intentado quitarse la vida presa del hechizo que le mandó a hacer la amante de su marido. Ella se volvió como loca y se prendió fuego, pero no llegó a morir, porque mi padre acudió a salvarla en estado de transe, poseído, dicen, por un espíritu africano que lo acompaña, y que quiso salvarle la vida a la suicida.

-Cristina le debe la vida a tu padre, me dijo una vez una vecina. Y yo escuchaba y me disponía a guardar dentro de mí toda aquella información valiosa e interesante.

También me acuerdo de aquel día en que mi madre cerró aterrada las puertas y ventanas de mi casa y nos abrazó a todos, y así con sus tres hijos asidos y apretados a su cuerpo gritaba”No salga nadie a la calle. Que nadie se asome a la ventana".

Fuera se escuchaban los gritos desgarradores de una antorcha humana. Un muchacho de apenas 16 años que se había prendido fuego y corría desesperado pidiendo ayuda. Cuando vinieron a ayudarlo, ya era tarde. Carlitos murió, y contaban los mayores que su padre fue a consultar su muerte con un adivino de su pueblo natal, y le dijeron:
-“No regreses a tu casa, pues es a ti a quien quieren matar. Murió tu hijo porque tiene tu mismo nombre, y el espíritu que enviaron para que te matara, se confundió de persona y se llevó a tu hijo”.

Dicen que Carlos regresó a pedir cuentas a la familia de su esposa, y a decirles a ellos, que lo sabía todo. Una semana después apareció ahorcado.

De todas estas cosas supe yo siendo aún un niño. Los mayores lo hablaban y todos opinaban al respecto.

Decían que había una bruja que vivía no muy lejos de allí, que se llamaba Rosa, que era la dueña de ese espíritu que hacía que las personas se prendieran fuego. Era un espíritu que ella se robó del cementerio usando ciertos rituales satánicos que no explicaré aquí, un espíritu que en vida murió quemado también por suicidio.

Dicen que usando sus conocimientos ancestrales venidos de África, ella podía enviar ese espíritu para que acabara con la vida de quien ella quisiera. No pocos la visitaban para comprar los servicios asesinos de aquella entidad espiritual infernal.
-Papi, ¿Quién es Rosa la bruja? Pregunté.
-Esta tarde, cuando pase por aquí, te la mostraré.

Así fue. Ella pasaba por mi puerta a diario, pues compraba el pan y otros alimentos en la tienda que está en la esquina de mi casa.

Contado ya con 15 años, mi padre se encargó de enseñarme muchas de esas cosas que un padre debe enseñar a su hijo. No sólo de novias y de sexo hablábamos él y yo, sino que dábamos paseos por la ciudad y me decía:
-Allí en esa casa de ahí, vive fulana de tal, una bruja peligrosa, y sus armas son estas, allí vive el brujo mengano, y es famoso por esto y por esto.

Eran cosas que uno tenía que saber, sobre todo para no buscarse problemas con ellos, para no ofenderlos, para no entrar en esas casas, para no hacerse novio de las hijas o nietas de esos personajes siniestros.

Hay que decir, en honor a la verdad, que mi padre también me llevó con las brujas buenas, que también las había.
-Aquí te traigo a mi hijo. Échale un vistazo a ver cómo lo ves. Así les decía él, y ellas me miraban y lanzaban sus vaticinios.

Un buen día estaba en mi casa una muchacha que acababa de conocer. Estuvimos conversando un buen rato y cuando cayó la noche me dijo que la acompañara a su casa. Me dijo que se había mudado cerca de allí. La acompañé hasta la puerta de su casa, y estando allí me percaté de que estaba muy próximo a la puerta de la casa de una de esas temibles brujas.
-¿Tú conoces ya a quiénes tienes por vecinos?, le pregunté a mi amiga.
-No, ¿Por qué lo dices?
-Escucha bien. En esa casa de ahí, vive una de las brujas más famosas y letales de este pueblo, así que no entres nunca a esa casa y cuídate de buscar problemas con ellos.
Eso le estaba diciendo cuando ocurrió algo inesperado. De la casa de la bruja ya citada, salió una anciana y caminó hasta donde estábamos nosotros. Se quedó mirándome asombrada y me dijo:
-Muchacho, ven conmigo que quiero que mi hermana te conozca.

No podía creerme lo que me estaba pasando. Yo conocía perfectamente a aquella anciana. Era la hermana de la temible bruja, y para colmo, quería llevarme frente a ella.

Me temblaban las piernas, pero decidí enfrentar mis miedos. Despedí a mi amiga con un beso y me encaminé al reino de la hechicera dispuesto a aceptar mi destino.
-Hermana, mira a este chico y dime a quién se te parece.
La bruja, desde su butaca me miró y dijo:
-Increíble, si es idéntico a mi sobrino Robertico.
-¿Cómo te llamas?
-Tadeo, respondí.
-¿De quién eres hijo?
-De felicita Zerquera y de Tápanes, el profesor.
-Ah, sí, como no. Los conocemos. Eres de la familia Zerquera. Vaya, vaya, qué bien.
-Sabes, tú tienes un gran potencial espiritual. ¿Nunca te lo habían dicho?
-Sí, creo que algo me han contado, respondí cortante.
-Mira, si quieres yo puedo ser tu madrina. Te puedo ayudar a desarrollar esos poderes latentes que tienes.
-No, gracias. Se lo agradezco, pero es que yo nunca estoy en el pueblo. La carrera universitaria me roba mucho tiempo, ya sabe. No podría aunque quisiera.
Ella sonrió, y para intentar convencerme con su poder me preguntó:
-¿No es cierto que de pequeño tú convulsionabas?
-Si, es cierto. Me llevaron al médico, pero no me encontraron nada.
-Ah, es que eso no te pasaba por estar enfermo. Es el santo que se te acercaba. Tú eres hijo de Yemayá, y a los hijos de Yemayá, les sucede eso, cuando el santo se les acerca a entregarles su gracia.

La bruja se puso de pie y se me acercó para acompañarme a la puerta. Puso su mano sobre mi hombro y me dijo:
-¿Ves aquella casita que está allí enfrente? Allí es donde yo “trabajo” las cosas de la religión. Si algún día tienes algún problema, pasa por allí y me encontrarás. Cuenta conmigo para lo que quieras.

Entonces yo, sacando fuerzas no sé de dónde, le dije con autoridad:
-Sí, usted consulta allí, pero sus santos están aquí en esta casa donde estamos ahora, pues los estoy percibiendo. ¿Usted es hija de Obbatalá, verdad?
-Sí, así es, contestó ella mirándome con ojos de asombro.
-Ahora debo marcharme. Que tenga una buena noche, dije yo y desaparecí.

TADEO

sábado, 10 de mayo de 2008

AUTOENTREVISTA


AUTOENTREVISTA

Dando por sentado que los escasos y casi siempre anónimos lectores de este blog, podrían estar interesados en leer alguna vez una entrevista realizada a mi persona, para así poder conocer algo más sobre mi vida y milagro, y en vista de que pasan los años y nadie se interesa por mí, he decidido jugar a entrevistarme, y de este modo celebrar la visita 3000 a este blog.

Tengo que reconocer que algunas de las preguntas que yo mismo me he hecho me han tomado por sorpresa. Aquí les dejo el resultado de esta entrevista unipersonal y loca donde las haya.

He citado a la hora del desayuno a uno de los tantos millones de blogueros activos que hay en el mundo, así que lo presentaremos como una de las tantas almas atormentadas que pululan por el ciberespacio. Él, TADEO, atentamente, y previo pago del desayuno, se ha dignado a contestar con la mayor sinceridad, nuestra batería de preguntas.

-¿Qué desea para desayunar?
-¿Va a pagar usted?
-Si.
-Pues de todos modos pediré lo mismo de siempre.
-¿Y qué es lo mismo de siempre?
-Un vaso grande de leche, con un chorrito de café. Si le parece poco, puede mandar a prepararme un par de hamburguesas dobles para llevarme y comerlas luego cuando me entre el hambre.

-¿Cómo se ve el mundo desde los ojos de un cubano que vive en España?
-El mundo lo veo exactamente igual que cuando estaba en Cuba. He ido a graduarme la vista y me han dicho que en los últimos 8 años no he perdido nada de visión.

-¿Cuál es su lema en la vida?
-La vida no es un camino de crecimiento material, tampoco es un camino de crecimiento intelectual. La vida es, por sobre todas las cosas, un camino de crecimiento espiritual.
-Uff, eso suena muy filosófico.
-Bueno, si quieres tengo otro lema que aprendí en mi barrio, allá en Cuba.
-Si va a llover que llueva, lo que no quiero es chin chin.

-¿Cuál es la cualidad que más valora?
-La capacidad de amar y perdonar al prójimo.

-¿Qué es lo primero que le mira a una mujer?
-Nunca doy por sentado que alguien que parece una mujer, lo sea realmente. Así que lo primero que hago con la mirada, es percatarme de que es realmente una mujer. Cuando ya me he convencido de que lo es, entonces lo primero que le miro son los ojos.

-¿Y qué es lo primero que una mujer le mira a usted?
-Eso pregúnteselo a ellas. Pero para ayudarte un poco, te diré que si vengo de frente, el trasero no será.

-Cuélguese una medalla.
-No tengo medallas para colgarme, pero si me das una me la cuelgo. No pasa nada, no soy alérgico ni al oro, ni a la plata ni al bronce.

-¿Qué rasgo de su apariencia cambiaría si pudiese?
-Para las entrevistas de trabajo y para pasar por las aduanas preferiría ser blanco. Para ir a las playas nudistas me quedo como estoy. Ah, y bueno, ya puestos, me haría los dientes. ¿Tendrás 6000 euros que me regales para eso?

-¿Cuál es el defecto propio que más deplora?
-El orgullo, la falta de humildad, pero procuro corregirme.

-¿Y tu mayor virtud?
-La capacidad de amar y perdonar al prójimo. Antes cuando me preguntaban esto, decía que la sinceridad.

-Si podría cambiar algo de este mundo, ¿qué cambiaría?
-Distribuiría más equitativamente la riqueza.

-¿En qué consiste la felicidad?
-La felicidad es un estado mental y emocional del ser. No tiene nada que ver con condicionantes externos, o tiene que ver, pero sólo cuando esos condicionantes externos activan en uno el mecanismo de la felicidad. Pero se puede activar sin estimulantes externos. Se puede llegar a la felicidad sin cambiar nada de lo exterior, y conseguirlo de este modo, es lo más fácil, y por tanto, más sabio.

-¿A qué le tiene miedo?
-A sacarme sangre, a las agujas, y al dolor físico en general.

-¿Qué le aburre?
-Yo no sé lo que es el aburrimiento. Nunca me he dicho: “No tengo nada que hacer” . Siempre estoy haciendo algo, mi mente no descansa.

-Dígame algo a lo que jamás renunciaría.
-Al amor, y que quede claro que no me refiero al sexo. Hablo de ese amor que nos lleva a abandonarlo todo, hasta a nuestra propia vida.

-¿Qué hecho histórico le hubiese gustado vivir?
-Pocos. Casi todos han sido dolorosos y sangrientos.

-Su comida y su bebida preferida.
-Aquélla que ha llegado a mí por sorpresa cuando más hambre y sed tenía.

-Un disco y una canción.
-La canción CALLEJÓN SIN LUZ, de Carlos Varela, de su disco SIETE, pero igual te pude haber dicho muchas otras. Puedo estar escuchando durante horas la canción HOTEL CALIFORNIA de The Eagles, u OH, MELANCOLÍA de Silvio Rodríguez, y así un montón de ellas.

-Una película.
-Me gusta mucho el cine. Podría mencionar muchas películas, pero le tengo un amor especial a la película EL ABUELO, de José Luis Garci, basada en la obra homónima de Benito Pérez Galdós.
Recuerdo que la vi por primera vez en la Habana, en pleno festival de cine. Salíamos corriendo de un cine y entrábamos al otro, en medio de un maratón cinematográfico increíble. Entré a ver EL ABUELO, y me quedé dormido, como a la media hora desperté y todavía tuve tiempo para emocionarme, disfrutar de su genialidad y hasta tuve tiempo para echarme a llorar con ella.


-Un libro.
-Muchos han marcado mi vida, pero para no decirte un libro de metafísica, que son los que más disfruto, te diré EL SIGLO DE LAS LUCES, de Alejo Carpentier.

-El libro que nunca has conseguido terminar.
-¿Por qué no me preguntas mejor, por el libro que he conseguido terminar? De todos modos, si te empeñas, te confieso que no he terminado ni el Quijote ni la Biblia.

-¿Cuál es su personaje de ficción preferido?
-No sigo mucho a los personajes de ficción. Pero por decirte uno, me atrae Neo, el del filme MATRIX.

-¿En la vida real tiene héroes?
-Todos los que han hecho algo por hacer de este mundo un sitio mejor, son mis héroes.

-¿De no ser lo que es, qué le hubiera gustado ser?
-Me gusta ser lo que soy, aunque no sé bien qué soy. Pero por decirte algo, me habría gustado ser músico profesional, tocar todos los instrumentos. Envidio mucho a los músicos.

-¿Dónde le gustaría dejar huella?
-De momento, sé donde no me gustaría. En la cocina de mi casa, cuando mi mujer acaba de limpiar el suelo.

-¿A quién le inflingiría dolor de tener la posibilidad?
-Al dolor.

-Un personaje célebre que hubiera querido ser.
-Hubiera preferido ser un personaje célibe.

-Su pasatiempo preferido.
-Ver pasar el tiempo. Y bueno, escribir poesía. También, y desde hoy, entrevistarme.

-¿Cuál es su domingo ideal?
-Pues aquel en que me despierto tarde con día espléndido de verano, mi suegra me hace paella de primero y pollo de segundo para almorzar, escribo dos buenos poemas durante la tarde, Rafa Nadal gana su partido, el Barcelona gana también, tengo dinero para llamar a Cuba y hablar con mi familia, luego, una contienda amatoria espléndida en el lecho nupcial, y que mi hija no nos despierte por la madrugada.

-¿Cuáles fueron las mejores vacaciones de su vida?
-Aquéllas en las que estando en el vientre de mi madre, toda la familia se fue 15 días a la playa de Guanabo, en la Habana. Por lo que me contaron, aquello estaba fabuloso. Y yo me sentía genial escuchando a través de la tripa de mi madre el ruido del mar.
Bueno, para no esquivar así la pregunta, diré que recuerdo con mucho amor, las vacaciones de mi adolescencia, cuando tenía 15,16,17, y también las vacaciones que me paso en Cuba cuando regreso a mi país. El reencuentro con tu gente es maravilloso. Ah, también fue de campeonato, el verano en que nos conocimos mi mujer y yo.

-¿Qué le sorprende de sí mismo?
-Acostumbro a sorprenderme más de los demás. Pero para no dejar esta pregunta sin respuesta, debo decir que me sorprende mi capacidad para sorprender a los demás.

-¿Cuál cree que es la virtud más sobrevalorada socialmente?
-Creo que hoy por hoy casi todas las grandes virtudes están subvaloradas. Nos dedicamos a sobrevalorar otras cosas.

-¿Qué talento le gustaría tener?
-Ya dije que el de la música. Pero en general admiro a todo aquél que sepa hacer algo que yo no sepa. Es decir, admiro a casi todos.

-¿Para qué se considera un AS?
-Bueno, yo más que un AS, me considero un caballo de copas.

-¿Y para qué, un negado?
-Para la mili (Servicio militar)

-¿Cuál es su posesión más valiosa?
-Mi mujer, mi hija, mis padres, hermanas, mi familia toda, mis amigos, mis enemigos, que no sé quienes son.

-¿Tiene algún apodo?
En la niñez un amigo de la familia me llamaba “Teta”, porque dicen que fue lo primero que dije, primero que mamá o papá. En la adolescencia algunos amigos me llamaban “Sóngoro”, porque en una prueba para entrar a cantar en una orquesta, elegí la canción Sóngoro Cosongo de mamey. También me llamaron "El príncipe", porque un amigo del instituto, cogió la manía de ayudarme a vestir al salir de la ducha. Algunos me han llamado también, “negro de m....”

-¿Cuáles son los defectos ajenos que les resulta más fácil disculpar?
-Pues esos que yo también tengo.

-¿Qué le hace reír?
-Las cosquillas. No me toque, que tengo muchas.

-¿Qué le hace llorar?
-Un ataque de risa.

-¿Qué es para usted un buen insulto?
Todos los insultos son malos.


-¿Cuál es su mayor extravagancia?
Posiblemente, autoentrevistarme. Bueno, una vez en la universidad le dije a una profesora que yo no respondía a sus preguntas en clase, porque mi novia no quería verme hablando con otras mujeres.

-Un vicio que no piensa dejar.
Yo he dejado todos los vicios, menos las mujeres, que no tuve que dejarlas. Ellas siempre me dejaron a mí.

-¿Hay algo que aún no haya hecho y que verdaderamente le gustaría hacer?
-Muchas cosas hay que no he hecho, pero no te las digo porque casi todas van en contra de la moral cristiana y de la santa institución del matrimonio.
Hablando en serio, no me gusta atormentarme con lo que no he hecho. Me propongo hacer algo, y le dedico toda mi energía a llevarlo a cabo. Luego, una vez que lo he conseguido, me preocupo por alcanzar una nueva meta, que la elijo en el momento en que he dejado atrás la meta antes propuesta.
Ahora mismo estoy armando un libro de sonetos que va a tener 306 sonetos.

-Una tarea de hogar que verdaderamente disfrute.
-Llevar a mi hija al colegio. ¿Te sirve esta? Bueno, también me gusta que la lavadora lave.

-¿Por qué le echan la bronca en casa?
Por muchas cosas, por dejar las luces encendidas, la casa regada, por pasarme horas y horas en el ordenador...

-¿Cómo se relaja?
-Durmiendo 8 horas, haciendo yoga, haciendo el amor...

-Nunca sale a la calle sin...
-Sin ropa, pero bueno, todavía estoy a tiempo.

-Dígame una locura que hizo por amor.
-Dejar mi primera carrera universitaria (Ingeniería Industrial). Bueno, la dejé por amor, y porque ya no soportaba el cálculo matemático, la resistencia de materiales, el dibujo técnico, el álgebra, la computación...

-¿Cómo le gustaría morir?
-Aburrido de la vida. Y como vivir me aburre tan poco...

-¿En qué ocasiones miente?
-Pocas veces miento, casi nunca. A veces tengo que hacerlo cuando un buen amigo me ha pedido que le guarde un secreto. No me gusta mentirme a mí mismo, y tampoco a los demás.

-¿Quién te gustaría que leyera esta entrevista?
-Todo aquel que pase por el blog y sepa leer, y bueno, también esas personas deseosas de apadrinar a un pobre diablo sin recursos.


-Finalmente,¿nos cuenta alguna anécdota que nos ayude a conocerle mejor?
-Cuando llegué a España por primera vez, mi mujer me preguntó: “¿A dónde quieres que te lleve, qué deseas hacer?” Mi respuesta fue: “Llévame a conocer a alguien”.

TADEO