
LA CONDICIÓN HUMANA
A lo largo de mi vida he escuchado miles de veces a personas que me hablan de la condición humana. Pero ¿qué es LA CONDICIÓN HUMANA en realidad? No pretendo aportar aquí las ideas centrales sobre este tema, simplemente pienso en voz alta y procuro acercarme al tema como lo haría cualquier imberbe en la materia como yo, como cualquier diletante vaya, es decir, como cualquier pardillo. Bueno, lo diré, como uno que no tiene ni idea de este tema.
Sin embargo no miento cuando les digo que he escuchado hablar de este tema en infinidad de ocasiones y me he quedado pensando. Tal vez por eso, por esa costumbre sana (o enfermiza) que tengo de pensar en todo y de pensarlo y repensarlo todo, es que les pongo sobre la mesa este espinoso y complejo tema.
Si el tema de LA CONDICIÓN HUMANA, ya me parecía complicado, me lo resultó aún más cuando metí estas tres palabras en un buscador de Internet. Ahí fue cuando me di cuenta que hay material aquí para escribir toda la vida sobre este particular y aún así no darnos por satisfechos.
Me gusta encontrarme con estos “agujeros negros”, con estos abismos del conocimiento. Me paro en el borde y miro hacia la profundidad con la intuición de que ahí se esconde quizás las claves que nos ayudarían a entender de una vez y por todas los grandes misterios de la existencia humana.
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Existe Dios, y si existe qué es o quién es? ¿Todo lo que existe es materia, o hay una mente superior que rige todo lo que esa materia es? ¿Qué fue primero, el huevo, o la gallina?
En fin, como ven, ahí están las grandes preguntas que durante toda la existencia del ser humano nos han hecho devanarnos los sesos, o bueno, seguramente habrán seres humanos que jamás se hayan puesto a pensar en estas cosas. Habrá personas mucho más primarias que más allá de los impulsos sexuales, o los impulsos propios de la supervivencia, como el comer, el beber, en una palabra, esos impulsos que te llevan a darle placeres al cuerpo físico, no se habrán cuestionado nada más.
Estoy persuadido de que tiene que haber mucha gente en el mundo que no se ha cuestionado en su vida ninguna de esas grandes interrogantes que convirtieron a esos hombres que sí se las plantearon, en filósofos, físicos, químicos, matemáticos, en una palabra, en hombres preocupados por el conocimiento.
No obstante, en estos tiempos tan complejos en los que todo se puede relativizar, cabría preguntarse si estas personas estarán más cerca de la verdad, si guardan alguna sabiduría intrínseca, o si, incluso, yendo a ciegas, estarán atinando más en el sendero de la vida y del crecimiento humano que esos otros que han creído tener alguna luz, algún atisbo del camino.
A lo largo de mi vida he escuchado miles de veces a personas que me hablan de la condición humana. Pero ¿qué es LA CONDICIÓN HUMANA en realidad? No pretendo aportar aquí las ideas centrales sobre este tema, simplemente pienso en voz alta y procuro acercarme al tema como lo haría cualquier imberbe en la materia como yo, como cualquier diletante vaya, es decir, como cualquier pardillo. Bueno, lo diré, como uno que no tiene ni idea de este tema.
Sin embargo no miento cuando les digo que he escuchado hablar de este tema en infinidad de ocasiones y me he quedado pensando. Tal vez por eso, por esa costumbre sana (o enfermiza) que tengo de pensar en todo y de pensarlo y repensarlo todo, es que les pongo sobre la mesa este espinoso y complejo tema.
Si el tema de LA CONDICIÓN HUMANA, ya me parecía complicado, me lo resultó aún más cuando metí estas tres palabras en un buscador de Internet. Ahí fue cuando me di cuenta que hay material aquí para escribir toda la vida sobre este particular y aún así no darnos por satisfechos.
Me gusta encontrarme con estos “agujeros negros”, con estos abismos del conocimiento. Me paro en el borde y miro hacia la profundidad con la intuición de que ahí se esconde quizás las claves que nos ayudarían a entender de una vez y por todas los grandes misterios de la existencia humana.
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Existe Dios, y si existe qué es o quién es? ¿Todo lo que existe es materia, o hay una mente superior que rige todo lo que esa materia es? ¿Qué fue primero, el huevo, o la gallina?
En fin, como ven, ahí están las grandes preguntas que durante toda la existencia del ser humano nos han hecho devanarnos los sesos, o bueno, seguramente habrán seres humanos que jamás se hayan puesto a pensar en estas cosas. Habrá personas mucho más primarias que más allá de los impulsos sexuales, o los impulsos propios de la supervivencia, como el comer, el beber, en una palabra, esos impulsos que te llevan a darle placeres al cuerpo físico, no se habrán cuestionado nada más.
Estoy persuadido de que tiene que haber mucha gente en el mundo que no se ha cuestionado en su vida ninguna de esas grandes interrogantes que convirtieron a esos hombres que sí se las plantearon, en filósofos, físicos, químicos, matemáticos, en una palabra, en hombres preocupados por el conocimiento.
No obstante, en estos tiempos tan complejos en los que todo se puede relativizar, cabría preguntarse si estas personas estarán más cerca de la verdad, si guardan alguna sabiduría intrínseca, o si, incluso, yendo a ciegas, estarán atinando más en el sendero de la vida y del crecimiento humano que esos otros que han creído tener alguna luz, algún atisbo del camino.
Pero volviendo a la senda de aquéllos que nos hemos preguntado alguna vez estas y otras cuestiones, debo decir que la expresión CONDICIÓN HUMANA no siempre es utilizada para referirse a lo mismo.
A veces se habla de las condiciones de vida de la humanidad, o del grado de autoconocimiento que demostramos tener, etc. Sin embargo, no es este uso del concepto el que me ha motivado estas reflexiones.
Hay otro modo de utilizar el término CONDICIÓN HUMANA, y se refiere a una forma fatalista y negativa. Según algunas personas, el ser humano de por sí, tiene una zona de instintos que todos compartimos que nos impide ser esencialmente buenos. Dicen que los seres humanos siempre seremos malos, siempre seremos egoístas, siempre seremos insolidarios, siempre seremos avariciosos, etc. Siguiendo este pensamiento, ellos ponen en duda todo método o sistema que pretenda hacernos mejores a nosotros mismos o mejorar el mundo en el que vivimos.
Curiosamente, aunque la ciencias sociales no son determinantes en este aspecto, y más bien parece que son tendientes a desechar la idea de que estemos condenados a esa herencia atávica, muchos defensores del capitalismo como sistema, y detractores de otras formas de desarrollo social no capitalistas, consideran que el susodicho sistema capitalista es el mejor para el ser humano, no ya por lo que ha conseguido el mundo con él, sino porque consideran que es el que mejor se aviene a LA CONDICIÓN HUMANA. Y siguiendo esta lógica de pensamiento niegan que los hombres podamos algún día aspirar a una sociedad mejor.
Me niego a creer esto. Quizás no tenga las armas suficientes para echar por tierra estas teorías, pero tengo la esperanza e intuyo que el ser humano algún día llegará a perfeccionarse hasta el punto de conseguir armar una sociedad mucho mejor, una sociedad donde repartamos mejor la riqueza, donde no toleremos las discriminaciones ni raciales ni de género, ni ninguna otra, donde los seres humanos no asocien la felicidad a la riqueza, donde las personas reconozcan que son más que su cuerpo físico, y se preocupen por darle placeres a eso otro diferente a su cuerpo físico, es decir, darle placer a su cuerpo espiritual.
Hoy que el capitalismo está sufriendo una nueva sacudida, debido a la crisis financiera mundial, tal vez sea un buen momento para cuestionarnos estas teorías que nos atan en nombre de LA CONDICIÓN HUMANA, a este tipo de vida a la que nos aferramos aún cuando nos damos cuenta de que es un mundo bastante lejano de lo que entenderíamos por un mundo ideal, un mundo del que apenas podemos sentirnos especialmente orgullosos. Creo que no basta con decir: “No traeré hijos a este mundo”.
A veces se habla de las condiciones de vida de la humanidad, o del grado de autoconocimiento que demostramos tener, etc. Sin embargo, no es este uso del concepto el que me ha motivado estas reflexiones.
Hay otro modo de utilizar el término CONDICIÓN HUMANA, y se refiere a una forma fatalista y negativa. Según algunas personas, el ser humano de por sí, tiene una zona de instintos que todos compartimos que nos impide ser esencialmente buenos. Dicen que los seres humanos siempre seremos malos, siempre seremos egoístas, siempre seremos insolidarios, siempre seremos avariciosos, etc. Siguiendo este pensamiento, ellos ponen en duda todo método o sistema que pretenda hacernos mejores a nosotros mismos o mejorar el mundo en el que vivimos.
Curiosamente, aunque la ciencias sociales no son determinantes en este aspecto, y más bien parece que son tendientes a desechar la idea de que estemos condenados a esa herencia atávica, muchos defensores del capitalismo como sistema, y detractores de otras formas de desarrollo social no capitalistas, consideran que el susodicho sistema capitalista es el mejor para el ser humano, no ya por lo que ha conseguido el mundo con él, sino porque consideran que es el que mejor se aviene a LA CONDICIÓN HUMANA. Y siguiendo esta lógica de pensamiento niegan que los hombres podamos algún día aspirar a una sociedad mejor.
Me niego a creer esto. Quizás no tenga las armas suficientes para echar por tierra estas teorías, pero tengo la esperanza e intuyo que el ser humano algún día llegará a perfeccionarse hasta el punto de conseguir armar una sociedad mucho mejor, una sociedad donde repartamos mejor la riqueza, donde no toleremos las discriminaciones ni raciales ni de género, ni ninguna otra, donde los seres humanos no asocien la felicidad a la riqueza, donde las personas reconozcan que son más que su cuerpo físico, y se preocupen por darle placeres a eso otro diferente a su cuerpo físico, es decir, darle placer a su cuerpo espiritual.
Hoy que el capitalismo está sufriendo una nueva sacudida, debido a la crisis financiera mundial, tal vez sea un buen momento para cuestionarnos estas teorías que nos atan en nombre de LA CONDICIÓN HUMANA, a este tipo de vida a la que nos aferramos aún cuando nos damos cuenta de que es un mundo bastante lejano de lo que entenderíamos por un mundo ideal, un mundo del que apenas podemos sentirnos especialmente orgullosos. Creo que no basta con decir: “No traeré hijos a este mundo”.
Y bueno, me pregunto si es nuestra condición humana la que nos lleva a preocuparnos por la supervivencia del ser humano como especie. No lo sé. Para no variar, también hay personas que defienden lo contrario, es decir, que consideran una pérdida de tiempo preocuparnos por cosas como estas de la supervivencia, personas que entienden que en el mundo todo pasa, y que también debemos aceptar que desapareceremos algún día.
TADEO

