Hola amigos y amigas:
Ciertamente tengo muy abandonado este blog, y lo siento de veras porque a través de este espacio compartí mis ideas y reflexiones y conocí a mucha gente linda.
Pero me gustaría comunicarles que he abierto un canal en Youtube y creo que si te gustaba leer mis artículos en mi blog, allí también estarás a gusto. Te dejo el enlace al canal y por allí te espero. GRACIAS.
TADEO
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jueves, 13 de septiembre de 2018
viernes, 30 de enero de 2009
SUEÑOS REPETIDOS

SUEÑOS REPETIDOS
Todos los que hemos leído el libro “El Alquimista” de Paulo Coelho, sabemos de la importancia que tiene en el plano espiritual los sueños repetidos. Por lo general, nos brindan una información valiosa para nuestra vida presente, nos muestra una clave que debemos descifrar para disfrutar las mieles del autoconocimiento.
Supongo que habrá sueños repetidos de todos los tipos. En mi caso, les hablaré de mi gran sueño repetido, ese que creo más significativo en mi vida, pues luego tengo otros que también se me repiten, pero son esos sueños en los que me veo paseando por diferentes ciudades, o en los que me veo en la parte superior de un campanario mirando la ciudad desde arriba, o en azoteas, etc. Ahora que lo pienso, tengo muchos sueños en los que me veo mirando el mundo desde arriba, casi siempre en ciudades, más que en espacios naturales.
Pero este sueño del que quiero hablarles es uno que apareció muy pronto en mi vida, siendo yo un niño. Me veía sentado frente al mar en un risco. Yo estaba muy triste, muy pensativo, y veía caer la tarde. Al anochecer, me ponía en pie y me dirigía a un palacio que estaba allí mismo. Una vez dentro, había allí una fiesta. Todo estaba lleno de personas vestidas lujosamente. Yo también estaba vestido así. Aquel sitio era como mi casa. Todo lo que allí ocurría me resultaba ajeno. No tenía ganas ni ánimos para fiestas. Subía unas escaleras que daban a mis aposentos, y fin del cuento.
Tantas y tantas veces soñaba esto mismo, que ya me daba gracia soñarlo. Tuve muchos años para meditar sobre esto. Así que conseguí sacarle información a todo lo que veía. De alguna manera, en mi fuero interno, sabía que aquel señor europeo y de clase noble, era yo. Así que suponía que se trataba de un sueño que me mostraba un pasaje de mi vida pasada.
Sabía además, que aquel lugar no se encontraba en Cuba. Las playas caribeñas son inconfundibles, y aquel mar de mis sueños no era de mi país. Por las ropas que llevábamos, parecía que aquel sueño transcurría tal vez, en el siglo XVIII. Una vez me dijo un espíritu, que yo había sido marqués, así que este es otro dato a sumarle a esta historia.
Sumando datos y datos, sacados de conversaciones que iba teniendo con videntes, con espíritus y sacando información de mis propios sueños fui armando la posible historia de mi vida.
Al parecer, en aquella encarnación pasada, realicé un viaje a territorios americanos. Estuve en un lugar que se encuentra en el actual norte de México o sur de Estados Unidos. Al parecer, en ese sitio, conocí a una muchacha perteneciente a una tribu india, y me enamoré de ella.
A mi regreso a casa, mis días se hacían grises. Estaba triste, echaba de menos a aquella chica. Me sentaba frente al mar mirando al horizonte para recordarla, para sentirme más cerca de ella.
Esa noche en que regresé a palacio, al parecer, había tomado la decisión de mi vida. Regresaría a por ella. Tal decisión sería tal vez, la más importante de mi vida. Renunciar a todo por amor, es algo que en los planos espirituales tiene un valor incalculable. Fue como salir victorioso de un examen trascendental en mi vida.
En esta vida, me he casado con una mujer que tiene la casa llena de libros que hablan de indios americanos. Dice que le encanta ese mundo, y dice que en sus sueños se ve en una tribu, vestida como una india y hablando con el reflejo de la luna sobre las aguas del río.
Todos los que hemos leído el libro “El Alquimista” de Paulo Coelho, sabemos de la importancia que tiene en el plano espiritual los sueños repetidos. Por lo general, nos brindan una información valiosa para nuestra vida presente, nos muestra una clave que debemos descifrar para disfrutar las mieles del autoconocimiento.
Supongo que habrá sueños repetidos de todos los tipos. En mi caso, les hablaré de mi gran sueño repetido, ese que creo más significativo en mi vida, pues luego tengo otros que también se me repiten, pero son esos sueños en los que me veo paseando por diferentes ciudades, o en los que me veo en la parte superior de un campanario mirando la ciudad desde arriba, o en azoteas, etc. Ahora que lo pienso, tengo muchos sueños en los que me veo mirando el mundo desde arriba, casi siempre en ciudades, más que en espacios naturales.
Pero este sueño del que quiero hablarles es uno que apareció muy pronto en mi vida, siendo yo un niño. Me veía sentado frente al mar en un risco. Yo estaba muy triste, muy pensativo, y veía caer la tarde. Al anochecer, me ponía en pie y me dirigía a un palacio que estaba allí mismo. Una vez dentro, había allí una fiesta. Todo estaba lleno de personas vestidas lujosamente. Yo también estaba vestido así. Aquel sitio era como mi casa. Todo lo que allí ocurría me resultaba ajeno. No tenía ganas ni ánimos para fiestas. Subía unas escaleras que daban a mis aposentos, y fin del cuento.
Tantas y tantas veces soñaba esto mismo, que ya me daba gracia soñarlo. Tuve muchos años para meditar sobre esto. Así que conseguí sacarle información a todo lo que veía. De alguna manera, en mi fuero interno, sabía que aquel señor europeo y de clase noble, era yo. Así que suponía que se trataba de un sueño que me mostraba un pasaje de mi vida pasada.
Sabía además, que aquel lugar no se encontraba en Cuba. Las playas caribeñas son inconfundibles, y aquel mar de mis sueños no era de mi país. Por las ropas que llevábamos, parecía que aquel sueño transcurría tal vez, en el siglo XVIII. Una vez me dijo un espíritu, que yo había sido marqués, así que este es otro dato a sumarle a esta historia.
Sumando datos y datos, sacados de conversaciones que iba teniendo con videntes, con espíritus y sacando información de mis propios sueños fui armando la posible historia de mi vida.
Al parecer, en aquella encarnación pasada, realicé un viaje a territorios americanos. Estuve en un lugar que se encuentra en el actual norte de México o sur de Estados Unidos. Al parecer, en ese sitio, conocí a una muchacha perteneciente a una tribu india, y me enamoré de ella.
A mi regreso a casa, mis días se hacían grises. Estaba triste, echaba de menos a aquella chica. Me sentaba frente al mar mirando al horizonte para recordarla, para sentirme más cerca de ella.
Esa noche en que regresé a palacio, al parecer, había tomado la decisión de mi vida. Regresaría a por ella. Tal decisión sería tal vez, la más importante de mi vida. Renunciar a todo por amor, es algo que en los planos espirituales tiene un valor incalculable. Fue como salir victorioso de un examen trascendental en mi vida.
En esta vida, me he casado con una mujer que tiene la casa llena de libros que hablan de indios americanos. Dice que le encanta ese mundo, y dice que en sus sueños se ve en una tribu, vestida como una india y hablando con el reflejo de la luna sobre las aguas del río.
TADEO
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