miércoles, 2 de septiembre de 2009

MIEDO A LA LIBERTAD


MIEDO A LA LIBERTAD

Los maestros de sabiduría temen a la libertad. Para ser más exactos, ellos sienten miedo de la manera en que los seres humanos que pululamos hoy por el planeta, es decir, nosotros, entendemos el concepto libertad y la manera en la que le rendimos culto.

Para los maestros de sabiduría, libertad, entendida como lo entendemos los humanos, es sinónimo de caos. Es decir, las mentes que buscan desesperadamente la libertad, son para ellos, mentes caóticas.

Según explican, una mente sabia y equilibrada es aquella que en vez de buscar la libertad, entendiendo esta, como buscar escapar del poder y el efecto de las leyes de la naturaleza, que es lo mismo que decir, las leyes de Dios, procura estudiarlas y conocerlas para luego, utilizarlas en su provecho.

Cuando la mente se ejercita en el estudio y la investigación empiezan a aparecer las respuestas, y aquel que puede darle respuesta a las interrogantes que la vida le va presentando, entonces empieza a experimentar un raro estado de tranquilidad, de paz, y por tanto, también de libertad. Eh, aquí la libertad que desean para nosotros los maestros de sabiduría, y no esa otra que surge de la negación de las leyes que rigen nuestra vida y el funcionamiento de los universos conocidos y desconocidos.

Ya decía José Martí, uno de los maestros de la nación cubana: “Ser cultos es la única manera de ser libres”.

Los maestros de sabiduría orientales dicen lo mismo, aunque quizás de un modo que nos conmociona un poquito más. Ellos dicen:
“La humanidad, más que libertad, necesita maestros”.

Y si les hablas de esa otra libertad más mundana, esa a la que más hacemos referencia los humanos, esa libertad de andar por casa, esa que implica tener tiempo para hacer lo que nos dé la gana, ellos nos dicen:
“¿Para qué quieres libertad, si luego no sabes hacer nada bueno con ella?

TADEO

viernes, 7 de agosto de 2009

EL PODER SECRETO DE LAS PALABRAS

EL PODER SECRETO DE LAS PALABRAS

Siento un respeto muy especial por las palabras y ese respeto se debe a que soy consciente del poder que tienen. Las palabras forman ideas, y esas ideas pueden taladrar nuestras mentes y habitar para siempre dentro de nosotros.

Las ideas buenas nos iluminan y nos conducen por el camino del bien, las ideas malas, todo lo contrario.

El problema es detectar cuáles, de entre nuestro arsenal de ideas, son ideas buenas, y cuáles, malas.

Pondré aquí una idea para utilizarla como ejemplo:

"Nadie tiene la voz tan pura como aquellos que están en lo más profundo del infierno." Franz Kafka.

De pronto nos encontramos ante una idea hermosa, bien construida, una idea con encanto, y si vemos que la ha dicho una persona famosa, pues tendemos a tragárnosla y darla por válida. Creemos que hemos aprendido algo bueno y útil.

Pues bien, en este caso, y siempre partiendo de mis conocimientos espirituales, sé que esta idea no es cierta. La voz de los seres infernales no es pura, por el contrario.

Los seres infernales no pueden aportar con su voz más nada que aquello propio de su condición. Sus voces, escuchándolas con los oídos del espíritu, no son para nada dulces. Incluso, hay seres de estos planos que rugen como animales, y otros, ni siquiera tienen voz.

Puras y hermosas son las voces de los planos superiores. Esos son los sonidos hermosos y celestiales. La música clásica, por ejemplo, viene a la tierra de los planos más elevados. Las ideas hermosas, esas que nos acercan al amor al prójimo y a perdonarnos los unos a los otros, son ideas que vienen de arriba.

De los planos infernales sólo pueden venir voces ásperas que nos inciten al mal, voces engañosas que si acaso, pueden meter veneno en nuestras almas.

Así que por mucho que lo haya dicho Franz Kafka, deberíamos poner en duda tal afirmación. Tal vez Franz Kafka fuera un ángel del infierno. El hecho de que alguien haya alcanzado la fama en tiempos oscuros del desarrollo espiritual de la humanidad, no significa que sea un gran ser espiritual, podría más bien significar todo lo contrario.

Dicen los maestros de sabiduría:

En vuestro mundo está la mediocridad distante de las altas cimas espirituales. Ella es la medida de las cosas. Forma vuestra ética y vuestra sistema de valores. Sólo una verdad mediocre, próxima a la naturaleza animal, puede tener rápida acogida y afirmación, porque es accesible. En vuestro mundo, si el triunfo parte del supuesto de la comprensibilidad, todo éxito, para ser rápido, debe contener afirmaciones mediocres.

El aplauso de la muchedumbre es inversamente proporcional al valor.

Los grandes seres espirituales pasan por la tierra solitarios y doloridos, pero conscientes de su propio destino. Incomprendidos y gigantescos, asqueados de los ídolos de la muchedumbre, aturdidos por el estruendo de la vida, desatentos e ineptos porque sus almas están a la escucha de un cántico que viene desde dentro y hacia lo infinito se eleva.

Conocen el espanto de aquel que se asoma solo al abismo de los grandes misterios, el vértigo de las grandes alturas, la soledad angustiosa del alma frente a la inconciencia humana. Conoce la lucha atroz contra la animalidad que retorna, las inmensas fatigas y peligros que aguardan a quien quiere apartarse en vuelo. Los ciegos dicen: Está loco. Y él se siente aplastado por el peso inútil del número. Comprende la bajeza de quien no lo comprende. Él no es como los demás, sólo un cuerpo, es sobre todo un alma.

¡Ay de vosotros, los que son hoy aplaudidos por los hombres!

Después de apuntar estas ideas de los maestros de sabiduría, concluyo diciendo que debemos tener discernimiento para determinar qué ideas de las que aprendemos de la realidad, nos resultan útiles y luminosas, y cuáles debemos desechar de nuestro interior por dañinas.

El discernimiento es muy importante para avanzar en el camino del crecimiento espiritual.

Cuidémonos también de las ideas que ponemos en el alma de los demás. Una idea luminosa, puede ser el mejor regalo para nuestro prójimo, pero una mala idea, llena de odio y de rencor, puede envenenar el alma del otro, y también, de alguna manera, el alma del mundo.

TADEO

jueves, 16 de julio de 2009

EGO Y EGOÍSMO

EGO Y EGOÍSMO

Durante las últimas semanas he estado meditando sobre el tema del EGO y del EGOÍSMO y mi deseo es poner por escrito algunas de las ideas fundamentales que he sacado en claro de mis estudios al respecto. Tengo claro en mi cabeza lo que quiero transmitir, pero me hago un lío intentado encontrar la manera más sencilla de hacerlo.

¿Por qué se me hace tan complicado explicar mis ideas? Debe ser porque no tengo una manera sencilla de responder a los muchos por qué que se desprenden de mis afirmaciones. Bueno, intentaré avanzar aunque diste mucho este escrito, de ser un texto redondo y que Dios coja confesados a mis lectores.

He empezado por buscar en los diccionarios qué significa la palabra EGO. He descubierto que EGO no es más que una palabra latina que significa YO. Pero ¿qué es YO? ¿Qué significa esta palabra? Los diccionarios dejan claro que la palabra YO es de las más complicadas de definir y de hecho, existen diferentes definiciones en función del área del conocimiento en el que nos estemos moviendo.

No es lo mismo hablar del YO en el ámbito de la lingüística, que en el ámbito de la antropología, o del psicoanálisis, o en el ámbito de las filosofías occidentales u orientales.

Mi intención es explicar la idea del YO que he aprendido de los maestros de sabiduría.

Para entender la manera en que ellos conciben el YO, tenemos que tener siempre presente una idea básica, y es la idea del MOVIMIENTO. Si en algo se diferencia el pensamiento del hombre ordinario, con respecto al pensamiento de los maestros de sabiduría, es en que el hombre ordinario busca instintivamente el comienzo de las cosas y una vez que encuentra el principio del fenómeno, avanza hasta desmenuzarlo completamente y de ese modo, llegar a entenderlo a cabalidad.

Los maestros de sabiduría procuran dejar claro que los fenómenos no tienen un principio, sino que forman siempre un eslabón de una cadena infinita, y además, todo fenómeno se encuentra en movimiento, y por tanto eso lo relativiza todo. Quiero decir con esto, que para los maestros de sabiduría, lo que puede parecernos hoy una verdad absoluta, mañana puede ser una verdad relativa, luego, una media verdad, y más allá en el tiempo, puede convertirse en una mentira.

Para ellos, lo que hoy nos parece justo, mañana será injusto, y eso no significa que en su día nos hayamos equivocado valorando el fenómeno en cuestión, sino que esto que nos ha sucedido es lo normal que ocurra siempre. Ellos dicen. Por muy maravillosa que parezca la fruta, sólo tenemos un momento idóneo para comerla. Si no la comes en su momento de maduración óptima, entonces perderás la posibilidad de hacerlo, porque se pudrirá de no ser consumida.

Del mismo modo entienden ellos todos los fenómenos de la naturaleza y la sociedad. Hay ideas sociales, por ejemplo, que hoy nos parecen maravillosas. Me refiero, por ejemplo, a las ideas de libertad, de justicia, de bien, etc. Según ellos, estas ideas corresponden a nuestro nivel de evolución de nuestra conciencia, pero dan por sentado que no serán ideas eternas y siempre están prestos a adoptar las nuevas ideas que respondan en cada caso, al momento psicológico que viva la humanidad.

Otro ejemplo de esto, es cómo ciertas ideas en su momento, resultan revolucionarias y avanzadas, pero luego que estas ideas han dado su “zumo”, luego de haber sido “exprimidas”por la sociedad, deben ser desechadas, y por tanto, tales ideas que en su día resultaron avanzadas y válidas y motor del progreso, luego ellas mismas, así como las personas que las sostienen, se convierten en impedimento del desarrollo, y por tanto, se convierten en reaccionarias, así como las personas que las defienden.

Aparentemente me he alejado del tema del YO, pero quise hacerlo para que entiendan luego con facilidad, cómo para los maestros de sabiduría, la idea del YO también varía a lo largo del tiempo.

En un momento determinado de la evolución, sólo existía un YO, que podemos identificar con Dios, o con la Antimateria, o con el Espíritu puro. El proceso de diferenciación nos fue aportando progresivamente un cuerpo MONÁDICO, un cuerpo ÁTMICO, un cuerpo BÚDICO (he aquí nuestros 3 cuerpos espirituales) y luego, aparecieron los 3 cuerpos físicos, que son el cuerpo MENTAL, el cuerpo ASTRAL y el cuerpo FÍSICO.

Como todo existe en movimiento y nos movemos constantemente en un ciclo eterno que nos lleva desde el espíritu puro hasta la materia pura y viceversa, en un proceso que, según las enseñanzas tibetanas dura 311 040 000 000 000 de años, la idea del YO, también progresa.

En el momento en que nos encontramos hoy, es decir, encarnados en un cuerpo físico, está claro que cuando decimos YO, estamos pensando sobre todo en nuestro cuerpo físico. De hecho, el ser humano común, no entiende el YO como algo diferente del cuerpo físico.

Sin embargo, los maestros de sabiduría nos invitan a entender el YO de otro modo. Ellos nos explican la importancia que tiene el reconocer, además de nuestro cuerpo físico, también el resto de nuestros cuerpos: ASTRAL, MENTAL, BÚDICO, ÁTMICO, MONÁDICO y ÁDICO (este último es el cuerpo mismo de la divinidad).

De hecho los religiosos orientales cuando dicen el famoso mantram:
OM MANI PADME HUM (Yo soy la joya en el loto), y sobre todo, la primera parte, OM MANI (Yo soy) no están pensando en el YO entendiéndolo como cuerpo físico, sino que procuran ponerse en contacto con ese YO más profundo y trascendente.

Téngase en cuenta que cuando el cuerpo físico muere, los cuerpos espirituales siguen viviendo. Y téngase en cuenta que eso que se muere primero, es lo más externo y lo más alejado de nuestra verdadera esencia y por tanto, de nuestro verdadero YO. Los maestros de sabiduría nos enseñan que somos mucho más que nuestro cuerpo físico, y que necesitamos expandir la idea del YO.

Una vez que hemos conseguido pensar en nosotros mismos como seres de múltiples cuerpos y con esencias mucho más duraderas que el cuerpo físico, estamos en condiciones de reflexionar sobre otro aspecto relacionado con todo lo anterior e igual de interesante.

Dicen los maestros de sabiduría que el ser humano en los inicios de su existencia, identificaba lógicamente, su YO, con su cuerpo físico y lo cuidaba por instinto de conservación. Con el tiempo fue perfeccionando sus habilidades para cuidar de sí mismo y a lo largo de años y años, fue aprendiendo a cuidar de su pareja y de sus hijos del mismo modo en que cuidaba de sí mismo. Esto está relacionado con el amor. En la medida en que somos capaces de amar al otro, expandimos sobre él nuestro EGO.

Una persona que ama a otra, siente que no son más dos cuerpos, sino que son uno solo. Curiosamente en los planos espirituales esto es cierto. Cuando dos personas se aman, fusionan todos sus cuerpos. Los cuerpos más densos tienen más problemas para fusionarse, y los menos densos, tienen menos problemas, de este modo, los cuerpos FÍSICOS se unen a través del acto sexual, los cuerpos ASTRALES, se unen a través de los sentimientos compartidos, los cuerpos MENTALES, se unen a través de las ideas compartidas, y luego, los restantes 3 cuerpos (BÚDICO, ÁTMICO y MONÁDICO) se unen de una manera increíble, y a veces esta unión la arrastramos a lo largo de nuestras sucesivas vidas.

Por eso es que las personas que se han amado alguna vez, luego en las encarnaciones siguientes, vuelven a encontrarse en el camino de sus vidas, porque existe entre ellos un lazo energético espiritual increíblemente fuerte. Crear estos vínculos de amor con las demás personas nos hace grandes en los planos espirituales. Cada lazo de amor que fabricamos, cada puente de amor que tendemos hacia otras personas, se ve en los planos espirituales como un rayo de luz, y las personas capaces de amar al prójimo, se ven como soles. Son seres luminosos con auras preciosas. Si amar de este modo, puede ser hoy un problema, en las sociedades del futuro, iremos eliminando las barreras que hoy le ponemos al amor.

Retomando el curso de mi explicación, les decía que el EGO se expande hacia los seres amados, como la pareja y los hijos. En este momento de la evolución nos encontramos hoy. Somos capaces de amar y de dar hasta la propia vida por nuestras parejas e hijos. Sin embargo, vamos camino hacia la expansión del YO hasta límites insospechados.

Si hoy en día, una persona EGOÍSTA, es aquél que sólo es capaz de pensar en él y de preocuparse por el bienestar personal, dentro de unos años, una persona egoísta será también aquella que sólo sea capaz de pensar en él y en su pareja e hijos.

En un futuro no muy lejano, nuestro EGO se expandirá hacia la familia más extensa y luego hacia todos los habitantes de la ciudad, de la nación y del planeta. Ese es el futuro que nos espera. Dentro de unos cuantos cientos de años, seremos capaces de amar a cualquier ser humano, del mismo modo en que hoy amamos a nuestra pareja e hijos.

Por tanto, los maestros de sabiduría nos invitan a amar al prójimo, que es lo mismo que decir, a expandir nuestro EGO. Nos invitan a olvidarnos de esa idea del YO limitándola a nuestro cuerpo FÍSICO, y reconociendo que a fin de cuentas, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico, que su vida trasciende la vida misma del cuerpo FÍSICO, y que en esos estados de la existencia, conformamos con los demás seres humanos, unidades colectivas, porque recordemos e imaginemos, que una vez sin cuerpo físico, desearemos unirnos con las personas amadas y permanecer así metidos unos dentro de otros, para toda la eternidad, disfrutando de un tipo de unión de amor inconcebible para los seres que vivimos hoy presos de un cuerpo físico.

TADEO

viernes, 3 de julio de 2009

YO QUISE SER UN LAMA


YO QUISE SER UN LAMA

Cuando era niño me sentía un bicho raro. A simple vista podía parecer un niño normal, pero se dieron situaciones atípicas alrededor de mi nacimiento que hicieron que mis padres y mi familia en general, tuvieran hacia mí un trato especial.

Ya les he hablado de este asunto en entradas anteriores. Una señora muy milagrosa, una mujer considerada una santa de mi ciudad natal, se apareció como por arte de magia el día antes de mi nacimiento, y rompió el hechizo que impedía a mi madre tener hijos varones. Al menos otros 3 bebés perdió mi madre. Yo fui en cambio, el único que se logró salvar de los brazos de la muerte.

Quiero decir con esto, que yo tuve, no tres reyes magos, pero sí una maga que puso las manos en el vientre de mi madre para romper aquel maléfico hechizo, y hubo alrededor de mi nacimiento, esos santos inocentes, hermanos míos, que murieron sin que tuvieran la suerte que tuve yo.

Dice mi madre, que ella tenía que estar siempre pendiente de mí, porque no lloraba nunca. Dice que me despertaba y me quedaba en la cuna sin llamar a nadie. Que era muy tranquilo. Que siempre tuve una extraña paz en mi alma.

Luego, cuando empecé a mirar el mundo desde mis propios ojos, aunque me gustaba jugar con los niños de mi edad, también me encantaba sentarme a escuchar a las personas mayores.

Mi abuelo de 80 años, me llevaba a la iglesia y luego de rezar y de echarle dinero a los santos, se sentaba en el pórtico del templo a conversar con sus amigos.

A mí me invitaba a que me pusiera a jugar con los demás niños, a corretear por el templo y sus alrededores, pero yo prefería sentarme a escuchar las conversaciones de los mayores. Escuchaba atentamente todo lo que allí se decía, y luego cuando nos marchábamos, interrogaba a mi abuelo sobre todo lo que no había llegado a comprender. Parece que era un niño muy dado a preguntarlo todo.

Ya desde entonces, me daba cuenta de que había una especie de madurez en mí, impropia de mi edad o de lo que se esperaba de mí para aquellas edades.

A veces llegué a pensar que era un robot, una suerte de experimento científico, porque miraba a mi alrededor y notaba que los demás miraban el mundo de un modo que a mí me resultaba raro. Los gustos e intereses de los demás, no eran por lo general, mis gustos e intereses.

Por eso me daba miedo ir al médico. Pensaba que un buen día uno de los doctores que me atendía, me desconectaría. Me preguntaba si mis padres serían conscientes de aquello que en mí era sólo una sospecha. Me pasé pensando cosas como estas, durante buena parte de mi niñez.

En el colegio era un niño aventajado y mis profesores me adoraban. A veces daba clases a mis propios compañeros, y compartía mesa con el resto de los profesores gracias a que mi padre era profesor del colegio y me llevaba a almorzar con él.

Si un buen día hubiera llegado a mi casa un lama con su túnica azafrán diciendo que yo era la reencarnación de uno de sus maestros fallecidos, me habría parecido tan natural. Me habría ido más feliz que feliz al Tibet y hubiera adoptado mi vida de monje sin ningún problema.

De hecho, en cierto momento de mi vida, teniendo ya 19 años, y estando estudiando Ingeniería Industrial en la Universidad Central de las Villas, decidí que estaba tirando mi vida por la borda. Comprendí que me estaba engañando a mí mismo siguiendo aquel camino que me conduciría a llevar una vida de ingeniero, y lo dejé todo para irme a estudiar la carrera de Licenciatura en Historia.

No me fui a un monasterio tibetano, pero sí hice algo que me acercaba a ese mundo. Me dediqué a los estudios históricos, filosóficos y sociológicos, es decir, estudios que me acercaron a esos temas que siempre me fascinaron: la historia, la filosofía, la sociología, la religión, la etnografía, el arte, etc. Por primera vez me sentí estudiando algo que me llenaba y para lo que al parecer, había nacido con habilidades, pues ya durante mis estudios de ingeniería, mi profesora de filosofía descubrió en mí un talento natural para su asignatura y en más de una ocasión me pidió que diera conferencias sobre ciertos temas. Mis compañeros decían que aquella mujer estaba enamorada de mí.

De manera paralela a mi carrera, realicé estudios por mi cuenta de hinduismo, budismo, teosofía y otras ciencias esotéricas. También estuve estudiando el pensamiento cristiano, a la par de acercarme al estudio de las religiones populares cubanas como la santería, la palería y el espiritismo.

A los 24 años, ya tenía muy claro que mi vida sería un camino de búsqueda y de crecimiento espiritual. Y así ha sido.

Tengo claro que no soy la reencarnación de un lama. Pero al mismo tiempo, me parece tan raro que Osel, el niño lama español, ese a quien le tocó en suerte ser llevado al monasterio de Sera, al norte de la India, para asumir la vida de monje budista, por haber sido aceptado como la reencarnación del lama Yeshé, tenga tantas dudas de sí mismo, sobre su vida pasada y futura.

¿Se estarán equivocando los lamas en este asunto de buscar bebés por el mundo dando por sentado que los maestros lamas fallecidos regresan a la tierra al poco tiempo de haber fallecido? Al respecto tengo serias dudas.

Según los conocimientos que tengo, las almas reencarnan como promedio, cada 144 años. Entonces ¿por qué tienen los lamas que regresar a la tierra inmediatamente después de haber desencarnado? ¿Y por qué regresar para hacer exactamente lo mismo?

Luego, desde mi auto conocimiento, desde la búsqueda personal que he realizado, he llegado a recopilar información suficiente de mi vida pasada como para saber al menos, que no fui un monje tibetano. ¿Entonces cómo es posible que Osel, tenga tantas dudas al respecto? Sus dudas no hacen más que agrandar las mías.

Cuando se tiene un poquito de crecimiento espiritual, y cuando se ha vivido la vida que este chico ha vivido, te guste o no lo que tienes por delante, comprendes en tu fuero interno, que estás en tu lugar. Sin embargo, Osel ha renegado incluso, de la filosofía budista.

En todo caso, creo que Osel estará preparado para ser un buen lama, aún cuando no haya sido realmente la encarnación del lama Yeshé. Tal vez sea mejor para la evolución del universo lama, que lleguen a esos templos almas mejor preparadas para seguir haciendo avanzar estas religiones. Porque lo que sí está claro es que si Dios lo ha llevado a ese sitio, por algo será.

TADEO

miércoles, 17 de junio de 2009

DEL AMOR AL ODIO O DEL ODIO AL AMOR


DEL AMOR AL ODIO O DEL ODIO AL AMOR

Dicen que del amor al odio sólo hay un paso. Más que un paso, diría yo que son dos sentimientos que conviven dentro de nuestro ser con relativa comodidad. Esto hace a los seres humanos complejos e interesantes.

¿Cómo es posible que seamos incapaces de no saber muchas veces si estamos amando u odiando a una persona? Diré más, a veces pensamos que estamos amando a una persona a las 8 de la mañana, y a las 2 de la tarde ya estamos convencidos de que la estamos odiando, y eso, sin que haya ocurrido nada objetivo entre ambos. Parece ser que esto forma parte de la naturaleza humana. A veces nos cuesta trabajo aclarar nuestra mente y nuestros sentimientos.

¿Qué explicación dan los maestros de sabiduría para este curioso fenómeno? Cuando les he interrogado al respecto, me han contestado más o menos en estos términos.

El ser humano es una mezcla armoniosa de espíritu y materia. Su parte Material está formada por 3 cuerpos que son a saber, el cuerpo Físico, el cuerpo Astral o Emocional, y el cuerpo Mental. Su parte Espiritual está formada por otros 3 cuerpos que son a saber, el cuerpo Búdico, el cuerpo Átmico y el cuerpo Monádico.

Nuestra parte Material siente y analiza, mientras que nuestra parte Espiritual ama. De ahí que ante determinado fenómeno, como es el fenómeno de la pareja, o de las relaciones interpersonales, puede ser que una parte de nosotros ame (la parte espiritual) y la otra parte de nosotros odie, o muestre rencor o indiferencia, o celos (la parte material)

Si tenemos en cuenta que nuestra parte Espiritual no sabe hacer otra cosa que amar, entenderemos por qué todos estamos en principio, preparados para dar y recibir amor . Todos los seres humanos estamos en condiciones de amar.

Cuando nuestra parte espiritual irracional, ama, y nuestra parte material racional ama porque entiende y le encuentra sentido a ese amor, no hay problemas. Todo es armonía.

Cuando nuestra parte espiritual irracional ama, y nuestra parte material racional no encuentra razones para que amemos o para que sigamos amando, en el caso de que ya hayamos amado, pues ahí es cuando aparece la contradicción y el malestar y las tensiones internas.

Ambas partes de nosotros mismos, luchan por imponer su mandato. El amor que emana de nuestra fuente espiritual primordial e irracional dice AMA, pero nuestra mente racional y analítica hace su trabajo y llega a la conclusión de que no es lógico que se ame. Llega a la conclusión de que la otra persona no se merece nuestro amor, y si por demás, existen los miedos al sufrimiento, a que nos hagan daño, esto hace que nos aislemos y pongamos barreras desde nuestra mente, al flujo natural de amor que emana de manera natural y constante desde el fondo de nosotros mismos.

Amar, cuando nuestra mente no está de acuerdo con que se ame, es doloroso. No amar, cuando nuestro ser interior nos está diciendo AMA, es también doloroso. Sin embargo, son dos dolores diferentes.

A consecuencia de nuestro estado actual de crecimiento espiritual, preferimos el sufrimiento que produce el dejar de amar. Casi siempre escuchamos a nuestras mentes , porque nuestra cultura, sobre todo la cultura occidental, nos ha enseñado a ser racionales, a apostar siempre por la racionalidad, y siguiendo la lógica de nuestros pensamientos, acallamos nuestra voz interior que dice AMA, y cargamos con esa cruz extraña, que dentro de nosotros nos quema, y nos quema, porque aunque no queramos reconocerlo, algo dentro de nosotros no deja de gritarnos: AMA.

A veces toda nuestra vida se vuelve luchar contra esta voz interior una vez que hemos apostado por no amar. Procuramos encontrar nuestra felicidad en cosas variadas, en darle placeres a nuestro cuerpo físico de todas las maneras posibles: comida, bebida, fiestas, viajes, sexo, casas, coches, dinero, o incluso, con otra persona que se merezca nuestro amor.

A veces encontramos a esa otra persona, pero muchas veces nos pasa que volvemos a fracazar . ¿Por qué? Pues porque no estamos preparados para amar. Queremos encontrar el amor llevando dentro de nosotros amordazado a nuestra parte espiritual, que nos dice AMA.

Los seres humanos queremos filtrar el AMOR, usando el "colador" de nuestra mente y esto no es lo recomendable. Nos han hecho creer que el AMOR, es eso que obtenemos de colar esa energía pura que sale de nuestra parte espiritual e irracional, usando como colador nuestra mente. Con ese AMOR colado, adulterado, limitado, vamos por el mundo en busca de la felicidad.

La humanidad actual está viviendo un interesante proceso de acercamiento de almas. Es un proceso que ocurre delante de nosotros y no nos damos cuenta. La velocidad de expansión del Universo Físico, (según han demostrado nuestros científicos) se está reduciendo. Pero ¿qué está pasando con el resto de los Universos que también habitamos? ¿Qué estará pasando con el Universo Astral, con el Universo Mental, y con el resto de los Universos Espirituales de los cuales formamos parte?

Hagamos un pequeño ejercicio para responder a estas preguntas. Pongamos un lápiz delante de nosotros sobre nuestra mesa de trabajo. Intentemos atraerlo hacia nosotros usando el poder de nuestra mente. ¿Difícil, cierto?

Cerremos luego, nuestros ojos e imaginemos que movemos hacia nosotros el mismo lápiz. Seguramente lo podrán imaginar, ¿cierto? Comparemos, a continuación la dificultad que hay entre mover el lápiz físico, con la dificultad de mover el lápiz mental. Llegaremos a la conclusión de que mover el lápiz mental es muchísimo más fácil que mover el lápiz físico.
Pues bien, esto nos ayudará a comprender que a Dios le resulta mucho más fácil mover el universo Mental, hasta reducirlo a un punto, que hacer eso mismo con el universo Físico. Intento decir con esto, que cuando empecemos a notar que nuestro universo Físico deja de expandirse y comienza a contraerse, el proceso análogo de contracción del universo Mental estará muchas veces más avanzado.

Intento decir con esto, que aunque imperceptible para la mayoría de nosotros, con la llegada de la Era de Acuario, el proceso de acercamiento de las almas, provocado por el proceso de acercamiento de los Universos Espirituales, está creando una verdadera revolución imperceptible al centro de cada uno de nosotros.

De ahí que cada vez esa voz interior que en nosotros dice AMA, esa voz que hoy no es más que un prisionero al interior de nuestro cuerpo, se fortalece y se libera cada vez en más y más personas.

Cada día en nuestro planeta más y más personas sienten liberados en su interior la voz de su parte espiritual irracional. Esas personas a quienes les pasa esto, por fin llegan a comprenderse a sí mismos, llegan a conocerse a sí mismos, y ese conocimiento los lleva a la felicidad.

Esas personas comprenden por fin varias cosas:
1-Del mismo modo en que sólo podemos diferenciar el agua cuando se congela y se convierte en cubitos de hielo diferenciados, el ser humano sólo se puede diferenciar del resto de los seres humanos, cuando en un punto de nuestra evolución nos “congelamos” y recibimos nuestros vehículos materiales, es decir, cuando recibimos nuestro cuerpo mental, nuestro cuerpo astral o emocional, y nuestro cuerpo físico.

Pero la mayoría del tiempo, no estamos así “congelados” como nos encontramos ahora metidos en nuestros cuerpos materiales. La mayoría del tiempo, nos la pasamos en estado “líquido” o “gaseoso”, es decir, en esos estados espirituales en que dejamos de ser seres individualizados, para ser todos el mismo UNO con el Creador, llamémosle Dios, o el espíritu puro o la Antimateria, o como mejor nos parezca.

2-Si en un momento dado de nuestro crecimiento como raza humana, la mente racional nos aportó herramientas para crecer y desarrollarnos sobre la faz de la tierra, está llegando el momento de renunciar a nuestra mente racional para seguir desarrollándonos, del mismo modo en que todo en la naturaleza tiene su principio y un fin, del mismo modo en que sólo podemos comernos una fruta una sola vez.
La mente racional, que tanto nos ha ayudado, comenzará a ser un obstáculo en determinado momento de nuestra evolución como seres humanos. De hecho, ya para entender el AMOR, y todos los fenómenos naturales o sociales marcados por lo infinito, la mente racional se encuentra limitada.

3-Atrévete a mirar dentro de ti. Atrévete a revelarte contra tu mente cuando te diga NO AMES. AMA SIEMPRE. Toma partido por la parte de ti que no está condenada a perecer, porque al final, nuestra mente no tiene futuro en el mundo por venir. Nuestros cuerpos espirituales sí. Supedita tu mente a tus cuerpos espirituales y siéntete feliz cuando tu voz interior te diga AMA. Esa voz es la voz del bien, y es la voz que tiene futuro. Fortalécela, dale alas, y de ese modo le estarás dando alas y estarás embelleciendo y fortaleciendo tus cuerpos espirituales.

Del mismo modo en que nos vamos al gimnasio y el ejercicio físico, embellece nuestro cuerpo físico, el ejercicio del AMOR, embellece nuestros cuerpos espirituales. Medita, ponte en contacto con tu YO espiritual y aprende a convivir con su voz, y con la voz de tu mente. Y siempre que ambas voces entren en conflicto, tómate tu tiempo y elige qué hacer.

Si eliges AMAR, como te ordena tu Yo espiritual, estarás creciendo espiritualmente y estarás contribuyendo a la evolución de la raza humana. Si eliges NO AMAR, como te dicta tu mente, estarás retrocediendo en tu camino de crecimiento espiritual, y te estarás aliando a las fuerzas que impiden que la raza humana continúe creciendo y evolucionando hacia formas de vida más y más elevadas, es decir, hacia formas de vida en la que podamos todos experimentar la verdadera felicidad.

TADEO

miércoles, 20 de mayo de 2009

LA MAGIA DEL PÉNDULO


LA MAGIA DEL PÉNDULO

Recuerdo muy bien el día en que mi profesor de física del instituto donde estudié, nos hizo notar el interesante fenómeno que ocurre cuando hacemos oscilar un simple péndulo.

Observen, nos dijo, mientras hacía oscilar de un lado a otro una bola de acero atada a una cuerda:
¿Qué debemos hacer para que el péndulo realice la oscilación en menos tiempo?
Para muchos de nosotros estaba claro, darle velocidad a la bola de metal que colgaba de la cuerda. Estábamos convencidos de que si le imprimíamos una fuerza mayor, se movería más rápido y así la oscilación ocurriría en menos tiempo.

Nos equivocábamos. El profesor nos dejó que le diéramos con mayor fuerza al péndulo, y ¿qué sucedió? Pues que aunque la bola de metal se movía más rápido, también aumentaba la amplitud de la oscilación y por tanto, tenía que recorrer un espacio mayor.
Si por el contrario, le dábamos despacio, iba más lento, pero el espacio barrido por el péndulo era menor.
El profesor nos hizo medir con un cronómetro el tiempo que demoraba el péndulo en hacer su recorrido y comprobamos sorprendidos que el tiempo en todos los casos era el mismo, es decir, se mantenía constante.

Me pareció maravilloso tener algo delante, que le hicieras lo que le hicieras, no variaba el tiempo de oscilación. Ese día comprendí lo maravilloso de las leyes físicas, y por ende, de las leyes de la naturaleza.

Este experimento me sirvió para entender que el mundo no es una caos y que todo está regido por leyes objetivas, es decir, por leyes inviolables, como inviolable es el tiempo en que el péndulo demora en realizar su recorrido. Estas leyes no dependen de nuestra voluntad, ni dependen de nuestra conciencia. Podemos pegarle más y más fuerte, y el tiempo seguirá constante, o podemos creer que dándole más fuerte conseguiremos acelerar las cosas, pero no es así. O podemos intentar que las cosas vayan más despacio, pero otra vez la ley se resiste a cambiar.

Está claro que lo único que podemos hacer con las leyes de la naturaleza es estudiarlas, comprender su funcionamiento para luego intentar usarlas en nuestro beneficio.

Del mismo modo en que el mundo físico, está regido por leyes inviolables y magníficas, dicen los maestros de sabiduría, que el resto de los mundos, es decir, los mundos astral (o emocional), mental, búdico, átmico y monádico, también están regidos por leyes igualmente objetivas e inviolables.

La ley del péndulo antes expuesta, puede ayudarnos a reflexionar y a comprender los fenómenos naturales y espirituales.

Supongamos que en un extremo del péndulo está la materialidad y en el otro, la espiritualidad. Supongamos que tenemos en un extremo del péndulo a la materia pura, y en el otro, al espíritu puro. Supongamos que la sustancia, es decir, todo lo que existe, se mueve y transforma de manera pendular. Hagamos mover el péndulo y pensemos que tenemos en la mano todos los universos, los conocidos y los desconocidos. Demos por sentado que todo lo que existe funciona de este modo.

Observemos que todo lo que existe, existe en movimiento. De aquí podemos llegar a una sabia e interesante conclusión. Cada vez que intentamos observar un fenómeno para estudiarlo, lo detenemos y por tanto, lo desvirtuamos.
Pongo un ejemplo:
Cuando nos preguntamos ¿Qué fue lo primero? ¿Qué había en el principio de los tiempos?
Nuestra mente racional necesita ir siempre a la raíz de las cosas. Hay efectos que tienen una causa primera fácil de localizar, y en esos casos, nuestra mente y nuestra ciencia, se encuentra a sus anchas, porque consigue comprender el fenómeno.

El problema aparece cuando los fenómenos son infinitos. Si diéramos por sentado que lo que existe siempre existió y que su naturaleza es pendular, es decir, va del espíritu puro a la materia pura y viceversa en un ciclo infinito.

Si esto es así, no tendría sentido que nos preguntáramos cosas como:
¿Qué había en el principio? porque son preguntas que dan por sentado un error, y es que hubo un principio, cuando realmente no lo hubo.
¿Qué surgió primero, el huevo o la gallina? He aquí otra pregunta que no tiene sentido porque al final, para responderlo, sólo podemos tomar un huevo en concreto y una gallina en concreto, pero cuando lo preguntamos así en abstracto, el fenómeno se hace infinito y nuestra ciencia se ve imposibilitada de darnos una respuesta. Esto es frustrante, pero a la vez es maravilloso.

Tal vez el ser humano debería procurar entender el infinito para poder aprender y estudiar correctamente todos estos fenómenos que están caracterizados por la presencia de lo infinito en ellos.
¿A dónde quiero llegar con todas estas reflexiones?
Aprovecho para dejarles algunas ideas relacionadas:
Nuestra conciencia racional es un arma limitada, y todo lo que es limitado termina siendo superado. Quiero decir con esto, que algún día el ser humano, la ciencia humana se enfrentará a problemas y fenómenos tales que no podrá abordarlos usando la mente racional.

Los grandes misterios del universo, y los grandes misterios de la vida y del ser humano están marcados por lo infinito, de ahí que posiblemente la ciencia nuestra no llegue nunca a comprender a cabalidad estos fenómenos, no llegue nunca a sintetizar en una idea, o en un conjunto de ideas, todo cuanto necesitamos saber.

Pero si no utilizamos nuestra mente racional para entender el mundo, ¿qué utilizaremos?

Los maestros de sabiduría lo tienen claro. Ellos creen que el ser humano es mucho más que el cuerpo físico, el cuerpo astral o emocional y el cuerpo mental. Ellos creen que cuando una persona ha perdido esos tres cuerpos materiales que son el cuerpo físico, astral o emocional y el cuerpo mental, se convierte en un ser capaz de manifestar lo más esencial de nosotros mismos, esa parte de nosotros que más se parece a la esencia del universo y de la sustancia misma. Ellos creen que en ese estado somos como dioses y estamos en posesión de las verdades más profundas.

De ahí que le den tanta importancia a la meditación, pues meditando nos olvidamos de nuestro cuerpo físico, de nuestro cuerpo astral o emocional y de nuestro cuerpo mental. Por eso se dice que la meditación pasa por dejar la mente en blanco e intentar en esas condiciones, percibir lo que hay más allá tanto dentro de nosotros, como fuera de nosotros.

Al parecer, estos ejercicios espirituales nos permiten ponernos en contacto con eso divino que hay en cada uno de nosotros y nos permiten hacernos cargo de nuestros cuerpos espirituales y fortalecernos, aparte de que experimentar ese YO más esencial, nos permite poner en práctica o activar esos mecanismos de aprehensión de la realidad que tenemos como dormidos y subutilizados, atados como estamos a la manera racional de comprensión, casados como estamos con el poder de nuestras mentes, sin comprender que incluso nuestras mentes son armas limitadas de percepción de la realidad.

TADEO

lunes, 4 de mayo de 2009

EL MISTERIO DEL AMOR

EL MISTERIO DEL AMOR

En mi post anterior he estado hablando acerca de las almas gemelas, y a raíz de eso, he estado conversando con amigos y desconocidos acerca de este tema y otros asociados y claro, sobre todos ellos sobrevolaba la idea del Amor. Tal vez por eso, he decido darle continuación al tema de las almas gemelas, tomando una de las tantas interrogantes que surgieron a lo largo de las conversaciones ya mencionadas para crear un marco que me permita echar fuera algunas de las ideas que ahora mismo cruzan por mi mente, aún sabiendo que tal vez deje algunas de esas preguntas sin respuesta.

¿Existe el Amor Ideal, la media naranja? Y si existe, por qué nos cuesta tanto encontrarla? Antes de responder a estas preguntas, tal vez deberíamos preguntarnos qué es el Amor. Está claro que nos llevaría muchísimo tiempo definirlo, o por lo menos, encontrar una definición que nos satisfaga a todos, así que intentemos minimizar este escollo dando por válidos algunos conceptos, aunque no lleguen a abarcar el fenómeno en su justa magnitud, en primer lugar, porque tal vez sea imposible expresar con palabras lo que el Amor es.

Me auxiliaré de Wikipedia para colocar aquí un concepto de Amor, que más o menos podamos aceptar todos:

AMOR:
Concepto universal relacionado con la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento y con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Para Gottfried Leibniz, «amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad». En el terreno religioso presenta fuertes connotaciones espirituales, de forma que trasciende el sentimiento y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identificado en algunas religiones como Dios mismo. En Psicología, Robert J. Sternberg cree necesarios para que exista amor tres elementos: intimidad, pasión y decisión o compromiso. Para Erich Fromm, el amor es un arte. En Biología, parece estar relacionado con la supervivencia del individuo y de la especie. Según algunos, no es privativo de la especie humana, y también pueden presentarlo otros seres capaces de establecer nexos emocionales.

Dando por válido todo lo expuesto anteriormente, me gustaría definir el amor como la ley que explica absolutamente todos los fenómenos que ocurren en el universo conocido y en los universos aún desconocidos para el ser humano.

Es una única Ley, una ley grandiosa que se podría subdividir en muchas leyes, pero ante todo tiene carácter objetivo, es decir, que se cumple siempre más allá de la voluntad de los seres humanos. A esta Gran Ley a mí me gusta llamarle Dios, o más bien debería decir que me gusta llamarle a Dios, La Gran Ley. De aquí podría inferirse que para mí, Dios es Amor, por tanto, intentando definir qué entendemos por Amor, que ya he dicho que es una Gran Ley, podemos establecer la analogía siguiente:
AMOR = GRAN LEY = DIOS

Otra idea interesante que me gustaría dejar caer aquí y sobre la que valdría la pena reflexionar con profundidad es la siguiente: Dios está en todas las cosas, dicho de otro modo, la Gran Ley, o lo que es lo mismo decir, todo el conjunto de leyes que conforman la Gran Ley, se cumplen en todos los objetos y fenómenos conocidos y por conocer.

Dicho esto, podemos tomar como objeto de nuestro análisis al ser humano, al Amor manifestado en esa entidad que llamamos ser humano.

Desde la mirada del pensamiento oriental, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico. El ser humano es una entidad que se puede descomponer como la luz, en siete partes. Ya dijimos que la Gran Ley se cumple igual para todos los objetos y fenómenos, por tanto, observemos como los orientales hacen con el hombre, lo mismo que con la luz. La luz se puede dividir en siete colores, y el ser humano se puede dividir también en siete cuerpos que son los cuerpos:
1-FÍSICO, 2-ASTRAL (O EMOCIONAL), 3-MENTAL, 4-BÚDICO, 5-ÁTMICO,
6-MONÁDICO, 7-ÁDICO (O EL CUERPO DE LA DIVINIDAD O LA ANTIMATERIA)

El amor es la ley que rige en todos estos cuerpos o niveles de existencia del ser humano. En el plano físico, ya sabemos que el amor se manifiesta a través del sexo. En el plano Astral, el amor se manifiesta a través de sensaciones de atracción hacia el ser amado. En el plano mental, el amor se manifiesta a través de pensamientos amorosos.

¿Por qué me he puesto a decir todo esto? Bueno, porque lo creo necesario para explicar por qué se hace tan complejo de explicar y de entender todo lo relacionado con el Amor al punto de que aún hoy siga siendo para los seres humanos, uno de los misterios más fascinantes.

Hoy por hoy, debido a nuestro nivel de desarrollo evolutivo, existen en la tierra 3 tipos de seres humanos:
1-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto físico y emocional.
2—Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.
3-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto mental y espiritual.

De estos tres tipos de seres, los más abundantes, son los del grupo 2, es decir, aquellos que entienden el amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.

El mundo vive hoy inmerso en el despliegue del potencial racional (CUERPO MENTAL). Esos seres cuyo raciocinio es más limitado, dejan de ser paradigmas en un mundo como el actual, donde la fuerza bruta, el músculo sin mente pocas veces puede convertirse en rector de la actividad humana.

Existen áreas del conocimiento donde nuestra capacidad racional se mueve como pez en el agua y es realmente eficaz, pero en el campo del Amor no es así. Por eso es que no conseguimos desde nuestra racionalidad evitar el dolor que producen los fenómenos amorosos. En este terreno, todo se vuelve dolor e incomprensión ante nuestros ojos racionales. Intentaré explicarlo.

El Amor es Una Gran Ley, y esa gran Ley es Dios, y al parecer, la naturaleza de Dios está relacionada con un ciclo infinito de oscilaciones de todo lo que existe, desde el punto de máxima materialidad, hasta el punto de máxima espiritualidad, es decir, Dios eternamente está pasando de ser Antimateria o Espíritu Puro, a ser Materia.

¿Y esto qué tiene que ver con el amor de los seres humanos? Pues muy sencillo.

En el ciclo inverso, en el que la materia pura regresa a su estado de antimateria, surgió el ser humano.

Hubo un momento en que todo existía en el cuerpo de Dios (CUERPO ÁDICO) y luego de la gran explosión o Big Bang, todo lo existente se dividió en muchísimas partículas que llamamos mónadas (CUERPO MONÁDICO).
Dicen los maestros de sabiduría, que todos los seres humanos que hemos pasado por el planeta tierra, nacimos de 49 tipos de mónadas diferentes, es decir, que todos los seres humanos estaríamos vinculados a 49 familias, a partir del tipo de mónada que nos dio origen, pero en este tema no podría aportar más información.

Ahora bien, imaginemos que tenemos delante a una mónada. Esa mónada individualizada tiene material para formar el principio espiritual de muchos seres. No sé de cuantos. Explota y se forman partículas más pequeñas. Todas esas personas que nacieron de esa mónada, forman una familia espiritual. Son personas que a lo largo de las sucesivas encarnaciones se estarán encontrando e interactuando.

Luego, pensemos en ese pedacito de mónada con material suficiente para dar origen a dos almas. Ese UNO último que se separó de su mitad en el último instante. Pues bien, esos dos fragmentos de mónada dieron origen a un par de ALMAS GEMELAS.

Esas dos partículas diferenciadas salieron disparadas a gran velocidad en sentido opuesto cada una buscando un extremo del universo, no del universo físico, sino del universo espiritual. El universo espiritual es algo difícil de entender. Pero digamos que no ocupa un lugar en el espacio, pero imaginemos que es tan grande como grande es el universo físico. De aquí que dos seres humanos, uno puesto junto al otro, es decir, juntos sus cuerpos físicos, pueden estar uno del otro a años luz en ese universo espiritual. Por eso es que nos cuesta a los seres humanos tanto trabajo entendernos los unos con los otros, porque acercar los cuerpos, no significa acercar las emociones, ni las mentes ni los restantes cuerpos espirituales.

Hasta cierto momento del desarrollo evolutivo de la sustancia, los 6 universos que nacieron de Dios, se estuvieron expandiendo. Pero al parecer, con la llegada de la Era de Acuario, comienza a darse el proceso contrario de contracción de esos universos. Creo que hace poco le dieron el premio Nobel de Física a un científico que descubrió que el universo físico estaba disminuyendo su velocidad de expansión.

Ahora les digo yo, si bien el universo físico está perdiendo velocidad de expansión, ¿no sería lógico pensar que el resto de los universos menos densos que el universo físico, estarán perdiendo aún más velocidad?, o incluso, ¿por qué no pensar que hayan incluso algunos de esos universos que ya estén contrayéndose en este mismo instante?

¿Y todo esto qué tiene que ver con el Amor de los humanos? Pues muy simple.
A lo largo de nuestras sucesivas encarnaciones podemos experimentar la fuerza del Amor hacia cualquiera de nuestros semejantes, pero por un principio de superación, el ser humano busca consciente o inconscientemente ese ser que sea nuestra mitad exacta, porque intuye que ese ser debe existir. Esa búsqueda dura toda nuestra existencia, todas nuestras sucesivas reencarnaciones, y no concluirá hasta el fin de los tiempos, hasta que volvamos todos a ser Dios o Antimateria. Lo que sí tenemos todos asegurados es el reencuentro con nuestra otra mitad, y el regresar a ser UNO, con Dios.

Ahora bien, ¿por qué es tan complicado encontrar a nuestra ALMA GEMELA? Para entenderlo debemos intentar imaginar a esas dos partículas o micro mónadas avanzando en sentido contrario en el universo espiritual. Pensemos que ambas se cargaron de manera diferente. Una se cargó positivamente y la otra, negativamente. Cada cual, según su polaridad atrajo hacia sí un cuerpo Átmico diferente, un cuerpo Búdico diferente, un cuerpo Mental diferente, un cuerpo Astral (o Emocional) diferente y un cuerpo físico diferente.

En esas condiciones, así de “disfrazados” esos dos seres se encuentran en la tierra en una primera encarnación. Los cuerpos físicos están cerca, pero el resto de sus cuerpos están a años luz.

Hemos hablado de la expansión y contracción de todos los Universos que surgieron de la gran explosión de Dios o de la Antimateria. Y hemos dicho que la vida apareció manifestada en ese ciclo mediante el cual el mineral pasó a ser planta, la planta, animal, y el animal, ser humano, por tanto, podemos decir, que el ser humano surgió de un proceso de expansión relativo dentro del gran proceso de contracción de los Universos. Esto quiere decir que cuando dos seres que son ALMAS GEMELAS acercan sus cuerpos, sienten algo que no lo pueden explicar. Ese algo es la fuerza de Amor que los mantuvo unidos en su día, aún cuando sus mentes racionales no sean capaces de detectarse el uno al otro.

Puede que estos dos seres se encuentren un buen día en el camino de sus vidas y no lleguen a amarse. Incluso, es posible que lleguen a odiarse. Puede incluso que se maten el uno al otro sucesivamente. Esto, que desde el punto de vista de la razón humana, puede parecernos atroz, desde el punto de vista espiritual no lo es tanto, porque cuando matas a una persona, ambas almas se encadenan y así se garantiza que regresen juntas en la siguiente encarnación. Claro está, luego habría que evitar que el asesinato vuelva a repetirse, y habría que conseguir que esos sentimientos de odio y rabia, se vayan transformando en sentimientos de atracción hasta llegar a conseguir el nacimiento del Amor, o más bien, que esos dos seres sean capaces de invadir, de contagiar de Amor, a sus cuerpos más externos, como son el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo físico, con ese Amor que ya se tenían, pero no lo podían sentir por encontrarse oculto al interior de ellos mismos, anidando sólo en sus cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO).

Dicho todo esto, entenderemos por qué en este momento del desarrollo humano, la mayoría de las personas, es decir, los seres del tipo 1 y 2, nos encontramos incapacitados para reconocer a nuestra ALMA GEMELA.
¿Por qué? Porque la razón, la mente humana (CUERPO MENTAL), está imposibilitada para reconocerla. Sólo amando a todo el mundo sin distinción, estaremos amando al ALMA GEMELA.
Por eso Jesús decía: “Ama a tus enemigos”, porque al final, él sabía que el Reino de Dios no se daría en la tierra mientras los extremos no se tocaran.

Ahora bien, ¿qué pasa con nuestra vida amorosa entre tanto? Pues yo creo que en la vastedad de seres con los que interactuamos, encontramos seres parecidos a nosotros, unos con nuestra misma polaridad, y otros, de polaridad contraria, e incluso, también a nuestra auténtica ALMA GEMELA.
En el primer caso, nuestra mente se siente atraida por esta persona semejante y de igual polaridad, y en los restantes casos, sentimos con el “corazón”, algo que nos resulta atrayente en esa persona, aunque luego la convivencia y el ir racionalizando los sentimientos, es decir, valorar el Amor desde nuestra conciencia limitada (CUERPO MENTAL), nos haga comprender que somos muy diferentes y ese reconocimiento provoca en nosotros una especie de frustración que es muchas veces la causa del sufrimiento y de la ruptura de las relaciones.
Muchas veces los convencionalismos sociales, y la manera en la que hoy tenemos estructurada nuestra sociedad, impide que las relaciones entre ALMAS GEMELAS se faciliten. Pero con el tiempo, el propio ser humano irá creando un condicionamiento social para dichas almas encuentren un marco más propicio para su reconocimiento y acercamiento.
El dolor que experimentamos ante el fracaso de esas relaciones a donde gravitamos dejándonos llevar por el "corazón"(CUERPOS ESPIRITUALES), nos lleva a usar nuestra “mente limitada” (CUERPO MENTAL) para encontrar la pareja ideal. Y esta casi siempre la encontramos en un ser gemelo con nosotros, pero sólo en lo externo, es decir, una persona que tenga un cuerpo que nos guste, que sienta como nosotros y que piense como nosotros, es decir, un ser de polaridad similar a la nuestra.
Estos seres parecidos a uno, y de igual polaridad nos pueden hacer felices, pero llega un momento en que sentimos una voz interior que empieza a reclamarnos que sigamos buscando a nuestra auténtica ALMA GEMELA, y nos produce una especie de tormento que nos impide sentirnos totalmente plenos. Esas voces pueden llevarnos a romper estas relaciones aparentemente perfectas. Así vamos de encarnación en encarnación sin dejar de buscar, porque algo más fuerte que nosotros mismos nos empuja a esa búsqueda. Querer acallar esa voz, sería como querer acallar el latido del Universo, como querer acallar la voz de Dios.

Por tanto, el sufrimiento existirá siempre para el ser humano actual, lo mismo en el terreno del amor como en todos los terrenos de la vida, y no lo superaremos hasta que no venzamos este estadio marcado por la contradicción entre nuestros cuerpos materiales (FISICO, EMOCIONAL Y MENTAL) y nuestros cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO). Pero camino vamos de ello y cada vez nos acercamos más y más.

La Era de Acuario ha llegado, así que merece la pena estar atentos. Poner más amor en nuestro prójimo, aprender a mirar con los ojos del alma, más que con los ojos de la mente que son ojos que juzgan casi siempre induciéndonos al error sobre todo cuando de analizar temas tan profundos como el Amor se trata.

Si queremos encontrar a nuestra auténtica ALMA GEMELA, entonces tengamos en cuenta que:
1-Es un ser cuyo cuerpo físico, cuyas emociones y cuya mente, posiblemente no concuerden con la representación mental que nos hemos hecho de nuestra pareja ideal. Miremos con los ojos del corazón. Más que ver, sintamos. Busquemos dentro de nosotros y nuestros vehículos espirituales nos conducirán a ella. Antes bien, preguntémonos qué fuerza desconocida y mágica nos ha empujado a un ser tan diferente a nosotros, porque el ALMA GEMELA siempre termina apareciendo, aún cuando no lo busquemos.

2-Tengamos en cuenta que esa persona y nosotros, chocaremos mucho en muchos de los aspectos de la vida física por pensar, actuar y entender el mundo de maneras muy dispares. Puede que nuestra mente nos diga que es imposible llevar una vida de pareja satisfactoria a su lado, y puede que así mismo sea. Pero el que las contradicciones externas nos alejen de él, no significa que esa persona no sea nuestra ALMA GEMELA.

3-Demos por sentado, que nuestra mente encontrará siempre a una persona más afín a nosotros, a la hora de establecer una vida en común o una relación de pareja, pero no olvidemos que será sólo una afinidad externa. Y no olvidemos que el ser humano, por evolución, irá restando peso e importancia en su vida a sus cuerpos externos para identificarse cada vez más y más con sus cuerpos internos.

Mientras más avancemos en ese camino, es decir, en la misma medida en que vayamos dejando de ser seres racionales para convertirnos en seres espirituales, nuestros mecanismos de percepción de la realidad, esos con los cuales iremos sustituyendo al análisis racional por la síntesis irracional o intuitiva, nos dejarán en mejores condiciones para identificar a nuestra auténtica ALMA GEMELA.

Hoy por hoy, nuestro sistema espiritual (los espíritus que nos guían) se encarga de acercarnos a nuestra ALMA GEMELA con el fin de que tengamos con ella algún tipo de interacción que nos haga avanzar en ese largo camino de retorno al punto de partida.

Lo que surge de ese encuentro es difícil de saber. Algunos se quedan juntos para siempre, otros rompen sus relaciones y buscan a personas con quien tener vínculos más satisfactorios. Algunos buscan primero con el corazón y luego del fracaso se apoyan más en la mente. Otros hacen exactamente lo contrario, y otros no hacen ni lo uno ni lo otro, simplemente se quedan solos. Algunas personas encuentran a sus ALMAS GEMELAS casadas ya con otras personas.

Casos hay como personas hay, pero lo que sí parece inevitable es que las ALMAS GEMELAS acerquen sus cuerpos físicos alguna vez, es decir, lleguen a conocerse y lo más probable es que esto suceda en casi todas sus encarnaciones. Podría darse el caso de que el ALMA GEMELA no esté encarnada en la tierra en el mismo instante en que su contraparte le ha tocado venir, pero creo que en esos casos, uno acompañará al otro desde su plano de existencia distinto. No podrán estar juntos con el cuerpo físico, pero podrán estar juntos en los sueños (CUERPO ASTRAL) y juntos en todos los demás planos de existencia, aunque ellos no tengan consciencia de ello.
Hay ALMAS GEMELAS que nunca se han encontrado en la tierra, pero que se juntan en el plano de los sueños cada noche.


Puede ser, incluso, que esa persona que ha conseguido por evolución espiritual, ganarse el no tener que regresar a la tierra, o no tener que hacerlo al menos en ese momento, decida, al descubrir que su ALMA GEMELA sí le ha tocado encarnar, venir a la tierra para cumplir con la misión de ayudar a su otra mitad en su camino de evolución espiritual.

Lo que sí parece seguro, es que cada uno de nosotros, antes de fundirnos en el cuerpo de Dios, en el cuerpo del TODO, en el cuerpo del AMOR, nos fundiremos antes, en ese abrazo de Amor Eterno largamente soñado con nuestra auténtica ALMA GEMELA.



TADEO