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sábado, 23 de febrero de 2013

RECETAS ESPIRITUALES

 
RECETAS ESPIRITUALES

(Texto escrito para un foro sobre espiritualidad en el que participo)

Queridos amigos:
 Después de varios días deambulando por esta página, alimentándome de vuestro saber e iluminándome con la luz de vuestras almas, interactuando y calentándome con el calor de vuestras ideas, empujado por esa loa a la libertad de expresión que ha lanzado nuestra querida amiga Judith Salerno, he decidido romper mi burbuja de silencio para verter con todo respeto mi humilde parecer.
 
He disfrutado de vuestras ideas y puntos de vista, las cuales me parecen muy interesantes, sabias y dignas de respeto. Veo que el debate tiene en su centro el tema de matar animales e ingerir alimentos de dicho origen, y se ha extendido a las prendas de vestido, en el caso de que se trate de pieles o de fibras de origen animal.
 
En lo esencial estoy de acuerdo con los criterios vertidos aquí y soy consciente de la importancia que tiene educar al ser humano en el amor a los animales, las plantas, y la naturaleza toda, para que no siga viviendo en desequilibrio con su medio, y para que no siga viviendo divorciado de su propia esencia, la cual se imbrica perfectamente, en la esencia de todo lo que existe, la cual podría se definida como el tránsito eterno de lo material a lo espiritual y viceversa a través de transformaciones energéticas.
 
La verdad es que en el mundo de hoy, en el momento psicológico que vive la raza humana, con el dios DINERO en el centro de todo, y su hijo el consumismo, nos han empujado a un tipo de vida verdaderamente material y muy poco espiritual, donde las razones de índole espiritual para respetar a la madre naturaleza: minerales, plantas y animales, cuesta bastante trabajo hacerlas resonar en la mente de las grandes mayorías.
 
Afortunadamente, so pena de acabar con la propia existencia humana, las personas hemos ido poco a poco sumando conciencias, y hemos echado a andar el gran viraje hacia el cuidado y conservación de nuestro planeta, y poco a poco las razones de índole espiritual se han ido extendiendo, aunque aún de un modo muy limitado.
 
Sin embargo, aún es demasiada la noche, la oscuridad que se cierne sobre nosotros y aún son la gran mayoría las mentes que son incapaces de acercarse a las realidades del espíritu, y apenas una pequeña minoría comprende el carácter ilusorio de la realidad material de tercera dimensión.

La decrepitud y la muerte marca la vida del 90% de la humanidad, y el 80% de la humanidad aún se siente incómodo conectado con su conciencia mental. Ese 80% sigue sintiendo placer desconectando sus mentes, (el goce del no pensar) y disfrutando dándole placer a sus cuerpos físicos, alimentando sus energías inferiores: instinto de conservación, sexo y comida, y diversión para desconectar la mente. Les basta con tener operativas sus conciencias sensoriales y emocionales.
 
Aún no han transitado por el laberinto de la mente, de la conciencia mental, para una vez vencido, encontrar la puerta que lleva al ser humano a despertar las conciencias espirituales, a rozar con sus sentidos superiores las maravillas de los mundos sutiles donde desaparece la dualidad, donde el bien y el mal desaparecen, y donde por primera vez y verdaderamente, el amor deja de ser egoico. Ahí donde reside el silencio porque las palabras no pueden tocar tal realidad inefable, donde no hay diferencia entre el todo y la nada.

Los seres despiertos y abiertos al camino del crecimiento espiritual, no debemos olvidar que el “Infierno”, la realidad densa donde se manifiestan las bajas vibraciones y energías,  es el único premio que tiene Dios para nosotros. SOMOS UNO ¿Verdad? Pues subiremos todos o no subirá nadie, pues el que sube solo, cae en la ilusión de haber subido, pero su ascensión no es del todo real.

Somos un solo organismo, y un ser que ama, no se desprende del todo para subir al Paraíso dejando abandonado al resto de la “manada”. No perdamos la conciencia de quiénes somos y de dónde estamos. Está muy bien que sepamos a dónde vamos, pero sin dejar de mirar dónde tenemos los pies. Porque quien avanza en la pirámide mirando el último escalón, puede tropezar y caer y terminar en la base de la misma. Y el que se escapa rumbo al cielo, Dios lo hará regresar a la fatigosa realidad de la vida cotidiana y de los seres simples y poco evolucionados, porque es justamente allí donde se es más útil. Al Cielo no se llega huyéndole al Infierno.

Amémonos todos y seamos felices. Gocemos de ese amor e invitemos a los demás a la gran fiesta. Respetemos el ritmo de crecimiento de cada quien, y tengamos en cuenta que para ayudar a alguien a crecer, tenemos que tener en cuenta cuál es el punto donde dicha alma se encuentra. El niño que está en primer grado, tiene que aprender a leer y a escribir, y luego seguir avanzando. Y no pasa nada. Ese que está aprendiendo a leer y a escribir, puede ser más inteligente o más sabio que el que ya está en la Universidad. Todo hay que aprenderlo en su momento. Vayamos poco a poco, y amemos y saquemos nuestros conocimientos intelectuales y nuestra sabiduría espiritual para hacer de éste, un mundo mejor. Toda herramienta que no se utiliza es una herramienta inútil.

Amemos nuestra sombra y la sombra del mundo. Cuando se ha conectado con las conciencias espirituales superiores y se ha vivido la realidad del espíritu, ya no se sabe hacer otra cosa que amar y perdonar. Cuando se ha conectado con las realidades del espíritu, el amar y el perdonar no dependen de nada externo, lo externo es lo de menos. No permitamos que nada externo condicione nuestra actitud de amor y perdón, o mine nuestra capacidad de amar y perdonar, de entregarnos al prójimo. Amemos entregándonos y no poseyendo a los seres u objetos amados. No dejemos que el conocimiento racional, y la tendencia disgregativa de nuestras mentes, nos impidan amar de la manera en que ama el corazón.

Desde hace 22 años, cuando en mi vida ocurrió el gran despertar hacia la espiritualidad, no he dejado de encontrarme con personas llenas de sabiduría, pero tengo que decir con tristeza, que en las calles, me he encontrado a muy poca gente que verdaderamente aplique sus conocimientos y sabiduría a su vida diaria. Hay tanta sombra por todas partes, hay tanto miedo por todos los sitios. Hay tanto por hacer, hay tanto amor que dar, hay tanta alegría que repartir, hay tanto que perdonar…
 
Sobre el tema de comer carne o no comerla, reconozco que no todo el tiempo hago una vida vegetariana, aunque estoy de acuerdo con ella. Yo simplemente no pienso en la comida. Nací en Cuba, en el seno de una familia bastante humilde, pero gracias a Dios, rodeado de personas sabias y espirituales. Poco tiempo de mi pensar le dedico a lo que como. Como lo que tengo para comer, y cuando no tengo nada para comer, no como. Para mí el comer, es como echarle combustible a un coche. Si podría vivir sin comer, tal vez no comería.
 
Sobre lo de usar pieles, bueno, nunca he sentido esa tentación. Nunca he tenido la posibilidad de elegir sobre el tema: pieles sí o pieles no. Siempre he sido muy pobre y haber elegido ese mundo de pobreza material habla de mi condición espiritual. Mi esencia espiritual y mi karma, me empujaron a la realidad cubana, y me siento tan feliz de ello…
 
Recuerden que el “pecado” está relacionado con el apego. Y comerse cuatro pollos, no significa estar cuatro veces apegado. Y esto es válido para cualquier tipo de apego. Una persona puede ser vegetariana y estar más apegada a la carne que una persona que no lo es. Lo mismo que una persona puede ser célibe, y estar más apegado al sexo que una persona que tiene vida sexual. Todos sabemos cuán libres estamos o no de los apegos a lo material. Eso sólo lo sabe cada quien.


Yo he comido a lo largo de mi vida, la carne que amorosamente mi abuela puso en mi plato, y ella fue feliz al verme comerla. He comido la carne que amorosamente mi madre puso en mi plato y ella fue feliz de verme comerla, y hoy como la carne que amorosamente mi esposa pone en mi plato, y si le digo que no la como, tal vez termine durmiendo en el sofá. Eso, por no hablar de la carne que amorosamente pone mi suegra en mi plato. Creo que en esto, como en todas las cosas de la vida, debe primar el sentido común.

Ahora bien, cuando me pregunto a mí mismo si sería capaz de vivir sin comer carne, mi respuesta sincera es SÍ, y cuando me pregunto a mí mismo si podría vivir en un mundo sin dinero, mi respuesta sincera es SI, y cuando me pregunto a mí mismo si estaría dispuesto a vivir en un mundo donde todas las personas recibieran lo mismo, más allá de lo que aportaran a la sociedad, diría SI, estoy de acuerdo. Yo sueño con un mundo igualitario, y la energía que brota de mi mente, y la energía que brota de mis sueños, son semillas igualitarias.
 
Al leer las diversas opiniones vertidas en este espacio, noté como una especie de temor a herirse los unos a los otros, una especie de preocupación por que nadie saliera lastimado, una especie de miedo a la disensión. Y fue esto justamente lo que me hizo animarme a escribir. ¿Cómo es posible que incluso nosotros, que nos vanagloriamos de ser seres despiertos, podemos albergar dentro de nuestros corazones tales miedos? ¿A dónde hemos llegado en el camino si una simple disensión nos hace sentirnos heridos, o puede despertar en nosotros sentimientos oscuros?
 
Si tan sensibles estamos, deberíamos analizar un poco más nuestra sombra, porque sin dudas está ahí. No se llega a la luz, ocultando la sombra. La sombra siempre va a exigir atención. Todo día tiene su noche y por tenerla no es menos día, por el contrario.
 
Abracemos nuestra sombra. Amemos nuestra sombra, transmutemos nuestra sombra con el poder del amor y del perdón. Nadie que no ame el mal, llegará al supremo bien. Porque desde la dualidad, no se puede amar lo que se rechaza. Si rechazas la sombra, la personal y la de los demás, no podrás amarla nunca, y es necesario que la amemos para que la consigamos trasmutar. Mirando para otro lado, no haremos otra cosa que dejarla ahí viviendo agazapada al interior de cada uno de nosotros e impidiendo que nuestra luz se manifieste en todo su esplendor.

Muchos confunden el AMOR con el TEMOR. El amor nos lleva a entregarnos, y el temor nos lleva a poseer el objeto amado. Quien ama correctamente, no siente la necesidad de poseer, más bien siente la necesidad de servir de alimento.
 
Y por último, porque ya he hablado demasiado, es necesario que dejemos que el conocimiento vaya llegando en la misma medida en que lo necesitemos. Tengamos fe y confiemos, que lo que necesitamos, y también, por tanto, lo que necesitamos saber, llega siempre a su debido tiempo. Las ideas, las enseñanzas, no son ni mejores ni peores, simplemente unas son las mejores para unos, y las otras, mejores para otros, según el grado de crecimiento espiritual e intelectual de cada persona. Yo mismo rechacé ideas en su momento, y éstas empezaron a resonar dentro de mí tiempo después.

Que la aparente contradicción entre el discurso de Confucio y el discurso de Lao Tsé, nos haga comprender y nos lleve a la conclusión de que el universo mental es un laberinto, y es un laberinto que es necesario trascender, pues las verdades sublimes del espíritu, esas que nuestra alma sabia anhela, no se pueden alcanzar desde la mente racional.
 
Y por favor, cuando ya lo sepamos todo, vivamos como si no supiéramos nada. Muchas gracias.

NAMASTÉ (Amo y reconozco en vosotros al dios que soy, y amo y reconozco en mí a los dioses que sois)
 
TADEO

jueves, 22 de marzo de 2012

LO BELLO Y LO FEO



LO BELLO Y LO FEO

Queridos lectores:

He tenido a bien responder a un interesante comentario que me ha dejado en la entrada anterior Adriana Delgado. Como me he extendido más de lo que esperaba en mi respuesta, aquí la comparto con todos ustedes.

MENSAJE DE ADRIANA DELGADO

hola Tadeo me gustaría que hablaras un poco acerca de ¿Cual es la razón de ser de la fealdad, desde el punto de vista de la justicia divina?
Hay quienes creemos en la justicia universal, en que a cada quien le es dado lo que merece, ¿Desde ese punto de vista, como se explica que el don de la belleza se de en forma tan desigual a unos y a otros?

No es que le de a la belleza física más importancia de la que merece. Todo, o casi todo, tiene su belleza, solo que no todos pueden verla. En cuanto a las personas, la mayoría estamos en el medio y no somos ni portentos ni esperpentos... Pero hay extremos chocantes, hay personas capaces de hipnotizar con su belleza, mientras que otras, espantan... y no me digan eso de que la belleza física es inferior a la espiritual, porque ser físicamente atractivo no es obstáculo para tener un alto grado de espiritualidad...

RESPUESTA DE TADEO

Hola Adriana:

¡Qué preguntas más interesantes me haces! Para responderte acerca de la belleza y la fealdad, lo primero que tengo que decir es que existen varios niveles de percepción de la realidad y la cualidad de BELLO o FEO, forman parte de una manera muy concreta de percibir lo que nos rodea. Existen puntos de vistas, donde los conceptos de BELLO y de FEO no existen.

Tenemos que partir de la base de que aterrizaremos a la concepción humana común de belleza y fealdad para entonces ponernos de acuerdo respecto a lo que estamos hablando. Pero son conceptos íntimamente relacionados a las peculiaridades de la conciencia humana que es analítica, disgregativa, racional, pero existen infinitos mundos, con materia más sutil que la que conoces en La Tierra, e infinitos mundos donde la materia no existe, y para ellos la dualidad ha terminado, por tanto, lo BELLO y lo FEO, no existe.

Lo bello y lo feo, como la dualidad misma, es el resultado de nuestro estadio de evolución. En la medida en que el ser humano va acrecentando su capacidad de amar, en la medida en que el ser humano va evolucionando espiritualmente, todos los pares de contrarios se fusionan. Desaparece el BIEN y el MAL, y desaparece también lo BELLO y lo FEO. Al final, comprendemos que todo lo que es, es armónico y perfecto, porque cumple una función y en eso radica su belleza.

Si miras con los ojos que te permite la conciencia humana, tendrás que convenir conmigo en que nada hay, por feo que sea, que no sea útil. Incluso, algo que a unos les parece feo, a otros puede no parecérselo tanto. Al final, la belleza o fealdad es algo más del que mira que de la cosa en sí. Seguramente el ser más horrible de la tierra, podría ser el más bello en otro planeta, y el más bello de la tierra, parecer el más horrible en otro planeta. O incluso, esto mismo puede ocurrir simplemente, cambiando de país.

Creo que el trabajo interno que debemos realizar para crecer, es aprender a unir los polos, no sólo en lo referente a la belleza y la fealdad, sino en todos los aspectos. Un ejercicio muy bueno es aprender a amar al mal. Por ahí he escrito al respecto. Cuando comprendes que TODO es TODO, que todo existe en unidad, y que somos capaces de despertar a niveles de conciencia superiores que nos permitan entenderlo así, la DUALIDAD se desvanece.

Pero si aterrizas al estado ordinario de conciencia humana, debes entender que todos los seres humanos nos encontramos en un camino de crecimiento espiritual y todo lo demás, incluida la forma de nuestro cuerpo físico, responde a ese camino de crecimiento espiritual.

El que necesita en la tierra un cuerpo bello para cumplir con su destino, tendrá un cuerpo bello, el que necesite un cuerpo menos bello, también lo tendrá. El cuerpo físico es como un vehículo que es tomado por nuestra alma para desembarcar en el planeta Tierra y poder cumplir aquí con su trabajo de purificación espiritual. El cuerpo que te dan, siempre es el mejor de los cuerpos posible. Siempre es el que mejor te va a permitir avanzar en tu trabajo de crecimiento espiritual.

Si eres una persona orgullosa, vanidosa y racista, y en tus vidas anteriores ayudaste a perpetuar ese tipo de sentimiento, lo más probable es que vengas en el presente a la Tierra en un cuerpo típico de una de las razas llamadas inferiores, para que experimentes eso y te ayude a cambiar el estado de cosas. Porque muchas veces no comprendemos las cosas, hasta que las vivimos en nuestras propias carnes.

También pasa al contrario. Puedes ser una persona que se dedique, siendo rica, a colaborar con los pobres, y en una vida siguiente, venir de pobre y ser otro rico el que te ayude, porque toda acción provoca una reacción en esta vida o en las siguientes.

La belleza física, puede ser el resultado de la belleza interna, pero en estos tiempos terribles en que vivimos hoy, donde se favorece más el desarrollo de lo material que de lo espiritual, ser bello puede ser un obstáculo para tu crecimiento espiritual. Hay personas cuya belleza física se convierte en una auténtica prisión.

Hay personas bellas físicamente que apuestan a ese elemento de ellos mismos y no desarrollan otros, porque con su belleza les basta para ser admirados socialmente. Sin embargo, es más fácil para una persona fea, reconocer que él es mucho más que su cuerpo, o dedicarse a desarrollar otros aspectos de su personalidad, como su talento, su carisma, su inteligencia, su simpatía, para de ese modo, contrarrestar las limitaciones de su atractivo físico. Al final de la jornada, puede que el feo, haya aprovechado mejor la encarnación y puede que haya amado más que el bello, que tal vez se dedicó solamente a amarse a sí mismo.

Por tanto, la belleza física es una responsabilidad muy grande, y pasa lo mismo con el dinero. Son elementos que pueden ayudarnos a ser felices en este mundo material, o pueden llevarnos a ser muy infelices. Yo he conocido a chicas muy bellas, que sufrían porque los hombres no eran capaces de ver en ellas nada más que su belleza. Y atraían a ellas a personas totalmente distantes de las exigencias de su alma. A veces es más fácil ver la belleza y las luminosidades espirituales de una persona fea, que de una persona hermosa físicamente.

Hay también personas poco evolucionadas espiritualmente e incapaces de hacer nada por el prójimo, y Dios las envía bellas a la tierra, para que al menos, aporten ese  tipo de belleza a los demás, porque hay que decir que esas personas bellas físicamente colaboran con el mundo, pues cuando miras a una persona bella, nuestra vibración o estado energético se fortalece. Amar nos hace bien, y por tanto, hay personas que necesitan, para poder emanar amor, encontrarse a personas hermosas en su camino, así que nuestros espíritus protectores, para ayudarnos a dar frutos de amor, nos acercan a la belleza para que amemos, porque es una necesidad aprender a amar, y en esto, las personas bellas cumplen una función importante. A veces, algunas personas bellas, sin saberlo, aportan fundamentalmente a la humanidad de este modo, y no de otros, porque están impedidos de hacerlo de otro modo.

Por tanto, si eres una persona bella físicamente, no dejes que tu belleza te aparte de tu camino de crecimiento espiritual. Por bello que sea el vehículo que te han dado, no vivas para él, no te confundas con él, porque tú no eres él. No vivas para darle placeres al vehículo. Recuerda que antes de nacer, tenías bien claro que vendrías a la tierra a comerte el mundo, que crecerías en el espíritu hasta cosechar tanta luz que terminaras siendo un auténtico ángel y que no regresarías más al a tierra, que no necesitarías pasar más por la penosa rueda de Sansara de nacimientos y muertes. Pues bien, mima tu vehículo hermoso, como todos debemos mimarlo, manteniéndolo con buena salud, pero no te equivoques pensando que tú eres el vehículo. CONÓCETE A TI MISMO, y trabaja con lo que eres en realidad. Y lo que eres en realidad es un alma que ha descendido en el planeta tierra utilizando un vehículo físico.

Crece uniendo los polos, fusionándolos. Derrota la dualidad. Aprende de Jesús de Nazaret cuando dijo: AMA A TUS ENEMIGOS. Acércate al polo contrario sin dejar de amar. Comprende que el día no sería día, si no tendría una mitad oscura, que es la noche, y comprende que Dios le regaló a la noche, la hermosa luna, por tanto, en todos los sitios y en todas las personas existe la belleza y la chispa divina.

Comprende que lo feo está en tus ojos. Cambia tu mirada del mundo y de los demás, cambia tu percepción y lo feo desaparecerá. Observa la belleza en todo aquello que Dios creó, y que tú eres incapaz de crear. Y aprende de la utilidad de lo feo. Y claro, sólo por ser útil, ya todo tiene su belleza.

Hay almas que deciden venir a la tierra en un vehículo “defectuoso” que le proporcione una vida llena de limitaciones, porque saben que han perdido mucho tiempo en el camino de crecimiento espiritual y necesitan una vida penosa para acabar con los orgullos, soberbias y vanidades de su alma. Así tiene que ser. Porque lo que sí te puedo decir es que cuando las almas abandonan la tierra y abandonan sus vehículos y regresan al plano astral, comprenden que no siempre hicieron en la tierra lo que era mejor para ellos.

A los feos les digo: Recuerden que ustedes mismos eligieron sus vehículos físicos, que el que has elegidos es el mejor para que tu destino se cumpla y también, tu trabajo de adelantamiento espiritual. Aprovechen la oportunidad de ver la belleza manifestada en ustedes mismos, pues este trabajo de moldeo de sus propias conciencias puede ayudarlos mucho.

Aprovechen las ventajas que les da su fealdad, como por ejemplo, el verse impelidos a desarrollar otras facultades para obtener el reconocimiento social, y una vez que lo hayan conseguido, siéntanse orgullosos de haber vencido en buena lid. Además, si no atraen a todo el mundo, disfruten de no sufrir el engorroso trabajo de estar alejando de ustedes a personas desagradables.

Los que no se sientan triunfadores, comprendan que no es que no lo sean, sino que aún no son capaces de comprender que lo son. Puedo asegurarles que siempre se avanza en el camino espiritual, aunque no veamos muchas veces el avance, por desconocer el punto de partida. No olviden que el único triunfo que debe importarnos en realidad es aquel que se da en el trabajo de purificación de nuestras almas.

Los seres espirituales hemos sufrido mucho en Kali Yuga, es decir, en esta era de destrucción de la espiritualidad, porque las energías planetarias y galácticas a todos los niveles, estaban favoreciendo ese tipo de acción, necesaria para el equilibrio, porque del mismo modo en que el ser humano avanza moviendo hacia adelante su pie derecho, y luego, dejándolo quieto y llevando hacia adelante el pie izquierdo, la humanidad y el planeta en su conjunto, avanza del mismo modo. Tienen que intercalarse los períodos de desarrollo material y los períodos de desarrollo espiritual. Tal es la ley.

Por fin, el 21 de diciembre de 2012, Dios invertirá su reloj de arena cuando haya caído el último grano que favorece el desarrollo de la materialidad. A partir de entonces, viviremos el reinado de lo espiritual y la lenta destrucción de lo material. Y me pregunto: ¿Es eso bueno o malo? Pues lo será según lo miremos. Todo desarrollo material, es la consecuencia del desarrollo espiritual. Se destruirá la materia que esté atada a formas de conciencia anteriores, y se conservarán aquellas formas materiales que continúen manteniendo el equilibrio y sigan estando acordes a la nueva espiritualidad, y por supuesto, esa espiritualidad nueva, impulsará otras formas  de entender y trabajar la materia, e incluso, cambiará nuestra propia estructura material, pero la destrucción de lo material viejo, no acabará con la raza humana, porque el ser humano es inmortal, al menos hasta que concluya con su ciclo. Incluso, esos que pierdan sus vehículos físicos, tendrán la oportunidad de regresar con vehículos nuevos a seguir trabajando en su camino de crecimiento espiritual. Pero lo cierto es que a partir del 21 de diciembre de 2012, todos los relojes se pondrán a cero y comenzará el gran viraje.

Aprovecho para decirles que como el tiempo es fractal, no se queden contemplando el mundo, y esperando el 2012 para la humanidad, sean conscientes de que el 2012 también vendrá de manera individual para cada uno de nosotros. Y no podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar nuestro propio mundo. No podemos cambiar la vida de los demás, pero sí podemos cambiar nuestra propia vida.

TADEO

jueves, 26 de enero de 2012

CARNÍVOROS VS VEGETARIANOS


CARNÍVOROS VS VEGETARIANOS

Respecto a esta discusión sobre los beneficios o no de comer carne, he tenido a bien dejar un comentario en un blog de la red. Aquí se los dejo para que puedan poner en tela de juicio mis criterios.

Hola amigos:

Me gustaría exponerles mi criterio al respecto de comer o no comer carne. Yo me inclino a pensar como enseñaba el maestro Jesús de Nazaret. Él decía: Busca el reino de Dios y su justicia, y las demás cosas serán dadas por añadidura. Creo que los seres humanos deberíamos preocuparnos más por el alma que anima a nuestro cuerpo, que por el cuerpo que alberga temporalmente al alma.

Creo que beberíamos analizar este asunto, desde el cuidado que le brindamos a nuestra Alma individual y también desde el cuidado que le brindamos al gran Alma colectiva que también somos.

Si algo debería servirnos de brújula en nuestro comportamiento, es la búsqueda de la felicidad. Todo debe darse por evolución y cuando somos infelices adoptando determinada actitud, sea esta la que sea, quiere decir que no estamos en condiciones de adoptarla y sostenerla. Seamos felices. El bien que puede hacerle a mi cuerpo no comer carne, si el no hacerlo, va a ser motivo de infelicidad para mí, entonces me estará haciendo más mal que bien, porque aunque esta limitación que me impongo, me haga bien a mi cuerpo, le hace mal a mi alma.

Como bien han apuntado aquí, Jesús dejó claro que lo que hace daño al ser humano no es lo que entra por su boca, pues esto va a la letrina, sino lo que sale de su boca, pues lo que sale de su boca, al corazón de los hombres va. Una frase ofensiva, puede quedarse en el alma de una persona para siempre, puede ser arrastrado el trauma incluso, más allá de una existencia física, mientras que el mal del cuerpo, terminará con la existencia del cuerpo mismo, así que estas cosas hay que tenerlas en cuenta.

La evolución espiritual del ser humano, no debe darse a saltos. Debemos aprender a subir la pirámide peldaño a peldaño. Quien ha decidido no comer carne, por compasión con la vida de los animales, debe haber aprendido antes la compasión por sus semejantes. Digo con esto, que quien siente compasión por la vida animal y ha decidido no comer carne, debería estar en contra de la discriminación racial y de género, debería estar en contra de la xenofobia, debería estar en contra de la desigual distribución de la riqueza en el planeta. Debería estar luchando porque no existan diferencias reales entre unos y otros, cosa que a estar alturas, como vivimos en sociedades asentadas sobre el trono del Dios Dinero, resultan imposibles.

No entiendo que alguien se estremezca ante la muerte de una gallina, y no se estremezca ante la explotación de unos seres humanos a manos de otros, o que no se estremezca ante la injusticia de las guerras, o que no decida luchar por el cierre de las fábricas de armamentos y por el fin de todas las guerras. Miremos el mundo, miremos la pirámide que nos llevará hasta Dios, y empecemos a ascender por el principio. Recuerden que no somos seres individuales, que somos un gran ser colectivo. Seguramente que antes de decidir hacerle bien al mundo dejando de comernos una gallina, podremos hacer bien al mundo de muchas otras maneras.

Creo, por otra parte, que más que centrarnos en carne sí o carne no, deberíamos preocuparnos por la vida de esos seres que terminan sacrificados. A mí modo de ver, el daño más grande que se le hace a un pollo o a un cerdo, no el sacrificarlo para ser comido, sino el modo de vida que le damos, el cual atrofia de manera importante su alma.

Alrededor del mundo, tenemos miles y miles de criaderos de todo tipo de animales destinados al consumo humano. Todas esas almas nacidas, criadas y sacrificadas en cautividad, son verdaderos zombis. Pensemos en un ser humano que es criado desde que nace, encerrado en una celda. Desde luego, esa persona terminará totalmente atrofiada. Pues bien, lo mismo sucede con los zombis que comemos en la mayoría de los países del mundo.

Es importante que tengamos en cuenta que hay una diferencia muy grande entre la relación alimenticia que establecen los animales en la selva por ejemplo, donde en su inmensa mayoría todos cumplen el doble papel de depredadores y depredados. En tales circunstancias, la matanza y la alimentación de unos a costa de los otros, ocurre de manera natural y en virtud de un equilibrio diseñado por Dios y por tanto, un equilibrio perfecto.

Antes que plantearnos el elevado escalón de decir NO A LA CARNE, pongamos el pie en este otro escalón más asequible y por tanto, más necesario ahora mismo, que es el de equilibrar las relaciones alimenticias entre nosotros, depredadores y nuestras víctimas. Porque seguramente un pollo, más que pedir no ser devorado, pedirá que le demos una existencia digna.

Hay perros polares, que por amor a su dueño, aceptan ser devorados, porque comprenden la necesidad de salvar la vida de sus amos. Aprendamos nosotros los humanos a ser víctimas a voluntad. Jesús lo fue al entregarse y aceptar por amor al mundo, su muerte en la cruz. Aprendamos de la última y gran lección del maestro Jesús de Nazaret. Pues una cosa es cuando otro te victimiza en contra de tu voluntad, y otra cosa muy distinta es cuando tú, por evolución espiritual, decides ser siempre el asesinado y nunca el asesino, el devorado, y nunca el devorador. Sólo alcanza la vida eterna el que está dispuesto a ser útil, incluso, a riesgo de su propia existencia material.

La palabra de orden es EQUILIBRIO. Vimos en armonía con la naturaleza. Comprendamos que el pollo y nosotros somos UNO, y sólo así nos será sencillo decidirnos por comer carne o no comerla. El camino de purificación hasta ser UNO con Dios, es largo, y en él nos dejaremos la vida porque sólo el que muere, puede vivir para siempre. Del mismo modo en que la raza humana devora y ha devorado a los animales, otros superiores a nosotros vendrán que nos devorarán. La raza humana sólo es un escalón en el proceso evolutivo, pero a DIOS no llegaremos humanos. Como todo en la vida, la raza humana significa progreso con respecto a los animales, pero significa atraso con respecto a los nuevos seres que parirá la evolución.

Sal a la calle ahora mismo, e invita a un pobre a comerse un pollo frito. Seguro que Dios te recompensará por haberlo hecho.

TADEO

martes, 26 de abril de 2011

ALMAS GEMELAS




ALMAS GEMELAS

Ya sé que he vuelto sobre el tema de las ALMAS GEMELAS varias veces, pero es que me parece un conocimiento tan importante para el ser humano, que a cada rato me encuentro reflexionando sobre el mismo y aportando mis ideas. Aquí les dejo unas palabras que acabo de dejar en un foro en el cual se hablaba al respecto. Espero que les resulte de interés.

Como todos sentimos intuitivamente que en algún sitio existe nuestra justa mitad, esta idea del alma gemela nos acerca a la puerta del misterio, a la puerta de las grandes realidades místicas, y esto es maravilloso, así que aprovechemos esta magnífica intuición para crecer, para aprender más de nosotros mismos, del Universo, de la naturaleza íntima de Dios y de todos sus misterios.

El ser humano debe aprender a mirarse correctamente a sí mismo. El ser humano, más que Sociedad, es Naturaleza. Y olvidando nuestra verdadera esencia natural, nos hemos guiado por una serie de normas éticas y morales que han convenido más a determinada estructura social que a nuestros verdaderos intereses como naturaleza que somos. Y lo curioso es que toda ley social que viola nuestra esencia natural, nos aporta infelicidad y ralentiza nuestro ciclo o proceso de crecimiento espiritual.

No perdamos nunca de vista, que nuestro fin último, (relativizando lo anterior, porque en verdad, no existe ni principio ni fin) es regresar a ese UNO del que una vez partimos.

Cuando todo comenzó, luego del Big Bang o gran explosión que dio inicio a este nuevo ciclo de formación o viaje de la substancia, del espíritu puro a la materia pura y luego, de retorno de la materia pura al espíritu puro, las mónadas, o principios espirituales los cuales dieron origen a los seres humanos, formaban unidades colectivas. Con el tiempo esas unidades se fueron separando hasta quedarse sólo dos. Si queremos imaginarnos este proceso, pensemos en el proceso de división celular que ocurre cuando dos células sexuales se juntan. Este proceso es similar, pero a la inversa.

En el momento en que quedaron sólo dos, es decir, cada uno junto a su alma gemela la misma fuerza centrípeta que provocó el Big Bang, disparó a estos dos seres a los extremos del universo espiritual. No olvidemos, que cuando esto ocurrió, el universo físico no existía, por tanto, ambos seres, no fueron enviados a los extremos de nuestro universo físico, y ni siquiera a los extremos de nuestro planeta. Hablo de extremos espirituales. Por tanto esos dos principios espirituales idénticos, adquirieron cargas espirituales y materiales iguales, pero de carga contraria.

Es decir, digamos que una media mónada se cargó “positivamente” y la otra media mónada se cargó “negativamente”. Por tanto, cada una de ellas se revistió de un cuerpo átmico, búdico, mental, astral y físico, “positivo” y su alma gemela, se cargó de igual forma, con un cuerpo átmico, búdico, mental, astral y físico, negativo.

Así nos encontramos hoy en el mundo. Todos tenemos una determinada polaridad en función de nuestro grado de crecimiento espiritual. Por tanto, podríamos decir que existen al menos 6 grandes divisiones que serían las siguientes:
ALMAS GEMELAS
1-Ese ser que es nuestra justa mitad, pero que todos sus cuerpos tienen una polaridad distinta a la nuestra.
2-Esos seres muy similares a nuestra justa mitad, con cuerpos cuya polaridad es distinta a la nuestra con quienes SÍ arrastramos cadenas kármicas.
3- Esos seres muy similares a nuestra justa mitad, con cuerpos cuya polaridad es distinta a la nuestra con quienes NO arrastramos cadenas kármicas.

ALMAS COMPAÑERAS
1-Ese ser que no fue en un principio, nuestra justa mitad, pero que es casi idéntico a nosotros y todos sus cuerpos tienen la misma polaridad que los nuestros.
2-Esos seres muy similares a nosotros, cuyos cuerpos tienen la misma polaridad que los nuestros y con quien SI arrastramos cadenas kármicas.
3- Esos seres muy similares a nosotros, cuyos cuerpos tienen la misma polaridad que los nuestros y con quien NO arrastramos cadenas kármicas.

Una vez dicho esto, es importante comprender 3 cosas:
1-Como todo está en movimiento, como cada uno de nosotros está cambiando constantemente de polaridad espiritual, como cada uno de nosotros está creciendo espiritualmente a su ritmo y eso hace que nuestra carga espiritual cambie, no siempre atraeremos o repeleremos a las mismas personas. Por tanto, es normal que con 15 años seamos muy amigos de una persona y nos sintamos muy atraídos por determinadas personas, y luego, con 30 años, sentimos que ya muy poco tenemos que ver con ella, y que por el contrario, nos atraen otras personas que 15 años atrás nos resultaban indiferentes.

2-Nuestro fin último, no es regresar a nuestra alma gemela original, porque puede ser que esa persona decida, por ejemplo, no ser salva. Puede que nuestra justa mitad original, no encuentre el camino del crecimiento espiritual y eso no tiene que condenarnos a nosotros, ni nosotros condenar a no ser salva a nuestra justa mitad. Así que debemos pensar que siempre hay una mitad para nosotros, estemos en el punto del desarrollo espiritual en que estemos.

3-Lo que complica verdaderamente la búsqueda del alma gemela es lo siguiente. La humanidad, en este momento de nuestro desarrollo, transita de la fase emocional a la fase mental. Es decir, la humanidad ha trascendido la conciencia que le aporta el cuerpo físico, que es la conciencia sensorial. Dicho de otro modo, todos nosotros hemos convertido en automatismos la utilización de nuestros órganos de los sentidos, pero andamos enfrascados en la tarea de trascender el estadio emocional. Hay personas que son capaces de decir con sinceridad: PIENSO, LUEGO EXISTO, pero una buena parte de la raza humana sigue diciendo: SIENTO, LUEGO EXISTO.

Algunos pocos seres, han trascendido el estadio mental y manifiestan una conciencia espiritual, búdica fundamentalmente. Un ser de conciencia búdica era Jesús de Nazaret, por ejemplo. Por eso, desde su conciencia que había trascendido la conciencia racional, era capaz de decir cosas irracionales como por ejemplo: Ama a tus enemigos. A quien te pegue en una mejilla, ponle la otra, etc. No deberíamos sentirnos mal si notamos que nuestra conciencia racional no nos sirve para entender tales palabras.

Como hoy en la tierra, somos seres de conciencia emocional y de conciencia mental, nos encontramos con que nuestra conciencia emocional o mental, rechaza a nuestra alma gemela. Dicho de otro modo. Cuando la misma polaridad, aunque de signo contrario, de nuestra alma gemela, nos empuja con fuerza hacia ella, y la tenemos delante, sentimos amor en un primer momento. Nuestras conciencias espirituales reconocen a ese ser y lo aman y ese amor se conserva en nosotros hasta que empezamos a pensar y a sentir.

Pensamos y sentimos que esa persona no nos conviene. Nuestras conciencias nos dicen que esa persona no tiene nada que ver con nosotros. Los que se dejan llevar por el karma, sienten que esa energía kármica no los está empujando el uno al otro. Así que en muchos casos, le damos la espalda al alma gemela porque no estamos en condiciones de amarla. La Humanidad actual ama a lo semejante, pero no a lo diferente, y el alma gemela inicial, es totalmente diferente a nosotros, porque todos sus cuerpos están polarizados al contrario que los nuestros.

Pero el alma gemela siempre viene a nosotros. A veces un ser mata al otro. Y esa muerte crea un karma negativo, pero un karma que une a esas dos personas, y poco a poco, de encarnación en encarnación, ese karma se va mejorando. Hay personas que llegan a encontrar a su alma gemela y se casan con ellos, aunque por lo general, casi siempre se establece con él, relaciones de ESFUERZO, porque siempre esa persona, va a sentir y a pensar diferente a nosotros.

Ahora bien, en la mayoría de los casos, nos casamos y nos juntamos con esas personas de carga similar a la nuestra. Las relaciones con esas personas que sienten y piensan como nosotros, desde la conciencia humana actual, son maravillosas. De hecho, muchas personas creen erradamente, que esos seres son sus almas gemelas originales y no lo son. Y aunque estas personas establezcan relaciones casi perfectas, notarán que aparecerán en sus vidas, sus almas gemelas reales que en algunos casos, vendrán a desestabilizar sus “perfectas” vidas.

Estas relaciones que se establecen entre almas gemelas de carga similar, tienen un inconveniente, y es que metidos en ellas, no aprendemos a amar a nuestro contrario, aprendemos a amar de una manera limitada, porque como bien decía Jesús: Sí sólo amas a quien te ama, ¿qué haces de más? Por el contrario, cuando somos capaces de amar a esos seres de polaridad contraria la nuestra, entonces sí desarrollamos una capacidad de AMOR, suficientemente grande como para que resulte útil al fin último del Universo, al plan secreto de Dios, que es RELIGARNOS todos, que es volver al punto de partida que concentrará en un único punto a toda la materia.

No olvidemos, llegados a este punto, que casi nadie está en condiciones de amar a su alma gemela original. Poco a poco, en la medida en que vamos creciendo espiritualmente, vamos siendo capaces de amar a seres que están cada vez más alejados de nosotros en el universo espiritual, pero sólo podrá amar a su alma gemela original, aquel que sea como Dios, aquel que sea capaz de amar sin condiciones, porque nuestra alma gemela original será tan diferente de nosotros, tan distante de nuestra manera de pensar y de sentir, que seguramente nuestra mente no lo aceptará. Por tanto, siempre será una prueba para nosotros, una prueba en la que tendremos que dejar a un lado nuestra conciencia y deberemos dejarnos arrastrar por nuestro corazón, que es lo mismo que decir, dejarnos arrastrar por nuestras conciencias espirituales. Y es bueno que sepamos que nuestras conciencias espirituales siempre aman. Si ves que no estás amando, es que no estás polarizado con tu conciencia búdica, que es la primera de tus conciencias espirituales.

Sobre este tema podría decir muchas más cosas, pero lo dejo aquí porque ya me he extendido demasiado. Ahora les pregunto: ¿Han encontrado ya a su verdadera alma gemela? ¿Acaso están en condiciones de salir a buscarlo?

Y luego, no olviden que la pareja, es decir el DOS, no es la forma ideal de relación, la forma ideal de relación es el TODOS. Amaos los unos a los otros, y de ese modo terminaremos amándonos TODOS, como sólo Dios nos ama, porque el que es capaz de amar a TODOS, ya es Dios.

TADEO

viernes, 25 de marzo de 2011

LOS NIVELES DE LA CONCIENCIA HUMANA


LOS NIVELES DE LA CONCIENCIA HUMANA

SI CAMBIAMOS NUESTROS PENSAMIENTOS, CAMBIAREMOS NUESTRO KARMA.

QUIEN SIEMBRA UN PENSAMIENTO, COSECHA UNA ACCIÓN.
QUIEN SIEMBRA UNA ACCIÓN, COSECHA UNA REACCIÓN.
QUIEN SIEMBRA UNA REACCIÓN, COSECHA UN HÁBITO.
QUIEN SIEMBRA UN HÁBITO, COSECHA UNA CARACTERÍSTICA.
QUIEN SIEMBRA UNA CARACTERÍSTICA, COSECHA UN DESTINO.

El camino del crecimiento espiritual es como una pirámide en la que vamos despertando y desarrollando nuestros diversos niveles de conciencia paso a paso. Lo vamos haciendo a lo largo de nuestras diferentes vidas y utilizando para ello, cada uno de los cuerpos o vehículos con que vamos viniendo a la tierra.

La primera conciencia que desarrollamos es la conciencia sensorial. Aprendemos de vida en vida a relacionarnos con el exterior a través de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Y el desarrollo de esa conciencia nos permite comprender un poco el mundo que nos rodea. Nos permite comprender dónde termina nuestro cuerpo y empieza todo lo demás. También aprendemos que somos mortales. Aprendemos que todo lo que daña a nuestro cuerpo nos produce dolor, y gracias a ese maestro maravilloso que es el dolor físico, aprendemos a cuidarnos, porque cuando nos duele, enseguida tomamos medidas para librarnos de la causa de tal efecto.

En tiempos pretéritos, el ser humano tenía hacia el dolor una actitud menos cuidadosa, soportaba incluso, más dolor que nosotros, y de hecho, sus dolores siempre eran del cuerpo. Ellos no sentían apenas dolores emocionales ni se comían demasiado la cabeza.

Pero en la misma medida en que nos fuimos desarrollando, la conciencia sensorial se afianzó y se convirtió en un automatismo, en un instinto. Por eso es que hoy nosotros nacemos con instinto de conservación. Nadie nos tiene que enseñar a cuidarnos de aquello que puede poner en peligro nuestra integridad física. Nacemos con eso incorporado. Por eso es que nadie tiene que enseñarle a un bebé que debe mamar de la teta de su madre. Es información que ya desde nuestra etapa animal, traemos aprendida.

Sin embargo, cuando el ser humano llegó a un nivel de desarrollo tal que le permitió diferenciarse de los animales, empezamos a manifestar sentimientos y emociones mucho más sofisticados que nuestros predecesores. Y ahí apareció el dolor en el plano emocional. El dolor nos ayuda a cuidarnos y nos ayuda a fortalecernos.

El universo emocional tiene la peculiaridad de que fluctúa, de que se mueve como un péndulo, porque existe una ley natural que es la ley de equilibrio, o la ley de acción y reacción que provoca que todo lo que se mueve en una dirección, produzca una energía igual y de sentido contrario que garantiza el equilibrio en todos los casos y cosas. Por eso, en el plano de las emociones sucede que toda emoción positiva, es secundada por una emoción negativa.

Dicho de otro modo, cuando sentimos una gran alegría, estamos atrayendo a nosotros, por ley natural, una gran tristeza. Cuando atraemos a nosotros una gran euforia, y nos dejamos arrastrar por ella, y la gozamos, estamos atrayendo a nosotros, aún sin saberlo y aún sin quererlo, una energía emocional que nos sumirá en un estado emocional de tristeza o depresión.

Todos los seres humanos han experimentado esto. Unos hemos sido conscientes de ello y otros no, pero nos ha pasado a todos. Los maestros espirituales aconsejan a las personas dos cosas: primero, comprender que cuando nos estamos sintiendo mal, nadie nos está castigando y que no somos culpables de nada, simplemente se está cumpliendo una ley física, una ley natural.

Lo otro que recomiendan los maestros de sabiduría es que intentemos por nosotros mismos, ser equilibrados. ¿Y cómo se consigue ser equilibrados emocionalmente? Bueno, ante todo hay que decir que estos vaivenes, y estos golpes emocionales que la vida nos va dando, nos van haciendo madurar. Nadie madura emocionalmente hasta que la vida no le ha dado unos cuantos golpes.

Al final desarrollamos mecanismos para aplacar ese dolor, y esos mecanismos son la comprensión, la aceptación y el amor. Es decir, cuando comprendemos lo que nos pasa, cuando lo aceptamos como algo natural y cuando amamos eso que nos pasa, ya hemos crecido y por tanto el dolor desaparece. Y como desaparece, nuestro vehículo emocional deja de dar bandazos desde un extremo del espectro emocional al otro. Cuando esto ocurre, dejas de sentir dolor, dejas de experimentar estados de depresión. Tampoco dejas de experimentar grandes estados de euforia y alegría emocional.

Hay personas que dicen: uy, pero si no experimentas grandes estados de euforia y alegría, qué mierda es la vida. Ahí se equivocan, porque confundimos esos estados de alegría y euforia con la felicidad, y no es así. Una cosa no es la otra. La felicidad es algo que va más allá de esa alegría y euforia. La felicidad es un estado permanente que podemos alcanzar, aunque la mayoría de los humanos hoy, no crean en ella.

Por eso es que la humanidad actual acepta con normalidad esa idea de que la felicidad no existe, sino que sólo existen momentos felices. Yo también creí esto hace años, pero comprendí con el tiempo que eso no es cierto. Se puede superar ese estadio de momentos felices transitorios siempre secundados por periodos de tristeza que equilibraban el momento feliz vivido.

Una vez que nos convencemos de que se puede ir más lejos en nuestra aspiración de ser felices, lo que tenemos que hacer es despertar y desarrollar nuestra conciencia mental. Es decir, colocar nuestra mente, nuestra conciencia racional en el centro de nuestras vidas.

Muchos pensarán que eso lo hacen, pero no del todo y no siempre. Aunque nos han dicho desde siempre, que somos seres racionales, en verdad la mayoría de los seres humanos somos más emocionales que racionales.

¿Cómo podemos comprobar esto? Pues muy sencillo. Miren a vuestro alrededor y pregúntense cómo se divierte la gente. Comprobarán que existe en muchos casos, una relación demasiado estrecha entre diversión y desconexión de nuestros vehículo mental. Dicho de otro modo, nos divertimos desconectando nuestra mente racional, o inhibiéndola. Porque el alcohol, las drogas, las discotecas, etc, son mecanismos antinaturales de desconexión de nuestra conciencia racional, es decir, de nuestra mente.

Ahora bien, no pensemos que todo lo que desconecta a nuestra mente racional es malo. No, porque lo que nos desconecta de la conciencia racional, nos conecta con otros niveles nuestros de conciencia, y como cada ser humano es la suma de 6 cuerpos, 3 materiales y 3 espirituales, estar siempre y únicamente, conectado con ese nivel de conciencia, que es la conciencia racional o mental, no es lo aconsejable.

Como la conciencia racional o mental, es el tercer escalón de la conciencia humana, se encuentra en una posición intermedia. De ahí que cuando inhibimos nuestra conciencia racional suelen suceder dos cosas: una, que es la más común, el ser humano retrocede a su niveles inferiores de conciencia. Se vuelve emocional y se vuelve sensorial. O dos, puede sacar al ser divino que hay dentro de él, o lo que es lo mismo, puede despertar sus conciencias espirituales. Esto es una especie de éxtasis espiritual.

Ahora bien, como ya dije, el éxtasis espiritual es algo muy poco común. Mientras que el retroceso a nuestras conciencias inferiores es constante. Si queremos conocernos a nosotros mismos, si queremos comprobar cuan evolucionados somos, analicemos con qué frecuencia inhibimos nuestra conciencia racional, y cuánto placer somos capaces de experimentar en esos estados y cuánto placer somos capaces de experimentar en el estado de conexión con nuestra mente racional, es decir, con nuestra conciencia racional.

No quería dejar de decir que existen formas naturales y por tanto, no dañinas para la salud, de desconectarse de la conciencia racional. Estoy pensando en el sueño. Y también, aunque son fenómenos diferentes, en el sexo.

Cuando dormimos, inhibimos los tres niveles inferiores de conciencia y de ese modo, armonizamos todos nuestros cuerpos y nuestras 6 conciencias se emparejan. Por eso es que el sueño resulta tan sano y reparador.

En el caso del sexo, no en todos los casos, podemos llegar a inhibir nuestra conciencia por el lado negativo, que es cuando nos entregamos a la conciencia emocional y sensorial, es decir, cuando nos entregamos a disfrutar de lo que siente nuestro cuerpo, o por el contrario, podemos entregarnos a la conciencia espiritual cuando el sexo se convierte en un acto de amor y al inhibir la conciencia racional se experimenta una especie de orgasmo en el alma, una especie de éxtasis espiritual. Si nos preguntamos qué tipo de sexo acostumbramos a tener, ese que nos conecta con nuestras conciencias emocional y sensorial, o ese que nos conecta con nuestras conciencias espirituales, también puede darnos la medida de quiénes somos a nivel de desarrollo como seres humanos.

Como en la mayoría de los casos, somos personas muy apegadas aún a nuestro cuerpo emocional, personas que sentimos placer sobre todo cuando nuestra vida nos trae emociones y tensiones emocionales, cuando hay pasión en nuestra vida, cuando nos montamos en ese columpio que nos hace sentir esas sacudidas violentas que nos transportan desde la euforia a la depresión pasando por todo el abanico de estados de ánimo, mi consejo es el siguiente:

Si los palos que la vida nos ha dado, aún no son los suficientes como para que queramos bajarnos del columpio, pues adelante, sigamos balanceándonos en él. Porque hay algo muy importante que todos debemos saber. Todos debemos ser libres para hacer aquello que nos haga felices. Porque si hacemos algo que nos hace infelices, lanzamos negatividad al ambiente, aportamos negativamente a la conciencia colectiva y aportamos negativamente al inconsciente colectivo y eso trae más mal que bien para la humanidad. Todo tiene su momento y no es bueno forzar las cosas.

El momento de la madurez llega a su debido tiempo y llega un día en que la persona siente deseos de buscar, de ir más lejos, de experimentar formas de felicidad más satisfactorias. Llega un momento en que nuestra alma nos empuja a buscar una felicidad más duradera que esos momentos felices que nos hemos estado facilitando durante años o durante muchas vidas.

Cuando ese momento ha llegado, cuando la persona ha madurado emocionalmente y sigue su camino hacia el despertar y maduración de su conciencia racional, él mismo, sin que nadie le diga nada, se baja del columpio y entrega las riendas de su vida a la mente. Muchos de nosotros le hemos entregado las riendas de nuestra vida a la mente sólo a medias, porque constantemente se las estamos quitando para devolvérselas a su antiguo dueño, que es la conciencia emocional.

Pero poco a poco, en la medida en que nos vamos haciendo más maduros y sabios, le vamos quitando las riendas a la conciencia racional para dárselas a la conciencia emocional cada vez menos. Así funcionamos. Esa es la dinámica de vida del ser humano. En este punto del camino estamos muchísimos de nosotros.

Algunos, un poco más evolucionados, comienzan en algunas ocasiones, a quitarle las riendas de su vida a la conciencia racional para entregársela a la conciencia espiritual. Hemos tenido maestros de sabiduría que nos sirven de guía a todos en este camino, y un ejemplo claro de ello es Jesús de Nazaret.

Jesús vino a la tierra hace 2000 años, a vivir, a predicar y a través de sus palabras, a acercar su nivel de conciencia, polarizada totalmente en la conciencia espiritual, a seres muy emocionales y mucho menos mentales que la humanidad actual. Jesús hoy, gracias a su pensamiento en muchos casos y a la maduración de la humanidad en su conjunto, hubiera encontrado muchos más oídos receptivos a su discurso y a su ministerio.

Pero incluso hoy, cuando leemos las cosas que Jesús predicaba y las analizamos con nuestra mente racional, nos sentimos sobrecogidos porque no nos encontramos en condiciones de seguirlo en sus propuestas. Aún hoy somos incapaces de amar al prójimo como a nosotros mismos, somos incapaces de poner la otra mejilla cuando alguien nos golpea en la cara, somos incapaces de darle el doble de lo recibido al que nos ha dado algo, somos incapaces de amar a nuestros enemigos.

Todas estas enseñanzas de Jesús, aún hoy, atados a la conciencia racional como estamos, y pensando erróneamente que la conciencia racional es el sumun de las conciencias, nos siguen pareciendo una locura. Por parecernos locuras, tales enseñanzas, muchas personas se han alejado de Jesús y de la religión, porque a muchos de nosotros nos cuesta trabajo aceptar algo o a alguien que nos critica, algo o a alguien que nos dice en nuestra cara que somos malos e incapaces.

El ser humano es tan orgulloso, y le tiene tanto miedo al dolor emocional, que huye de todos los sitios donde algo o alguien puede dejar al descubierto sus miserias, sus miedos, sus demonios. El ser humano, más que procurar enfrentarse a sus demonios, procura no verlos, olvidarse de que están ahí dentro de nosotros, y para eso, el mejor modo es evitar esas situaciones y esas personas capaces de dejarnos cara a cara con el mal que llevamos dentro y por tanto, con el mal que somos.

Pero la realidad es que nadie avanza en el camino espiritual, nadie crece como persona, hasta que no se enfrenta a su sombra, a sus miedos, a sus frustraciones, a sus complejos, a sus culpas, y consigue domarlas, reconocerlas, entenderlas y amarlas. Sólo así llegamos a perdonarnos a nosotros mismos y a perdonar a los demás.

Comencemos por comprender todo esto que he expresado aquí desde nuestra mente. Démonos el tiempo necesario para crecer y avanzar. Y no olvidemos que, cuando sembramos en nosotros esta verdad, adquirimos poder y sólo entonces, somos capaces de cambiar nuestro destino.

TADEO

jueves, 10 de marzo de 2011

AMARSE A SÍ MISMO


AMARSE A SÍ MISMO

Cierta vez, conversando con una amiga sobre temas de metafísica, salió a relucir la idea de que DIOS LO ES TODO, DE QUE TODO ESTÁ EN DIOS, Y DE QUE TODO ESTÁ EN TODO. Mi amiga me decía: “Yo comprendo y estoy de acuerdo con que todos somos UNO, por eso yo me amo a mí misma y así estoy amando a los demás.”

Sus palabras me dejaron muy preocupado, porque si bien, cuando nos amamos a nosotros mismos, estamos amando al todo, estoy convencido de que esta no es la mejor manera de poner en práctica este precepto metafísico.

Los seres humanos normales tenemos desarrollado el instinto de conservación. Es decir, no necesitamos poner en funcionamiento nuestra mente para que cada uno de nosotros, cuidemos de nosotros mismos más de lo que cuidamos a los demás, y que nos amemos a nosotros mismos más de lo que amamos a los demás. No hay que buscar a una persona con un alma elevada para encontrar a alguien así. Por tanto, el que nos amemos a nosotros mismos más que a los demás, no tiene demasiado valor en el camino de ascensión espiritual.

Por eso nos decía Jesús: “Amaos los unos a los otros”. Por tanto, una vez que hemos comprendido que todos somos UNO, lo correcto no es amarse a sí mismos y de este modo amar a los demás, sino, por el contrario, una vez que hemos comprendido que todos somos UNO, y no sólo que todos somos uno, sino que absolutamente TODO somos UNO, debemos empezar a amar TODO, y adoptar esta manera de amar global, como la manera correcta de amarnos a nosotros mismos.

Dicho de otro modo, debemos aprender a expandir nuestro EGO, todo lo posible, de manera tal que cuando digamos YO, cuando digamos YO SOY, no se nos quede nada fuera. Hablo de ser capaz de identificar el YO, con absolutamente todo lo que existe.

Mi propuesta es que vayamos incluyendo en nuestro concepto del YO, a todos y a todo lo que podamos. Es un ejercicio que puede llevarnos toda la vida, pero vale la pena. Sólo ensanchando nuestro concepto del YO, que es lo mismo que ensanchar nuestro EGO, podremos verdaderamente quedar en condiciones de hacer de nuestras sociedades humanas, verdaderas sociedades paradisíacas. Así que lo dicho: AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS. No se conformen con amarse a ustedes mismos, y ni siquiera, con amar a aquellos que os aman, porque si sólo aman a quienes os aman, ¿qué hacen de más?

Dios es amor, por tanto, sólo fabricando amor podremos ser como dioses, y sólo fabricando amor, podremos ser útiles a Dios.

Mis maestros de sabiduría me decían: La humanidad es como un gran barco que avanza hacia Dios. La velocidad de avanzada depende de la cantidad de combustible que seamos capaces de poner en los motores. Y el combustible que mueve el gran barco humano es el amor. De todos los humanos depende que lleguemos a Dios en mayor o menor tiempo.

Cuando no amamos a nadie, somos como soles apagados. Cuando amamos sólo a una persona, somos soles que emitimos un solo rayo. Sólo cuando amamos en todas direcciones y a todo, somos auténticos soles, auténticas estrellas del universo espiritual.

Miren al cielo y lo verán lleno de estrellas. Pues bien, nosotros también somos estrellas del mundo espiritual. Pero nos toca a nosotros la decisión de brillar o no, de ser útiles y bellos en ese firmamento estrellado del universo espiritual. Despertemos la estrella que somos porque ese es nuestro destino final y más hermoso.

TADEO

miércoles, 16 de febrero de 2011

EL CIELO ABIERTO


EL CIELO ABIERTO

Me pregunto si lo sienten, si lo perciben, si llega hasta ustedes alguna señal que les haga decir para vuestros adentros, algo va a pasar, algo está sucediendo. Si vuestros vehículos espirituales están captando las muchas señales que la humanidad y el planeta Tierra están recibiendo de muy variadas maneras produciéndose un fenómeno espiritual tras otro. Fenómenos que nos ocurren a nivel individual y también a nivel colectivo.

En mi caso particular, puedo decirles que estoy viviendo un tiempo como no recuerdo otro en mi vida. Hay un tiempo que no es el tiempo que marca el reloj, que es un tiempo otro, en el que todo ocurre a una velocidad extraordinaria. Siento con mis vehículos espirituales, una sensación de velocidad, de movimiento, de transformación, extraordinarias.

Sería difícil de explicar racionalmente, pero el impulso vital, el impulso de cambio, de transformación de la vida humana a todos los niveles, lo estoy percibiendo de una manera inequívoca.

Tan rápido vamos, y tantas cosas me están aconteciendo, que a pesar de que me he propuesto actualizar este blog al menos una vez al mes, los últimos 3 meses se me han escapado sin que yo hubiera tenido la oportunidad de sacar un par de horas para dejar por aquí, señales de mi existencia. Lo que he vivido en tres meses, tal vez lo hubiera vivido hace 20 años, en tres años. Tan deprisa va todo en los planos espirituales.

Lo que me llama la atención es que la mayoría de la gente no es capaz de concientizar estos cambios. A muchos les pasa inadvertido todo. Hay muchos que presienten que algo está ocurriendo o va a ocurrir, pero como no tienen certezas, sino premoniciones, y nunca las escucharon ni les dieron valor, ahí las dejan aparcadas sin darse cuenta de que lo que deberían hacer es afinar los ojos y los oídos espirituales porque sólo de ese modo serían capaces de participar “despiertos” a todo este proceso espectacular que se está fraguando, y que desde luego, va a estallar en el plano físico de alguna forma.

Pero ya desde ahora, podemos percibir a nivel de planos sutiles, lo que se avecina.
Yo voy a referirme en este texto, a dos de las informaciones que he recibido y que he sido capaz de racionalizar. La primera es referente a un curioso fenómeno que intentaré poner en palabras.

Hace poco tuve una visión, y estas visiones son enseñanzas de mis maestros de sabiduría, maestros que viven ocultos, envueltos en la sombra de los planos espirituales, en el cual vi abrirse los cielos y descender con su luz hasta la tierra. Es decir, de repente, esa gran puerta cerrada entre Tierra y Cielo, entre Infierno y Paraíso, se abrió de par en par. Ahora mismo está abierta.

Las luces del Cielo por primera vez iluminan los rostros de los seres infernales que somos, hacinados en los planos bajos de la existencia. A través de esa puerta abierta están descendiendo muchos cientos de seres de luz a la tierra y se pasean por primera vez por los infiernos poniendo alivio en las almas de los penitentes. Permitiéndoles a los seres de sombra, por primera vez tomar alguna noción del laberinto en el que se encuentran encerrados. Permitiéndoles a los seres de las tinieblas que por primera vez se vean las caras los unos a los otros, y tal vez lo más importante, mostrándole a esos seres abrazados a la luz negra del lado oscuro, que Dios, a través de sus ángeles alados y luminosos, los ama.

Y no sólo los ama, sino que los está amando tanto en este preciso instante, que ha abierto las puertas del cielo y del infierno para que todo aquel que se encuentre en el infierno y desee subir al cielo, pueda hacerlo ahora.

Algunos pocos, tirados por la fuerza del amor de los ángeles están ascendiendo, pero son sólo unos pocos.

Cuando se ha vivido entre sombras toda la vida, cuando no se ha conocido otra cosa que la caverna oscura, se desconfía de la luz. Además, subir al cielo te obliga a desnudarte, a librarte de las pesadas y sucias vestiduras de la vida infernal. Con esas ropas no se puede subir al Paraíso, y muchos seres infernales se abrazan a sus ropas porque le temen a la desnudez del alma. Es un gran dilema para los seres de sombras, darle las manos a los seres de luz y ascender con ellos. Sienten miedo a las alturas, sienten un vértigo atroz. Algunos se han habituado tanto al frío, a la humedad, y al vacío del abismo de Satanás, que ya no conciben una vida mejor que esa.

Algunos ángeles se han visto atrapados por varios seres de sombra que les han dicho. No queremos irnos de aquí, pero queremos utilizarte para que nos alumbres, porque con tu luz a nuestro lado, la vida en el Infierno es más cálida.

Y ahí también han puesto en un dilema a los seres de luz. Porque ellos, en su amor inmenso, tienen vocación de mártires, pero saben bien que han bajado a los infiernos a salvar almas, y no a perder las suyas propias.

No sé cuánto tiempo estarán abiertas las puertas del Cielo, pero siento que esto que está ocurriendo ahora mismo, no durará eternamente.

El día del fin llegará. No hablo del fin del planeta, hablo del fin de los tiempos en que la materia tendrá protagonismo por delante del espíritu. Ese tiempo del reinado de la materia, de lo denso, tienes los días contados. El cielo ha descendido y los seres celestiales ocuparán el trono terrestre, porque le ha llegado el momento al planeta, porque le ha llegado el momento a la galaxia, porque le ha llegado el momento al universo todo.

Decía el famoso oráculo de Delfos, CONÓCETE A TI MISMO. Es un buen momento para hacernos esta pregunta en lo más profundo de nuestros corazones y sin pretender engañarnos. ¿Quiénes somos? ¿Acaso ángeles que estamos descendiendo a los infiernos para sacar de allí a todas las almas que estén dispuestas a cambiar de vida, a cambiar las sombras por la luz, a salir del laberinto de la existencia tomando el camino del amor, o somos seres de sombra que hundidos por el peso de nuestras heridas, rencores, miedos, frustraciones y cansancio, hemos apostado por la soledad del abismo, hemos apostado por la falsa felicidad de no amar a nadie, para no sufrir más, o incluso, por el camino de procurar de que nadie sea feliz a nuestro lado por venganza, por celos, por envidia?

Si eres un ser de luz que ha descendido a la tierra a sacar del infierno a todas las almas que puedas, te digo. Ama a la sombra para que tu amor la convierta en luz, pero cuidado, no desfallezcas, no subestimes el poder del lado oscuro, y no olvides que debes regresar a los cielos, acompañado o solo, pero debes regresar a la casa de la luz.

Si por el contrario, eres un ser de sombras, y has sentido la presencia de un ser de luz a tu lado, que te ha puesto luz en los ojos del alma y te ha invitado a ascender, no temas. Olvida todo lo que sabes, olvida tus miedos, frustraciones, olvida el dolor de tus muchas heridas y deja detrás ese cuerpo sombrío, ajado y viejo y deja tu alma desnuda, para que así, con tu alma desnuda, puedas vivir como un ser de luz, porque a fin de cuentas, la luz siempre estuvo en ti, sólo que te perdiste en el camino y tu luz se fue consumiendo lejos de su fuente originaria.

Y si por desgracia, sientes que aún trayendo Dios el Cielo al infierno que es tu vida, no serás capaz de abandonar tu nido de oscuridad, no pretendas vivir como un parásito de la luz de los ángeles. Si no eres capaz de dejarte ayudar, de recibir el bien que ellos te traen, por lo menos, no pretendas hundirlos a ellos en el mismo barro, porque los ángeles deben regresar al cielo.

Todas las almas que estamos en la tierra venimos a realizar la gran cosecha del amor. ¿Por qué cosechamos el amor y no otra cosa? Pues porque el amor es el combustible del universo, es el combustible divino que le permite al TODO, seguir existiendo y funcionando como un perfecto y maravilloso engranaje.

Quien no dedica su existencia a la cosecha del amor, no es útil al proyecto vital y no se merece el cuerpo que tan generosamente le han ofrecido para venir a la cosecha. Quien no dedica su existencia a la cosecha del amor, resulta prescindible y un día llegará en que el mismo mecanismo que le confió la tarea, prescindirá de él.

Sólo nosotros podemos elegir si queremos seguir evolucionando con la luz, con el progreso de los universos, o si queremos por el contrario, convertirnos en una fuerza de resistencia al progreso. En última instancia, ser una fuerza de resistencia al proceso, también resulta útil, porque tal resistencia de la sombra, hace más fuerte a la luz.

Alguno podría pensar. Si siempre voy a ser útil, entonces ¿para qué esforzarme en cosechar amor, para qué esforzarme en ir hacia la luz? Yo creo que quedarse en las sombras, perseverar en ellas es peligroso porque los universos evolucionan y se hacen cada vez más puros, y llega siempre un momento en que determinada carga maligna es degradada para siempre.

Algunos podrán pensar, ¿y qué me importa ser degradado para siempre? Pues bien, esos que así piensan, están cerrados a la luz no vale la pena que se les muestre el camino del cielo. Subir al paraíso es siempre una elección, y tal vez el acto de amor mayor que Dios puede darnos, es permitirnos elegir nuestro camino.

Cada uno debe meditar al respecto y decidir qué opción tomará.

A lo otro que quería hacer alusión y es algo que está muy relacionado con todo esto, es que el cielo y el infierno no son en sí mismos sitios ubicados en determinado espacio físico. El cielo y el infierno tal vez deberíamos verlos como estados de conciencia.

Quiero decir con esto que nosotros los seres humanos, no iremos en su día, después de la muerte, al cielo o al infierno. Es importante que comprendamos que nosotros, aquí y ahora, estamos en el cielo o en el infierno, o en un escalón intermedio entre ellos. Y que cada una de nuestras acciones, emociones y pensamientos, nos suben al cielo o nos hunden en el abismo infernal.

Por tanto, una vez que hemos tomado conciencia de lo que acabo de explicar, y una vez que hemos decidido en qué lugar queremos estar, si nos sumamos al ejército del amor y la luz, o si nos sumamos al ejército de las sombras, debemos ser conscientes de que cada una de nuestras acciones, y energías emocionales mentales y espirituales, nos están catapultando de un sitio al otro.

Y para terminar, reitero la idea que he estado desarrollando desde el principio. Porque se está aproximando el tiempo del fin del reinado de la materia y de las sombras, porque el 22 de diciembre de 2012, ya lo tenemos ahí al doblar de la esquina, es que se está dando ahora mismo una oportunidad de oro para que aquellos que aún desean subirse al carro de la luz, puedan hacerlo. Mi consejo es que no desaprovechen esta oportunidad, porque tal vez sea la última oportunidad de salvar sus almas.

TADEO