CARNÍVOROS VS VEGETARIANOS
Respecto a esta discusión sobre los beneficios o no de comer carne, he tenido a bien dejar un comentario en un blog de la red. Aquí se los dejo para que puedan poner en tela de juicio mis criterios.
Hola amigos:
Me gustaría exponerles mi criterio al respecto de comer o no comer carne. Yo me inclino a pensar como enseñaba el maestro Jesús de Nazaret. Él decía: Busca el reino de Dios y su justicia, y las demás cosas serán dadas por añadidura. Creo que los seres humanos deberíamos preocuparnos más por el alma que anima a nuestro cuerpo, que por el cuerpo que alberga temporalmente al alma.
Creo que beberíamos analizar este asunto, desde el cuidado que le brindamos a nuestra Alma individual y también desde el cuidado que le brindamos al gran Alma colectiva que también somos.
Si algo debería servirnos de brújula en nuestro comportamiento, es la búsqueda de la felicidad. Todo debe darse por evolución y cuando somos infelices adoptando determinada actitud, sea esta la que sea, quiere decir que no estamos en condiciones de adoptarla y sostenerla. Seamos felices. El bien que puede hacerle a mi cuerpo no comer carne, si el no hacerlo, va a ser motivo de infelicidad para mí, entonces me estará haciendo más mal que bien, porque aunque esta limitación que me impongo, me haga bien a mi cuerpo, le hace mal a mi alma.
Como bien han apuntado aquí, Jesús dejó claro que lo que hace daño al ser humano no es lo que entra por su boca, pues esto va a la letrina, sino lo que sale de su boca, pues lo que sale de su boca, al corazón de los hombres va. Una frase ofensiva, puede quedarse en el alma de una persona para siempre, puede ser arrastrado el trauma incluso, más allá de una existencia física, mientras que el mal del cuerpo, terminará con la existencia del cuerpo mismo, así que estas cosas hay que tenerlas en cuenta.
La evolución espiritual del ser humano, no debe darse a saltos. Debemos aprender a subir la pirámide peldaño a peldaño. Quien ha decidido no comer carne, por compasión con la vida de los animales, debe haber aprendido antes la compasión por sus semejantes. Digo con esto, que quien siente compasión por la vida animal y ha decidido no comer carne, debería estar en contra de la discriminación racial y de género, debería estar en contra de la xenofobia, debería estar en contra de la desigual distribución de la riqueza en el planeta. Debería estar luchando porque no existan diferencias reales entre unos y otros, cosa que a estar alturas, como vivimos en sociedades asentadas sobre el trono del Dios Dinero, resultan imposibles.
No entiendo que alguien se estremezca ante la muerte de una gallina, y no se estremezca ante la explotación de unos seres humanos a manos de otros, o que no se estremezca ante la injusticia de las guerras, o que no decida luchar por el cierre de las fábricas de armamentos y por el fin de todas las guerras. Miremos el mundo, miremos la pirámide que nos llevará hasta Dios, y empecemos a ascender por el principio. Recuerden que no somos seres individuales, que somos un gran ser colectivo. Seguramente que antes de decidir hacerle bien al mundo dejando de comernos una gallina, podremos hacer bien al mundo de muchas otras maneras.
Creo, por otra parte, que más que centrarnos en carne sí o carne no, deberíamos preocuparnos por la vida de esos seres que terminan sacrificados. A mí modo de ver, el daño más grande que se le hace a un pollo o a un cerdo, no el sacrificarlo para ser comido, sino el modo de vida que le damos, el cual atrofia de manera importante su alma.
Alrededor del mundo, tenemos miles y miles de criaderos de todo tipo de animales destinados al consumo humano. Todas esas almas nacidas, criadas y sacrificadas en cautividad, son verdaderos zombis. Pensemos en un ser humano que es criado desde que nace, encerrado en una celda. Desde luego, esa persona terminará totalmente atrofiada. Pues bien, lo mismo sucede con los zombis que comemos en la mayoría de los países del mundo.
Es importante que tengamos en cuenta que hay una diferencia muy grande entre la relación alimenticia que establecen los animales en la selva por ejemplo, donde en su inmensa mayoría todos cumplen el doble papel de depredadores y depredados. En tales circunstancias, la matanza y la alimentación de unos a costa de los otros, ocurre de manera natural y en virtud de un equilibrio diseñado por Dios y por tanto, un equilibrio perfecto.
Antes que plantearnos el elevado escalón de decir NO A LA CARNE, pongamos el pie en este otro escalón más asequible y por tanto, más necesario ahora mismo, que es el de equilibrar las relaciones alimenticias entre nosotros, depredadores y nuestras víctimas. Porque seguramente un pollo, más que pedir no ser devorado, pedirá que le demos una existencia digna.
Hay perros polares, que por amor a su dueño, aceptan ser devorados, porque comprenden la necesidad de salvar la vida de sus amos. Aprendamos nosotros los humanos a ser víctimas a voluntad. Jesús lo fue al entregarse y aceptar por amor al mundo, su muerte en la cruz. Aprendamos de la última y gran lección del maestro Jesús de Nazaret. Pues una cosa es cuando otro te victimiza en contra de tu voluntad, y otra cosa muy distinta es cuando tú, por evolución espiritual, decides ser siempre el asesinado y nunca el asesino, el devorado, y nunca el devorador. Sólo alcanza la vida eterna el que está dispuesto a ser útil, incluso, a riesgo de su propia existencia material.
La palabra de orden es EQUILIBRIO. Vimos en armonía con la naturaleza. Comprendamos que el pollo y nosotros somos UNO, y sólo así nos será sencillo decidirnos por comer carne o no comerla. El camino de purificación hasta ser UNO con Dios, es largo, y en él nos dejaremos la vida porque sólo el que muere, puede vivir para siempre. Del mismo modo en que la raza humana devora y ha devorado a los animales, otros superiores a nosotros vendrán que nos devorarán. La raza humana sólo es un escalón en el proceso evolutivo, pero a DIOS no llegaremos humanos. Como todo en la vida, la raza humana significa progreso con respecto a los animales, pero significa atraso con respecto a los nuevos seres que parirá la evolución.
Sal a la calle ahora mismo, e invita a un pobre a comerse un pollo frito. Seguro que Dios te recompensará por haberlo hecho.
TADEO



