
Durante las últimas semanas he estado meditando sobre el tema del EGO y del EGOÍSMO y mi deseo es poner por escrito algunas de las ideas fundamentales que he sacado en claro de mis estudios al respecto. Tengo claro en mi cabeza lo que quiero transmitir, pero me hago un lío intentado encontrar la manera más sencilla de hacerlo.
¿Por qué se me hace tan complicado explicar mis ideas? Debe ser porque no tengo una manera sencilla de responder a los muchos por qué que se desprenden de mis afirmaciones. Bueno, intentaré avanzar aunque diste mucho este escrito, de ser un texto redondo y que Dios coja confesados a mis lectores.
He empezado por buscar en los diccionarios qué significa la palabra EGO. He descubierto que EGO no es más que una palabra latina que significa YO. Pero ¿qué es YO? ¿Qué significa esta palabra? Los diccionarios dejan claro que la palabra YO es de las más complicadas de definir y de hecho, existen diferentes definiciones en función del área del conocimiento en el que nos estemos moviendo.
No es lo mismo hablar del YO en el ámbito de la lingüística, que en el ámbito de la antropología, o del psicoanálisis, o en el ámbito de las filosofías occidentales u orientales.
Mi intención es explicar la idea del YO que he aprendido de los maestros de sabiduría.
Para entender la manera en que ellos conciben el YO, tenemos que tener siempre presente una idea básica, y es la idea del MOVIMIENTO. Si en algo se diferencia el pensamiento del hombre ordinario, con respecto al pensamiento de los maestros de sabiduría, es en que el hombre ordinario busca instintivamente el comienzo de las cosas y una vez que encuentra el principio del fenómeno, avanza hasta desmenuzarlo completamente y de ese modo, llegar a entenderlo a cabalidad.
Los maestros de sabiduría procuran dejar claro que los fenómenos no tienen un principio, sino que forman siempre un eslabón de una cadena infinita, y además, todo fenómeno se encuentra en movimiento, y por tanto eso lo relativiza todo. Quiero decir con esto, que para los maestros de sabiduría, lo que puede parecernos hoy una verdad absoluta, mañana puede ser una verdad relativa, luego, una media verdad, y más allá en el tiempo, puede convertirse en una mentira.
Para ellos, lo que hoy nos parece justo, mañana será injusto, y eso no significa que en su día nos hayamos equivocado valorando el fenómeno en cuestión, sino que esto que nos ha sucedido es lo normal que ocurra siempre. Ellos dicen. Por muy maravillosa que parezca la fruta, sólo tenemos un momento idóneo para comerla. Si no la comes en su momento de maduración óptima, entonces perderás la posibilidad de hacerlo, porque se pudrirá de no ser consumida.
Del mismo modo entienden ellos todos los fenómenos de la naturaleza y la sociedad. Hay ideas sociales, por ejemplo, que hoy nos parecen maravillosas. Me refiero, por ejemplo, a las ideas de libertad, de justicia, de bien, etc. Según ellos, estas ideas corresponden a nuestro nivel de evolución de nuestra conciencia, pero dan por sentado que no serán ideas eternas y siempre están prestos a adoptar las nuevas ideas que respondan en cada caso, al momento psicológico que viva la humanidad.
Otro ejemplo de esto, es cómo ciertas ideas en su momento, resultan revolucionarias y avanzadas, pero luego que estas ideas han dado su “zumo”, luego de haber sido “exprimidas”por la sociedad, deben ser desechadas, y por tanto, tales ideas que en su día resultaron avanzadas y válidas y motor del progreso, luego ellas mismas, así como las personas que las sostienen, se convierten en impedimento del desarrollo, y por tanto, se convierten en reaccionarias, así como las personas que las defienden.
Aparentemente me he alejado del tema del YO, pero quise hacerlo para que entiendan luego con facilidad, cómo para los maestros de sabiduría, la idea del YO también varía a lo largo del tiempo.
En un momento determinado de la evolución, sólo existía un YO, que podemos identificar con Dios, o con la Antimateria, o con el Espíritu puro. El proceso de diferenciación nos fue aportando progresivamente un cuerpo MONÁDICO, un cuerpo ÁTMICO, un cuerpo BÚDICO (he aquí nuestros 3 cuerpos espirituales) y luego, aparecieron los 3 cuerpos físicos, que son el cuerpo MENTAL, el cuerpo ASTRAL y el cuerpo FÍSICO.
Como todo existe en movimiento y nos movemos constantemente en un ciclo eterno que nos lleva desde el espíritu puro hasta la materia pura y viceversa, en un proceso que, según las enseñanzas tibetanas dura 311 040 000 000 000 de años, la idea del YO, también progresa.
En el momento en que nos encontramos hoy, es decir, encarnados en un cuerpo físico, está claro que cuando decimos YO, estamos pensando sobre todo en nuestro cuerpo físico. De hecho, el ser humano común, no entiende el YO como algo diferente del cuerpo físico.
Sin embargo, los maestros de sabiduría nos invitan a entender el YO de otro modo. Ellos nos explican la importancia que tiene el reconocer, además de nuestro cuerpo físico, también el resto de nuestros cuerpos: ASTRAL, MENTAL, BÚDICO, ÁTMICO, MONÁDICO y ÁDICO (este último es el cuerpo mismo de la divinidad).
De hecho los religiosos orientales cuando dicen el famoso mantram:
OM MANI PADME HUM (Yo soy la joya en el loto), y sobre todo, la primera parte, OM MANI (Yo soy) no están pensando en el YO entendiéndolo como cuerpo físico, sino que procuran ponerse en contacto con ese YO más profundo y trascendente.
Téngase en cuenta que cuando el cuerpo físico muere, los cuerpos espirituales siguen viviendo. Y téngase en cuenta que eso que se muere primero, es lo más externo y lo más alejado de nuestra verdadera esencia y por tanto, de nuestro verdadero YO. Los maestros de sabiduría nos enseñan que somos mucho más que nuestro cuerpo físico, y que necesitamos expandir la idea del YO.
Una vez que hemos conseguido pensar en nosotros mismos como seres de múltiples cuerpos y con esencias mucho más duraderas que el cuerpo físico, estamos en condiciones de reflexionar sobre otro aspecto relacionado con todo lo anterior e igual de interesante.
Dicen los maestros de sabiduría que el ser humano en los inicios de su existencia, identificaba lógicamente, su YO, con su cuerpo físico y lo cuidaba por instinto de conservación. Con el tiempo fue perfeccionando sus habilidades para cuidar de sí mismo y a lo largo de años y años, fue aprendiendo a cuidar de su pareja y de sus hijos del mismo modo en que cuidaba de sí mismo. Esto está relacionado con el amor. En la medida en que somos capaces de amar al otro, expandimos sobre él nuestro EGO.
Una persona que ama a otra, siente que no son más dos cuerpos, sino que son uno solo. Curiosamente en los planos espirituales esto es cierto. Cuando dos personas se aman, fusionan todos sus cuerpos. Los cuerpos más densos tienen más problemas para fusionarse, y los menos densos, tienen menos problemas, de este modo, los cuerpos FÍSICOS se unen a través del acto sexual, los cuerpos ASTRALES, se unen a través de los sentimientos compartidos, los cuerpos MENTALES, se unen a través de las ideas compartidas, y luego, los restantes 3 cuerpos (BÚDICO, ÁTMICO y MONÁDICO) se unen de una manera increíble, y a veces esta unión la arrastramos a lo largo de nuestras sucesivas vidas.
Por eso es que las personas que se han amado alguna vez, luego en las encarnaciones siguientes, vuelven a encontrarse en el camino de sus vidas, porque existe entre ellos un lazo energético espiritual increíblemente fuerte. Crear estos vínculos de amor con las demás personas nos hace grandes en los planos espirituales. Cada lazo de amor que fabricamos, cada puente de amor que tendemos hacia otras personas, se ve en los planos espirituales como un rayo de luz, y las personas capaces de amar al prójimo, se ven como soles. Son seres luminosos con auras preciosas. Si amar de este modo, puede ser hoy un problema, en las sociedades del futuro, iremos eliminando las barreras que hoy le ponemos al amor.
Retomando el curso de mi explicación, les decía que el EGO se expande hacia los seres amados, como la pareja y los hijos. En este momento de la evolución nos encontramos hoy. Somos capaces de amar y de dar hasta la propia vida por nuestras parejas e hijos. Sin embargo, vamos camino hacia la expansión del YO hasta límites insospechados.
Si hoy en día, una persona EGOÍSTA, es aquél que sólo es capaz de pensar en él y de preocuparse por el bienestar personal, dentro de unos años, una persona egoísta será también aquella que sólo sea capaz de pensar en él y en su pareja e hijos.
En un futuro no muy lejano, nuestro EGO se expandirá hacia la familia más extensa y luego hacia todos los habitantes de la ciudad, de la nación y del planeta. Ese es el futuro que nos espera. Dentro de unos cuantos cientos de años, seremos capaces de amar a cualquier ser humano, del mismo modo en que hoy amamos a nuestra pareja e hijos.
Por tanto, los maestros de sabiduría nos invitan a amar al prójimo, que es lo mismo que decir, a expandir nuestro EGO. Nos invitan a olvidarnos de esa idea del YO limitándola a nuestro cuerpo FÍSICO, y reconociendo que a fin de cuentas, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico, que su vida trasciende la vida misma del cuerpo FÍSICO, y que en esos estados de la existencia, conformamos con los demás seres humanos, unidades colectivas, porque recordemos e imaginemos, que una vez sin cuerpo físico, desearemos unirnos con las personas amadas y permanecer así metidos unos dentro de otros, para toda la eternidad, disfrutando de un tipo de unión de amor inconcebible para los seres que vivimos hoy presos de un cuerpo físico.
TADEO
En un futuro no muy lejano, nuestro EGO se expandirá hacia la familia más extensa y luego hacia todos los habitantes de la ciudad, de la nación y del planeta. Ese es el futuro que nos espera. Dentro de unos cuantos cientos de años, seremos capaces de amar a cualquier ser humano, del mismo modo en que hoy amamos a nuestra pareja e hijos.
Por tanto, los maestros de sabiduría nos invitan a amar al prójimo, que es lo mismo que decir, a expandir nuestro EGO. Nos invitan a olvidarnos de esa idea del YO limitándola a nuestro cuerpo FÍSICO, y reconociendo que a fin de cuentas, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico, que su vida trasciende la vida misma del cuerpo FÍSICO, y que en esos estados de la existencia, conformamos con los demás seres humanos, unidades colectivas, porque recordemos e imaginemos, que una vez sin cuerpo físico, desearemos unirnos con las personas amadas y permanecer así metidos unos dentro de otros, para toda la eternidad, disfrutando de un tipo de unión de amor inconcebible para los seres que vivimos hoy presos de un cuerpo físico.
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