viernes 3 de julio de 2009

YO QUISE SER UN LAMA


YO QUISE SER UN LAMA

Cuando era niño me sentía un bicho raro. A simple vista podía parecer un niño normal, pero se dieron situaciones atípicas alrededor de mi nacimiento que hicieron que mis padres y mi familia en general, tuvieran hacia mí un trato especial.

Ya les he hablado de este asunto en entradas anteriores. Una señora muy milagrosa, una mujer considerada una santa de mi ciudad natal, se apareció como por arte de magia el día antes de mi nacimiento, y rompió el hechizo que impedía a mi madre tener hijos varones. Al menos otros 3 bebés perdió mi madre. Yo fui en cambio, el único que se logró salvar de los brazos de la muerte.

Quiero decir con esto, que yo tuve, no tres reyes magos, pero sí una maga que puso las manos en el vientre de mi madre para romper aquel maléfico hechizo, y hubo alrededor de mi nacimiento, esos santos inocentes, hermanos míos, que murieron sin que tuvieran la suerte que tuve yo.

Dice mi madre, que ella tenía que estar siempre pendiente de mí, porque no lloraba nunca. Dice que me despertaba y me quedaba en la cuna sin llamar a nadie. Que era muy tranquilo. Que siempre tuve una extraña paz en mi alma.

Luego, cuando empecé a mirar el mundo desde mis propios ojos, aunque me gustaba jugar con los niños de mi edad, también me encantaba sentarme a escuchar a las personas mayores.

Mi abuelo de 80 años, me llevaba a la iglesia y luego de rezar y de echarle dinero a los santos, se sentaba en el pórtico del templo a conversar con sus amigos.

A mí me invitaba a que me pusiera a jugar con los demás niños, a corretear por el templo y sus alrededores, pero yo prefería sentarme a escuchar las conversaciones de los mayores. Escuchaba atentamente todo lo que allí se decía, y luego cuando nos marchábamos, interrogaba a mi abuelo sobre todo lo que no había llegado a comprender. Parece que era un niño muy dado a preguntarlo todo.

Ya desde entonces, me daba cuenta de que había una especie de madurez en mí, impropia de mi edad o de lo que se esperaba de mí para aquellas edades.

A veces llegué a pensar que era un robot, una suerte de experimento científico, porque miraba a mi alrededor y notaba que los demás miraban el mundo de un modo que a mí me resultaba raro. Los gustos e intereses de los demás, no eran por lo general, mis gustos e intereses.

Por eso me daba miedo ir al médico. Pensaba que un buen día uno de los doctores que me atendía, me desconectaría. Me preguntaba si mis padres serían conscientes de aquello que en mí era sólo una sospecha. Me pasé pensando cosas como estas, durante buena parte de mi niñez.

En el colegio era un niño aventajado y mis profesores me adoraban. A veces daba clases a mis propios compañeros, y compartía mesa con el resto de los profesores gracias a que mi padre era profesor del colegio y me llevaba a almorzar con él.

Si un buen día hubiera llegado a mi casa un lama con su túnica azafrán diciendo que yo era la reencarnación de uno de sus maestros fallecidos, me habría parecido tan natural. Me habría ido más feliz que feliz al Tibet y hubiera adoptado mi vida de monje sin ningún problema.

De hecho, en cierto momento de mi vida, teniendo ya 19 años, y estando estudiando Ingeniería Industrial en la Universidad Central de las Villas, decidí que estaba tirando mi vida por la borda. Comprendí que me estaba engañando a mí mismo siguiendo aquel camino que me conduciría a llevar una vida de ingeniero, y lo dejé todo para irme a estudiar la carrera de Licenciatura en Historia.

No me fui a un monasterio tibetano, pero sí hice algo que me acercaba a ese mundo. Me dediqué a los estudios históricos, filosóficos y sociológicos, es decir, estudios que me acercaron a esos temas que siempre me fascinaron: la historia, la filosofía, la sociología, la religión, la etnografía, el arte, etc. Por primera vez me sentí estudiando algo que me llenaba y para lo que al parecer, había nacido con habilidades, pues ya durante mis estudios de ingeniería, mi profesora de filosofía descubrió en mí un talento natural para su asignatura y en más de una ocasión me pidió que diera conferencias sobre ciertos temas. Mis compañeros decían que aquella mujer estaba enamorada de mí.

De manera paralela a mi carrera, realicé estudios por mi cuenta de hinduismo, budismo, teosofía y otras ciencias esotéricas. También estuve estudiando el pensamiento cristiano, a la par de acercarme al estudio de las religiones populares cubanas como la santería, la palería y el espiritismo.

A los 24 años, ya tenía muy claro que mi vida sería un camino de búsqueda y de crecimiento espiritual. Y así ha sido.

Tengo claro que no soy la reencarnación de un lama. Pero al mismo tiempo, me parece tan raro que Osel, el niño lama español, ese a quien le tocó en suerte ser llevado al monasterio de Sera, al norte de la India, para asumir la vida de monje budista, por haber sido aceptado como la reencarnación del lama Yeshé, tenga tantas dudas de sí mismo, sobre su vida pasada y futura.

¿Se estarán equivocando los lamas en este asunto de buscar bebés por el mundo dando por sentado que los maestros lamas fallecidos regresan a la tierra al poco tiempo de haber fallecido? Al respecto tengo serias dudas.

Según los conocimientos que tengo, las almas reencarnan como promedio, cada 144 años. Entonces ¿por qué tienen los lamas que regresar a la tierra inmediatamente después de haber desencarnado? ¿Y por qué regresar para hacer exactamente lo mismo?

Luego, desde mi auto conocimiento, desde la búsqueda personal que he realizado, he llegado a recopilar información suficiente de mi vida pasada como para saber al menos, que no fui un monje tibetano. ¿Entonces cómo es posible que Osel, tenga tantas dudas al respecto? Sus dudas no hacen más que agrandar las mías.

Cuando se tiene un poquito de crecimiento espiritual, y cuando se ha vivido la vida que este chico ha vivido, te guste o no lo que tienes por delante, comprendes en tu fuero interno, que estás en tu lugar. Sin embargo, Osel ha renegado incluso, de la filosofía budista.

En todo caso, creo que Osel estará preparado para ser un buen lama, aún cuando no haya sido realmente la encarnación del lama Yeshé. Tal vez sea mejor para la evolución del universo lama, que lleguen a esos templos almas mejor preparadas para seguir haciendo avanzar estas religiones. Porque lo que sí está claro es que si Dios lo ha llevado a ese sitio, por algo será.

TADEO

miércoles 17 de junio de 2009

DEL AMOR AL ODIO O DEL ODIO AL AMOR


DEL AMOR AL ODIO O DEL ODIO AL AMOR

Dicen que del amor al odio sólo hay un paso. Más que un paso, diría yo que son dos sentimientos que conviven dentro de nuestro ser con relativa comodidad. Esto hace a los seres humanos complejos e interesantes.

¿Cómo es posible que seamos incapaces de no saber muchas veces si estamos amando u odiando a una persona? Diré más, a veces pensamos que estamos amando a una persona a las 8 de la mañana, y a las 2 de la tarde ya estamos convencidos de que la estamos odiando, y eso, sin que haya ocurrido nada objetivo entre ambos. Parece ser que esto forma parte de la naturaleza humana. A veces nos cuesta trabajo aclarar nuestra mente y nuestros sentimientos.

¿Qué explicación dan los maestros de sabiduría para este curioso fenómeno? Cuando les he interrogado al respecto, me han contestado más o menos en estos términos.

El ser humano es una mezcla armoniosa de espíritu y materia. Su parte Material está formada por 3 cuerpos que son a saber, el cuerpo Físico, el cuerpo Astral o Emocional, y el cuerpo Mental. Su parte Espiritual está formada por otros 3 cuerpos que son a saber, el cuerpo Búdico, el cuerpo Átmico y el cuerpo Monádico.

Nuestra parte Material siente y analiza, mientras que nuestra parte Espiritual ama. De ahí que ante determinado fenómeno, como es el fenómeno de la pareja, o de las relaciones interpersonales, puede ser que una parte de nosotros ame (la parte espiritual) y la otra parte de nosotros odie, o muestre rencor o indiferencia, o celos (la parte material)

Si tenemos en cuenta que nuestra parte Espiritual no sabe hacer otra cosa que amar, entenderemos por qué todos estamos en principio, preparados para dar y recibir amor . Todos los seres humanos estamos en condiciones de amar.

Cuando nuestra parte espiritual irracional, ama, y nuestra parte material racional ama porque entiende y le encuentra sentido a ese amor, no hay problemas. Todo es armonía.

Cuando nuestra parte espiritual irracional ama, y nuestra parte material racional no encuentra razones para que amemos o para que sigamos amando, en el caso de que ya hayamos amado, pues ahí es cuando aparece la contradicción y el malestar y las tensiones internas.

Ambas partes de nosotros mismos, luchan por imponer su mandato. El amor que emana de nuestra fuente espiritual primordial e irracional dice AMA, pero nuestra mente racional y analítica hace su trabajo y llega a la conclusión de que no es lógico que se ame. Llega a la conclusión de que la otra persona no se merece nuestro amor, y si por demás, existen los miedos al sufrimiento, a que nos hagan daño, esto hace que nos aislemos y pongamos barreras desde nuestra mente, al flujo natural de amor que emana de manera natural y constante desde el fondo de nosotros mismos.

Amar, cuando nuestra mente no está de acuerdo con que se ame, es doloroso. No amar, cuando nuestro ser interior nos está diciendo AMA, es también doloroso. Sin embargo, son dos dolores diferentes.

A consecuencia de nuestro estado actual de crecimiento espiritual, preferimos el sufrimiento que produce el dejar de amar. Casi siempre escuchamos a nuestras mentes , porque nuestra cultura, sobre todo la cultura occidental, nos ha enseñado a ser racionales, a apostar siempre por la racionalidad, y siguiendo la lógica de nuestros pensamientos, acallamos nuestra voz interior que dice AMA, y cargamos con esa cruz extraña, que dentro de nosotros nos quema, y nos quema, porque aunque no queramos reconocerlo, algo dentro de nosotros no deja de gritarnos: AMA.

A veces toda nuestra vida se vuelve luchar contra esta voz interior una vez que hemos apostado por no amar. Procuramos encontrar nuestra felicidad en cosas variadas, en darle placeres a nuestro cuerpo físico de todas las maneras posibles: comida, bebida, fiestas, viajes, sexo, casas, coches, dinero, o incluso, con otra persona que se merezca nuestro amor.

A veces encontramos a esa otra persona, pero muchas veces nos pasa que volvemos a fracazar . ¿Por qué? Pues porque no estamos preparados para amar. Queremos encontrar el amor llevando dentro de nosotros amordazado a nuestra parte espiritual, que nos dice AMA.

Los seres humanos queremos filtrar el AMOR, usando el "colador" de nuestra mente y esto no es lo recomendable. Nos han hecho creer que el AMOR, es eso que obtenemos de colar esa energía pura que sale de nuestra parte espiritual e irracional, usando como colador nuestra mente. Con ese AMOR colado, adulterado, limitado, vamos por el mundo en busca de la felicidad.

La humanidad actual está viviendo un interesante proceso de acercamiento de almas. Es un proceso que ocurre delante de nosotros y no nos damos cuenta. La velocidad de expansión del Universo Físico, (según han demostrado nuestros científicos) se está reduciendo. Pero ¿qué está pasando con el resto de los Universos que también habitamos? ¿Qué estará pasando con el Universo Astral, con el Universo Mental, y con el resto de los Universos Espirituales de los cuales formamos parte?

Hagamos un pequeño ejercicio para responder a estas preguntas. Pongamos un lápiz delante de nosotros sobre nuestra mesa de trabajo. Intentemos atraerlo hacia nosotros usando el poder de nuestra mente. ¿Difícil, cierto?

Cerremos luego, nuestros ojos e imaginemos que movemos hacia nosotros el mismo lápiz. Seguramente lo podrán imaginar, ¿cierto? Comparemos, a continuación la dificultad que hay entre mover el lápiz físico, con la dificultad de mover el lápiz mental. Llegaremos a la conclusión de que mover el lápiz mental es muchísimo más fácil que mover el lápiz físico.
Pues bien, esto nos ayudará a comprender que a Dios le resulta mucho más fácil mover el universo Mental, hasta reducirlo a un punto, que hacer eso mismo con el universo Físico. Intento decir con esto, que cuando empecemos a notar que nuestro universo Físico deja de expandirse y comienza a contraerse, el proceso análogo de contracción del universo Mental estará muchas veces más avanzado.

Intento decir con esto, que aunque imperceptible para la mayoría de nosotros, con la llegada de la Era de Acuario, el proceso de acercamiento de las almas, provocado por el proceso de acercamiento de los Universos Espirituales, está creando una verdadera revolución imperceptible al centro de cada uno de nosotros.

De ahí que cada vez esa voz interior que en nosotros dice AMA, esa voz que hoy no es más que un prisionero al interior de nuestro cuerpo, se fortalece y se libera cada vez en más y más personas.

Cada día en nuestro planeta más y más personas sienten liberados en su interior la voz de su parte espiritual irracional. Esas personas a quienes les pasa esto, por fin llegan a comprenderse a sí mismos, llegan a conocerse a sí mismos, y ese conocimiento los lleva a la felicidad.

Esas personas comprenden por fin varias cosas:
1-Del mismo modo en que sólo podemos diferenciar el agua cuando se congela y se convierte en cubitos de hielo diferenciados, el ser humano sólo se puede diferenciar del resto de los seres humanos, cuando en un punto de nuestra evolución nos “congelamos” y recibimos nuestros vehículos materiales, es decir, cuando recibimos nuestro cuerpo mental, nuestro cuerpo astral o emocional, y nuestro cuerpo físico.

Pero la mayoría del tiempo, no estamos así “congelados” como nos encontramos ahora metidos en nuestros cuerpos materiales. La mayoría del tiempo, nos la pasamos en estado “líquido” o “gaseoso”, es decir, en esos estados espirituales en que dejamos de ser seres individualizados, para ser todos el mismo UNO con el Creador, llamémosle Dios, o el espíritu puro o la Antimateria, o como mejor nos parezca.

2-Si en un momento dado de nuestro crecimiento como raza humana, la mente racional nos aportó herramientas para crecer y desarrollarnos sobre la faz de la tierra, está llegando el momento de renunciar a nuestra mente racional para seguir desarrollándonos, del mismo modo en que todo en la naturaleza tiene su principio y un fin, del mismo modo en que sólo podemos comernos una fruta una sola vez.
La mente racional, que tanto nos ha ayudado, comenzará a ser un obstáculo en determinado momento de nuestra evolución como seres humanos. De hecho, ya para entender el AMOR, y todos los fenómenos naturales o sociales marcados por lo infinito, la mente racional se encuentra limitada.

3-Atrévete a mirar dentro de ti. Atrévete a revelarte contra tu mente cuando te diga NO AMES. AMA SIEMPRE. Toma partido por la parte de ti que no está condenada a perecer, porque al final, nuestra mente no tiene futuro en el mundo por venir. Nuestros cuerpos espirituales sí. Supedita tu mente a tus cuerpos espirituales y siéntete feliz cuando tu voz interior te diga AMA. Esa voz es la voz del bien, y es la voz que tiene futuro. Fortalécela, dale alas, y de ese modo le estarás dando alas y estarás embelleciendo y fortaleciendo tus cuerpos espirituales.

Del mismo modo en que nos vamos al gimnasio y el ejercicio físico, embellece nuestro cuerpo físico, el ejercicio del AMOR, embellece nuestros cuerpos espirituales. Medita, ponte en contacto con tu YO espiritual y aprende a convivir con su voz, y con la voz de tu mente. Y siempre que ambas voces entren en conflicto, tómate tu tiempo y elige qué hacer.

Si eliges AMAR, como te ordena tu Yo espiritual, estarás creciendo espiritualmente y estarás contribuyendo a la evolución de la raza humana. Si eliges NO AMAR, como te dicta tu mente, estarás retrocediendo en tu camino de crecimiento espiritual, y te estarás aliando a las fuerzas que impiden que la raza humana continúe creciendo y evolucionando hacia formas de vida más y más elevadas, es decir, hacia formas de vida en la que podamos todos experimentar la verdadera felicidad.

TADEO

miércoles 20 de mayo de 2009

LA MAGIA DEL PÉNDULO


LA MAGIA DEL PÉNDULO

Recuerdo muy bien el día en que mi profesor de física del instituto donde estudié, nos hizo notar el interesante fenómeno que ocurre cuando hacemos oscilar un simple péndulo.

Observen, nos dijo, mientras hacía oscilar de un lado a otro una bola de acero atada a una cuerda:
¿Qué debemos hacer para que el péndulo realice la oscilación en menos tiempo?
Para muchos de nosotros estaba claro, darle velocidad a la bola de metal que colgaba de la cuerda. Estábamos convencidos de que si le imprimíamos una fuerza mayor, se movería más rápido y así la oscilación ocurriría en menos tiempo.

Nos equivocábamos. El profesor nos dejó que le diéramos con mayor fuerza al péndulo, y ¿qué sucedió? Pues que aunque la bola de metal se movía más rápido, también aumentaba la amplitud de la oscilación y por tanto, tenía que recorrer un espacio mayor.
Si por el contrario, le dábamos despacio, iba más lento, pero el espacio barrido por el péndulo era menor.
El profesor nos hizo medir con un cronómetro el tiempo que demoraba el péndulo en hacer su recorrido y comprobamos sorprendidos que el tiempo en todos los casos era el mismo, es decir, se mantenía constante.

Me pareció maravilloso tener algo delante, que le hicieras lo que le hicieras, no variaba el tiempo de oscilación. Ese día comprendí lo maravilloso de las leyes físicas, y por ende, de las leyes de la naturaleza.

Este experimento me sirvió para entender que el mundo no es una caos y que todo está regido por leyes objetivas, es decir, por leyes inviolables, como inviolable es el tiempo en que el péndulo demora en realizar su recorrido. Estas leyes no dependen de nuestra voluntad, ni dependen de nuestra conciencia. Podemos pegarle más y más fuerte, y el tiempo seguirá constante, o podemos creer que dándole más fuerte conseguiremos acelerar las cosas, pero no es así. O podemos intentar que las cosas vayan más despacio, pero otra vez la ley se resiste a cambiar.

Está claro que lo único que podemos hacer con las leyes de la naturaleza es estudiarlas, comprender su funcionamiento para luego intentar usarlas en nuestro beneficio.

Del mismo modo en que el mundo físico, está regido por leyes inviolables y magníficas, dicen los maestros de sabiduría, que el resto de los mundos, es decir, los mundos astral (o emocional), mental, búdico, átmico y monádico, también están regidos por leyes igualmente objetivas e inviolables.

La ley del péndulo antes expuesta, puede ayudarnos a reflexionar y a comprender los fenómenos naturales y espirituales.

Supongamos que en un extremo del péndulo está la materialidad y en el otro, la espiritualidad. Supongamos que tenemos en un extremo del péndulo a la materia pura, y en el otro, al espíritu puro. Supongamos que la sustancia, es decir, todo lo que existe, se mueve y transforma de manera pendular. Hagamos mover el péndulo y pensemos que tenemos en la mano todos los universos, los conocidos y los desconocidos. Demos por sentado que todo lo que existe funciona de este modo.

Observemos que todo lo que existe, existe en movimiento. De aquí podemos llegar a una sabia e interesante conclusión. Cada vez que intentamos observar un fenómeno para estudiarlo, lo detenemos y por tanto, lo desvirtuamos.
Pongo un ejemplo:
Cuando nos preguntamos ¿Qué fue lo primero? ¿Qué había en el principio de los tiempos?
Nuestra mente racional necesita ir siempre a la raíz de las cosas. Hay efectos que tienen una causa primera fácil de localizar, y en esos casos, nuestra mente y nuestra ciencia, se encuentra a sus anchas, porque consigue comprender el fenómeno.

El problema aparece cuando los fenómenos son infinitos. Si diéramos por sentado que lo que existe siempre existió y que su naturaleza es pendular, es decir, va del espíritu puro a la materia pura y viceversa en un ciclo infinito.

Si esto es así, no tendría sentido que nos preguntáramos cosas como:
¿Qué había en el principio? porque son preguntas que dan por sentado un error, y es que hubo un principio, cuando realmente no lo hubo.
¿Qué surgió primero, el huevo o la gallina? He aquí otra pregunta que no tiene sentido porque al final, para responderlo, sólo podemos tomar un huevo en concreto y una gallina en concreto, pero cuando lo preguntamos así en abstracto, el fenómeno se hace infinito y nuestra ciencia se ve imposibilitada de darnos una respuesta. Esto es frustrante, pero a la vez es maravilloso.

Tal vez el ser humano debería procurar entender el infinito para poder aprender y estudiar correctamente todos estos fenómenos que están caracterizados por la presencia de lo infinito en ellos.
¿A dónde quiero llegar con todas estas reflexiones?
Aprovecho para dejarles algunas ideas relacionadas:
Nuestra conciencia racional es un arma limitada, y todo lo que es limitado termina siendo superado. Quiero decir con esto, que algún día el ser humano, la ciencia humana se enfrentará a problemas y fenómenos tales que no podrá abordarlos usando la mente racional.

Los grandes misterios del universo, y los grandes misterios de la vida y del ser humano están marcados por lo infinito, de ahí que posiblemente la ciencia nuestra no llegue nunca a comprender a cabalidad estos fenómenos, no llegue nunca a sintetizar en una idea, o en un conjunto de ideas, todo cuanto necesitamos saber.

Pero si no utilizamos nuestra mente racional para entender el mundo, ¿qué utilizaremos?

Los maestros de sabiduría lo tienen claro. Ellos creen que el ser humano es mucho más que el cuerpo físico, el cuerpo astral o emocional y el cuerpo mental. Ellos creen que cuando una persona ha perdido esos tres cuerpos materiales que son el cuerpo físico, astral o emocional y el cuerpo mental, se convierte en un ser capaz de manifestar lo más esencial de nosotros mismos, esa parte de nosotros que más se parece a la esencia del universo y de la sustancia misma. Ellos creen que en ese estado somos como dioses y estamos en posesión de las verdades más profundas.

De ahí que le den tanta importancia a la meditación, pues meditando nos olvidamos de nuestro cuerpo físico, de nuestro cuerpo astral o emocional y de nuestro cuerpo mental. Por eso se dice que la meditación pasa por dejar la mente en blanco e intentar en esas condiciones, percibir lo que hay más allá tanto dentro de nosotros, como fuera de nosotros.

Al parecer, estos ejercicios espirituales nos permiten ponernos en contacto con eso divino que hay en cada uno de nosotros y nos permiten hacernos cargo de nuestros cuerpos espirituales y fortalecernos, aparte de que experimentar ese YO más esencial, nos permite poner en práctica o activar esos mecanismos de aprehensión de la realidad que tenemos como dormidos y subutilizados, atados como estamos a la manera racional de comprensión, casados como estamos con el poder de nuestras mentes, sin comprender que incluso nuestras mentes son armas limitadas de percepción de la realidad.

TADEO

lunes 4 de mayo de 2009

EL MISTERIO DEL AMOR

EL MISTERIO DEL AMOR

En mi post anterior he estado hablando acerca de las almas gemelas, y a raíz de eso, he estado conversando con amigos y desconocidos acerca de este tema y otros asociados y claro, sobre todos ellos sobrevolaba la idea del Amor. Tal vez por eso, he decido darle continuación al tema de las almas gemelas, tomando una de las tantas interrogantes que surgieron a lo largo de las conversaciones ya mencionadas para crear un marco que me permita echar fuera algunas de las ideas que ahora mismo cruzan por mi mente, aún sabiendo que tal vez deje algunas de esas preguntas sin respuesta.

¿Existe el Amor Ideal, la media naranja? Y si existe, por qué nos cuesta tanto encontrarla? Antes de responder a estas preguntas, tal vez deberíamos preguntarnos qué es el Amor. Está claro que nos llevaría muchísimo tiempo definirlo, o por lo menos, encontrar una definición que nos satisfaga a todos, así que intentemos minimizar este escollo dando por válidos algunos conceptos, aunque no lleguen a abarcar el fenómeno en su justa magnitud, en primer lugar, porque tal vez sea imposible expresar con palabras lo que el Amor es.

Me auxiliaré de Wikipedia para colocar aquí un concepto de Amor, que más o menos podamos aceptar todos:

AMOR:
Concepto universal relacionado con la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento y con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Para Gottfried Leibniz, «amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad». En el terreno religioso presenta fuertes connotaciones espirituales, de forma que trasciende el sentimiento y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identificado en algunas religiones como Dios mismo. En Psicología, Robert J. Sternberg cree necesarios para que exista amor tres elementos: intimidad, pasión y decisión o compromiso. Para Erich Fromm, el amor es un arte. En Biología, parece estar relacionado con la supervivencia del individuo y de la especie. Según algunos, no es privativo de la especie humana, y también pueden presentarlo otros seres capaces de establecer nexos emocionales.

Dando por válido todo lo expuesto anteriormente, me gustaría definir el amor como la ley que explica absolutamente todos los fenómenos que ocurren en el universo conocido y en los universos aún desconocidos para el ser humano.

Es una única Ley, una ley grandiosa que se podría subdividir en muchas leyes, pero ante todo tiene carácter objetivo, es decir, que se cumple siempre más allá de la voluntad de los seres humanos. A esta Gran Ley a mí me gusta llamarle Dios, o más bien debería decir que me gusta llamarle a Dios, La Gran Ley. De aquí podría inferirse que para mí, Dios es Amor, por tanto, intentando definir qué entendemos por Amor, que ya he dicho que es una Gran Ley, podemos establecer la analogía siguiente:
AMOR = GRAN LEY = DIOS

Otra idea interesante que me gustaría dejar caer aquí y sobre la que valdría la pena reflexionar con profundidad es la siguiente: Dios está en todas las cosas, dicho de otro modo, la Gran Ley, o lo que es lo mismo decir, todo el conjunto de leyes que conforman la Gran Ley, se cumplen en todos los objetos y fenómenos conocidos y por conocer.

Dicho esto, podemos tomar como objeto de nuestro análisis al ser humano, al Amor manifestado en esa entidad que llamamos ser humano.

Desde la mirada del pensamiento oriental, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico. El ser humano es una entidad que se puede descomponer como la luz, en siete partes. Ya dijimos que la Gran Ley se cumple igual para todos los objetos y fenómenos, por tanto, observemos como los orientales hacen con el hombre, lo mismo que con la luz. La luz se puede dividir en siete colores, y el ser humano se puede dividir también en siete cuerpos que son los cuerpos:
1-FÍSICO, 2-ASTRAL (O EMOCIONAL), 3-MENTAL, 4-BÚDICO, 5-ÁTMICO,
6-MONÁDICO, 7-ÁDICO (O EL CUERPO DE LA DIVINIDAD O LA ANTIMATERIA)

El amor es la ley que rige en todos estos cuerpos o niveles de existencia del ser humano. En el plano físico, ya sabemos que el amor se manifiesta a través del sexo. En el plano Astral, el amor se manifiesta a través de sensaciones de atracción hacia el ser amado. En el plano mental, el amor se manifiesta a través de pensamientos amorosos.

¿Por qué me he puesto a decir todo esto? Bueno, porque lo creo necesario para explicar por qué se hace tan complejo de explicar y de entender todo lo relacionado con el Amor al punto de que aún hoy siga siendo para los seres humanos, uno de los misterios más fascinantes.

Hoy por hoy, debido a nuestro nivel de desarrollo evolutivo, existen en la tierra 3 tipos de seres humanos:
1-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto físico y emocional.
2—Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.
3-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto mental y espiritual.

De estos tres tipos de seres, los más abundantes, son los del grupo 2, es decir, aquellos que entienden el amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.

El mundo vive hoy inmerso en el despliegue del potencial racional (CUERPO MENTAL). Esos seres cuyo raciocinio es más limitado, dejan de ser paradigmas en un mundo como el actual, donde la fuerza bruta, el músculo sin mente pocas veces puede convertirse en rector de la actividad humana.

Existen áreas del conocimiento donde nuestra capacidad racional se mueve como pez en el agua y es realmente eficaz, pero en el campo del Amor no es así. Por eso es que no conseguimos desde nuestra racionalidad evitar el dolor que producen los fenómenos amorosos. En este terreno, todo se vuelve dolor e incomprensión ante nuestros ojos racionales. Intentaré explicarlo.

El Amor es Una Gran Ley, y esa gran Ley es Dios, y al parecer, la naturaleza de Dios está relacionada con un ciclo infinito de oscilaciones de todo lo que existe, desde el punto de máxima materialidad, hasta el punto de máxima espiritualidad, es decir, Dios eternamente está pasando de ser Antimateria o Espíritu Puro, a ser Materia.

¿Y esto qué tiene que ver con el amor de los seres humanos? Pues muy sencillo.

En el ciclo inverso, en el que la materia pura regresa a su estado de antimateria, surgió el ser humano.

Hubo un momento en que todo existía en el cuerpo de Dios (CUERPO ÁDICO) y luego de la gran explosión o Big Bang, todo lo existente se dividió en muchísimas partículas que llamamos mónadas (CUERPO MONÁDICO).
Dicen los maestros de sabiduría, que todos los seres humanos que hemos pasado por el planeta tierra, nacimos de 49 tipos de mónadas diferentes, es decir, que todos los seres humanos estaríamos vinculados a 49 familias, a partir del tipo de mónada que nos dio origen, pero en este tema no podría aportar más información.

Ahora bien, imaginemos que tenemos delante a una mónada. Esa mónada individualizada tiene material para formar el principio espiritual de muchos seres. No sé de cuantos. Explota y se forman partículas más pequeñas. Todas esas personas que nacieron de esa mónada, forman una familia espiritual. Son personas que a lo largo de las sucesivas encarnaciones se estarán encontrando e interactuando.

Luego, pensemos en ese pedacito de mónada con material suficiente para dar origen a dos almas. Ese UNO último que se separó de su mitad en el último instante. Pues bien, esos dos fragmentos de mónada dieron origen a un par de ALMAS GEMELAS.

Esas dos partículas diferenciadas salieron disparadas a gran velocidad en sentido opuesto cada una buscando un extremo del universo, no del universo físico, sino del universo espiritual. El universo espiritual es algo difícil de entender. Pero digamos que no ocupa un lugar en el espacio, pero imaginemos que es tan grande como grande es el universo físico. De aquí que dos seres humanos, uno puesto junto al otro, es decir, juntos sus cuerpos físicos, pueden estar uno del otro a años luz en ese universo espiritual. Por eso es que nos cuesta a los seres humanos tanto trabajo entendernos los unos con los otros, porque acercar los cuerpos, no significa acercar las emociones, ni las mentes ni los restantes cuerpos espirituales.

Hasta cierto momento del desarrollo evolutivo de la sustancia, los 6 universos que nacieron de Dios, se estuvieron expandiendo. Pero al parecer, con la llegada de la Era de Acuario, comienza a darse el proceso contrario de contracción de esos universos. Creo que hace poco le dieron el premio Nobel de Física a un científico que descubrió que el universo físico estaba disminuyendo su velocidad de expansión.

Ahora les digo yo, si bien el universo físico está perdiendo velocidad de expansión, ¿no sería lógico pensar que el resto de los universos menos densos que el universo físico, estarán perdiendo aún más velocidad?, o incluso, ¿por qué no pensar que hayan incluso algunos de esos universos que ya estén contrayéndose en este mismo instante?

¿Y todo esto qué tiene que ver con el Amor de los humanos? Pues muy simple.
A lo largo de nuestras sucesivas encarnaciones podemos experimentar la fuerza del Amor hacia cualquiera de nuestros semejantes, pero por un principio de superación, el ser humano busca consciente o inconscientemente ese ser que sea nuestra mitad exacta, porque intuye que ese ser debe existir. Esa búsqueda dura toda nuestra existencia, todas nuestras sucesivas reencarnaciones, y no concluirá hasta el fin de los tiempos, hasta que volvamos todos a ser Dios o Antimateria. Lo que sí tenemos todos asegurados es el reencuentro con nuestra otra mitad, y el regresar a ser UNO, con Dios.

Ahora bien, ¿por qué es tan complicado encontrar a nuestra ALMA GEMELA? Para entenderlo debemos intentar imaginar a esas dos partículas o micro mónadas avanzando en sentido contrario en el universo espiritual. Pensemos que ambas se cargaron de manera diferente. Una se cargó positivamente y la otra, negativamente. Cada cual, según su polaridad atrajo hacia sí un cuerpo Átmico diferente, un cuerpo Búdico diferente, un cuerpo Mental diferente, un cuerpo Astral (o Emocional) diferente y un cuerpo físico diferente.

En esas condiciones, así de “disfrazados” esos dos seres se encuentran en la tierra en una primera encarnación. Los cuerpos físicos están cerca, pero el resto de sus cuerpos están a años luz.

Hemos hablado de la expansión y contracción de todos los Universos que surgieron de la gran explosión de Dios o de la Antimateria. Y hemos dicho que la vida apareció manifestada en ese ciclo mediante el cual el mineral pasó a ser planta, la planta, animal, y el animal, ser humano, por tanto, podemos decir, que el ser humano surgió de un proceso de expansión relativo dentro del gran proceso de contracción de los Universos. Esto quiere decir que cuando dos seres que son ALMAS GEMELAS acercan sus cuerpos, sienten algo que no lo pueden explicar. Ese algo es la fuerza de Amor que los mantuvo unidos en su día, aún cuando sus mentes racionales no sean capaces de detectarse el uno al otro.

Puede que estos dos seres se encuentren un buen día en el camino de sus vidas y no lleguen a amarse. Incluso, es posible que lleguen a odiarse. Puede incluso que se maten el uno al otro sucesivamente. Esto, que desde el punto de vista de la razón humana, puede parecernos atroz, desde el punto de vista espiritual no lo es tanto, porque cuando matas a una persona, ambas almas se encadenan y así se garantiza que regresen juntas en la siguiente encarnación. Claro está, luego habría que evitar que el asesinato vuelva a repetirse, y habría que conseguir que esos sentimientos de odio y rabia, se vayan transformando en sentimientos de atracción hasta llegar a conseguir el nacimiento del Amor, o más bien, que esos dos seres sean capaces de invadir, de contagiar de Amor, a sus cuerpos más externos, como son el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo físico, con ese Amor que ya se tenían, pero no lo podían sentir por encontrarse oculto al interior de ellos mismos, anidando sólo en sus cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO).

Dicho todo esto, entenderemos por qué en este momento del desarrollo humano, la mayoría de las personas, es decir, los seres del tipo 1 y 2, nos encontramos incapacitados para reconocer a nuestra ALMA GEMELA.
¿Por qué? Porque la razón, la mente humana (CUERPO MENTAL), está imposibilitada para reconocerla. Sólo amando a todo el mundo sin distinción, estaremos amando al ALMA GEMELA.
Por eso Jesús decía: “Ama a tus enemigos”, porque al final, él sabía que el Reino de Dios no se daría en la tierra mientras los extremos no se tocaran.

Ahora bien, ¿qué pasa con nuestra vida amorosa entre tanto? Pues yo creo que en la vastedad de seres con los que interactuamos, encontramos seres parecidos a nosotros, unos con nuestra misma polaridad, y otros, de polaridad contraria, e incluso, también a nuestra auténtica ALMA GEMELA.
En el primer caso, nuestra mente se siente atraida por esta persona semejante y de igual polaridad, y en los restantes casos, sentimos con el “corazón”, algo que nos resulta atrayente en esa persona, aunque luego la convivencia y el ir racionalizando los sentimientos, es decir, valorar el Amor desde nuestra conciencia limitada (CUERPO MENTAL), nos haga comprender que somos muy diferentes y ese reconocimiento provoca en nosotros una especie de frustración que es muchas veces la causa del sufrimiento y de la ruptura de las relaciones.
Muchas veces los convencionalismos sociales, y la manera en la que hoy tenemos estructurada nuestra sociedad, impide que las relaciones entre ALMAS GEMELAS se faciliten. Pero con el tiempo, el propio ser humano irá creando un condicionamiento social para dichas almas encuentren un marco más propicio para su reconocimiento y acercamiento.
El dolor que experimentamos ante el fracaso de esas relaciones a donde gravitamos dejándonos llevar por el "corazón"(CUERPOS ESPIRITUALES), nos lleva a usar nuestra “mente limitada” (CUERPO MENTAL) para encontrar la pareja ideal. Y esta casi siempre la encontramos en un ser gemelo con nosotros, pero sólo en lo externo, es decir, una persona que tenga un cuerpo que nos guste, que sienta como nosotros y que piense como nosotros, es decir, un ser de polaridad similar a la nuestra.
Estos seres parecidos a uno, y de igual polaridad nos pueden hacer felices, pero llega un momento en que sentimos una voz interior que empieza a reclamarnos que sigamos buscando a nuestra auténtica ALMA GEMELA, y nos produce una especie de tormento que nos impide sentirnos totalmente plenos. Esas voces pueden llevarnos a romper estas relaciones aparentemente perfectas. Así vamos de encarnación en encarnación sin dejar de buscar, porque algo más fuerte que nosotros mismos nos empuja a esa búsqueda. Querer acallar esa voz, sería como querer acallar el latido del Universo, como querer acallar la voz de Dios.

Por tanto, el sufrimiento existirá siempre para el ser humano actual, lo mismo en el terreno del amor como en todos los terrenos de la vida, y no lo superaremos hasta que no venzamos este estadio marcado por la contradicción entre nuestros cuerpos materiales (FISICO, EMOCIONAL Y MENTAL) y nuestros cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO). Pero camino vamos de ello y cada vez nos acercamos más y más.

La Era de Acuario ha llegado, así que merece la pena estar atentos. Poner más amor en nuestro prójimo, aprender a mirar con los ojos del alma, más que con los ojos de la mente que son ojos que juzgan casi siempre induciéndonos al error sobre todo cuando de analizar temas tan profundos como el Amor se trata.

Si queremos encontrar a nuestra auténtica ALMA GEMELA, entonces tengamos en cuenta que:
1-Es un ser cuyo cuerpo físico, cuyas emociones y cuya mente, posiblemente no concuerden con la representación mental que nos hemos hecho de nuestra pareja ideal. Miremos con los ojos del corazón. Más que ver, sintamos. Busquemos dentro de nosotros y nuestros vehículos espirituales nos conducirán a ella. Antes bien, preguntémonos qué fuerza desconocida y mágica nos ha empujado a un ser tan diferente a nosotros, porque el ALMA GEMELA siempre termina apareciendo, aún cuando no lo busquemos.

2-Tengamos en cuenta que esa persona y nosotros, chocaremos mucho en muchos de los aspectos de la vida física por pensar, actuar y entender el mundo de maneras muy dispares. Puede que nuestra mente nos diga que es imposible llevar una vida de pareja satisfactoria a su lado, y puede que así mismo sea. Pero el que las contradicciones externas nos alejen de él, no significa que esa persona no sea nuestra ALMA GEMELA.

3-Demos por sentado, que nuestra mente encontrará siempre a una persona más afín a nosotros, a la hora de establecer una vida en común o una relación de pareja, pero no olvidemos que será sólo una afinidad externa. Y no olvidemos que el ser humano, por evolución, irá restando peso e importancia en su vida a sus cuerpos externos para identificarse cada vez más y más con sus cuerpos internos.

Mientras más avancemos en ese camino, es decir, en la misma medida en que vayamos dejando de ser seres racionales para convertirnos en seres espirituales, nuestros mecanismos de percepción de la realidad, esos con los cuales iremos sustituyendo al análisis racional por la síntesis irracional o intuitiva, nos dejarán en mejores condiciones para identificar a nuestra auténtica ALMA GEMELA.

Hoy por hoy, nuestro sistema espiritual (los espíritus que nos guían) se encarga de acercarnos a nuestra ALMA GEMELA con el fin de que tengamos con ella algún tipo de interacción que nos haga avanzar en ese largo camino de retorno al punto de partida.

Lo que surge de ese encuentro es difícil de saber. Algunos se quedan juntos para siempre, otros rompen sus relaciones y buscan a personas con quien tener vínculos más satisfactorios. Algunos buscan primero con el corazón y luego del fracaso se apoyan más en la mente. Otros hacen exactamente lo contrario, y otros no hacen ni lo uno ni lo otro, simplemente se quedan solos. Algunas personas encuentran a sus ALMAS GEMELAS casadas ya con otras personas.

Casos hay como personas hay, pero lo que sí parece inevitable es que las ALMAS GEMELAS acerquen sus cuerpos físicos alguna vez, es decir, lleguen a conocerse y lo más probable es que esto suceda en casi todas sus encarnaciones. Podría darse el caso de que el ALMA GEMELA no esté encarnada en la tierra en el mismo instante en que su contraparte le ha tocado venir, pero creo que en esos casos, uno acompañará al otro desde su plano de existencia distinto. No podrán estar juntos con el cuerpo físico, pero podrán estar juntos en los sueños (CUERPO ASTRAL) y juntos en todos los demás planos de existencia, aunque ellos no tengan consciencia de ello.
Hay ALMAS GEMELAS que nunca se han encontrado en la tierra, pero que se juntan en el plano de los sueños cada noche.


Puede ser, incluso, que esa persona que ha conseguido por evolución espiritual, ganarse el no tener que regresar a la tierra, o no tener que hacerlo al menos en ese momento, decida, al descubrir que su ALMA GEMELA sí le ha tocado encarnar, venir a la tierra para cumplir con la misión de ayudar a su otra mitad en su camino de evolución espiritual.

Lo que sí parece seguro, es que cada uno de nosotros, antes de fundirnos en el cuerpo de Dios, en el cuerpo del TODO, en el cuerpo del AMOR, nos fundiremos antes, en ese abrazo de Amor Eterno largamente soñado con nuestra auténtica ALMA GEMELA.



TADEO

sábado 18 de abril de 2009

EN BUSCA DEL ALMA GEMELA


EN BUSCA DEL ALMA GEMELA

Hace unos meses le dediqué una entrada al apasionante tema de las almas gemelas. Hoy vuelvo a la carga con ideas nuevas que se contradicen un poco con las que expresé en su día. ¿Cómo es posible? Pues yo soy el primer sorprendido.

Lo cierto es que la vida me ha ido llevando a fabricar en mi cabeza una nueva manera de entender este tema, y me da una alegría inmensa cuando siento que mi pensamiento evoluciona. Nadie se asombrará entonces que trate de enmendar mis palabras anteriores con este nuevo texto.

En mi escrito anterior, decía que el alma gemela era un ser con quien teníamos una afinidad increíble, que era como nuestra mitad, un ser casi idéntico a nosotros en todo, y que por tanto, sentíamos hacia él una atracción increíble.

También decía que nuestro sistema espiritual, los espíritus guías que nos protegen, nos alejaban del alma gemela y nos acercaban a otros seres en relaciones sentimentales y de otro tipo, con el fin de que aprendiéramos lecciones como el perdón, y otras, imposibles de aprender al lado de nuestras almas gemelas.

Bueno, como bien les decía, a partir de reflexiones que he hecho, motivadas por conversaciones que he tenido con personas interesadas en este tema, he llegado a formarme una visión un tanto divergente de todo lo que anteriormente llegué a plantearles. Trataré de hacerme entender.

Comencemos por el principio. La gran explosión, el Big Bang que convirtió la antimateria en materia a través de complejas transformaciones energéticas. En ese ciclo que se dio durante eones, es decir, durante un tiempo inmensamente grande y siempre en forma de espiral con avances y retrocesos relativos, llegamos a la aparición de las formas materiales más densas.

Yo no sé si en ese proceso en el que la antimateria se convirtió en materia, apareció la vida, y si existieron seres humanos. Lo desconozco. Un buen amigo dice que pudiera ser, pero la verdad es que no he encontrado nunca ningún texto que lo asegure.

Ahora bien, en el ciclo inverso, es decir en el ciclo de retroceso desde las formas materiales más densas hasta retornar todo al punto de partida, es decir, al punto en que todo desaparece para volver a ser antimateria, apareció la vida.

Las formas de vida, como todos sabemos, se han ido sublimando hasta llegar a la aparición del ser humano, y del mismo modo en que los animales han superado en perfección a las plantas y los seres humanos hemos superado en perfección a los animales, la raza humana será también superada por una raza de seres con una conciencia más cercana a la conciencia de Dios, o simplemente con una conciencia más cercana a esa realidad desconocida que es la antimateria.

Dicho todo esto, comienzo a hablar de las almas gemelas. Parece ser que en el principio, éramos unidades colectivas que se fueron separando y separando, y parece ser que en un momento de ese ciclo, éramos una unidad que explotó y nos dividimos en dos. Dos partes, no necesariamente idénticas, pero dos partes de un todo. Cada una de esas partes salió disparada en dirección opuesta y se polarizó de manera diferente. Y cada una de esas partes dio origen a un ser humano.

Ese ser humano, con una polaridad determinada, llamémosle por ejemplo, polaridad positiva, siente atracción por esas otras personas de polaridad positiva. Esa persona puede encontrarse a lo largo de su vida a una persona muy parecida a él, en cuanto a su pensamiento y en cuanto a su alma, y sentir atracción. Cuando se está ante una persona de la misma polaridad, y de un alma muy afín, se establece enseguida un vínculo, una unión, un estado muy agradable para el ser. Nos produce este encuentro un estado de placer espiritual muy grande.

Ahora bien, ¿estamos en tales casos, en presencia de nuestra alma gemela? Todo parece indicar que no.

Si a ese otro ser que se formó de nuestro mismo principio espiritual y que nos complementaría a la perfección decidimos llamarle ALMA GEMELA, entonces esa otra alma afín de polaridad idéntica a la nuestra, no lo es, no podría serlo.
Sin embargo, creo que debido al nivel de evolución actual de la conciencia del ser humano, buscamos más que nuestra verdadera ALMA GEMELA, ese ser de polaridad similar a la nuestra que nos resulta atractivo por lo idéntico, sin darnos cuenta que ese ser que fue uno con nosotros, no puede ser idéntico, porque de hecho, ese ser complementario, tiene que mostrar por lógica, una polaridad diametralmente opuesta a la nuestra.

Las relaciones que se establecen entre personas parecidas y de igual polaridad, yo las denomino, RELACIONES DE COMPENSACIÓN, porque producen una especie de compensación en el alma del ser humano que las disfruta.

Las relaciones que se establecen entre personas parecidas, pero de polaridad distinta, yo las denomino, RELACIONES DE ESFUERZO, porque aunque existe una energía poderosa que acerca a estas dos personas, que es la misma energía que acerca al universo a su fin, es decir, al punto de unión de todo en la antimateria, las mentes de estas personas sienten contrariedad porque ven en el otro, más que similitudes, diferencias.

Creo que todos nosotros, observando nuestras propias experiencias sentimentales, podríamos clasificarlas en relaciones de Compensación o relaciones de Esfuerzo.


LAS RELACIONES DE COMPENSACIÓN: Son aquellas que se establecen entre personas afines y de igual polaridad. Estas personas sienten que se entienden desde la mente y desde el corazón. Aquí la atracción se produce por afinidad.
LAS RELACIONES DE ESFUERZO: Son aquellas que se establecen entre personas afines de polaridad contraria. Estas personas sienten una fuerza inexplicable para la razón que los empuja el uno al otro. Aquí la atracción se produce por la existencia de polos opuestos.

Entre los seres humanos que habitan el planeta ahora mismo, encontramos por doquier tanto relaciones de esfuerzo como relaciones de compensación. Incluso, puede que muchos de nosotros hayamos probado los dos tipos de relaciones. Sin dudas, ambas tienen sus ventajas y sus desventajas.

Cuando estamos viviendo en medio de una relación de compensación todo transita en medio de una paz increíble, y el nivel de comprensión entre ambos es idóneo. Esto puede resultar muy placentero, pero al mismo tiempo, uno tiene la sensación de que la otra persona es más un hermano espiritual, que el complemento verdadero, aunque en muchos aspectos de la vida, esa persona resulte una compañía ideal.

Cuando estamos viviendo en medio de una relación de esfuerzo, todo transita en medio de un ambiente más tenso y da la sensación de que se establece una especie de lucha por el poder que muchas veces termina con la repartición de las áreas de influencia, es decir, se llega a pactar con la otra persona, por el bien de la relación en sí misma. Ahora bien, aunque desde la mente este tipo de relación pueda parecer más cansada, la verdad es que la misma diferencia produce una fuerza de atracción que entre dos enamorados se convierte en fuego, en intensidad, en pasión.

Aunque a lo largo de nuestras encarnaciones sucesivas, podemos tener muchísimas relaciones de esfuerzo y compensación, intuyo que siempre en cada nueva venida a la tierra, tendremos con esa alma gemela de polaridad contraria a la nuestra un encuentro, y de ese encuentro debe surgir una relación de esfuerzo.

Cada relación de esfuerzo que tengamos a lo largo de nuestra vida, nos preparará para asumir la relación de esfuerzo final, que es aquella que nos unirá definitivamente a nuestra ALMA GEMELA.

En la medida en que nos acerquemos al fin de los tiempos, tanto el entorno social en el que nos desarrollaremos, como nosotros mismos, (me refiero a nuestro nivel de desarrollo espiritual), iremos quedando en mejores condiciones de tener con esta media naranja de polaridad contraria, una relación cada vez más armoniosa para al final, encontrar en ella la conexión perfecta, el vínculo de amor superior a cualquier otro vínculo de amor.

Ahora bien, en el momento evolutivo espiritual en que nos encontramos hoy, lo más probable es que nuestra alma gemela tenga con nosotros, relaciones que distarán mucho de ese vínculo que tendremos con ella en el futuro. Incluso, no es descabellado pensar que una persona podría llegar incluso, a acabar con la vida de su alma gemela. Quizás esto nos ayude a comprender eso que tantas veces hemos escuchado decir, y es que del amor al odio sólo hay un paso.
TADEO

jueves 26 de marzo de 2009

MI AMIGA ALICIA


MI AMIGA ALICIA

Aunque todo parecía indicar que Alicia era una niña como cualquiera de su edad y de su entorno, pronto todos a su alrededor, familiares y amigos, empezaron a notar con asombro que aquella muchachita de ojos verdes, había nacido con un don especial.

Una mañana, su maestra de la escuela primaria, llevó a todos sus alumnos al museo de la ciudad. Allí les tenían preparadas algunas actividades para hacer más amena y educativa la estancia en aquel lugar.

Uno de los juegos que los promotores culturales del museo habían preparado, consistía en una gran caja decorada con colores llamativos. Dentro había un objeto perteneciente a la colección del museo, y los niños debían adivinar qué objeto era. Para ello, debían auxiliarse de preguntas tales cómo, los materiales usados para su fabricación, la utilidad del mismo, y todas las interrogantes que a los niños se les ocurriera.

Los pequeños ya se disponían a lanzar sus preguntas, cuando Alicia dijo a su maestra que ella sabía lo que había dentro de la caja. La maestra, incrédula, le preguntó:
-Qué es lo que hay dentro?
-Un reloj despertador, respondió ella.

Los trabajadores del museo se quedaron estupefactos. Efectivamente, era un reloj despertador.

Tal vez desde entonces, tras correr de boca en boca el cuento de lo que allí había sucedido, Alicia empezó a notar que la miraban diferente, y tal vez con el tiempo, ella fue descubriendo dentro de ella misma, que ciertamente tenía sus rarezas.

Como las piedras rodando se encuentran, allí estaba aquella muchacha de 19 años frente a mí. Nos miramos y no sé por qué nos sentamos a conversar. Creo que ella había escuchado hablar de mí. Desde entonces, Alicia y yo nos convertimos en los mejores amigos del mundo.

El aura de Alicia era brillante y hermoso. Era casi como un ángel descendido a la tierra, y lo mejor del caso es que ella se sentía rechazada y hasta atacada a veces por esas otras chicas que intentaban llamar la atención de los chicos y que sentían celos de que ella recibiera en el dormitorio, las visitas que las demás no conseguían.
-¿Es aquí donde vive Alicia?
-Sí, es aquí, respondían a veces de mala gana.



-La rarita, está ahí acostada.
-Pues por favor, dígale que salga, que quiero verla.

Durante años fui su confidente. Yo creía ver en ella esas cosas que casi nadie apreciaba, ni siquiera ella misma. Cuando le hablaba del mundo oculto, y de esas facultades que ella traía de vidas pasadas ya desarrolladas, ella se reía y no le daba demasiada importancia.
Yo me empeñaba en enseñarle ejercicios y técnicas para potenciar su poder mental y espiritual, pero ella no terminaba de creerse que estaba preparada para nada de aquello.

Sin embargo, sólo había que sentarse a hablar con ella para darse cuenta de que efectivamente, tenía esos poderes consigo. Aparte de la energía que brotaba de su ser, ella era capaz de leerte el pensamiento y de ese modo, charlábamos ella y yo, poniendo en palabras las cosas de la cotidianeidad, riéndonos y disfrutando del círculo mágico que se creaba entre los dos, pero al mismo tiempo, de una manera muy sutil, establecíamos un diálogo sin palabras de alma a alma, y en esa otra conversación, nos íbamos abriendo y entregando y acercando de un modo que sólo quien lo ha experimentado podría entenderlo.

En el año 2000 me marché de Cuba e increíblemente perdimos el contacto. No ha sido hasta ahora, que nos hemos vuelto a encontrar y otra vez hemos conversado tanto de lo humano con palabras, como de lo divino usando ese lenguaje misterioso y lleno de silencios, ese lenguaje que experimentan las almas afines y que tanto bien hace al espíritu.

TADEO

miércoles 18 de marzo de 2009

LECCIONES DE LOS MAESTROS


LECCIONES DE LOS MAESTROS

En el mundo hay dos clases de personas: las que saben y las que no saben. Este conocimiento es el que importa. La religión que un hombre profesa, la raza a la que pertenece, etc, esas cosas no son importantes.

EL MAESTRO KUTHUMI

El maestro hace aquí una distinción realmente clarificadora. Divide a los hombres en dos clases, los que saben y los que no saben. Esa es la gran división desde el punto de vista oculto y cada uno debe preguntarse a cuál de estas dos clases pertenece.


Las dos incluyen una gran diversidad de personas. , porque las diferencias y las distinciones del mundo no tienen ninguna importancia. Los que no saben trabajan para aquellas cosas que sólo duran una vida, pero el que ha visto claramente las cosas reales sólo tiene el único deseo de trabajar para el Logos, de armonizarse con su estupendo plan, y de ayudar en el desarrollo del mismo, aún cuando sea sólo en una parte muy pequeña. Esta es la forma de medir nuestro conocimiento.


El simple conocimiento cerebral no nos capacita para expresarnos inteligentemente y para enseñar a los demás, es todo ilusorio. El único conocimiento real es aquel que ha trascendido a nuestra vida.


Hay muchas personas que tienen la costumbre de pasar revista al trabajo que han hecho durante el día recluyéndose unos minutos por la noche antes de acostarse. Esa es una costumbre muy útil, pero el que la practique, debe examinar no sólo lo que ha hecho, lo que ha sentido y lo que ha pensado, sino también cuál ha sido su actitud.


Aquel que en todo lo que ha hecho ha procedido pensando únicamente en sí mismo, ha perdido el tiempo en gran medida. Pero el que todo lo ha hecho como parte del trabajo divino, (como actos de sacrificio) obtendrá ayuda y no dificultades.

Annie Besant