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miércoles, 28 de enero de 2015

EL GRAN SECRETO DEL AMOR AL DESCUBIERTO



EL GRAN SECRETO DEL AMOR AL DESCUBIERTO

A lo largo de nuestras vidas, siempre se nos ha dicho que el amor es un gran misterio. Muchas veces no comprendemos por qué nos enamoramos de una persona que a vista de todos es la peor elección y somos incapaces de enamorarnos de esa persona que a todas luces parece la mejor del mundo. Nos cuesta trabajo saber qué nos pasa y qué le pasa a nuestras parejas, amigos o enamorados en materia de amor. Muchas veces no sabemos elegir a la pareja correcta cuando la vida nos pone por delante más de una opción. Para tratar de echar algo de luz sobre estos particulares aquí les dejo algunas reflexiones que espero les sirvan de utilidad.

En el momento en que todo era Dios, conglomerados o familias de 64 mónadas, se desprendieron del cuerpo del Todo UNO. Es muy importante  comprender el poder de esta Unidad de 64 seres, y es importante por su perfección. Sólo una estructura perfecta podía desprenderse de la perfección pura que es Dios. 64 se obtiene de multiplicar 8x8, y ya sabemos que para los chinos el 8 es el número de la buena suerte.

Es importante que comprendamos que toda alma humana añora la paz y la estabilidad que le da el 64, es decir, esta unión de cada uno de nosotros con 63 seres idénticos a nosotros que conforman con nosotros nuestra primera familia monádica inicial.

Como el proceso de bipartición continuó, sucedió que la familia inicial se dividió en dos subfamilias de 32 y 32 seres. De este modo, empezamos cada uno de nosotros a mantener en cuanto a cargas electromagnéticas, una relación específica con esos 31 seres que continuaron viaje con nosotros, y lo mismo, con esos 32 seres o almas gemelas que siguieron viaje en una dirección contraria a la nuestra.

Ahora bien, esos dos grupos de 32 seres se subdividieron en 16 y 16, y por tanto, ya aparecen aquí 4 categorías de seres, los 15 que siguieron con nosotros, los 16 que se separaron de nosotros a última hora, y los otros dos grupos de 16 seres que ya se habían desprendido de nosotros. Cada uno de estos seres tienen peculiaridades que nos asemejan y diferencian de nosotros.
Luego cuando ocurre la nueva bipartición que nos convierte en grupitos de 8 mónadas, aparecen 8 nuevas categorías. Cuando aparecen grupos de 4 mónadas, aparecen 16 categorías de seres.

Quiero detenerme en este momento en que cada uno de nosotros formaba un grupo de 4 seres con otras tres personas. Cada uno de nosotros en este punto, formaba una unidad perfecta con su alma gemela original, con su alma compañera original y con su neutro. Cuando este unidad de 4 se convirtió en una unidad de dos, cada uno de nosotros tuvo que renunciar a un ser muy amado, ese ser muy amado es nuestra alma compañera original, y de este modo, nos quedamos siendo UNO con nuestra alma gemela original. Pero al ocurrir la ruptura, nos quedamos solos, siendo una mónada que en un largo proceso evolutivo nos fuimos apropiando de los cuerpos átmico y búdico, los cuales, conjuntamente con el cuerpo monádico conforman nuestra alma, nuestro principio espiritual, y luego esta semilla espiritual se recubrió de los 3 cuerpos materiales que son los cuerpos mental, astral o emocional y físico.

Cada ser encarnado en la tierra siente, intuye que es un ser incompleto, pero no es capaz de sospechar que está incompleto porque le faltan 63 trozos. Erróneamente ha creído que existe una mitad que lo complementará hasta el punto de alcanzar esa paz y felicidad que añora, sin saber que incluso, encontrando a su alma gemela, seguirá sintiéndose incompleto.

Pero esto se complica mucho más porque el ser humano en la tierra, tiene despiertas y activadas sus conciencias materiales, pero adormecidas y latentes sus conciencias espirituales. ¿Qué quiere esto decir? Quiere decir que cada uno de nosotros atraemos hacia nuestra vida con la misma fuerza e intensidad en vez de a una única persona, a dos personas: a nuestra alma gemela y a nuestra alma compañera.

Lo que ocurre es que la naturaleza de esa atracción es diferente. Al alma gemela la atraemos con nuestras conciencias espirituales, es decir, con nuestras conciencias monádica, átmica y búdica. Mientras que a nuestra alma compañera la atraemos con nuestras conciencias materiales: mental, astral o emocional y física.

EL AMOR CON EL ALMA GEMELA(RELACIONES DE ESFUERZO)

Cuando estamos frente a nuestra alma gemela ocurre que sentimos algo muy fuerte, pero nuestra conciencia racional no lo comprende. De hecho, la conciencia emocional y mental tienden a rechazar a esa persona, precisamente por no comprenderlo. Por eso en este estadio humano, las almas gemelas se dedican más a entregarse sexualmente que a compartir emociones, sentimientos y pensamientos. Es algo complicado, porque cuando desconectas tu mente y te entregas a los placeres del sexo, sientes que todo es perfecto, pero cuando luego desde tu mente tratas de imaginar una vida en pareja con esa persona, ves que no es lo que andas buscando. Si te casas con tu alma gemela, aparecerán los problemas por los choques emocionales y mentales y cada una de las partes irá a refugiarse en los brazos de su alma compañera.

Muchas veces sucede que nos casamos con nuestra alma gemela, y después de un tiempo de casados, cuando ya lo conoces mejor, te preguntas: ¿Qué hago yo casado con esta persona? Si es que somos distintos en todo. Pero es que la pasión sexual, y muchas veces, los condicionamientos kármicos favorables, hicieron el resto.

O puede ser que hayamos tenido un contacto fugaz con nuestra alma gemela. Pudo haber sido alguien que pasó por nuestra vida un instante, y luego desapareció, pero nos dejó una huella tan profunda, que nunca lo hemos podido olvidar, y nunca nos sentimos en la cama tan bien como con esa persona. Pero esa persona era un loco o una loca, alguien con quien parecía imposible establecer una relación de pareja, y nuestra cordura, nuestra lucidez, nuestra mente, y a veces hasta nuestra familia, nos hicieron desistir de la idea de emparejarnos con él o con ella.

Muchas veces las relaciones con nuestras almas gemelas se rompen violentamente y nos quedamos llenos de resentimientos y de heridas, y nos quedamos confusos porque sentimos como si algo muy profundo de nosotros mismos se hiciera añicos. Pues bien, mientras el ser humano siga teniendo adormecidas sus conciencias espirituales, no estará en condiciones de establecer relaciones duraderas y satisfactorias con su alma gemela. Y muchos de nosotros no estaremos en condiciones siquiera, de tener algo con estos seres. Sobre todo si somos personas demasiado mentales, demasiado contenidas y si confiamos cada uno de nuestros pasos a los designios de nuestra mente racional. Sólo inhibiendo la conciencia racional podremos encontrarnos y aceptar a nuestra alma gemela.

EL AMOR CON EL ALMA COMPAÑERA(RELACIONES DE COMPENSACIÓN)

El alma compañera, por su parte, es un ser cuyas emociones, sentimientos y pensamientos son casi idénticos a los nuestros. Eso te hace experimentar un placer extraordinario que termina convirtiéndose en amor, pero muchas veces sucede que no existe entre ambos el fuego de la pasión sexual, y esto es justamente lo que nos hace dudar de haber encontrado a la pareja ideal. Con tu alma compañera muchas veces no sientes química sexual, o lo sexual siempre aparece atenuado y en un segundo plano, y es por eso que casi siempre las personas que terminan emparejadas con sus almas compañeras, son esas que después de haber sufrido las heridas de la relación con el alma gemela, necesitan encontrar en un alma compañera justamente esa compatibilidad de emociones, sentimientos y pensamientos que el alma gemela es incapaz de darnos.

Hay algo que todos debemos conocer, y es que existen fuerzas espirituales que entorpecen las relaciones entre las almas compañeras y le dan prioridad a las relaciones entre las almas gemelas. ¿Por qué? Pues porque como el ser humano se encuentra en estos momentos en un estadio de conciencia en el que somos fundamentalmente emocionales y mentales, las relaciones de amor con nuestras almas compañeras se dan con mucha facilidad y por tanto, no es aquí donde tienen que  trabajar nuestros espíritus protectores y demás fuerzas espirituales. El trabajo casi siempre lo realizan en función de que seamos todos capaces de amar a nuestras almas gemelas, porque la tendencia natural de todos, es a rechazar a estos seres, por no comprenderlos y por parecernos diferentes y distantes de nosotros.

Muchas veces las relaciones entre las almas compañeras se resienten porque sucede que de repente se alejan sin un motivo aparente, muchas veces ocurre sin que medie la voluntad de ninguno de los dos. De hecho, las fuerzas espirituales que nos guían, pasan mucho trabajo para alejar a las almas compañeras. Les ponen miles de obstáculos en el camino para hacerlos desistir de que la otra persona está predestinada para ellos, y hacen que todo fluya con más facilidad con las almas gemelas.

Una vez conocido esto, cuando estemos junto a nuestra alma compañera, debemos aprender a no guardarle rencor y si lo hemos amado, no dejar de hacerlo, porque en realidad, nuestra alma compañera se merece ser amado, y nosotros nos merecemos el amor de nuestra alma compañera.

Una vez experimentado estos dos tipos de amores diferentes, llegamos a la conclusión de que la pareja ideal sería una mezcla de estas dos personas. Como todos hemos encontrado en el camino de nuestras vidas a nuestra alma gemela y a nuestra alma compañera, hemos experimentado las dos clases de amor, pero decidirnos por uno de los dos es  complicado porque a ambas clases de amores, le falta algo. Por eso lo que hacemos a lo largo de nuestras sucesivas encarnaciones es emparejarnos con uno de los dos y asumir las carencias, o renunciar a ambos.

De aquí podemos sacar otras conclusiones y es que nadie viene a nosotros del todo libre, todo el mundo viene a nosotros escondiendo un amor. Nuestra alma gemela viene a nosotros escondiendo a su alma compañera, y nuestra alma compañera viene a nosotros escondiendo a su alma gemela. Como nuestra cultura nos ha obligado a aferrarnos al paradigma de la pareja, es decir del DOS, nuestras mentes han aceptado  esta idea como la válida y correcta, y nos aferramos a  cumplir con ella, pero en el fondo de nuestras almas, sabemos que todos llevamos enterrado un amor, ya sea el amor por nuestra alma gemela o el amor por nuestra alma compañera.

Incluso, todo podría complicarse mucho más en nuestras vidas si se da el caso de que nuestro cuerpo esté animado por más de un alma, cosa que sucede cuando nuestros padres han tenido abortos previos o posteriores a nuestro nacimiento. Si en un mismo cuerpo de una persona, anidan 3 almas diferentes, la persona tendrá que equilibrar en una sola vida, los karmas de esas tres personas, y las almas gemelas y compañeras que se cruzarán en su camino, se multiplicarán por tres.

Ahora bien, ¿cuál es el camino correcto a seguir en el amor? ¿Con quién debemos quedarnos, con nuestra alma gemela o con nuestra alma compañera? En realidad no deberíamos matar a uno de estos amores para hacer prevalecer al otro. Lo hemos venido haciendo durante siglos, pero la realidad es que estos amores son  complementarios y deberíamos crear un marco social para que ambos coexistan.

De hecho, cada uno de nosotros tiene 32 almas gemelas y 31 almas compañeras con las que establecemos relaciones a lo largo de nuestras vidas. Ellas van viniendo a nosotros no sólo como parejas, sino también como amigos, como familiares, etc.

ALMAS GEMELAS

1-Relaciones kármicas: Existen almas gemelas con las que nos hemos relacionado en vidas pasadas y arrastramos con ellas un karma que nos enlaza y condiciona para bien o para mal nuestra relación.

2-Relaciones Dhármicas: Existen almas gemelas con las que no nos hemos relacionado y vienen a nuestras vidas en esta encarnación por primera vez, no por karma, sino simplemente por vibración.

ALMAS COMPAÑERAS

1-Relaciones kármicas: Existen almas compañeras con las que nos hemos relacionado en vidas pasadas y arrastramos con ellas un karma que nos enlaza y condiciona para bien o para mal nuestra relación.
2-Relaciones Dhármicas: Existen almas compañeras con las que no nos hemos relacionado y vienen a nuestras vidas en esta encarnación por primera vez, no por karma, sino simplemente por vibración.


Una vez explicado todo esto, quedamos en mejores condiciones de meditar sobre nuestra vida amorosa, quedamos en condiciones de entender mucho mejor qué es lo que nos pasa y nos ha pasado, y quedamos en condiciones de poder clasificar a cada uno de los amores que hemos vivido, y de los amores que vendrán. Porque al final, el camino de regreso a Dios, pasa por religarnos (y es esta la única y verdadera religión) con nuestros 63 familiares originales que partieron de Dios a nuestro lado desde el principio de los tiempos. 

sábado, 28 de mayo de 2011

¿EXISTE LA MEDIA NARANJA?




¿EXISTE LA MEDIA NARANJA?

Acabo de leer un artículo donde se nos propone dejar de buscar a la media naranja, rechazar la idea de que somos la mitad de otro ser que encontraremos algún día. Nos viene a decir que el alma gemela no existe. Al respecto, he escrito las siguientes reflexiones.


Queridos amigos:
He leído este magnífico texto y los comentarios expuestos y compruebo que se manejan diferentes concepciones respecto a la idea de ser uno mismo una Unidad, o de ser el complemento de otro ser quien sería nuestra Alma Gemela.


Desde mi manera de verlo, creo que no tenemos necesariamente que ver estas ideas como contradictorias. Un ser humano puede ser al mismo tiempo UNIDAD y ALMA GEMELA de otro ser, del mismo modo en que yo soy al mismo tiempo, hijo de mi madre y esposo de mi mujer. Creo que todo coexiste en unidad. Un puzle tiene muchísimas piezas todas diferentes, pero al mismo tiempo todas forman parte de un UNO único. A los seres humanos nos pasa lo mismo.


Hay muchos textos esotéricos donde utilizando conocimientos numerológicos, cabalísticos y otros, nos demuestran como cada uno de nosotros al mismo tiempo es UNO, es DOS, es TRINIDAD, es CUATRO, es CINCO, es SEIS, es SIETE, es OCHO, es NUEVE, es DIEZ, y así hasta el infinito.


El universo es fractal. Dios construye fractalmente hacia el infinito positivo y hacia el infinito negativo. Por tanto, nuestro pensamiento, para entender esto, no puede darse el lujo de ser disgregativo, sino que tiene que ser necesariamente, un pensamiento integrador. Cuando el pensamiento lo es, comprendemos que se puede ser UNO y DOS, al mismo tiempo sin que esto traiga ningún conflicto.


Partiendo de esta idea, puedo decirles que comparto la idea de que es genial y necesario que seamos una Unidad en nosotros mismos y que seamos capaces de ser felices siéndolo, y al mismo tiempo, seamos capaces de ser PAREJA, de otro ser. Incluso, el final de todo esto, es que seamos capaces de ser UNO con todos los que existen y con todo lo que existe. No sólo se trata de buscar a ese que compaginará exactamente con nosotros, sino que encontrar a ese, será el primer paso, porque del mismo modo en que encontramos al DOS, tenemos que encontrar a ese otro con quien conformemos el TRES, y así sucesivamente. Por eso es que Jesús nos dijo: Amaos los unos a los otros, en vez de decirnos, busquen y amen a su alma gemela.


Observen cómo siempre sucede que aquél que no es feliz siendo Unidad, busca en el otro, aquello que no tiene para entonces conseguir ser feliz. Eso hace que en vez de entregarse al otro, fagocite a la otra persona, le quite de algún modo lo que tiene, o negocien ambos, en el sentido de tú me das y yo te doy. Pero el verdadero amor no es eso, es que seamos capaces de entregarnos al otro sin esperar recibir nada a cambio. Amar por el placer de amar. Y sólo se puede amar por el placer de amar, cuando no existe el miedo en nuestros corazones, cuando no existen las inseguridades en nuestros corazones.


Sólo así podemos amar al otro sin apresarlo, sin convertirnos para nuestra pareja en un carcelero, en un agente de esclavitud, en un asesino de la libertad del otro. Hay algunos que dicen: te quito tu libertad, pero a cambio, te doy la mía. Te castro, y en cambio, me castro para ti. Y la verdad es que si respetamos la sabiduría de nuestros cuerpos, no deberíamos relacionarnos sobre la base de un pacto de esclavitud y de castración, sino simplemente sobre un pacto de amor incondicional.


Aprendamos a amar de la manera más óptima a nuestra pareja, y una vez aprendida esta lección, pongamos ese mismo amor en todos y en todo. Es lo mismo que decir: ensanchemos el EGO, de manera tal que cuando estemos diciendo YO, en ese YO quepa el Universo.


Leí en los comentario que alguien habló de la evolución que experimentó al pasar del YO al YO SOY dándole importancia al eterno presente. Yo le diría que lo importante no es que nuestro YO, viva en el eterno presente, porque nuestro YO individual, sobre todo ese YO entendido como el cuerpo físico, está condenado a morir. Desde mis ideas al respecto del YO SOY, creo que lo fundamental es integrar la idea del YO SOY, como una expansión del YO, de manera tal que cuando esté diciendo YO SOY, esté entendiendo que yo formo parte de un TODO, es decir, que he matado mi YO individual para sumarme a ese otro yo que me hace UNO con Dios y con todo lo que existe.


Luego, respecto al tema del alma gemela, me hago la siguiente pregunta. ¿Si existe una única alma gemela, un ser cuyo principio espiritual es mi justa mitad, tiene que ser ese pedazo de espíritu que se desprendió de mí en el último momento después que el BIG BANG nos fue despedazando, primero formando unidades colectivas y luego dejándonos en el DOS y luego en el UNO. Pues bien ¿Es necesario que volvamos a ser DOS con ese mismo UNO? Yo no lo sé, y me gustaría escuchar las opiniones de los demás.


Ahora bien, si mi alma gemela y yo, salimos disparados en direcciones diferentes del universo espiritual existente entonces, tiene sentido pensar que ese ser se cargó con una polaridad contraria a la mía, y por tanto, hoy en día, nuestras consciencias materiales e inferiores, no están en condiciones de reconocer a nuestra alma gemela porque será un ser diferente a nosotros y la mente rechaza a lo diferente y acepta a lo semejante.


Mi alma gemela tendrá un sexo distinto al mío. Esto no será un problema, pues gracias a Dios, la sabiduría del cuerpo y el poder de la pulsión sexual es tan grande, que sigue doblegando a nuestra mente. Pero las conciencias emocionales y mentales, por diferente, encontrarán más motivos para alejarse de ese otro ser, que para amarlo. Sólo nuestras conciencias espirituales, eso que llamamos CORAZÓN y que en realidad son nuestras conciencias: búdica, átmica y monádica, reconocen al alma gemela y lo aman.

Por tanto, para esa parte de la humanidad polarizada en su conciencia emocional y mental, es decir, casi toda la humanidad, está imposibilitada de amar a su alma gemela. Sólo esos seres que han conseguido doblegar su conciencia mental y emocional, son capaces de reconocerlo y amarlo.


En muchos casos, cuando el corazón empieza a amar, nos dejamos llevar por él, pero poco a poco empiezan a aparecer los choques en cuanto nos toca convivir con nuestra alma gemela en un mundo construido por la mente, es decir, por la conciencia racional.


A veces nuestra alma gemela nos la encontramos con una edad tal que la sociedad en la que vivimos, rechaza tal unión, a veces es de una raza distinta a la nuestra y nuestros prejuicios nos hacen pensar que NO, que ese no puede ser. A veces es una persona que no nos podría dar el estatus económico y social con el que soñamos, y decimos, NO, éste no puede ser. Muchas veces esa persona vive en otro país, tiene otra cultura, otra religión, otras ideas políticas, y en fin, cuando las mentes se echan a funcionar, el amor de los corazones es doblegado. Y a las almas gemelas no les queda otra que esperar a una nueva encarnación en la que el mundo haya evolucionado y entonces sí sea posible la unión.


La humanidad tiene dos alternativas, una, esperar a vivir en ese mundo más evolucionado en que no existan tantas trabas sociales, en un mundo donde ya hayamos renunciado por evolución a la tiranía de la mente, o dos, ser capaces de inhibir nuestra mente y comprender que a pesar de que esa otra persona y tú son incapaces de comprenderse racionalmente, y tienen gustos y aficiones diferentes, y miran la vida de manera diferente, y tienen razas diferentes, y conciben la vida de manera diferente, y casi siempre terminan discutiendo sobre absolutamente todos los temas, ese es TU ALMA GEMELA.


Lo más maravilloso es que la búsqueda del alma gemela siempre estará presente en nosotros. Y que en la misma medida en que nos vayamos espiritualizando, es decir, en la misma medida en que seamos capaces de despertar nuestras conciencias espirituales, que es lo que algunos llaman, la conciencia del corazón, quedaremos en mejores condiciones de por fin, aceptar a nuestra alma gemela, a quien seguramente, vendremos rechazando de encarnación en encarnación y por tanto, el karma de ambos no es precisamente favorable.


El día en que todos despertemos nuestras conciencias espirituales, como ellas siempre aman, (no saben hacer otra cosa que amar), porque no ven en el otro, diferencias, sino que lo entienden como parte de si mismos, por ser una conciencia integradora y no disgregativa, ese día sí que nos amaremos los unos a los otros y construiremos una sociedad acorde a las razones del corazón y nos desembarazaremos de esta sociedad construida desde la mente y que por tanto, favorece más el que nos alejemos, diferenciemos y combatamos, que el que nos amemos.


Atentamente:


Tadeo

martes, 26 de abril de 2011

ALMAS GEMELAS




ALMAS GEMELAS

Ya sé que he vuelto sobre el tema de las ALMAS GEMELAS varias veces, pero es que me parece un conocimiento tan importante para el ser humano, que a cada rato me encuentro reflexionando sobre el mismo y aportando mis ideas. Aquí les dejo unas palabras que acabo de dejar en un foro en el cual se hablaba al respecto. Espero que les resulte de interés.

Como todos sentimos intuitivamente que en algún sitio existe nuestra justa mitad, esta idea del alma gemela nos acerca a la puerta del misterio, a la puerta de las grandes realidades místicas, y esto es maravilloso, así que aprovechemos esta magnífica intuición para crecer, para aprender más de nosotros mismos, del Universo, de la naturaleza íntima de Dios y de todos sus misterios.

El ser humano debe aprender a mirarse correctamente a sí mismo. El ser humano, más que Sociedad, es Naturaleza. Y olvidando nuestra verdadera esencia natural, nos hemos guiado por una serie de normas éticas y morales que han convenido más a determinada estructura social que a nuestros verdaderos intereses como naturaleza que somos. Y lo curioso es que toda ley social que viola nuestra esencia natural, nos aporta infelicidad y ralentiza nuestro ciclo o proceso de crecimiento espiritual.

No perdamos nunca de vista, que nuestro fin último, (relativizando lo anterior, porque en verdad, no existe ni principio ni fin) es regresar a ese UNO del que una vez partimos.

Cuando todo comenzó, luego del Big Bang o gran explosión que dio inicio a este nuevo ciclo de formación o viaje de la substancia, del espíritu puro a la materia pura y luego, de retorno de la materia pura al espíritu puro, las mónadas, o principios espirituales los cuales dieron origen a los seres humanos, formaban unidades colectivas. Con el tiempo esas unidades se fueron separando hasta quedarse sólo dos. Si queremos imaginarnos este proceso, pensemos en el proceso de división celular que ocurre cuando dos células sexuales se juntan. Este proceso es similar, pero a la inversa.

En el momento en que quedaron sólo dos, es decir, cada uno junto a su alma gemela la misma fuerza centrípeta que provocó el Big Bang, disparó a estos dos seres a los extremos del universo espiritual. No olvidemos, que cuando esto ocurrió, el universo físico no existía, por tanto, ambos seres, no fueron enviados a los extremos de nuestro universo físico, y ni siquiera a los extremos de nuestro planeta. Hablo de extremos espirituales. Por tanto esos dos principios espirituales idénticos, adquirieron cargas espirituales y materiales iguales, pero de carga contraria.

Es decir, digamos que una media mónada se cargó “positivamente” y la otra media mónada se cargó “negativamente”. Por tanto, cada una de ellas se revistió de un cuerpo átmico, búdico, mental, astral y físico, “positivo” y su alma gemela, se cargó de igual forma, con un cuerpo átmico, búdico, mental, astral y físico, negativo.

Así nos encontramos hoy en el mundo. Todos tenemos una determinada polaridad en función de nuestro grado de crecimiento espiritual. Por tanto, podríamos decir que existen al menos 6 grandes divisiones que serían las siguientes:
ALMAS GEMELAS
1-Ese ser que es nuestra justa mitad, pero que todos sus cuerpos tienen una polaridad distinta a la nuestra.
2-Esos seres muy similares a nuestra justa mitad, con cuerpos cuya polaridad es distinta a la nuestra con quienes SÍ arrastramos cadenas kármicas.
3- Esos seres muy similares a nuestra justa mitad, con cuerpos cuya polaridad es distinta a la nuestra con quienes NO arrastramos cadenas kármicas.

ALMAS COMPAÑERAS
1-Ese ser que no fue en un principio, nuestra justa mitad, pero que es casi idéntico a nosotros y todos sus cuerpos tienen la misma polaridad que los nuestros.
2-Esos seres muy similares a nosotros, cuyos cuerpos tienen la misma polaridad que los nuestros y con quien SI arrastramos cadenas kármicas.
3- Esos seres muy similares a nosotros, cuyos cuerpos tienen la misma polaridad que los nuestros y con quien NO arrastramos cadenas kármicas.

Una vez dicho esto, es importante comprender 3 cosas:
1-Como todo está en movimiento, como cada uno de nosotros está cambiando constantemente de polaridad espiritual, como cada uno de nosotros está creciendo espiritualmente a su ritmo y eso hace que nuestra carga espiritual cambie, no siempre atraeremos o repeleremos a las mismas personas. Por tanto, es normal que con 15 años seamos muy amigos de una persona y nos sintamos muy atraídos por determinadas personas, y luego, con 30 años, sentimos que ya muy poco tenemos que ver con ella, y que por el contrario, nos atraen otras personas que 15 años atrás nos resultaban indiferentes.

2-Nuestro fin último, no es regresar a nuestra alma gemela original, porque puede ser que esa persona decida, por ejemplo, no ser salva. Puede que nuestra justa mitad original, no encuentre el camino del crecimiento espiritual y eso no tiene que condenarnos a nosotros, ni nosotros condenar a no ser salva a nuestra justa mitad. Así que debemos pensar que siempre hay una mitad para nosotros, estemos en el punto del desarrollo espiritual en que estemos.

3-Lo que complica verdaderamente la búsqueda del alma gemela es lo siguiente. La humanidad, en este momento de nuestro desarrollo, transita de la fase emocional a la fase mental. Es decir, la humanidad ha trascendido la conciencia que le aporta el cuerpo físico, que es la conciencia sensorial. Dicho de otro modo, todos nosotros hemos convertido en automatismos la utilización de nuestros órganos de los sentidos, pero andamos enfrascados en la tarea de trascender el estadio emocional. Hay personas que son capaces de decir con sinceridad: PIENSO, LUEGO EXISTO, pero una buena parte de la raza humana sigue diciendo: SIENTO, LUEGO EXISTO.

Algunos pocos seres, han trascendido el estadio mental y manifiestan una conciencia espiritual, búdica fundamentalmente. Un ser de conciencia búdica era Jesús de Nazaret, por ejemplo. Por eso, desde su conciencia que había trascendido la conciencia racional, era capaz de decir cosas irracionales como por ejemplo: Ama a tus enemigos. A quien te pegue en una mejilla, ponle la otra, etc. No deberíamos sentirnos mal si notamos que nuestra conciencia racional no nos sirve para entender tales palabras.

Como hoy en la tierra, somos seres de conciencia emocional y de conciencia mental, nos encontramos con que nuestra conciencia emocional o mental, rechaza a nuestra alma gemela. Dicho de otro modo. Cuando la misma polaridad, aunque de signo contrario, de nuestra alma gemela, nos empuja con fuerza hacia ella, y la tenemos delante, sentimos amor en un primer momento. Nuestras conciencias espirituales reconocen a ese ser y lo aman y ese amor se conserva en nosotros hasta que empezamos a pensar y a sentir.

Pensamos y sentimos que esa persona no nos conviene. Nuestras conciencias nos dicen que esa persona no tiene nada que ver con nosotros. Los que se dejan llevar por el karma, sienten que esa energía kármica no los está empujando el uno al otro. Así que en muchos casos, le damos la espalda al alma gemela porque no estamos en condiciones de amarla. La Humanidad actual ama a lo semejante, pero no a lo diferente, y el alma gemela inicial, es totalmente diferente a nosotros, porque todos sus cuerpos están polarizados al contrario que los nuestros.

Pero el alma gemela siempre viene a nosotros. A veces un ser mata al otro. Y esa muerte crea un karma negativo, pero un karma que une a esas dos personas, y poco a poco, de encarnación en encarnación, ese karma se va mejorando. Hay personas que llegan a encontrar a su alma gemela y se casan con ellos, aunque por lo general, casi siempre se establece con él, relaciones de ESFUERZO, porque siempre esa persona, va a sentir y a pensar diferente a nosotros.

Ahora bien, en la mayoría de los casos, nos casamos y nos juntamos con esas personas de carga similar a la nuestra. Las relaciones con esas personas que sienten y piensan como nosotros, desde la conciencia humana actual, son maravillosas. De hecho, muchas personas creen erradamente, que esos seres son sus almas gemelas originales y no lo son. Y aunque estas personas establezcan relaciones casi perfectas, notarán que aparecerán en sus vidas, sus almas gemelas reales que en algunos casos, vendrán a desestabilizar sus “perfectas” vidas.

Estas relaciones que se establecen entre almas gemelas de carga similar, tienen un inconveniente, y es que metidos en ellas, no aprendemos a amar a nuestro contrario, aprendemos a amar de una manera limitada, porque como bien decía Jesús: Sí sólo amas a quien te ama, ¿qué haces de más? Por el contrario, cuando somos capaces de amar a esos seres de polaridad contraria la nuestra, entonces sí desarrollamos una capacidad de AMOR, suficientemente grande como para que resulte útil al fin último del Universo, al plan secreto de Dios, que es RELIGARNOS todos, que es volver al punto de partida que concentrará en un único punto a toda la materia.

No olvidemos, llegados a este punto, que casi nadie está en condiciones de amar a su alma gemela original. Poco a poco, en la medida en que vamos creciendo espiritualmente, vamos siendo capaces de amar a seres que están cada vez más alejados de nosotros en el universo espiritual, pero sólo podrá amar a su alma gemela original, aquel que sea como Dios, aquel que sea capaz de amar sin condiciones, porque nuestra alma gemela original será tan diferente de nosotros, tan distante de nuestra manera de pensar y de sentir, que seguramente nuestra mente no lo aceptará. Por tanto, siempre será una prueba para nosotros, una prueba en la que tendremos que dejar a un lado nuestra conciencia y deberemos dejarnos arrastrar por nuestro corazón, que es lo mismo que decir, dejarnos arrastrar por nuestras conciencias espirituales. Y es bueno que sepamos que nuestras conciencias espirituales siempre aman. Si ves que no estás amando, es que no estás polarizado con tu conciencia búdica, que es la primera de tus conciencias espirituales.

Sobre este tema podría decir muchas más cosas, pero lo dejo aquí porque ya me he extendido demasiado. Ahora les pregunto: ¿Han encontrado ya a su verdadera alma gemela? ¿Acaso están en condiciones de salir a buscarlo?

Y luego, no olviden que la pareja, es decir el DOS, no es la forma ideal de relación, la forma ideal de relación es el TODOS. Amaos los unos a los otros, y de ese modo terminaremos amándonos TODOS, como sólo Dios nos ama, porque el que es capaz de amar a TODOS, ya es Dios.

TADEO

lunes, 4 de mayo de 2009

EL MISTERIO DEL AMOR

EL MISTERIO DEL AMOR

En mi post anterior he estado hablando acerca de las almas gemelas, y a raíz de eso, he estado conversando con amigos y desconocidos acerca de este tema y otros asociados y claro, sobre todos ellos sobrevolaba la idea del Amor. Tal vez por eso, he decido darle continuación al tema de las almas gemelas, tomando una de las tantas interrogantes que surgieron a lo largo de las conversaciones ya mencionadas para crear un marco que me permita echar fuera algunas de las ideas que ahora mismo cruzan por mi mente, aún sabiendo que tal vez deje algunas de esas preguntas sin respuesta.

¿Existe el Amor Ideal, la media naranja? Y si existe, por qué nos cuesta tanto encontrarla? Antes de responder a estas preguntas, tal vez deberíamos preguntarnos qué es el Amor. Está claro que nos llevaría muchísimo tiempo definirlo, o por lo menos, encontrar una definición que nos satisfaga a todos, así que intentemos minimizar este escollo dando por válidos algunos conceptos, aunque no lleguen a abarcar el fenómeno en su justa magnitud, en primer lugar, porque tal vez sea imposible expresar con palabras lo que el Amor es.

Me auxiliaré de Wikipedia para colocar aquí un concepto de Amor, que más o menos podamos aceptar todos:

AMOR:
Concepto universal relacionado con la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento y con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Para Gottfried Leibniz, «amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad». En el terreno religioso presenta fuertes connotaciones espirituales, de forma que trasciende el sentimiento y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identificado en algunas religiones como Dios mismo. En Psicología, Robert J. Sternberg cree necesarios para que exista amor tres elementos: intimidad, pasión y decisión o compromiso. Para Erich Fromm, el amor es un arte. En Biología, parece estar relacionado con la supervivencia del individuo y de la especie. Según algunos, no es privativo de la especie humana, y también pueden presentarlo otros seres capaces de establecer nexos emocionales.

Dando por válido todo lo expuesto anteriormente, me gustaría definir el amor como la ley que explica absolutamente todos los fenómenos que ocurren en el universo conocido y en los universos aún desconocidos para el ser humano.

Es una única Ley, una ley grandiosa que se podría subdividir en muchas leyes, pero ante todo tiene carácter objetivo, es decir, que se cumple siempre más allá de la voluntad de los seres humanos. A esta Gran Ley a mí me gusta llamarle Dios, o más bien debería decir que me gusta llamarle a Dios, La Gran Ley. De aquí podría inferirse que para mí, Dios es Amor, por tanto, intentando definir qué entendemos por Amor, que ya he dicho que es una Gran Ley, podemos establecer la analogía siguiente:
AMOR = GRAN LEY = DIOS

Otra idea interesante que me gustaría dejar caer aquí y sobre la que valdría la pena reflexionar con profundidad es la siguiente: Dios está en todas las cosas, dicho de otro modo, la Gran Ley, o lo que es lo mismo decir, todo el conjunto de leyes que conforman la Gran Ley, se cumplen en todos los objetos y fenómenos conocidos y por conocer.

Dicho esto, podemos tomar como objeto de nuestro análisis al ser humano, al Amor manifestado en esa entidad que llamamos ser humano.

Desde la mirada del pensamiento oriental, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico. El ser humano es una entidad que se puede descomponer como la luz, en siete partes. Ya dijimos que la Gran Ley se cumple igual para todos los objetos y fenómenos, por tanto, observemos como los orientales hacen con el hombre, lo mismo que con la luz. La luz se puede dividir en siete colores, y el ser humano se puede dividir también en siete cuerpos que son los cuerpos:
1-FÍSICO, 2-ASTRAL (O EMOCIONAL), 3-MENTAL, 4-BÚDICO, 5-ÁTMICO,
6-MONÁDICO, 7-ÁDICO (O EL CUERPO DE LA DIVINIDAD O LA ANTIMATERIA)

El amor es la ley que rige en todos estos cuerpos o niveles de existencia del ser humano. En el plano físico, ya sabemos que el amor se manifiesta a través del sexo. En el plano Astral, el amor se manifiesta a través de sensaciones de atracción hacia el ser amado. En el plano mental, el amor se manifiesta a través de pensamientos amorosos.

¿Por qué me he puesto a decir todo esto? Bueno, porque lo creo necesario para explicar por qué se hace tan complejo de explicar y de entender todo lo relacionado con el Amor al punto de que aún hoy siga siendo para los seres humanos, uno de los misterios más fascinantes.

Hoy por hoy, debido a nuestro nivel de desarrollo evolutivo, existen en la tierra 3 tipos de seres humanos:
1-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto físico y emocional.
2—Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.
3-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto mental y espiritual.

De estos tres tipos de seres, los más abundantes, son los del grupo 2, es decir, aquellos que entienden el amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.

El mundo vive hoy inmerso en el despliegue del potencial racional (CUERPO MENTAL). Esos seres cuyo raciocinio es más limitado, dejan de ser paradigmas en un mundo como el actual, donde la fuerza bruta, el músculo sin mente pocas veces puede convertirse en rector de la actividad humana.

Existen áreas del conocimiento donde nuestra capacidad racional se mueve como pez en el agua y es realmente eficaz, pero en el campo del Amor no es así. Por eso es que no conseguimos desde nuestra racionalidad evitar el dolor que producen los fenómenos amorosos. En este terreno, todo se vuelve dolor e incomprensión ante nuestros ojos racionales. Intentaré explicarlo.

El Amor es Una Gran Ley, y esa gran Ley es Dios, y al parecer, la naturaleza de Dios está relacionada con un ciclo infinito de oscilaciones de todo lo que existe, desde el punto de máxima materialidad, hasta el punto de máxima espiritualidad, es decir, Dios eternamente está pasando de ser Antimateria o Espíritu Puro, a ser Materia.

¿Y esto qué tiene que ver con el amor de los seres humanos? Pues muy sencillo.

En el ciclo inverso, en el que la materia pura regresa a su estado de antimateria, surgió el ser humano.

Hubo un momento en que todo existía en el cuerpo de Dios (CUERPO ÁDICO) y luego de la gran explosión o Big Bang, todo lo existente se dividió en muchísimas partículas que llamamos mónadas (CUERPO MONÁDICO).
Dicen los maestros de sabiduría, que todos los seres humanos que hemos pasado por el planeta tierra, nacimos de 49 tipos de mónadas diferentes, es decir, que todos los seres humanos estaríamos vinculados a 49 familias, a partir del tipo de mónada que nos dio origen, pero en este tema no podría aportar más información.

Ahora bien, imaginemos que tenemos delante a una mónada. Esa mónada individualizada tiene material para formar el principio espiritual de muchos seres. No sé de cuantos. Explota y se forman partículas más pequeñas. Todas esas personas que nacieron de esa mónada, forman una familia espiritual. Son personas que a lo largo de las sucesivas encarnaciones se estarán encontrando e interactuando.

Luego, pensemos en ese pedacito de mónada con material suficiente para dar origen a dos almas. Ese UNO último que se separó de su mitad en el último instante. Pues bien, esos dos fragmentos de mónada dieron origen a un par de ALMAS GEMELAS.

Esas dos partículas diferenciadas salieron disparadas a gran velocidad en sentido opuesto cada una buscando un extremo del universo, no del universo físico, sino del universo espiritual. El universo espiritual es algo difícil de entender. Pero digamos que no ocupa un lugar en el espacio, pero imaginemos que es tan grande como grande es el universo físico. De aquí que dos seres humanos, uno puesto junto al otro, es decir, juntos sus cuerpos físicos, pueden estar uno del otro a años luz en ese universo espiritual. Por eso es que nos cuesta a los seres humanos tanto trabajo entendernos los unos con los otros, porque acercar los cuerpos, no significa acercar las emociones, ni las mentes ni los restantes cuerpos espirituales.

Hasta cierto momento del desarrollo evolutivo de la sustancia, los 6 universos que nacieron de Dios, se estuvieron expandiendo. Pero al parecer, con la llegada de la Era de Acuario, comienza a darse el proceso contrario de contracción de esos universos. Creo que hace poco le dieron el premio Nobel de Física a un científico que descubrió que el universo físico estaba disminuyendo su velocidad de expansión.

Ahora les digo yo, si bien el universo físico está perdiendo velocidad de expansión, ¿no sería lógico pensar que el resto de los universos menos densos que el universo físico, estarán perdiendo aún más velocidad?, o incluso, ¿por qué no pensar que hayan incluso algunos de esos universos que ya estén contrayéndose en este mismo instante?

¿Y todo esto qué tiene que ver con el Amor de los humanos? Pues muy simple.
A lo largo de nuestras sucesivas encarnaciones podemos experimentar la fuerza del Amor hacia cualquiera de nuestros semejantes, pero por un principio de superación, el ser humano busca consciente o inconscientemente ese ser que sea nuestra mitad exacta, porque intuye que ese ser debe existir. Esa búsqueda dura toda nuestra existencia, todas nuestras sucesivas reencarnaciones, y no concluirá hasta el fin de los tiempos, hasta que volvamos todos a ser Dios o Antimateria. Lo que sí tenemos todos asegurados es el reencuentro con nuestra otra mitad, y el regresar a ser UNO, con Dios.

Ahora bien, ¿por qué es tan complicado encontrar a nuestra ALMA GEMELA? Para entenderlo debemos intentar imaginar a esas dos partículas o micro mónadas avanzando en sentido contrario en el universo espiritual. Pensemos que ambas se cargaron de manera diferente. Una se cargó positivamente y la otra, negativamente. Cada cual, según su polaridad atrajo hacia sí un cuerpo Átmico diferente, un cuerpo Búdico diferente, un cuerpo Mental diferente, un cuerpo Astral (o Emocional) diferente y un cuerpo físico diferente.

En esas condiciones, así de “disfrazados” esos dos seres se encuentran en la tierra en una primera encarnación. Los cuerpos físicos están cerca, pero el resto de sus cuerpos están a años luz.

Hemos hablado de la expansión y contracción de todos los Universos que surgieron de la gran explosión de Dios o de la Antimateria. Y hemos dicho que la vida apareció manifestada en ese ciclo mediante el cual el mineral pasó a ser planta, la planta, animal, y el animal, ser humano, por tanto, podemos decir, que el ser humano surgió de un proceso de expansión relativo dentro del gran proceso de contracción de los Universos. Esto quiere decir que cuando dos seres que son ALMAS GEMELAS acercan sus cuerpos, sienten algo que no lo pueden explicar. Ese algo es la fuerza de Amor que los mantuvo unidos en su día, aún cuando sus mentes racionales no sean capaces de detectarse el uno al otro.

Puede que estos dos seres se encuentren un buen día en el camino de sus vidas y no lleguen a amarse. Incluso, es posible que lleguen a odiarse. Puede incluso que se maten el uno al otro sucesivamente. Esto, que desde el punto de vista de la razón humana, puede parecernos atroz, desde el punto de vista espiritual no lo es tanto, porque cuando matas a una persona, ambas almas se encadenan y así se garantiza que regresen juntas en la siguiente encarnación. Claro está, luego habría que evitar que el asesinato vuelva a repetirse, y habría que conseguir que esos sentimientos de odio y rabia, se vayan transformando en sentimientos de atracción hasta llegar a conseguir el nacimiento del Amor, o más bien, que esos dos seres sean capaces de invadir, de contagiar de Amor, a sus cuerpos más externos, como son el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo físico, con ese Amor que ya se tenían, pero no lo podían sentir por encontrarse oculto al interior de ellos mismos, anidando sólo en sus cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO).

Dicho todo esto, entenderemos por qué en este momento del desarrollo humano, la mayoría de las personas, es decir, los seres del tipo 1 y 2, nos encontramos incapacitados para reconocer a nuestra ALMA GEMELA.
¿Por qué? Porque la razón, la mente humana (CUERPO MENTAL), está imposibilitada para reconocerla. Sólo amando a todo el mundo sin distinción, estaremos amando al ALMA GEMELA.
Por eso Jesús decía: “Ama a tus enemigos”, porque al final, él sabía que el Reino de Dios no se daría en la tierra mientras los extremos no se tocaran.

Ahora bien, ¿qué pasa con nuestra vida amorosa entre tanto? Pues yo creo que en la vastedad de seres con los que interactuamos, encontramos seres parecidos a nosotros, unos con nuestra misma polaridad, y otros, de polaridad contraria, e incluso, también a nuestra auténtica ALMA GEMELA.
En el primer caso, nuestra mente se siente atraida por esta persona semejante y de igual polaridad, y en los restantes casos, sentimos con el “corazón”, algo que nos resulta atrayente en esa persona, aunque luego la convivencia y el ir racionalizando los sentimientos, es decir, valorar el Amor desde nuestra conciencia limitada (CUERPO MENTAL), nos haga comprender que somos muy diferentes y ese reconocimiento provoca en nosotros una especie de frustración que es muchas veces la causa del sufrimiento y de la ruptura de las relaciones.
Muchas veces los convencionalismos sociales, y la manera en la que hoy tenemos estructurada nuestra sociedad, impide que las relaciones entre ALMAS GEMELAS se faciliten. Pero con el tiempo, el propio ser humano irá creando un condicionamiento social para dichas almas encuentren un marco más propicio para su reconocimiento y acercamiento.
El dolor que experimentamos ante el fracaso de esas relaciones a donde gravitamos dejándonos llevar por el "corazón"(CUERPOS ESPIRITUALES), nos lleva a usar nuestra “mente limitada” (CUERPO MENTAL) para encontrar la pareja ideal. Y esta casi siempre la encontramos en un ser gemelo con nosotros, pero sólo en lo externo, es decir, una persona que tenga un cuerpo que nos guste, que sienta como nosotros y que piense como nosotros, es decir, un ser de polaridad similar a la nuestra.
Estos seres parecidos a uno, y de igual polaridad nos pueden hacer felices, pero llega un momento en que sentimos una voz interior que empieza a reclamarnos que sigamos buscando a nuestra auténtica ALMA GEMELA, y nos produce una especie de tormento que nos impide sentirnos totalmente plenos. Esas voces pueden llevarnos a romper estas relaciones aparentemente perfectas. Así vamos de encarnación en encarnación sin dejar de buscar, porque algo más fuerte que nosotros mismos nos empuja a esa búsqueda. Querer acallar esa voz, sería como querer acallar el latido del Universo, como querer acallar la voz de Dios.

Por tanto, el sufrimiento existirá siempre para el ser humano actual, lo mismo en el terreno del amor como en todos los terrenos de la vida, y no lo superaremos hasta que no venzamos este estadio marcado por la contradicción entre nuestros cuerpos materiales (FISICO, EMOCIONAL Y MENTAL) y nuestros cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO). Pero camino vamos de ello y cada vez nos acercamos más y más.

La Era de Acuario ha llegado, así que merece la pena estar atentos. Poner más amor en nuestro prójimo, aprender a mirar con los ojos del alma, más que con los ojos de la mente que son ojos que juzgan casi siempre induciéndonos al error sobre todo cuando de analizar temas tan profundos como el Amor se trata.

Si queremos encontrar a nuestra auténtica ALMA GEMELA, entonces tengamos en cuenta que:
1-Es un ser cuyo cuerpo físico, cuyas emociones y cuya mente, posiblemente no concuerden con la representación mental que nos hemos hecho de nuestra pareja ideal. Miremos con los ojos del corazón. Más que ver, sintamos. Busquemos dentro de nosotros y nuestros vehículos espirituales nos conducirán a ella. Antes bien, preguntémonos qué fuerza desconocida y mágica nos ha empujado a un ser tan diferente a nosotros, porque el ALMA GEMELA siempre termina apareciendo, aún cuando no lo busquemos.

2-Tengamos en cuenta que esa persona y nosotros, chocaremos mucho en muchos de los aspectos de la vida física por pensar, actuar y entender el mundo de maneras muy dispares. Puede que nuestra mente nos diga que es imposible llevar una vida de pareja satisfactoria a su lado, y puede que así mismo sea. Pero el que las contradicciones externas nos alejen de él, no significa que esa persona no sea nuestra ALMA GEMELA.

3-Demos por sentado, que nuestra mente encontrará siempre a una persona más afín a nosotros, a la hora de establecer una vida en común o una relación de pareja, pero no olvidemos que será sólo una afinidad externa. Y no olvidemos que el ser humano, por evolución, irá restando peso e importancia en su vida a sus cuerpos externos para identificarse cada vez más y más con sus cuerpos internos.

Mientras más avancemos en ese camino, es decir, en la misma medida en que vayamos dejando de ser seres racionales para convertirnos en seres espirituales, nuestros mecanismos de percepción de la realidad, esos con los cuales iremos sustituyendo al análisis racional por la síntesis irracional o intuitiva, nos dejarán en mejores condiciones para identificar a nuestra auténtica ALMA GEMELA.

Hoy por hoy, nuestro sistema espiritual (los espíritus que nos guían) se encarga de acercarnos a nuestra ALMA GEMELA con el fin de que tengamos con ella algún tipo de interacción que nos haga avanzar en ese largo camino de retorno al punto de partida.

Lo que surge de ese encuentro es difícil de saber. Algunos se quedan juntos para siempre, otros rompen sus relaciones y buscan a personas con quien tener vínculos más satisfactorios. Algunos buscan primero con el corazón y luego del fracaso se apoyan más en la mente. Otros hacen exactamente lo contrario, y otros no hacen ni lo uno ni lo otro, simplemente se quedan solos. Algunas personas encuentran a sus ALMAS GEMELAS casadas ya con otras personas.

Casos hay como personas hay, pero lo que sí parece inevitable es que las ALMAS GEMELAS acerquen sus cuerpos físicos alguna vez, es decir, lleguen a conocerse y lo más probable es que esto suceda en casi todas sus encarnaciones. Podría darse el caso de que el ALMA GEMELA no esté encarnada en la tierra en el mismo instante en que su contraparte le ha tocado venir, pero creo que en esos casos, uno acompañará al otro desde su plano de existencia distinto. No podrán estar juntos con el cuerpo físico, pero podrán estar juntos en los sueños (CUERPO ASTRAL) y juntos en todos los demás planos de existencia, aunque ellos no tengan consciencia de ello.
Hay ALMAS GEMELAS que nunca se han encontrado en la tierra, pero que se juntan en el plano de los sueños cada noche.


Puede ser, incluso, que esa persona que ha conseguido por evolución espiritual, ganarse el no tener que regresar a la tierra, o no tener que hacerlo al menos en ese momento, decida, al descubrir que su ALMA GEMELA sí le ha tocado encarnar, venir a la tierra para cumplir con la misión de ayudar a su otra mitad en su camino de evolución espiritual.

Lo que sí parece seguro, es que cada uno de nosotros, antes de fundirnos en el cuerpo de Dios, en el cuerpo del TODO, en el cuerpo del AMOR, nos fundiremos antes, en ese abrazo de Amor Eterno largamente soñado con nuestra auténtica ALMA GEMELA.



TADEO

sábado, 18 de abril de 2009

EN BUSCA DEL ALMA GEMELA


EN BUSCA DEL ALMA GEMELA

Hace unos meses le dediqué una entrada al apasionante tema de las almas gemelas. Hoy vuelvo a la carga con ideas nuevas que se contradicen un poco con las que expresé en su día. ¿Cómo es posible? Pues yo soy el primer sorprendido.

Lo cierto es que la vida me ha ido llevando a fabricar en mi cabeza una nueva manera de entender este tema, y me da una alegría inmensa cuando siento que mi pensamiento evoluciona. Nadie se asombrará entonces que trate de enmendar mis palabras anteriores con este nuevo texto.

En mi escrito anterior, decía que el alma gemela era un ser con quien teníamos una afinidad increíble, que era como nuestra mitad, un ser casi idéntico a nosotros en todo, y que por tanto, sentíamos hacia él una atracción increíble.

También decía que nuestro sistema espiritual, los espíritus guías que nos protegen, nos alejaban del alma gemela y nos acercaban a otros seres en relaciones sentimentales y de otro tipo, con el fin de que aprendiéramos lecciones como el perdón, y otras, imposibles de aprender al lado de nuestras almas gemelas.

Bueno, como bien les decía, a partir de reflexiones que he hecho, motivadas por conversaciones que he tenido con personas interesadas en este tema, he llegado a formarme una visión un tanto divergente de todo lo que anteriormente llegué a plantearles. Trataré de hacerme entender.

Comencemos por el principio. La gran explosión, el Big Bang que convirtió la antimateria en materia a través de complejas transformaciones energéticas. En ese ciclo que se dio durante eones, es decir, durante un tiempo inmensamente grande y siempre en forma de espiral con avances y retrocesos relativos, llegamos a la aparición de las formas materiales más densas.

Yo no sé si en ese proceso en el que la antimateria se convirtió en materia, apareció la vida, y si existieron seres humanos. Lo desconozco. Un buen amigo dice que pudiera ser, pero la verdad es que no he encontrado nunca ningún texto que lo asegure.

Ahora bien, en el ciclo inverso, es decir en el ciclo de retroceso desde las formas materiales más densas hasta retornar todo al punto de partida, es decir, al punto en que todo desaparece para volver a ser antimateria, apareció la vida.

Las formas de vida, como todos sabemos, se han ido sublimando hasta llegar a la aparición del ser humano, y del mismo modo en que los animales han superado en perfección a las plantas y los seres humanos hemos superado en perfección a los animales, la raza humana será también superada por una raza de seres con una conciencia más cercana a la conciencia de Dios, o simplemente con una conciencia más cercana a esa realidad desconocida que es la antimateria.

Dicho todo esto, comienzo a hablar de las almas gemelas. Parece ser que en el principio, éramos unidades colectivas que se fueron separando y separando, y parece ser que en un momento de ese ciclo, éramos una unidad que explotó y nos dividimos en dos. Dos partes, no necesariamente idénticas, pero dos partes de un todo. Cada una de esas partes salió disparada en dirección opuesta y se polarizó de manera diferente. Y cada una de esas partes dio origen a un ser humano.

Ese ser humano, con una polaridad determinada, llamémosle por ejemplo, polaridad positiva, siente atracción por esas otras personas de polaridad positiva. Esa persona puede encontrarse a lo largo de su vida a una persona muy parecida a él, en cuanto a su pensamiento y en cuanto a su alma, y sentir atracción. Cuando se está ante una persona de la misma polaridad, y de un alma muy afín, se establece enseguida un vínculo, una unión, un estado muy agradable para el ser. Nos produce este encuentro un estado de placer espiritual muy grande.

Ahora bien, ¿estamos en tales casos, en presencia de nuestra alma gemela? Todo parece indicar que no.

Si a ese otro ser que se formó de nuestro mismo principio espiritual y que nos complementaría a la perfección decidimos llamarle ALMA GEMELA, entonces esa otra alma afín de polaridad idéntica a la nuestra, no lo es, no podría serlo.
Sin embargo, creo que debido al nivel de evolución actual de la conciencia del ser humano, buscamos más que nuestra verdadera ALMA GEMELA, ese ser de polaridad similar a la nuestra que nos resulta atractivo por lo idéntico, sin darnos cuenta que ese ser que fue uno con nosotros, no puede ser idéntico, porque de hecho, ese ser complementario, tiene que mostrar por lógica, una polaridad diametralmente opuesta a la nuestra.

Las relaciones que se establecen entre personas parecidas y de igual polaridad, yo las denomino, RELACIONES DE COMPENSACIÓN, porque producen una especie de compensación en el alma del ser humano que las disfruta.

Las relaciones que se establecen entre personas parecidas, pero de polaridad distinta, yo las denomino, RELACIONES DE ESFUERZO, porque aunque existe una energía poderosa que acerca a estas dos personas, que es la misma energía que acerca al universo a su fin, es decir, al punto de unión de todo en la antimateria, las mentes de estas personas sienten contrariedad porque ven en el otro, más que similitudes, diferencias.

Creo que todos nosotros, observando nuestras propias experiencias sentimentales, podríamos clasificarlas en relaciones de Compensación o relaciones de Esfuerzo.


LAS RELACIONES DE COMPENSACIÓN: Son aquellas que se establecen entre personas afines y de igual polaridad. Estas personas sienten que se entienden desde la mente y desde el corazón. Aquí la atracción se produce por afinidad.
LAS RELACIONES DE ESFUERZO: Son aquellas que se establecen entre personas afines de polaridad contraria. Estas personas sienten una fuerza inexplicable para la razón que los empuja el uno al otro. Aquí la atracción se produce por la existencia de polos opuestos.

Entre los seres humanos que habitan el planeta ahora mismo, encontramos por doquier tanto relaciones de esfuerzo como relaciones de compensación. Incluso, puede que muchos de nosotros hayamos probado los dos tipos de relaciones. Sin dudas, ambas tienen sus ventajas y sus desventajas.

Cuando estamos viviendo en medio de una relación de compensación todo transita en medio de una paz increíble, y el nivel de comprensión entre ambos es idóneo. Esto puede resultar muy placentero, pero al mismo tiempo, uno tiene la sensación de que la otra persona es más un hermano espiritual, que el complemento verdadero, aunque en muchos aspectos de la vida, esa persona resulte una compañía ideal.

Cuando estamos viviendo en medio de una relación de esfuerzo, todo transita en medio de un ambiente más tenso y da la sensación de que se establece una especie de lucha por el poder que muchas veces termina con la repartición de las áreas de influencia, es decir, se llega a pactar con la otra persona, por el bien de la relación en sí misma. Ahora bien, aunque desde la mente este tipo de relación pueda parecer más cansada, la verdad es que la misma diferencia produce una fuerza de atracción que entre dos enamorados se convierte en fuego, en intensidad, en pasión.

Aunque a lo largo de nuestras encarnaciones sucesivas, podemos tener muchísimas relaciones de esfuerzo y compensación, intuyo que siempre en cada nueva venida a la tierra, tendremos con esa alma gemela de polaridad contraria a la nuestra un encuentro, y de ese encuentro debe surgir una relación de esfuerzo.

Cada relación de esfuerzo que tengamos a lo largo de nuestra vida, nos preparará para asumir la relación de esfuerzo final, que es aquella que nos unirá definitivamente a nuestra ALMA GEMELA.

En la medida en que nos acerquemos al fin de los tiempos, tanto el entorno social en el que nos desarrollaremos, como nosotros mismos, (me refiero a nuestro nivel de desarrollo espiritual), iremos quedando en mejores condiciones de tener con esta media naranja de polaridad contraria, una relación cada vez más armoniosa para al final, encontrar en ella la conexión perfecta, el vínculo de amor superior a cualquier otro vínculo de amor.

Ahora bien, en el momento evolutivo espiritual en que nos encontramos hoy, lo más probable es que nuestra alma gemela tenga con nosotros, relaciones que distarán mucho de ese vínculo que tendremos con ella en el futuro. Incluso, no es descabellado pensar que una persona podría llegar incluso, a acabar con la vida de su alma gemela. Quizás esto nos ayude a comprender eso que tantas veces hemos escuchado decir, y es que del amor al odio sólo hay un paso.
TADEO

sábado, 24 de enero de 2009

ALMAS GEMELAS

ALMAS GEMELAS

Difícilmente alguno de nosotros no conozca el término Almas Gemelas. Esta expresión nos hace pensar en la existencia de un ser físico que vendría siendo nuestra justa mitad en todos los sentidos.

Está claro que al mirar nuestro cuerpo, nos vemos perfectamente como una unidad, por tanto, si existe una mitad de nosotros, esa mitad no tiene que ver con el cuerpo físico, sino con nuestros cuerpos espirituales.

Quizás debamos volver al inicio de todo, al Big Bang, a esa gran explosión que hizo aparecer todo lo que existe. La ciencia habla de la explosión de la antimateria, y los místicos hablan de la explosión de Dios, de la explosión del espíritu puro, o simplemente de la manifestación de Dios, porque dicen que Dios no creó nada diferente de él mismo, simplemente se manifestó.

Algunas religiones orientales como el budismo, comparan estos ciclos infinitos de la sustancia, en la que todo fluye del espíritu a la materia, y luego, de la materia al espíritu en un ciclo constante e infinito, como el ciclo respiratorio de todo ser. Dicen que cuando Dios inspira, destruye todo lo que existe, y cuando Dios expira, construye todo lo que existe.

Pero volvamos a las almas gemelas. Al parecer, la gran explosión nos fue desgajando de esas unidades colectivas a las que pertenecíamos, y llegó un momento en que quedamos incluso, divididos a la mitad y esa mitad que perdimos, lo mismo que la mitad que somos, dieron origen a dos seres predestinados a unirse en cuanto el ciclo que los separó, comience su movimiento inverso.

Una vez separados de nuestro otro yo, eso que somos, que no es más que un cuerpo monádico, se va recubriendo de diferentes cuerpos, como el cuerpo átmico, el cuerpo búdico, el cuerpo mental, el cuerpo astral o emocional, y finalmente el cuerpo físico. Otro tanto le ocurre a nuestra alma gemela.

En esas condiciones, recubiertos de todas esas ropas o armaduras, nacemos en el plano físico. Hay una imagen que a mí me gusta mucho que dice que un ser encarnado, es decir, un ser humano que ha nacido en la tierra, tiene delante de sus ojos 49 velos que le impiden ver a Dios. Así, cegados venimos a la tierra.

Algo dentro de nosotros nos hace buscar nuestra alma gemela. Pero lo curioso es que muchas veces ni siquiera somos conscientes de esa búsqueda. Lo primero que hacemos es procurar sobrevivir en un mundo tan hostil.

Pensemos en el largo camino que ha transitado el ser humano para establecerse en el planeta e irse desarrollado, ir desarrollando su mente y sus emociones. Esa fuerza del amor siempre estuvo en nosotros, sólo que con el tiempo, la manera de manifestarlo se fue haciendo menos animal y salvaje, para llegar al punto en el que estamos hoy, y seguiremos evolucionando y progresando hacia formas de amor más sublimes.

Dicen los que saben, que entre las almas gemelas se da una fuerza de atracción tan fuerte, que es prácticamente imposible que estos dos seres no se encuentren a lo largo de sus vidas. Y tan fuerte es esta fuerza, que podríamos llamarla AMOR, que secretamente estos seres se atraen a la vida y nacen juntos y cerca uno del otro.

Lo que sucede es que los seres humanos necesitan aprender en la tierra muchas lecciones, y entre ellas, necesitan aprender la lección del perdón. Perdonar es la otra cara de la moneda del Amar. Son caras de una misma moneda. A veces no hay manera más bella de amar, que perdonar.

El problema está en que nuestra alma gemela, no nos da la posibilidad de aprender esta lección, y como es algo que necesitamos aprender para adelantar en el camino de la purificación espiritual, los seres espirituales que nos acompañan, los maestros que se ocupan de nuestra educación espiritual, nos mantienen lejos de nuestra alma gemela, y por el contrario, nos empujan hacia la vida de otros seres.

¿Hacía qué seres nos empujan? Pues nos empujan hacia esos seres cuya manera de ser y grado evolutivo nos puede llevar a evolucionar aprendiendo la lección del perdón. Eso sí, para perdonar, tienen que hacerte algo malo que te duela, para que entonces tú demuestres que sabes de veras hacerlo.

Esta lección del perdón, no sólo nos la imponen en el plano de la pareja, nos la imponen en todos los ámbitos de nuestra vida. Tenemos que aprender a amar y a perdonar al prójimo en sentido general.

Si imaginamos que la vida en la tierra es como un colegio, deberíamos tener en cuanta que aprender a amar, es el 50% de nuestras asignaturas, y aprender a perdonar, es el otro 50% restante.

Las pruebas de perdón son tal vez las más duras, las que más suspendemos los humanos. Es un examen que viene escrito sobre un pergamino de dolor. Los humanos no sabemos lo beneficioso que es el dolor, por eso huimos tanto de él.

Llega un momento en que la propia maduración del alma nos lleva a usar por fin las armas de la disciplina y el sacrificio para enfrentarnos al dolor del examen que nos tiene que enseñar el camino del perdón.

Muchos seres humanos decimos que Dios no existe, o que Dios es malo porque nos da mucho dolor. La verdad es que si fuéramos más aplicados y nos enfrentáramos con valentía a este examen y aprobáramos por fin el examen del perdón, entonces Dios no nos pondría delante tantas veces el mismo examen.

Una vez, los discípulos de Jesús de Nazaret le pidieron una oración, y él les dio el Padre Nuestro, que es la oración del amor y el perdón. Muchos no se dan cuenta del peso que pone Jesús en sus palabras referidas al perdón.

“Y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre Celestial, mas, si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco os perdonará vuestro Padre Celestial”.

En medio de todo esto está el alma gemela. Este ser actúa en nuestras vidas como una medicina. Cuando el alma ha sufrido mucho, el alma gemela se acerca a poner amor en nuestro cuerpo espiritual lacerado. La persona disfruta con esa cercanía y se siente feliz.

Pero casi nunca se queda el alma gemela. ¿ Por qué? Pues porque quedarse con el alma gemela para siempre, significaría no aprender la otra cara de la moneda del amor, que es el perdón. Muchas veces nos extrañamos de ver cómo la misma vida nos aleja de esas personas tan afines, sin que la voluntad ni del uno ni del otro medie para nada.

A veces, incluso, nos encaprichamos con atrapar a nuestra alma gemela, y entonces la vida nos la aleja incluso con más fuerza, o reaparece en nuestras vidas cuando ya estamos emparejados con otra persona.

Lo más curioso es que existen fuerzas espirituales muy poderosas que nos lanzan en brazos, no de nuestra alma gemela, sino de ese ser que es el mejor lugar para nosotros para que pasemos el examen del dolor y del perdón. Es tan grande esa fuerza, que nos lanzamos al matrimonio convencidos de que es sin dudas, nuestro destino hacerlo, y es cierto, es el destino.

Ahora bien, que sea nuestro destino, no significa que esa persona tenga que ser nuestra alma gemela, ni que nos sufriremos al lado de esa persona. Todo lo contrario. Pronto vendrá el examen del dolor, y pronto uno tendrá que demostrar que sabe perdonar.

Por otra parte el perdón es como la matemática, que lo hay de “primer grado” y lo hay también de “universidad”. Hay cosas muy fáciles de perdonar, pero hay cosas muy difíciles de perdonar. Pero uno debe llegar a amar siempre y a perdonar siempre. Cuando ya somos capaces de eso, entonces nos entregarán nuestro diploma con honores y no tendremos que regresar más a la tierra. Mientras tanto, seguimos todos aquí pasando por el “maldito” examen del dolor. Siempre hay algo que no podemos perdonar, y ahí es donde nos suspenden.

Nótese también, que con el tiempo, la sociedad va avanzando y nos va ayudando a perdonar cosas que hace unos años, nos hubiera sido más difícil de perdonar. Por ejemplo, perdonar a un hijo que ha decidido manifestar abiertamente su homosexualidad. La lógica del pensamiento social y colectivo, nos irá ayudando a perdonar o aceptar cada vez con más facilidad este tipo de cosas.

Nuestra alma gemela estará más cerca de nosotros, mientras más dóciles seamos a la ley de Dios, y la ley de Dios dice que tenemos que preocuparnos por nuestro aprendizaje. Si aceptamos con resignación nuestro “camino estudiantil”, el alma gemela podrá estar ahí cerca para hacernos el tránsito más dulce y llevadero.

A lo largo de nuestras vidas sucesivas, el alma gemela se va acercando más y más, y llegará un momento en que será nuestra pareja. Pero para eso, necesitamos aprobar el examen que ya les he dicho, y no solo ese examen, sino todos los que nos van poniendo nuestros maestros. La unión en la tierra con nuestra alma gemela, esta vez sí por fin, viene siendo como la fiesta de fin de carrera.

TADEO