jueves, 9 de mayo de 2019
JOSÉ MARTÍ Y LA TEOSOFÍA
domingo, 31 de enero de 2010
LA MAGIA DE LAS PALABRAS

Un día me dijeron que las palabras eran la envoltura material del pensamiento y esta definición me hizo meditar. Tenían razón. Las palabras materializan nuestro pensamiento, y al materializarlo lo hacen más resistente, más duradero, más trascendente.
Las palabras hablan de nosotros. Cuando escuchamos a una persona hablar, podemos hacernos una idea bastante precisa de quién es. Aunque la ropa, los zapatos, los complementos, el peinado, el perfume, la casa, el coche, hablen de nosotros, no hay como escuchar a una persona para saber realmente quién es.
Es cierto que una persona puede mentir, pero casi siempre mienten más todos esos objetos ya mencionados, y sin embargo, nos dejamos arrastrar más por lo externo e intrascendente. Por alguna razón, en este mundo entregado a lo visual, nos fiamos más de lo que vemos, aunque a veces, lo más importante no pueda verse. Ya decía un hombre sabio que lo esencial es invisible a los ojos, y que no se ve bien si no es con el corazón.
En la medida en que he ido avanzando en mis estudios metafísicos, he descubierto que las palabras son muy respetadas por todos los seres sabios de todas las culturas, de todas las naciones, de todos los universos materiales e inmateriales.
Parece ser que ellas tienen un poder desconocido para la mayoría de los mortales. Ejemplos que lo demuestran y maneras de explicarlo hay muchos, pero tomaré el que aparece en la Biblia, ese libro tan mágico y tan lleno de sabiduría.
Dicen los maestros de Sabiduría que en la Biblia, al comienzo del Evangelio de San Juan, se nos revela una gran enseñanza. Juan nos dice: “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios”. Parece ser que no es casualidad que el Verbo, es decir, la palabra, ya estaría tan presente desde el mismo comienzo de los tiempos.
Observemos como Dios crea con la Palabra. Dijo Dios, “hágase la Luz, y la luz se hizo”.
Las piedras no hablan, tampoco, las plantas. Tenemos que ir a los animales superiores para encontrar una especie de lenguaje primitivo que anuncia el lenguaje articulado propio de la especie humana.
De esto podemos deducir que la palabra seguirá existiendo en las formas de vida superiores a las cuales daremos paso los humanos. La palabra que somos capaces de producir con nuestra voz, se corresponde al cuerpo físico, pero parece que existen voces análogas relacionadas con nuestros cuerpos suprafísicos, voces astrales, voces mentales y voces propias de los vehículos más sutiles aún. Pero la palabra no desaparecerá. Pervivirá hasta que todo vuelva a ser un punto, y en ese instante, que será un nuevo principio, podremos repetir lo que ya nos dijo en su día Juan: “En el principio, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.
Observemos que aunque Dios es todo lo que existe, los animales superiores y más concretamente, la especie humana, detenta el poder de transformar conscientemente la realidad. Eso quiere decir que los seres humanos nos parecemos más a la esencia de Dios, porque pensamos, porque tenemos conciencia y esa conciencia la manifestamos a través de las ideas, de los conceptos, de las palabras.
Visto de este modo, ¿no creen que tendría sentido pensar que todo aquello que nos adormece el pensamiento es negativo para el ser humano porque inhibe justamente lo más precioso que tenemos?
Los seres humanos nos encontramos a mitad de camino entre los animales y Dios. Todos no tenemos el mismo nivel de crecimiento espiritual, pero parece ser que la manera en la que proyectamos nuestros pensamientos y sentimientos en palabras, habla, nunca mejor dicho, de nuestra evolución como seres.
Dicen que el desarrollo siempre se va dando a saltos, o como si recorriera una espiral ascendente en la que existen momentos de retrocesos necesarios para seguir avanzando. Según los maestros de sabiduría, siempre se avanza. Sólo advertimos retrocesos relativos.
Hoy por hoy, la humanidad vive sumida en la esclavitud de lo visual. La aparición de la fotografía, del cine, de la televisión, de las cámaras de vídeo al alcance de muchos, hace que la imagen gane un espacio que antes ocupaba nuestra capacidad de imaginar.
La pregunta sería: ¿estamos reduciendo de esta manera, nuestra capacidad pensante? Quiero creer que no, al menos no en términos absolutos. Creo que si comparamos el mundo de hoy con respecto al mundo de hace 200 años, nos encontramos con que hoy son muchas más las personas y por tanto, las mentes, que conciben ideas más complejas y evolucionadas, aún cuando estemos perdiendo la habilidad de comunicarnos a través de la palabra hablada y escrita.
Podría ser que la palabra articulada se fuera apagando, en la misma medida en que el ser humano se va haciendo más espiritual. Tal vez tengan razón esos visionarios que piensan que un día nos convertiremos en seres telépatas, es decir, en seres capaces de comunicarnos utilizando nuestra mente.
Yo siempre he pensado que para llegar a esto, primero pasaremos por un estadio en el que nos apoyaremos en mecanismos electrónicos. Es decir, nos valdremos de algún dispositivo que conecte nuestra mente a algo así como Internet y del mismo modo en que podemos chatear hoy en la red, el día de mañana podremos hablar con la persona que tenemos delante sin necesidad de poner en palabras nuestros pensamientos.
Mientras ese futuro llega, los maestros de sabiduría nos advierten del poder de las palabras y de nuestros pensamientos. Parece ser que las palabras, una vez lanzadas, tienen un poder tal, que actúa sobre la materia sutil del universo haciendo que éste conspire para que esas palabras, esas ideas, esos deseos, se conviertan en realidad. Es como si podríamos sembrar nuestros pensamientos y deseos en el viento. Y aunque no siempre ocurre, las palabras son como semillas que pueden dar fruto.
Dicho de otro modo, seamos conscientes del carácter creador de nuestras palabras. No las usemos sin propiedad, no las usemos sin tener total conciencia del poder que tienen.
Practiquemos la magia de las palabras. Lancemos al viento nuestros deseos. Sembremos nuestros deseos en el aire y tengamos por seguro que estaremos creando del mismo modo en que Dios, desde su mente, fue capaz de crear la Luz.
La Luz existe, y existe toda la maravilla que conocemos, porque Dios en su día lo concibió en su mente. El Universo, como ya nos lo reveló el gran Hermes Trimegistus, es mental.
Si nos vamos a la antigua Grecia, nos encontramos que el gran filósofo Pitágoras, imponía a los jóvenes aspirantes a entrar en su escuela, la dura condición de estar 2 años sin hablar. Los obligaba al silencio y al recogimiento porque decía que una persona que no supiera nada, era preferible que estaría en silencio porque sus palabras necias podrían fabricar un karma negativo que a la larga, la misma persona iba a tener que superar.
Dicen los maestros de Sabiduría: “La lengua es un miembro pequeño que se jacta de grandes cosas. Antes de hablar deberíamos pensar si lo que vamos a decir es VERDADERO, BONDADOSO y ÚTIL. Si deja de cumplir con alguna de estas 3 condiciones, será mejor que nos quedemos callados".
Una vez conscientes del poder de las palabras, usemos las nuestras, conjuntamente con nuestros pensamientos, en función de hacer de éste, un mundo mejor. Atrevámonos a imaginar el mejor de los mundos posibles, y tengan por seguro, que esa imagen en nuestras mentes, será una semilla que en su día dará frutos.
El que siembra, nunca puede predecir la calidad de los frutos, ni siquiera puede producir cuál de sus granos se logrará y cual no, pero la fe mueve montañas. Mientras más personas y durante más tiempo sostengamos en nuestras mentes la idea de un mundo mejor, ese mundo mejor estará mucho más cerca de hacerse realidad. Jesús no mentía cuando decía: “Pedid y se os dará”.
Y como aún tenemos cuerpo físico, no despreciemos el poder sanador de nuestras palabras. Dicen los maestros de sabiduría que las buenas palabras dichas en voz alta, tienen un efecto muy beneficioso sobre nuestro organismo. Siempre hemos escuchado hablar a los religiosos del poder de la oración. Seguramente será por esto.
Hablemos y escribamos entonces, con propiedad y cuidado. Conscientes de que con cada una de nuestras palabras estamos moviendo energías que actúan sobre la esencia misma del universo. El futuro está en nuestros pensamientos, lo que sería lo mismo que decir que el futuro está en nuestras palabras.
Toda la literatura, lo mismo en prosa que en verso, como la música, como el cine, están llenos de letras e imágenes que al leerlas, escucharlas o visualizarlas, nos comunican ideas y estados de ánimo que no siempre son buenos.
Muchas veces, cuando nos sentimos tristes, nos da por escuchar canciones tristes, y muchas veces una película o un poema, nos deja un estado anímico peor que el que ya teníamos. Esto es preocupante. Las personas lanzamos al ambiente determinado tipo de energía que influye sobre la naturaleza y sobre el resto de los seres humanos. Por eso, lo ideal es que vibremos mental y emocionalmente, siempre de la mejor de las maneras.
Cuando nos permitimos vibrar mal, no sólo nos estamos haciendo daño a nosotros mismos, sino que le estamos haciendo daño a toda la humanidad. De ahí que determinadas obras de arte, como pintura, música, literatura, cine, entre otras, cuando recogen y eternizan estados de ánimos negativos, ideas negativas, sentimientos negativos, no hacen más que conservar y por tanto, ayudar a propagar el mal.
Pensemos, por ejemplo, en el cine de terror, ese que hace de los seres humanos un surtidor de malas vibraciones. Un día no muy lejano, no nos permitiremos lanzar al ambiente emociones y pensamientos negativos por simple diversión. Un día nos producirá esto tanto dolor, como cuando vemos a alguien ametrallar a una manada de elefantes.
Limpiar de basura emocional y mental los planos astral y mental es una necesidad y es una tarea en la que todos debemos participar. No existe otra manera de avanzar hacia el futuro luminoso que todos deseamos, si no nos ponemos en acción, si no nos ponemos a trabajar desde ahora mismo.
Y lo que tenemos que hacer es reconocer el poder de nuestros pensamientos, de nuestras emociones y de nuestras palabras y trabajar en corregir nuestros hábitos negativos. Hacerlo nos pondrá a todos en el camino correcto. Recuerden, atrévanse a imaginar el mejor de los mundos posibles y de esa manera estarán sembrando la mejor de las semillas y algún día se sentirán felices de haber contribuido con esta magna obra.
TADEO
jueves, 12 de febrero de 2009
ACERCA DEL YO SUPERIOR

ACERCA DEL YO SUPERIOR
He estado leyendo hoy sobre el interesante tema del YO SUPERIOR. Según plantean los maestros de sabiduría, los seres humanos, cuando decimos YO, identificamos lo que somos apenas con una parte minúscula de todo lo que somos en verdad.
La mayoría de las personas comunes, consideran que ellos son simplemente el cuerpo físico. Hay algunas personas de pensamiento un poco más profundo, que consideran que ellos son, además de su cuerpo físico, también sus emociones y sus pensamientos.
Para un maestro de sabiduría, nuestras emociones y nuestros pensamientos no son más que una manifestación de nuestros cuerpos astral o emocional, y mental.
Sin embargo, ellos consideran que hay otro YO, más esencial en todos nosotros. Al parecer, desde la mirada de los grandes seres, nosotros somos algo que ni nosotros mismos conocemos.
La unión de los cuerpos físico, astral o emocional y mental, es lo que ellos consideran el YO INFERIOR, o PERSONALIDAD. Luego quedaría nuestro YO SUPERIOR o EGO.
El YO SUPERIOR o EGO, estaría conformado por los cuerpos Búdico, Átmico y Monádico.
Según dicen, en algún momento de nuestra vida (antes de nacer en el mundo físico) nuestro EGO hizo descender un pequeño fragmento de nosotros mismos hasta los planos inferiores. Este fragmento se convirtió en el núcleo de nuestra personalidad, la cual se revistió de mente, vehículo emocional y por último, de cuerpo físico. Sólo entonces, llegados a este punto, sobrevino el nacimiento tal cual lo entendemos.
De este modo, nuestra personalidad queda en condiciones de responder a las vibraciones groseras o pesadas de los planos menos evolucionados, como el plano mental, astral y físico. La PERSONALIDAD se olvida del EGO, se olvida de quien es. Es nuestra alma perdida y ciega que comienza su ciclo de peregrinación hasta fortalecerse y de nuevo alinearse con su YO SUPERIOR después de muchas encarnaciones.
Éste es un proceso inevitable, porque con el tiempo nuestro EGO o YO SUPERIOR se fortalece y llega un momento en que se impone a nuestra PERSONALIDAD. Empieza a tirar de ella y nos acerca al sendero de las realizaciones espirituales. Nos va despojando poco a poco, de encarnación en encarnación de nuestros apegos terrenales y mundanos.
Algunos hablan del YO SUPERIOR como ese maestro espiritual que todos tenemos dentro. Las meditaciones tienen como objetivo alinearse con ese ser, con esa especie de ángel que vive dentro de nosotros y que somos nosotros mismos. De él viene la sabiduría, y es como si él nos amara y nos perdonara nuestros errores, esos que cometemos a diario por estar viviendo en un campo de vibración tan baja y grosera que nos impide ver el camino.
Por eso cuando los budistas u otros seres espirituales, dicen el famoso mantran: ON MANI PADME HUM (Yo soy la joya en el loto) están poniéndose en contacto con su verdadero YO, que no es otro que su YO SUPERIOR.
Este ejercicio implica una sabiduría muy profunda, y es que por muy perdidos que estemos nosotros aquí abajo en el mundo terrenal, sólo anda perdida una pequeña parte de nuestro verdadero YO, porque la gran parte del ser que somos, sigue intacta y esperando que termine el ciclo de aprendizaje para volver a recoger esa semilla que le pertenece y que en su día echó a rodar por la tierra.
Es importante que intentemos al menos mentalmente apoderarnos de esta idea, pues así podremos tomar conciencia de algo muy importante, y es que nuestro verdadero YO, trasciende el cuerpo físico, trasciende nuestras emociones e incluso, trasciende nuestra mente, aún cuando apenas somos conscientes en este estadio, de la existencia de nuestra mente inferior, y aún nos queda por descubrir nuestra mente superior.
Si quieres saber quién eres en verdad (CONÓCETE A TI MISMO) usa tu mente para preguntarte hasta qué punto manda en ti tu cuerpo físico y tu cuerpo emocional. Usa tu mente y analízate a ti mismo. ¿Cuán apegado estás a los placeres mundanos?
No tienes que responderle esto a nadie. Tú solo, en silencio obsérvate, analízate. Pregúntate cómo reaccionas ante la comida, ante el dinero, ante la bebida, ante el sexo, ante las comodidades materiales. Luego pregúntate cómo son tus emociones. Si salen más de ti las emociones positivas como el amor, la compasión, la ecuanimidad, la humildad, la solidaridad, y qué hace tu mente con ellas, ¿las deja fluir, o les corta el paso? Medita sobre cómo y de qué manera salen de ti las emociones negativas como el odio, los celos, las envidias, los prejuicios, el deseo de riqueza, la avaricia, los rencores, el deseo de venganza. Pregúntate a ti mismo qué hace tu mente con estos sentimientos: ¿Los maniata o los deja fluir?
En la misma medida en que tu mente sea capaz de dominar las emociones negativas, y en la misma medida en que tu mente reconozca que tú eres más que tu cuerpo físico, y que no tiene sentido dedicar tu vida, única y exclusivamente, a darle placeres a ese cuerpo, que es el más perecedero de todos tus cuerpos, pues sólo te dura una encarnación, podrás saber si eres un ser más o menos evolucionado.
Tenemos tiempo de crecer. Lo más importante, el punto en que se abre la puerta del crecimiento espiritual, es cuando uno entiende que debe dedicarle su vida a esto. Mientras no lleguemos a tener comprensión de esta necesidad, pues el ser sigue ciego y perdido en el mundo de la ilusión, y lo peor es que en este mundo ilusorio en el que vivimos todos, no es posible encontrar la verdadera felicidad, esa gran felicidad que añora el alma.
Lo peor es que muchas veces queremos engañarnos a nosotros mismos y engañar a los demás. Muchas personas viven preocupados, más por parecer felices, que por ser felices. Otros dicen: “Yo soy muy bueno, pero cuando me hacen algo, me pongo como una fiera”. A esos les digo yo: “No, tú no eres bueno, tú eres una fiera, porque si serías bueno y un ser evolucionado, no sentirías dentro de ti esa emoción negativa. Y ya que la sientes, al menos trabaja para que seas capaz de controlarla. Ejercitar el autocontrol y la eliminación de estas emociones negativas, es lo que nos hace avanzar en el camino del crecimiento espiritual.
Al respecto dicen los maestros:
El discípulo deberá matar la forma lunar.
Esto quiere decir, que debe matar su cuerpo astral, y esto significa que nuestro cuerpo astral no debe tener existencia más que como expresión del YO SUPERIOR, nunca como expresión de la PERSONALIDAD. Es decir, el cuerpo astral, en lugar de tener sus propias pasiones y emociones, debe reflejar sólo las que el EGO disponga.
TADEO
viernes, 16 de enero de 2009
EL CUERPO HUMANO
EL CUERPO HUMANOSi escuchamos a alguien decir: CUERPO HUMANO, seguramente se nos vendrá a la cabeza la consabida estructura de carne, hueso y demás fluídos que podemos dividir en: cabeza, tronco, extremidades.
¿Y si nuestro cuerpo fuera más que esto?
Estoy convencido de que habrá mucha gente a quien esta idea le suene rara y extravagante, pero tal vez no diste mucho de la verdad.
La totalidad de las religiones orientales e incluso otras, muchas de las filosofías que ha parido el hombre, entienden que existe, ya sea de manera objetiva o subjetiva, algo más allá que nuestro cuerpo físico.
Incluso, existen personas ateas y materialistas que reconocen que cuando una persona muere, se queda viviendo en nuestro recuerdo, nos deja algo. Y si estaríamos hablando, por ejemplo, de un escritor, a través de su obra es como si esa persona siguiera viviendo entre nosotros.
Voy a mencionar por ejemplo, a Aristóteles. ¿Cómo es posible que un señor que vivió hace 2400 años, todavía lo conozca tanta gente y tanta gente hable de él como alguien tan cercano? Desde luego, parece ser que de este señor se seguirá hablando en el mundo por los siglos de los siglos. Entonces de algún modo es como si no hubiera muerto y como si no morirá jamás.
Algo parecido nos pasa con Miguel de Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, Federico García Lorca, Pablo Neruda y muchos otros. Son seres que nos acompañan y que nos acompañarán siempre porque su obra forma parte del acervo cultural de la humanidad.
Ahora bien, existen ciertas corrientes de pensamiento que creen en la existencia de otros cuerpos humanos, es decir, que creen en que después de la muerte del cuerpo físico, algo de nosotros sobrevive. Peor aún, creen que eso que sobrevive no es una mínima porción de lo que somos, sino que eso que sobrevive es igual a 5 veces lo que hemos perdido.
Algunas escuelas de pensamiento como el budismo, o el hinduismo o el ocultismo, entienden que una vez desaparecido el cuerpo físico, el ser pasa a habitar un mundo inmaterial conocido como plano astral, que sería ese plano a donde vamos cuando dormimos, soñemos o no.
Según ellos, eso que somos, está compuesto por el vehículo astral que de alguna manera nos contiene, pero también seguimos conservando nuestra mente (cuerpo mental) y conservamos igualmente nuestro cuerpo causal conformado por otros 3 sutilísimos cuerpos que son a saber (el cuerpo búdico, el cuerpo átmico, y el cuerpo monádico).
Al parecer, y según plantean ellos, todos los seres humanos, que nacimos del Big Bang, esa gran explosión de la cual surgió todo lo creado, iremos regresando a ese estado inmaterial, y que para ello, pasaremos por un proceso en el cual iremos perdiendo sucesivamente nuestros cuerpos.
Primero, se pierde el cuerpo físico, pero antes de perderlo para siempre, naceremos y moriremos muchas veces hasta que eso que somos, sea compatible con el plano astral.
¿Por qué no somos compatibles con el plano astral? Pues porque nuestras emociones y pensamientos nos atan mucho al plano de la tierra. Si todo lo que pensamos y todo lo que nos hace emocionar, está relacionado con los placeres relacionados con el cuerpo físico, entiéndase: comer, dormir, tener sexo, tener casas, coches, dinero, bailar, divertirse, beber, drogarse, tener poder terrenal, es lógico que al llegar al mundo de los espíritus, todas esas emociones y pensamientos nos empujen hacia allí donde tienen su origen, que es la tierra.
Habrá algunos que dirán: Qué bien, pues a disfrutar de lo mundano, y así nos garantizamos regresar siempre a la tierra. Es lógico pensar así, pero sólo desde la tierra. Cuando se ha experimentado la belleza y la maravilla del mundo celestial (por llamarlo de algún modo) los placeres de la tierra dejan de tener interés.
Por ejemplo, para las personas más apegadas a lo material, pocas cosas son tan sublimes en este mundo como el sexo. Nos parece la unión perfecta llena de gozo y placer. Pues bien, cuando uno pasa a esos planos, encuentra que puede unirse con el ser amado en un tipo de unión no conocida para los humanos, es una unión perfecta donde las dos esencias se mezclan y uno deja de ser quien es para ser uno con el otro. Puede que aún en vida el sexo que tenemos, nos deje la reminiscencia de ese otro tipo de "acto sexual" que para los mortales está vedado, por nuestras limitaciones corporales.
Otra cosa que descubrimos con asombro cuando abandonamos este planeta, es que allí nos sentimos más en casa que aquí en la tierra. Es como si viniéramos a la tierra de vacaciones, que te lo puedes pasar muy bien, pero no vas a querer vivir allí para siempre, deseas al final volver a lo tuyo. Los espíritus una vez que han perdido el cuerpo físico, experimentan ese placer de volver a la libertad, tras la prisión de haber tenido que vivir metidos en un cuerpo físico.
Otra cosa interesante que debemos saber es que como promedio, el ciclo reencarnatorio es de 144 años, es decir, que como promedio, venimos de nuevo a la tierra pasados estos años. Esto no es algo que se cumpla en todos. Por ejemplo, se dan los casos de personas que nacieron en una ciudad determinada, y recuerda que hace 30 años ellos vivían en otro sitio y eran otras personas, y se puede comprobar que sí, que efectivamente esas personas existieron realmente, y vemos como estas personas puedes recordar con exactitud todos los detalles de su vida anterior.
Otros, por lo general, tenemos menos reminiscencias de nuestro pasado, sobre todo cuando se trata de seres que como mi madre, por ejemplo, vino a la tierra en el siglo XIV, por allá por el 1300 de Cristo, y no ha regresado hasta el año de 1940. Esto también es posible, en función de lo bien o mal que hayas aprovechado tu encarnación.
Por ejemplo, imaginemos que la tierra es un colegio. Cuando naces tienes 100 asignaturas que aprobar, 100 materias que aprender y superar. Puede que en tu primera venida, consigas superar 5 de esas materias y te quedan 95. Bueno, tendrás que venir de nuevo para superar esas otras que te van quedando. Puede que otra persona, en cambio, en esa vez que vino, sacó 40 de las asignaturas y se dejó 60. Bueno, a esta persona puede que lo premien con más tiempo en el mundo de los espíritus. De ahí que unos vengan cada menos tiempo, y otros, cada más tiempo, aunque la realidad es que los espíritus quieren venir muchas veces para adelantar y aprovechar el tiempo y "graduarse" cuanto antes.
Estando vivos no somos conscientes de ello, pero cuando estamos desencarnados (no siempre, pero sí en muchos casos) los espíritus entienden que el planeta tierra es también un ser vivo que perderá en su momento su cuerpo físico, y pasará a ser un planeta astral.
Hasta el propio Jesús dijo en la Biblia: “Pobres de los que aún estén en la tierra en ese día”. Es decir, lo mejor, lo ideal es que el día en que la tierra desaparezca, el día que todo estalle, ya nosotros podamos verlo desde los planos espirituales. Esos seres más rezagados morirán y saldrán de la vida de una manera bastante dura, y como los tiempos habrán cambiado, y ellos no serán compatibles con el nuevo planeta tierra astral, tendrán que pasar a vivir sus vidas y a seguir su adelantamiento en mundos o planetas menos evolucionados que la tierra, es sí, posiblemente llegarán a reinar allí porque serán tal vez, los seres más evolucionados de esos mundos involucionados.
Pero la realidad es que lo aconsejable (si es que se nos antoja, pues todos somos libres de hacer lo que se nos venga en gana) es vencer todas las "asignaturas" para no regresar más a la tierra, o en todo caso, venir a voluntad, como hacen los grandes seres, que vienen sólo por amor a la humanidad a ayudar a su progreso.
Por último, quiero hacer la siguiente reflexión. Si nuestro cuerpo físico es lo menos evolucionado y lo que más nos aleja de las realidades celestiales, ¿qué sentido tiene que dejemos que sus necesidades nos arrastren? ¿Qué sentido tiene que nos convirtamos a nosotros mismos en esclavos de nuestro cuerpo?
Llegará un día en que despertaremos de la ilusión de creer que eso que vemos en el espejo somos nosotros. Llegará un día en que cuando digamos YO, estaremos manifestando una expansión de conciencia donde estemos colocando a nuestro cuerpo físico en el lugar que le corresponde, que es subordinado a nuestro cuerpo causal, subordinado a nuestro cuerpo mental, y subordinado a nuestro cuerpo emocional.
Lo más sabio, de momento, en este estadio de desarrollo en el que estamos, es seguir el ejemplo del filósofo Renato Descartes cuando dijo: “Pienso, luego existo”. Esta frase engloba una gran sabiduría, y es que él no subordinaba el existir a tener un cuerpo físico, más bien a tener un cuerpo mental.
Desde la mente podríamos educar nuestra propia mente. Embellecerla con conocimiento, con cosas útiles, con ideas que nos ayuden a ser mejores personas, personas más capaces de amar y de ser útiles. Esas ideas maravillosas son por ejemplo, esas que nos dejaron los grandes pensadores o maestros de sabiduría como esto que dice:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo, y no desees para tu prójimo lo que no deseas para ti mismo”
He aquí una idea que si nos montamos en ella, nos puede llevar muy pero que muy lejos en muy poco tiempo. Pensemos en ella, y veremos que cumplirla, nos puede llevar toda nuestra existencia. Pero puede hacer que aprobemos muchas de esas "asignaturas" de las que yo les hablaba, y puede garantizar que veamos la gran explosión del planeta ya libres de la atadura terrestre y estando listos para habitar esa nueva tierra donde el cuerpo más atrasado de las personas no será ya el cuerpo físico, sino el cuerpo emocional.
En esa nueva tierra astral aún existirá la muerte, pero morir no será perder el cuerpo físico, sino perder el cuerpo emocional. Pero desde luego, será esa una existencia mucho más celestial que esta que conocemos hoy.
Si somos lo suficientemente evolucionados como para comprender esto que digo, meditemos y observemos cada uno de nuestros cuerpos y pensemos en nuestros actos, y pensemos a cual de nuestros cuerpos favorece lo que estamos haciendo, a cual de nuestros cuerpos complace las cosas a las que le dedicamos el tiempo. Luego, no es que menospreciemos ninguno de ellos, pues todos son importantes y todos son nuestros, pero dediquémosle a cada uno el tiempo que requiere, en función de su grado de importancia.
Procuremos pensar en lo que seremos una vez que no tengamos cuerpo físico, y vivamos como lo que somos: seres eternos. La vida no termina cuando este cuerpo físico diga “basta”.
El que tenga oídos para oír, que oiga, y el que tenga vista para ver, que vea, como decía el maestro Jesús.
TADEO
viernes, 14 de noviembre de 2008
EL TIEMPO DEL NO TIEMPO

EL TIEMPO DEL NO TIEMPO
Durante los últimos días he estado leyendo acerca de las 7 PROFECÍAS MAYAS . Este tema resulta y ha resultado de una fascinación extraordinaria para todos los amantes de la temática metafísica. Más ahora que se acerca el año 2012, del que los mayas hablaron insistentemente ya desde tiempos muy antiguos, pues sus libros sagrados como el Popol Vuh (libro del consejo o de la comunidad) o los Chilám Balám,(Libro del profeta Balam) (de los cuales, el Chilám Balám de Chumayel es el más importante), ya mencionaban cálculos astrológicos que vaticinaban grandes cambios y acontecimientos trascendentales para la vida del ser humano en el planeta.
No hay pueblo antiguo que se precie, que no tenga predicciones de este tipo anunciando el fin de los tiempos o cosas por el estilo. Pero sin embargo, ante tanto número difícil de asimilar para nuestra mente racional occidental, tiene sentido que nos acerquemos a las profecías mayas y a sus cálculos astronómicos porque todos coinciden en que ellos han sido los más exactos en este tema. Nadie como los mayas se atrevieron a decir así con una tranquilidad tan asombrosa que el fin de la era de oscuridad, o la muerte del quinto sol, ocurriría el 22 de diciembre de 2012. Inquietante, ¿verdad?
Según los antiguos mayas, estaríamos atravesando ahora mismo EL TIEMPO DEL NO TIEMPO, es decir, un período de reajuste cósmico que demorará 20 años, y que empezó en 1992, y que finalizará en 2012 con la entrada del tiempo nuevo, pues en esa fecha terminarían los 13 000 años de sombras que ha vivido la humanidad, y nos adentraríamos a partir del 2012, ya mencionado, en un período de prosperidad para la humanidad que debe durar otros 13 000 años.
Curiosamente, los astrólogos contemporáneos tienen cálculos casi idénticos. Ellos hablan de un año cósmico marcado por el tiempo que demora el sol por pasar por los doce signos zodiacales, y que cifran en 25 920 años. Es decir, cada 25 920 años, volveríamos a visualizar el mismo paisaje en el cielo. Este año zodiacal estaría compuesto por 12 eras las cuales durarían 2160 años. Y al parecer, ellos también hablan de que atravesamos por un período de contradicciones importantes para el ser humano, porque las energías de la era entrante, es decir, la Era de Acuario, empiezan a sentirse y a entrar en confrontación con las energías reinantes aún, las energías de la era de Piscis.
Dicen que hasta los físicos de la NASA a la hora de calcular todo lo relacionado con la posición de los astros y los lanzamientos de naves espaciales, han tenido muy en cuenta los cálculos mayas, su astronomía y sus matemáticas.
Nosotros los occidentales hemos recibido un calendario que nada tiene que ver con la precisión y el rigor numérico con que los mayas colocaban los sucesos astrológicos en el tiempo. Sólo tenemos que darnos cuenta que gracias a la vanidad de algunos césares del imperio romano, como Julio César u Octavio Augusto, hoy tenemos un mes de julio y un mes de agosto, que no han hecho más que destrozar el calendario. De este modo, tenemos un mes de octubre que debería ser el mes ocho y no lo es, un mes de noviembre, que debería ser el mes nueve, y no lo es, y un mes de diciembre que debería ser el mes diez, y no lo es.
Según nos vaticinan los mayas, el 23 de diciembre de 2012 marca el comienzo de la sexta era, o del sexto ciclo solar, donde los hombres tendremos sobre el cielo un sol diferente, un sol que variará su manera de irradiar sobre los planetas, porque tal vez incluso, otros soles mayores, cambien también su manera de irradiar sobre nuestro sol. Estas variaciones en la dinámica solar, de la que hablaban los antiguos mayas, han sido confirmadas por la ciencia actual.
Los antiguos mayas medían el tiempo del modo siguiente:
Baktun = 144.000 días, Katun = 7.200 días, Tun = 360 días, Uinal = 20 días, Kin = 1 día.
El 23 de diciembre de 2012 tiene para su calendario una importancia trascendental, porque ese día, equivale a su 13 Baktun, es decir, para ellos ese día se abre una nueva era en blanco, es decir: cero Baktun, cero Katun, caro Tun, cero Uinal y cero Kin
En las anotaciones legadas por mayas, los científicos y estudiosos de estos temas, han descubierto, no sin asombro, que existe una coincidencia entre esos momentos que ellos consideraban de mayor actividad solar, con los momentos en que surgieron en la tierra grandes civilizaciones, o momentos cruciales del desarrollo de la humanidad, por tanto, no sería descabellado pensar que a partir del 22 de diciembre de 2012, con el fin de la quinta era, y la muerte del quinto sol, ocurran cambios trascendentales en la vida humana que nos lleven a dejar atrás el estadio que hoy vivimos y nos abra las puertas a una nueva manera de vivir y de relacionarnos en el planeta.
Espero que con estas palabras les haya metido el gusanito de la curiosidad en el cuerpo, y espero que se animen a rastrear información al respecto.
¿Sienten ustedes que algo está cambiando en el mundo? ¿Sienten ustedes algún signo que indique que podemos marchar hacia un cambio trascendental en la vida del planeta? Yo creo que sí. Mañana mismo (15 de noviembre de 2008) los mandatarios de los países más poderosos del planeta y de esos países emergentes, se reunirán para buscar una salida a la fuerte crisis del capitalismo mundial, y hace poco hemos visto llegar a la Casa Blanca un hombre de las características de Barack Obama, de raza negra y con ideas bien diferentes a las de su predecesor, lo que sin dudas, muestra a las claras que algo está cambiando en el mundo.
Antes de finalizar quisiera reflexionar sobre el gran misterio que rodea al hundimiento de la civilización maya. Estamos hablando de un pueblo próspero y desarrollado, con una cultura esplendorosa, una civilización que conocía la rueda y no la utilizó, que conocía los metales, y no los utilizaban, un pueblo con unos conocimientos matemáticos asombrosos, y sin embargo, sin que la ciencia actual tenga explicaciones que darnos, ellos desaparecieron sin dejar otro rastro que sus cientos de ciudades intactas perdidas en medio de las selvas mexicanas y guatemaltecas.
¿Qué ocurrió con los mayas? ¿A dónde se fueron todos? No lo sabemos, pero estos agujeros negros en el conocimiento nos deberían hacer pensar en que aún nos queda mucho por conocer y descubrir, y que tal vez esta respuesta nos pueda abrir los ojos hacia realidades que sin dudas, nos ayudarán a entender mejor quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Tampoco quiero dejarme en el tintero una idea que plantean los mayas y que para mí es básica. ¿Serán apocalípticos los tiempos que vienen? ¿Vamos a desaparecer como raza? Ellos nunca dijeron que era algo que iba a ocurrir. De hecho parece que tenían fe en que el hombre fuera capaz de transformarse sin necesidad de grandes cataclismos.
Según lo que ellos plantean, el cambio humano va a ocurrir, queramos los hombres o no. Mientras más resistencia pongamos los humanos al cambio, más doloroso será. Por eso ellos insisten en la necesidad de regenerarnos “por las buenas”, de cambiar nuestra manera de ser y de pensar, “por las buenas”, porque al parecer, estamos inmersos en un ciclo que no se puede detener, y que nos arrastrará inevitablemente. Los humanos sólo podemos elegir si cooperaremos con esa Ley inmutable, o si nos opondremos a ella pagando las consecuencias de, una vez más, enfrentarnos a los designios de la Madre Naturaleza.
Parece que una parte de nosotros, (nuestro cuerpo material) a la larga, tiene los días contados, y que sólo nuestro cuerpo espiritual tiene futuro en ese nuevo tiempo por venir.
TADEO
viernes, 7 de noviembre de 2008
MIS MAESTROS DE SABIDURÍA
MIS MAESTROS DE SABIDURÍACuando hablamos de maestros de sabiduría muchas veces pensamos en esos grandes seres que te enseñan todos los secretos ocultos del mundo espiritual, y así es. Sin embargo, hoy que me ha dado por hablar de los míos, me van a permitir que sume a la lista de mis maestros de sabiduría, incluso a esas personas que me enseñaron a leer, escribir, y todo lo demás hasta que salí de la universidad.
Todo es conocimiento, y no deberíamos desdeñar eso que hemos aprendido en los colegios, institutos y universidades a lo largo de nuestra vida, tampoco eso que aprendemos en la universidad de la vida.
Sin embargo, llega un momento en que nos ocurren cosas para las cuales no encontramos respuestas en el ámbito de lo estudiado hasta entonces. Buscamos respuestas, intentamos entender lo que nos está pasando, pero nada. No hay manera, entonces empezamos a buscar una explicación por todas partes y suele suceder que esas respuestas terminan apareciendo cuando se cruza en nuestro camino un maestro de sabiduría.
Un maestro de sabiduría puede ser esa persona que está sentado a tu lado en el banco de la estación de trenes, o esa persona que viaja a nuestro lado en el avión, o esa persona que hemos encontrado a la entrada de una cafetería. Nuestro maestro puede ser también un libro, o incluso, podría ser simplemente un río que corre ante nuestra atenta mirada y termina despertando en nosotros una intuición que nos acerca a esa gran verdad oculta para la gente común, para la humanidad ordinaria.
He querido hablar aquí, más que de un maestro, de muchos maestros que te van enseñando a lo largo de la vida, del mismo modo en que el maestro de primer grado, te entrega al maestro de segundo grado, y así sucesivamente.
Ahora bien, quisiera poco a poco y sin agobios, irles presentando, no a mi maestro, no a ese ser de conciencia superior que me ayudó a ensanchar mi conciencia, sino el pensamiento de ese ser. Para no tener que ponerme a explicar quién es y de donde viene, le llamaré “El Oráculo”, y con esta palabra me quito de líos.
A la edad de 20 años, ocurrió algo en mi vida que la hizo estremecer del todo: mi padre se cayó al suelo poseído por un espíritu. Tengo que decir que no había nadie más incrédulo en mi casa que mi padre, así que verlo convulsionando, y hablando con otra personalidad, fue algo que nos dejó a todos conmocionados.
Esa entidad espiritual que se manifestó de esa manera tan violenta, poco a poco nos fue abriendo los ojos a esa realidad desconocida para nosotros. Él fue uno de mis maestros, y a la vez, el puente que me llevó a “El Oráculo”.
Este espíritu que nos hablaba usando el cuerpo de mi padre, nos dijo que él era un africano que había vivido en aquel continente hacía más de 500 años. Nos dijo que él era incapaz de responder a todas esas preguntas que nuestras mentes materialistas e incrédulas teníamos para hacerle, pero nos aseguró que el conocimiento llegaría, que las respuestas llegarían, que él se encargaría de ello.
Durante los 10 años siguientes, mi vida se convirtió en una verdadera escuela de aprendizaje esotérico donde aprendí muchas cosas. Cuando te ocurre algo así, empiezas a sentir la necesidad de transmitir ese conocimiento que has recibido de tus maestros de sabiduría.
A lo largo de estos años, me he dedicado a transmitir el conocimiento oculto a esos que han sido puestos en mi camino y que he sentido que andan buscando respuestas para sus interrogantes, pero Internet es otra cosa. Aquí no controlas quiénes vendrán a leer y quiénes no, así que me ha costado mucho, de hecho no lo he hecho hasta hoy, decidirme a hablarles de estas cosas.
He terminado decidiéndome a hacerlo, con la fe de que tal vez con lo que yo pueda decir aquí, termine haciendo más bien que mal, aunque me temo que pueda también hacer mal, o simplemente resultar insulsas mis palabras y hasta tontas para aquellos a quienes esas interrogantes de las que hablaba arriba, no les están machacando la mente. Estos comentarios que pretendo ir colgando en lo sucesivo en este espacio, en todo caso, podrán resultar interesantes a esos que tengan en su mente interrogantes de profundidad filosófica, para esos que han dejado de encontrar en la ciencia las armas idóneas para explicarse la complejidad del mundo que les rodea.
No todo lo que escriba en este blog tendrá ese destino, pero de vez en cuando me animaré a escribir algunos temas, que estarán dirigidos a todos los que los deseen leer, pero sobre todo estarán pensados para esos que aún andan buscando a sus maestros de sabiduría.
TADEO
viernes, 17 de octubre de 2008
ACERCA DE LOS INSTINTOS

Siempre había pensado que los instintos eran como una especie de información innata a todo ser humano que no variaba en ningún caso. Algo así como esos programas preinstalados que traen los ordenadores cuando los compramos. Luego uno mismo se encarga de irle sumando nuevos programas y accesorios en función de nuestras necesidades y gustos.
Sin embargo, he estado leyendo un libro de un autor al que respeto mucho (un espíritu que dicta libros a través de un médium escribiente) donde se decía que los instintos que el hombre posee se han ido formando a lo largo de la historia de la humanidad. Dice incluso, que también los instintos que advertimos en los animales, son el resultado de la evolución de siglos y milenios de estas razas.
Esta idea me ha fascinado y por eso quisiera compartirla con ustedes. Según lo que plantea este espíritu, los seres humanos vamos a nacer en el futuro con una serie de conocimientos instintivos que nosotros no trajimos como bagaje a este mundo. Eso quiere decir que los hombres del futuro harán instintivamente cosas que nosotros hemos tenido que aprender a fuerza de repetirlo y de asimilarlo conscientemente.
Según esta lógica de pensamiento, los animales serán cada vez más humanizados y esto me parece maravilloso. Al parecer esa franja de los instintos se ensancha en los seres humanos con el paso del tiempo, y al mismo tiempo, la franja de la conciencia también se ensancha y ese ensanchamiento se manifiesta en la aceptación de ideas más tendentes a la aceptación de lo espiritual, de lo intuitivo, de eso que ahora mismo no consideramos propiamente racional.
Dicho de otro modo, parece que los hombres nos vamos haciendo cada vez más irracionales, cada vez más intuitivos. Esto quiere decir que con el paso del tiempo las facultades mediumnímicas como la clarividencia, y otras, se harán cada vez más frecuentes en los seres humanos. Así que observemos a nuestros hijos, porque seguramente ellos tendrán más agudizadas esas facultades paranormales. Yo por sí o por no, siempre dejo que mi hija me diga qué número de lotería debo comprar. Hasta ahora no me ha dado resultado, pero quién sabe si en un futuro esta estrategia termine dando sus frutos.


