
LECCIONES DE LOS MAESTROS
En el mundo hay dos clases de personas: las que saben y las que no saben. Este conocimiento es el que importa. La religión que un hombre profesa, la raza a la que pertenece, etc, esas cosas no son importantes.
EL MAESTRO KUTHUMI
El maestro hace aquí una distinción realmente clarificadora. Divide a los hombres en dos clases, los que saben y los que no saben. Esa es la gran división desde el punto de vista oculto y cada uno debe preguntarse a cuál de estas dos clases pertenece.
En el mundo hay dos clases de personas: las que saben y las que no saben. Este conocimiento es el que importa. La religión que un hombre profesa, la raza a la que pertenece, etc, esas cosas no son importantes.
EL MAESTRO KUTHUMI
El maestro hace aquí una distinción realmente clarificadora. Divide a los hombres en dos clases, los que saben y los que no saben. Esa es la gran división desde el punto de vista oculto y cada uno debe preguntarse a cuál de estas dos clases pertenece.
Las dos incluyen una gran diversidad de personas. , porque las diferencias y las distinciones del mundo no tienen ninguna importancia. Los que no saben trabajan para aquellas cosas que sólo duran una vida, pero el que ha visto claramente las cosas reales sólo tiene el único deseo de trabajar para el Logos, de armonizarse con su estupendo plan, y de ayudar en el desarrollo del mismo, aún cuando sea sólo en una parte muy pequeña. Esta es la forma de medir nuestro conocimiento.
El simple conocimiento cerebral no nos capacita para expresarnos inteligentemente y para enseñar a los demás, es todo ilusorio. El único conocimiento real es aquel que ha trascendido a nuestra vida.
Hay muchas personas que tienen la costumbre de pasar revista al trabajo que han hecho durante el día recluyéndose unos minutos por la noche antes de acostarse. Esa es una costumbre muy útil, pero el que la practique, debe examinar no sólo lo que ha hecho, lo que ha sentido y lo que ha pensado, sino también cuál ha sido su actitud.
Aquel que en todo lo que ha hecho ha procedido pensando únicamente en sí mismo, ha perdido el tiempo en gran medida. Pero el que todo lo ha hecho como parte del trabajo divino, (como actos de sacrificio) obtendrá ayuda y no dificultades.
Annie Besant

