miércoles, 20 de mayo de 2009

LA MAGIA DEL PÉNDULO


LA MAGIA DEL PÉNDULO

Recuerdo muy bien el día en que mi profesor de física del instituto donde estudié, nos hizo notar el interesante fenómeno que ocurre cuando hacemos oscilar un simple péndulo.

Observen, nos dijo, mientras hacía oscilar de un lado a otro una bola de acero atada a una cuerda:
¿Qué debemos hacer para que el péndulo realice la oscilación en menos tiempo?
Para muchos de nosotros estaba claro, darle velocidad a la bola de metal que colgaba de la cuerda. Estábamos convencidos de que si le imprimíamos una fuerza mayor, se movería más rápido y así la oscilación ocurriría en menos tiempo.

Nos equivocábamos. El profesor nos dejó que le diéramos con mayor fuerza al péndulo, y ¿qué sucedió? Pues que aunque la bola de metal se movía más rápido, también aumentaba la amplitud de la oscilación y por tanto, tenía que recorrer un espacio mayor.
Si por el contrario, le dábamos despacio, iba más lento, pero el espacio barrido por el péndulo era menor.
El profesor nos hizo medir con un cronómetro el tiempo que demoraba el péndulo en hacer su recorrido y comprobamos sorprendidos que el tiempo en todos los casos era el mismo, es decir, se mantenía constante.

Me pareció maravilloso tener algo delante, que le hicieras lo que le hicieras, no variaba el tiempo de oscilación. Ese día comprendí lo maravilloso de las leyes físicas, y por ende, de las leyes de la naturaleza.

Este experimento me sirvió para entender que el mundo no es una caos y que todo está regido por leyes objetivas, es decir, por leyes inviolables, como inviolable es el tiempo en que el péndulo demora en realizar su recorrido. Estas leyes no dependen de nuestra voluntad, ni dependen de nuestra conciencia. Podemos pegarle más y más fuerte, y el tiempo seguirá constante, o podemos creer que dándole más fuerte conseguiremos acelerar las cosas, pero no es así. O podemos intentar que las cosas vayan más despacio, pero otra vez la ley se resiste a cambiar.

Está claro que lo único que podemos hacer con las leyes de la naturaleza es estudiarlas, comprender su funcionamiento para luego intentar usarlas en nuestro beneficio.

Del mismo modo en que el mundo físico, está regido por leyes inviolables y magníficas, dicen los maestros de sabiduría, que el resto de los mundos, es decir, los mundos astral (o emocional), mental, búdico, átmico y monádico, también están regidos por leyes igualmente objetivas e inviolables.

La ley del péndulo antes expuesta, puede ayudarnos a reflexionar y a comprender los fenómenos naturales y espirituales.

Supongamos que en un extremo del péndulo está la materialidad y en el otro, la espiritualidad. Supongamos que tenemos en un extremo del péndulo a la materia pura, y en el otro, al espíritu puro. Supongamos que la sustancia, es decir, todo lo que existe, se mueve y transforma de manera pendular. Hagamos mover el péndulo y pensemos que tenemos en la mano todos los universos, los conocidos y los desconocidos. Demos por sentado que todo lo que existe funciona de este modo.

Observemos que todo lo que existe, existe en movimiento. De aquí podemos llegar a una sabia e interesante conclusión. Cada vez que intentamos observar un fenómeno para estudiarlo, lo detenemos y por tanto, lo desvirtuamos.
Pongo un ejemplo:
Cuando nos preguntamos ¿Qué fue lo primero? ¿Qué había en el principio de los tiempos?
Nuestra mente racional necesita ir siempre a la raíz de las cosas. Hay efectos que tienen una causa primera fácil de localizar, y en esos casos, nuestra mente y nuestra ciencia, se encuentra a sus anchas, porque consigue comprender el fenómeno.

El problema aparece cuando los fenómenos son infinitos. Si diéramos por sentado que lo que existe siempre existió y que su naturaleza es pendular, es decir, va del espíritu puro a la materia pura y viceversa en un ciclo infinito.

Si esto es así, no tendría sentido que nos preguntáramos cosas como:
¿Qué había en el principio? porque son preguntas que dan por sentado un error, y es que hubo un principio, cuando realmente no lo hubo.
¿Qué surgió primero, el huevo o la gallina? He aquí otra pregunta que no tiene sentido porque al final, para responderlo, sólo podemos tomar un huevo en concreto y una gallina en concreto, pero cuando lo preguntamos así en abstracto, el fenómeno se hace infinito y nuestra ciencia se ve imposibilitada de darnos una respuesta. Esto es frustrante, pero a la vez es maravilloso.

Tal vez el ser humano debería procurar entender el infinito para poder aprender y estudiar correctamente todos estos fenómenos que están caracterizados por la presencia de lo infinito en ellos.
¿A dónde quiero llegar con todas estas reflexiones?
Aprovecho para dejarles algunas ideas relacionadas:
Nuestra conciencia racional es un arma limitada, y todo lo que es limitado termina siendo superado. Quiero decir con esto, que algún día el ser humano, la ciencia humana se enfrentará a problemas y fenómenos tales que no podrá abordarlos usando la mente racional.

Los grandes misterios del universo, y los grandes misterios de la vida y del ser humano están marcados por lo infinito, de ahí que posiblemente la ciencia nuestra no llegue nunca a comprender a cabalidad estos fenómenos, no llegue nunca a sintetizar en una idea, o en un conjunto de ideas, todo cuanto necesitamos saber.

Pero si no utilizamos nuestra mente racional para entender el mundo, ¿qué utilizaremos?

Los maestros de sabiduría lo tienen claro. Ellos creen que el ser humano es mucho más que el cuerpo físico, el cuerpo astral o emocional y el cuerpo mental. Ellos creen que cuando una persona ha perdido esos tres cuerpos materiales que son el cuerpo físico, astral o emocional y el cuerpo mental, se convierte en un ser capaz de manifestar lo más esencial de nosotros mismos, esa parte de nosotros que más se parece a la esencia del universo y de la sustancia misma. Ellos creen que en ese estado somos como dioses y estamos en posesión de las verdades más profundas.

De ahí que le den tanta importancia a la meditación, pues meditando nos olvidamos de nuestro cuerpo físico, de nuestro cuerpo astral o emocional y de nuestro cuerpo mental. Por eso se dice que la meditación pasa por dejar la mente en blanco e intentar en esas condiciones, percibir lo que hay más allá tanto dentro de nosotros, como fuera de nosotros.

Al parecer, estos ejercicios espirituales nos permiten ponernos en contacto con eso divino que hay en cada uno de nosotros y nos permiten hacernos cargo de nuestros cuerpos espirituales y fortalecernos, aparte de que experimentar ese YO más esencial, nos permite poner en práctica o activar esos mecanismos de aprehensión de la realidad que tenemos como dormidos y subutilizados, atados como estamos a la manera racional de comprensión, casados como estamos con el poder de nuestras mentes, sin comprender que incluso nuestras mentes son armas limitadas de percepción de la realidad.

TADEO

lunes, 4 de mayo de 2009

EL MISTERIO DEL AMOR

EL MISTERIO DEL AMOR

En mi post anterior he estado hablando acerca de las almas gemelas, y a raíz de eso, he estado conversando con amigos y desconocidos acerca de este tema y otros asociados y claro, sobre todos ellos sobrevolaba la idea del Amor. Tal vez por eso, he decido darle continuación al tema de las almas gemelas, tomando una de las tantas interrogantes que surgieron a lo largo de las conversaciones ya mencionadas para crear un marco que me permita echar fuera algunas de las ideas que ahora mismo cruzan por mi mente, aún sabiendo que tal vez deje algunas de esas preguntas sin respuesta.

¿Existe el Amor Ideal, la media naranja? Y si existe, por qué nos cuesta tanto encontrarla? Antes de responder a estas preguntas, tal vez deberíamos preguntarnos qué es el Amor. Está claro que nos llevaría muchísimo tiempo definirlo, o por lo menos, encontrar una definición que nos satisfaga a todos, así que intentemos minimizar este escollo dando por válidos algunos conceptos, aunque no lleguen a abarcar el fenómeno en su justa magnitud, en primer lugar, porque tal vez sea imposible expresar con palabras lo que el Amor es.

Me auxiliaré de Wikipedia para colocar aquí un concepto de Amor, que más o menos podamos aceptar todos:

AMOR:
Concepto universal relacionado con la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento y con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Para Gottfried Leibniz, «amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad». En el terreno religioso presenta fuertes connotaciones espirituales, de forma que trasciende el sentimiento y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identificado en algunas religiones como Dios mismo. En Psicología, Robert J. Sternberg cree necesarios para que exista amor tres elementos: intimidad, pasión y decisión o compromiso. Para Erich Fromm, el amor es un arte. En Biología, parece estar relacionado con la supervivencia del individuo y de la especie. Según algunos, no es privativo de la especie humana, y también pueden presentarlo otros seres capaces de establecer nexos emocionales.

Dando por válido todo lo expuesto anteriormente, me gustaría definir el amor como la ley que explica absolutamente todos los fenómenos que ocurren en el universo conocido y en los universos aún desconocidos para el ser humano.

Es una única Ley, una ley grandiosa que se podría subdividir en muchas leyes, pero ante todo tiene carácter objetivo, es decir, que se cumple siempre más allá de la voluntad de los seres humanos. A esta Gran Ley a mí me gusta llamarle Dios, o más bien debería decir que me gusta llamarle a Dios, La Gran Ley. De aquí podría inferirse que para mí, Dios es Amor, por tanto, intentando definir qué entendemos por Amor, que ya he dicho que es una Gran Ley, podemos establecer la analogía siguiente:
AMOR = GRAN LEY = DIOS

Otra idea interesante que me gustaría dejar caer aquí y sobre la que valdría la pena reflexionar con profundidad es la siguiente: Dios está en todas las cosas, dicho de otro modo, la Gran Ley, o lo que es lo mismo decir, todo el conjunto de leyes que conforman la Gran Ley, se cumplen en todos los objetos y fenómenos conocidos y por conocer.

Dicho esto, podemos tomar como objeto de nuestro análisis al ser humano, al Amor manifestado en esa entidad que llamamos ser humano.

Desde la mirada del pensamiento oriental, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico. El ser humano es una entidad que se puede descomponer como la luz, en siete partes. Ya dijimos que la Gran Ley se cumple igual para todos los objetos y fenómenos, por tanto, observemos como los orientales hacen con el hombre, lo mismo que con la luz. La luz se puede dividir en siete colores, y el ser humano se puede dividir también en siete cuerpos que son los cuerpos:
1-FÍSICO, 2-ASTRAL (O EMOCIONAL), 3-MENTAL, 4-BÚDICO, 5-ÁTMICO,
6-MONÁDICO, 7-ÁDICO (O EL CUERPO DE LA DIVINIDAD O LA ANTIMATERIA)

El amor es la ley que rige en todos estos cuerpos o niveles de existencia del ser humano. En el plano físico, ya sabemos que el amor se manifiesta a través del sexo. En el plano Astral, el amor se manifiesta a través de sensaciones de atracción hacia el ser amado. En el plano mental, el amor se manifiesta a través de pensamientos amorosos.

¿Por qué me he puesto a decir todo esto? Bueno, porque lo creo necesario para explicar por qué se hace tan complejo de explicar y de entender todo lo relacionado con el Amor al punto de que aún hoy siga siendo para los seres humanos, uno de los misterios más fascinantes.

Hoy por hoy, debido a nuestro nivel de desarrollo evolutivo, existen en la tierra 3 tipos de seres humanos:
1-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto físico y emocional.
2—Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.
3-Aquellos que entienden el Amor en mayor medida, como un acto mental y espiritual.

De estos tres tipos de seres, los más abundantes, son los del grupo 2, es decir, aquellos que entienden el amor en mayor medida, como un acto emocional y mental.

El mundo vive hoy inmerso en el despliegue del potencial racional (CUERPO MENTAL). Esos seres cuyo raciocinio es más limitado, dejan de ser paradigmas en un mundo como el actual, donde la fuerza bruta, el músculo sin mente pocas veces puede convertirse en rector de la actividad humana.

Existen áreas del conocimiento donde nuestra capacidad racional se mueve como pez en el agua y es realmente eficaz, pero en el campo del Amor no es así. Por eso es que no conseguimos desde nuestra racionalidad evitar el dolor que producen los fenómenos amorosos. En este terreno, todo se vuelve dolor e incomprensión ante nuestros ojos racionales. Intentaré explicarlo.

El Amor es Una Gran Ley, y esa gran Ley es Dios, y al parecer, la naturaleza de Dios está relacionada con un ciclo infinito de oscilaciones de todo lo que existe, desde el punto de máxima materialidad, hasta el punto de máxima espiritualidad, es decir, Dios eternamente está pasando de ser Antimateria o Espíritu Puro, a ser Materia.

¿Y esto qué tiene que ver con el amor de los seres humanos? Pues muy sencillo.

En el ciclo inverso, en el que la materia pura regresa a su estado de antimateria, surgió el ser humano.

Hubo un momento en que todo existía en el cuerpo de Dios (CUERPO ÁDICO) y luego de la gran explosión o Big Bang, todo lo existente se dividió en muchísimas partículas que llamamos mónadas (CUERPO MONÁDICO).
Dicen los maestros de sabiduría, que todos los seres humanos que hemos pasado por el planeta tierra, nacimos de 49 tipos de mónadas diferentes, es decir, que todos los seres humanos estaríamos vinculados a 49 familias, a partir del tipo de mónada que nos dio origen, pero en este tema no podría aportar más información.

Ahora bien, imaginemos que tenemos delante a una mónada. Esa mónada individualizada tiene material para formar el principio espiritual de muchos seres. No sé de cuantos. Explota y se forman partículas más pequeñas. Todas esas personas que nacieron de esa mónada, forman una familia espiritual. Son personas que a lo largo de las sucesivas encarnaciones se estarán encontrando e interactuando.

Luego, pensemos en ese pedacito de mónada con material suficiente para dar origen a dos almas. Ese UNO último que se separó de su mitad en el último instante. Pues bien, esos dos fragmentos de mónada dieron origen a un par de ALMAS GEMELAS.

Esas dos partículas diferenciadas salieron disparadas a gran velocidad en sentido opuesto cada una buscando un extremo del universo, no del universo físico, sino del universo espiritual. El universo espiritual es algo difícil de entender. Pero digamos que no ocupa un lugar en el espacio, pero imaginemos que es tan grande como grande es el universo físico. De aquí que dos seres humanos, uno puesto junto al otro, es decir, juntos sus cuerpos físicos, pueden estar uno del otro a años luz en ese universo espiritual. Por eso es que nos cuesta a los seres humanos tanto trabajo entendernos los unos con los otros, porque acercar los cuerpos, no significa acercar las emociones, ni las mentes ni los restantes cuerpos espirituales.

Hasta cierto momento del desarrollo evolutivo de la sustancia, los 6 universos que nacieron de Dios, se estuvieron expandiendo. Pero al parecer, con la llegada de la Era de Acuario, comienza a darse el proceso contrario de contracción de esos universos. Creo que hace poco le dieron el premio Nobel de Física a un científico que descubrió que el universo físico estaba disminuyendo su velocidad de expansión.

Ahora les digo yo, si bien el universo físico está perdiendo velocidad de expansión, ¿no sería lógico pensar que el resto de los universos menos densos que el universo físico, estarán perdiendo aún más velocidad?, o incluso, ¿por qué no pensar que hayan incluso algunos de esos universos que ya estén contrayéndose en este mismo instante?

¿Y todo esto qué tiene que ver con el Amor de los humanos? Pues muy simple.
A lo largo de nuestras sucesivas encarnaciones podemos experimentar la fuerza del Amor hacia cualquiera de nuestros semejantes, pero por un principio de superación, el ser humano busca consciente o inconscientemente ese ser que sea nuestra mitad exacta, porque intuye que ese ser debe existir. Esa búsqueda dura toda nuestra existencia, todas nuestras sucesivas reencarnaciones, y no concluirá hasta el fin de los tiempos, hasta que volvamos todos a ser Dios o Antimateria. Lo que sí tenemos todos asegurados es el reencuentro con nuestra otra mitad, y el regresar a ser UNO, con Dios.

Ahora bien, ¿por qué es tan complicado encontrar a nuestra ALMA GEMELA? Para entenderlo debemos intentar imaginar a esas dos partículas o micro mónadas avanzando en sentido contrario en el universo espiritual. Pensemos que ambas se cargaron de manera diferente. Una se cargó positivamente y la otra, negativamente. Cada cual, según su polaridad atrajo hacia sí un cuerpo Átmico diferente, un cuerpo Búdico diferente, un cuerpo Mental diferente, un cuerpo Astral (o Emocional) diferente y un cuerpo físico diferente.

En esas condiciones, así de “disfrazados” esos dos seres se encuentran en la tierra en una primera encarnación. Los cuerpos físicos están cerca, pero el resto de sus cuerpos están a años luz.

Hemos hablado de la expansión y contracción de todos los Universos que surgieron de la gran explosión de Dios o de la Antimateria. Y hemos dicho que la vida apareció manifestada en ese ciclo mediante el cual el mineral pasó a ser planta, la planta, animal, y el animal, ser humano, por tanto, podemos decir, que el ser humano surgió de un proceso de expansión relativo dentro del gran proceso de contracción de los Universos. Esto quiere decir que cuando dos seres que son ALMAS GEMELAS acercan sus cuerpos, sienten algo que no lo pueden explicar. Ese algo es la fuerza de Amor que los mantuvo unidos en su día, aún cuando sus mentes racionales no sean capaces de detectarse el uno al otro.

Puede que estos dos seres se encuentren un buen día en el camino de sus vidas y no lleguen a amarse. Incluso, es posible que lleguen a odiarse. Puede incluso que se maten el uno al otro sucesivamente. Esto, que desde el punto de vista de la razón humana, puede parecernos atroz, desde el punto de vista espiritual no lo es tanto, porque cuando matas a una persona, ambas almas se encadenan y así se garantiza que regresen juntas en la siguiente encarnación. Claro está, luego habría que evitar que el asesinato vuelva a repetirse, y habría que conseguir que esos sentimientos de odio y rabia, se vayan transformando en sentimientos de atracción hasta llegar a conseguir el nacimiento del Amor, o más bien, que esos dos seres sean capaces de invadir, de contagiar de Amor, a sus cuerpos más externos, como son el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo físico, con ese Amor que ya se tenían, pero no lo podían sentir por encontrarse oculto al interior de ellos mismos, anidando sólo en sus cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO).

Dicho todo esto, entenderemos por qué en este momento del desarrollo humano, la mayoría de las personas, es decir, los seres del tipo 1 y 2, nos encontramos incapacitados para reconocer a nuestra ALMA GEMELA.
¿Por qué? Porque la razón, la mente humana (CUERPO MENTAL), está imposibilitada para reconocerla. Sólo amando a todo el mundo sin distinción, estaremos amando al ALMA GEMELA.
Por eso Jesús decía: “Ama a tus enemigos”, porque al final, él sabía que el Reino de Dios no se daría en la tierra mientras los extremos no se tocaran.

Ahora bien, ¿qué pasa con nuestra vida amorosa entre tanto? Pues yo creo que en la vastedad de seres con los que interactuamos, encontramos seres parecidos a nosotros, unos con nuestra misma polaridad, y otros, de polaridad contraria, e incluso, también a nuestra auténtica ALMA GEMELA.
En el primer caso, nuestra mente se siente atraida por esta persona semejante y de igual polaridad, y en los restantes casos, sentimos con el “corazón”, algo que nos resulta atrayente en esa persona, aunque luego la convivencia y el ir racionalizando los sentimientos, es decir, valorar el Amor desde nuestra conciencia limitada (CUERPO MENTAL), nos haga comprender que somos muy diferentes y ese reconocimiento provoca en nosotros una especie de frustración que es muchas veces la causa del sufrimiento y de la ruptura de las relaciones.
Muchas veces los convencionalismos sociales, y la manera en la que hoy tenemos estructurada nuestra sociedad, impide que las relaciones entre ALMAS GEMELAS se faciliten. Pero con el tiempo, el propio ser humano irá creando un condicionamiento social para dichas almas encuentren un marco más propicio para su reconocimiento y acercamiento.
El dolor que experimentamos ante el fracaso de esas relaciones a donde gravitamos dejándonos llevar por el "corazón"(CUERPOS ESPIRITUALES), nos lleva a usar nuestra “mente limitada” (CUERPO MENTAL) para encontrar la pareja ideal. Y esta casi siempre la encontramos en un ser gemelo con nosotros, pero sólo en lo externo, es decir, una persona que tenga un cuerpo que nos guste, que sienta como nosotros y que piense como nosotros, es decir, un ser de polaridad similar a la nuestra.
Estos seres parecidos a uno, y de igual polaridad nos pueden hacer felices, pero llega un momento en que sentimos una voz interior que empieza a reclamarnos que sigamos buscando a nuestra auténtica ALMA GEMELA, y nos produce una especie de tormento que nos impide sentirnos totalmente plenos. Esas voces pueden llevarnos a romper estas relaciones aparentemente perfectas. Así vamos de encarnación en encarnación sin dejar de buscar, porque algo más fuerte que nosotros mismos nos empuja a esa búsqueda. Querer acallar esa voz, sería como querer acallar el latido del Universo, como querer acallar la voz de Dios.

Por tanto, el sufrimiento existirá siempre para el ser humano actual, lo mismo en el terreno del amor como en todos los terrenos de la vida, y no lo superaremos hasta que no venzamos este estadio marcado por la contradicción entre nuestros cuerpos materiales (FISICO, EMOCIONAL Y MENTAL) y nuestros cuerpos espirituales (BÚDICO, ÁTMICO Y MONÁDICO). Pero camino vamos de ello y cada vez nos acercamos más y más.

La Era de Acuario ha llegado, así que merece la pena estar atentos. Poner más amor en nuestro prójimo, aprender a mirar con los ojos del alma, más que con los ojos de la mente que son ojos que juzgan casi siempre induciéndonos al error sobre todo cuando de analizar temas tan profundos como el Amor se trata.

Si queremos encontrar a nuestra auténtica ALMA GEMELA, entonces tengamos en cuenta que:
1-Es un ser cuyo cuerpo físico, cuyas emociones y cuya mente, posiblemente no concuerden con la representación mental que nos hemos hecho de nuestra pareja ideal. Miremos con los ojos del corazón. Más que ver, sintamos. Busquemos dentro de nosotros y nuestros vehículos espirituales nos conducirán a ella. Antes bien, preguntémonos qué fuerza desconocida y mágica nos ha empujado a un ser tan diferente a nosotros, porque el ALMA GEMELA siempre termina apareciendo, aún cuando no lo busquemos.

2-Tengamos en cuenta que esa persona y nosotros, chocaremos mucho en muchos de los aspectos de la vida física por pensar, actuar y entender el mundo de maneras muy dispares. Puede que nuestra mente nos diga que es imposible llevar una vida de pareja satisfactoria a su lado, y puede que así mismo sea. Pero el que las contradicciones externas nos alejen de él, no significa que esa persona no sea nuestra ALMA GEMELA.

3-Demos por sentado, que nuestra mente encontrará siempre a una persona más afín a nosotros, a la hora de establecer una vida en común o una relación de pareja, pero no olvidemos que será sólo una afinidad externa. Y no olvidemos que el ser humano, por evolución, irá restando peso e importancia en su vida a sus cuerpos externos para identificarse cada vez más y más con sus cuerpos internos.

Mientras más avancemos en ese camino, es decir, en la misma medida en que vayamos dejando de ser seres racionales para convertirnos en seres espirituales, nuestros mecanismos de percepción de la realidad, esos con los cuales iremos sustituyendo al análisis racional por la síntesis irracional o intuitiva, nos dejarán en mejores condiciones para identificar a nuestra auténtica ALMA GEMELA.

Hoy por hoy, nuestro sistema espiritual (los espíritus que nos guían) se encarga de acercarnos a nuestra ALMA GEMELA con el fin de que tengamos con ella algún tipo de interacción que nos haga avanzar en ese largo camino de retorno al punto de partida.

Lo que surge de ese encuentro es difícil de saber. Algunos se quedan juntos para siempre, otros rompen sus relaciones y buscan a personas con quien tener vínculos más satisfactorios. Algunos buscan primero con el corazón y luego del fracaso se apoyan más en la mente. Otros hacen exactamente lo contrario, y otros no hacen ni lo uno ni lo otro, simplemente se quedan solos. Algunas personas encuentran a sus ALMAS GEMELAS casadas ya con otras personas.

Casos hay como personas hay, pero lo que sí parece inevitable es que las ALMAS GEMELAS acerquen sus cuerpos físicos alguna vez, es decir, lleguen a conocerse y lo más probable es que esto suceda en casi todas sus encarnaciones. Podría darse el caso de que el ALMA GEMELA no esté encarnada en la tierra en el mismo instante en que su contraparte le ha tocado venir, pero creo que en esos casos, uno acompañará al otro desde su plano de existencia distinto. No podrán estar juntos con el cuerpo físico, pero podrán estar juntos en los sueños (CUERPO ASTRAL) y juntos en todos los demás planos de existencia, aunque ellos no tengan consciencia de ello.
Hay ALMAS GEMELAS que nunca se han encontrado en la tierra, pero que se juntan en el plano de los sueños cada noche.


Puede ser, incluso, que esa persona que ha conseguido por evolución espiritual, ganarse el no tener que regresar a la tierra, o no tener que hacerlo al menos en ese momento, decida, al descubrir que su ALMA GEMELA sí le ha tocado encarnar, venir a la tierra para cumplir con la misión de ayudar a su otra mitad en su camino de evolución espiritual.

Lo que sí parece seguro, es que cada uno de nosotros, antes de fundirnos en el cuerpo de Dios, en el cuerpo del TODO, en el cuerpo del AMOR, nos fundiremos antes, en ese abrazo de Amor Eterno largamente soñado con nuestra auténtica ALMA GEMELA.



TADEO

sábado, 18 de abril de 2009

EN BUSCA DEL ALMA GEMELA


EN BUSCA DEL ALMA GEMELA

Hace unos meses le dediqué una entrada al apasionante tema de las almas gemelas. Hoy vuelvo a la carga con ideas nuevas que se contradicen un poco con las que expresé en su día. ¿Cómo es posible? Pues yo soy el primer sorprendido.

Lo cierto es que la vida me ha ido llevando a fabricar en mi cabeza una nueva manera de entender este tema, y me da una alegría inmensa cuando siento que mi pensamiento evoluciona. Nadie se asombrará entonces que trate de enmendar mis palabras anteriores con este nuevo texto.

En mi escrito anterior, decía que el alma gemela era un ser con quien teníamos una afinidad increíble, que era como nuestra mitad, un ser casi idéntico a nosotros en todo, y que por tanto, sentíamos hacia él una atracción increíble.

También decía que nuestro sistema espiritual, los espíritus guías que nos protegen, nos alejaban del alma gemela y nos acercaban a otros seres en relaciones sentimentales y de otro tipo, con el fin de que aprendiéramos lecciones como el perdón, y otras, imposibles de aprender al lado de nuestras almas gemelas.

Bueno, como bien les decía, a partir de reflexiones que he hecho, motivadas por conversaciones que he tenido con personas interesadas en este tema, he llegado a formarme una visión un tanto divergente de todo lo que anteriormente llegué a plantearles. Trataré de hacerme entender.

Comencemos por el principio. La gran explosión, el Big Bang que convirtió la antimateria en materia a través de complejas transformaciones energéticas. En ese ciclo que se dio durante eones, es decir, durante un tiempo inmensamente grande y siempre en forma de espiral con avances y retrocesos relativos, llegamos a la aparición de las formas materiales más densas.

Yo no sé si en ese proceso en el que la antimateria se convirtió en materia, apareció la vida, y si existieron seres humanos. Lo desconozco. Un buen amigo dice que pudiera ser, pero la verdad es que no he encontrado nunca ningún texto que lo asegure.

Ahora bien, en el ciclo inverso, es decir en el ciclo de retroceso desde las formas materiales más densas hasta retornar todo al punto de partida, es decir, al punto en que todo desaparece para volver a ser antimateria, apareció la vida.

Las formas de vida, como todos sabemos, se han ido sublimando hasta llegar a la aparición del ser humano, y del mismo modo en que los animales han superado en perfección a las plantas y los seres humanos hemos superado en perfección a los animales, la raza humana será también superada por una raza de seres con una conciencia más cercana a la conciencia de Dios, o simplemente con una conciencia más cercana a esa realidad desconocida que es la antimateria.

Dicho todo esto, comienzo a hablar de las almas gemelas. Parece ser que en el principio, éramos unidades colectivas que se fueron separando y separando, y parece ser que en un momento de ese ciclo, éramos una unidad que explotó y nos dividimos en dos. Dos partes, no necesariamente idénticas, pero dos partes de un todo. Cada una de esas partes salió disparada en dirección opuesta y se polarizó de manera diferente. Y cada una de esas partes dio origen a un ser humano.

Ese ser humano, con una polaridad determinada, llamémosle por ejemplo, polaridad positiva, siente atracción por esas otras personas de polaridad positiva. Esa persona puede encontrarse a lo largo de su vida a una persona muy parecida a él, en cuanto a su pensamiento y en cuanto a su alma, y sentir atracción. Cuando se está ante una persona de la misma polaridad, y de un alma muy afín, se establece enseguida un vínculo, una unión, un estado muy agradable para el ser. Nos produce este encuentro un estado de placer espiritual muy grande.

Ahora bien, ¿estamos en tales casos, en presencia de nuestra alma gemela? Todo parece indicar que no.

Si a ese otro ser que se formó de nuestro mismo principio espiritual y que nos complementaría a la perfección decidimos llamarle ALMA GEMELA, entonces esa otra alma afín de polaridad idéntica a la nuestra, no lo es, no podría serlo.
Sin embargo, creo que debido al nivel de evolución actual de la conciencia del ser humano, buscamos más que nuestra verdadera ALMA GEMELA, ese ser de polaridad similar a la nuestra que nos resulta atractivo por lo idéntico, sin darnos cuenta que ese ser que fue uno con nosotros, no puede ser idéntico, porque de hecho, ese ser complementario, tiene que mostrar por lógica, una polaridad diametralmente opuesta a la nuestra.

Las relaciones que se establecen entre personas parecidas y de igual polaridad, yo las denomino, RELACIONES DE COMPENSACIÓN, porque producen una especie de compensación en el alma del ser humano que las disfruta.

Las relaciones que se establecen entre personas parecidas, pero de polaridad distinta, yo las denomino, RELACIONES DE ESFUERZO, porque aunque existe una energía poderosa que acerca a estas dos personas, que es la misma energía que acerca al universo a su fin, es decir, al punto de unión de todo en la antimateria, las mentes de estas personas sienten contrariedad porque ven en el otro, más que similitudes, diferencias.

Creo que todos nosotros, observando nuestras propias experiencias sentimentales, podríamos clasificarlas en relaciones de Compensación o relaciones de Esfuerzo.


LAS RELACIONES DE COMPENSACIÓN: Son aquellas que se establecen entre personas afines y de igual polaridad. Estas personas sienten que se entienden desde la mente y desde el corazón. Aquí la atracción se produce por afinidad.
LAS RELACIONES DE ESFUERZO: Son aquellas que se establecen entre personas afines de polaridad contraria. Estas personas sienten una fuerza inexplicable para la razón que los empuja el uno al otro. Aquí la atracción se produce por la existencia de polos opuestos.

Entre los seres humanos que habitan el planeta ahora mismo, encontramos por doquier tanto relaciones de esfuerzo como relaciones de compensación. Incluso, puede que muchos de nosotros hayamos probado los dos tipos de relaciones. Sin dudas, ambas tienen sus ventajas y sus desventajas.

Cuando estamos viviendo en medio de una relación de compensación todo transita en medio de una paz increíble, y el nivel de comprensión entre ambos es idóneo. Esto puede resultar muy placentero, pero al mismo tiempo, uno tiene la sensación de que la otra persona es más un hermano espiritual, que el complemento verdadero, aunque en muchos aspectos de la vida, esa persona resulte una compañía ideal.

Cuando estamos viviendo en medio de una relación de esfuerzo, todo transita en medio de un ambiente más tenso y da la sensación de que se establece una especie de lucha por el poder que muchas veces termina con la repartición de las áreas de influencia, es decir, se llega a pactar con la otra persona, por el bien de la relación en sí misma. Ahora bien, aunque desde la mente este tipo de relación pueda parecer más cansada, la verdad es que la misma diferencia produce una fuerza de atracción que entre dos enamorados se convierte en fuego, en intensidad, en pasión.

Aunque a lo largo de nuestras encarnaciones sucesivas, podemos tener muchísimas relaciones de esfuerzo y compensación, intuyo que siempre en cada nueva venida a la tierra, tendremos con esa alma gemela de polaridad contraria a la nuestra un encuentro, y de ese encuentro debe surgir una relación de esfuerzo.

Cada relación de esfuerzo que tengamos a lo largo de nuestra vida, nos preparará para asumir la relación de esfuerzo final, que es aquella que nos unirá definitivamente a nuestra ALMA GEMELA.

En la medida en que nos acerquemos al fin de los tiempos, tanto el entorno social en el que nos desarrollaremos, como nosotros mismos, (me refiero a nuestro nivel de desarrollo espiritual), iremos quedando en mejores condiciones de tener con esta media naranja de polaridad contraria, una relación cada vez más armoniosa para al final, encontrar en ella la conexión perfecta, el vínculo de amor superior a cualquier otro vínculo de amor.

Ahora bien, en el momento evolutivo espiritual en que nos encontramos hoy, lo más probable es que nuestra alma gemela tenga con nosotros, relaciones que distarán mucho de ese vínculo que tendremos con ella en el futuro. Incluso, no es descabellado pensar que una persona podría llegar incluso, a acabar con la vida de su alma gemela. Quizás esto nos ayude a comprender eso que tantas veces hemos escuchado decir, y es que del amor al odio sólo hay un paso.
TADEO

jueves, 26 de marzo de 2009

MI AMIGA ALICIA


MI AMIGA ALICIA

Aunque todo parecía indicar que Alicia era una niña como cualquiera de su edad y de su entorno, pronto todos a su alrededor, familiares y amigos, empezaron a notar con asombro que aquella muchachita de ojos verdes, había nacido con un don especial.

Una mañana, su maestra de la escuela primaria, llevó a todos sus alumnos al museo de la ciudad. Allí les tenían preparadas algunas actividades para hacer más amena y educativa la estancia en aquel lugar.

Uno de los juegos que los promotores culturales del museo habían preparado, consistía en una gran caja decorada con colores llamativos. Dentro había un objeto perteneciente a la colección del museo, y los niños debían adivinar qué objeto era. Para ello, debían auxiliarse de preguntas tales cómo, los materiales usados para su fabricación, la utilidad del mismo, y todas las interrogantes que a los niños se les ocurriera.

Los pequeños ya se disponían a lanzar sus preguntas, cuando Alicia dijo a su maestra que ella sabía lo que había dentro de la caja. La maestra, incrédula, le preguntó:
-Qué es lo que hay dentro?
-Un reloj despertador, respondió ella.

Los trabajadores del museo se quedaron estupefactos. Efectivamente, era un reloj despertador.

Tal vez desde entonces, tras correr de boca en boca el cuento de lo que allí había sucedido, Alicia empezó a notar que la miraban diferente, y tal vez con el tiempo, ella fue descubriendo dentro de ella misma, que ciertamente tenía sus rarezas.

Como las piedras rodando se encuentran, allí estaba aquella muchacha de 19 años frente a mí. Nos miramos y no sé por qué nos sentamos a conversar. Creo que ella había escuchado hablar de mí. Desde entonces, Alicia y yo nos convertimos en los mejores amigos del mundo.

El aura de Alicia era brillante y hermoso. Era casi como un ángel descendido a la tierra, y lo mejor del caso es que ella se sentía rechazada y hasta atacada a veces por esas otras chicas que intentaban llamar la atención de los chicos y que sentían celos de que ella recibiera en el dormitorio, las visitas que las demás no conseguían.
-¿Es aquí donde vive Alicia?
-Sí, es aquí, respondían a veces de mala gana.



-La rarita, está ahí acostada.
-Pues por favor, dígale que salga, que quiero verla.

Durante años fui su confidente. Yo creía ver en ella esas cosas que casi nadie apreciaba, ni siquiera ella misma. Cuando le hablaba del mundo oculto, y de esas facultades que ella traía de vidas pasadas ya desarrolladas, ella se reía y no le daba demasiada importancia.
Yo me empeñaba en enseñarle ejercicios y técnicas para potenciar su poder mental y espiritual, pero ella no terminaba de creerse que estaba preparada para nada de aquello.

Sin embargo, sólo había que sentarse a hablar con ella para darse cuenta de que efectivamente, tenía esos poderes consigo. Aparte de la energía que brotaba de su ser, ella era capaz de leerte el pensamiento y de ese modo, charlábamos ella y yo, poniendo en palabras las cosas de la cotidianeidad, riéndonos y disfrutando del círculo mágico que se creaba entre los dos, pero al mismo tiempo, de una manera muy sutil, establecíamos un diálogo sin palabras de alma a alma, y en esa otra conversación, nos íbamos abriendo y entregando y acercando de un modo que sólo quien lo ha experimentado podría entenderlo.

En el año 2000 me marché de Cuba e increíblemente perdimos el contacto. No ha sido hasta ahora, que nos hemos vuelto a encontrar y otra vez hemos conversado tanto de lo humano con palabras, como de lo divino usando ese lenguaje misterioso y lleno de silencios, ese lenguaje que experimentan las almas afines y que tanto bien hace al espíritu.

TADEO

miércoles, 18 de marzo de 2009

LECCIONES DE LOS MAESTROS


LECCIONES DE LOS MAESTROS

En el mundo hay dos clases de personas: las que saben y las que no saben. Este conocimiento es el que importa. La religión que un hombre profesa, la raza a la que pertenece, etc, esas cosas no son importantes.

EL MAESTRO KUTHUMI

El maestro hace aquí una distinción realmente clarificadora. Divide a los hombres en dos clases, los que saben y los que no saben. Esa es la gran división desde el punto de vista oculto y cada uno debe preguntarse a cuál de estas dos clases pertenece.


Las dos incluyen una gran diversidad de personas. , porque las diferencias y las distinciones del mundo no tienen ninguna importancia. Los que no saben trabajan para aquellas cosas que sólo duran una vida, pero el que ha visto claramente las cosas reales sólo tiene el único deseo de trabajar para el Logos, de armonizarse con su estupendo plan, y de ayudar en el desarrollo del mismo, aún cuando sea sólo en una parte muy pequeña. Esta es la forma de medir nuestro conocimiento.


El simple conocimiento cerebral no nos capacita para expresarnos inteligentemente y para enseñar a los demás, es todo ilusorio. El único conocimiento real es aquel que ha trascendido a nuestra vida.


Hay muchas personas que tienen la costumbre de pasar revista al trabajo que han hecho durante el día recluyéndose unos minutos por la noche antes de acostarse. Esa es una costumbre muy útil, pero el que la practique, debe examinar no sólo lo que ha hecho, lo que ha sentido y lo que ha pensado, sino también cuál ha sido su actitud.


Aquel que en todo lo que ha hecho ha procedido pensando únicamente en sí mismo, ha perdido el tiempo en gran medida. Pero el que todo lo ha hecho como parte del trabajo divino, (como actos de sacrificio) obtendrá ayuda y no dificultades.

Annie Besant

martes, 10 de marzo de 2009

POR QUÉ NO DEBEMOS JUZGAR

PALABRAS PRELIMINARES

En mi post anterior me referí al interesantísimo tema de la necesidad de no juzgar. Respondiendo a un par de comentarios que me dejaron, me solté a reflexionar con profundidad sobre este tema y el resultado de mis meditaciones, es esta tripa que les dejo con la esperanza de que alguien se aventure a leerlo entero, y con la esperanza de que sirva a alguien para aclarar sus ideas y para continuar espesando el caldo de la reflexión y el conocimiento filosófico.

PARTE I

Todos estamos de acuerdo en que juzgar es algo que hacemos casi inconscientemente. Yo creo que no deberíamos castigarnos excesivamente por hacerlo. La mente tiene sus mecanismos y emitir juicios puede ser visto incluso como un síntoma de un funcionamiento adecuado de nuestras capacidades cognitivas.

La comparación es un ejercicio de la mente, un ejercicio natural de nuestra mente. Aquel que no es capaz de comparar, no podrá tampoco diferenciar, valorar, generalizar, sacar factores comunes y arribar a conclusiones. Son procesos mentales que hacemos a tanta velocidad, que nos cuesta trabajo separarlos.La verdad es que mirándolo desde el punto de vista mundano, no encuentro mal que se juzgue. Forma parte de nuestros procesos cognitivos lógicos, y propios de una mente sana. Juzgar sólo me parece mal, cuando lo valoramos desde la óptica del discurso religioso.

Jesús dijo: "No juzguéis, porque con la misma vara que juzguéis, serás juzgado". El tema está en que no me parece bien que citemos a Jesús sólo cuando nos conviene, es decir, acepto esto que dice, porque me conviene que no me juzguen, porque no quiero ser juzgado, pero no acepto todo lo demás que él dice, porque no me conviene. No sé si me hago entender.

De la sociedad emana una ética, una moral y unos principios, que a veces están en consonancia con la ética, la moral y los principios cristianos, pero no siempre. (Hablo de principios cristianos porque vivimos en occidente, pero me es igual otras religiones como el budismo, hinduismo, etc)

Yo creo que los seres humanos deberíamos tener en cuanta y darle valor a esa ética, a esa moral y a esos principios. No deberíamos actuar en la vida sin tenerlos en cuenta, porque ellos forman parte del acerbo cultural de la humanidad.

La humanidad ha pensado durante siglos, y no deberíamos pensar que el mundo entero se equivoca y nosotros tenemos la razón en esos casos en los que la sociedad nos dice que hagamos una cosa, y nuestra mente nos dice que hagamos otra. Aunque es cierto que somos una individualidad y que todo se va transformando y somos seres de nuestro tiempo, o deberíamos serlo.

Cuando nos encontremos en el caso de que pensamos diferente a la sociedad, y nos hace hacer cosas que la sociedad censura o cataloga de inaceptable o inapropiado, cosa que muchas veces sucede, lo mejor es analizar muy mucho lo que dice la sociedad al respecto, y lo que dice Jesús, o el Buda, o cualquiera de los maestros de sabiduría.

Si después de analizar todo eso, seguimos pensando diferente, debemos seguir a nuestra propia mente, pero siempre valorando de antemano si eso que vamos a hacer, hace daño a los demás o nos hace daño a nosotros mismos.
Voy a poner un ejemplo:
A veces alguien dice:

Me voy a suicidar. Soy libre para decidir sobre mi vida. No quiero vivir más. Mi vida es una mierda, esto no lo quiero para mí.
Dios no existe porque si existiera no me habría dado esta vida miserable,
en fin, valoraciones por el estilo.

A veces las personas cuando ven que la vida les ha dado golpes duros, en vez de levantarse, en vez de salvarse ellos mismos, dicen:

¿Ah, sí? ¿Dios me quiere ver jodido?, pues él va a saber ahora lo que es joderse. Y a partir de ahí se dedican a andar el camino en el sentido inverso al de la salvación.

Cuando se ha perdido la fe, cuando ya uno no tiene patrones éticos ni morales que sostener, prefiere la comodidad de dar el salto al vacío, porque ya nada puede ser peor, y si algo puede ser peor, ya no le importa que lo sea. Hay gente que no se suicida literalmente, pero se suicida de otros modos o adopta una actitud suicida ante la vida. Esto implica muchas veces lanzarse de cabeza a los placeres, con el peligro que esto conlleva de atraso espiritual y de creación de adicciones que ponen en peligro la propia salud del vehículo físico.

¿Qué más se puede decir al respecto?
Pues (al menos hablando desde el conocimiento esotérico) esa persona no sabe que el mal que ha recibido, le tocaba kármicamente por errores cometidos por él en otras vidas. No sabe que si suelta las riendas de su vida no está haciendo otra cosa que desaprovechar la encarnación y sigue fabricando un mal karma del que luego tendrá que responder en su vida siguiente.


Es gracioso y curioso ver a esas personas que han soltado las riendas de su vida y se han metido en un camino de autodestrucción, cuando regresan a la tierra en una siguiente encarnación y Dios les da el paquete de dolor que les toca, como dicen: "Ay, ¿pero por qué Dios me hace esto? Sin darse cuenta que dentro de ellos está la respuesta que ellos mismos buscan.

¿Qué sale del alma de este individuo? Pues lo que él mismo demuestra, falta de capacidad para seguir adelante y deseo de autodestruirse. Ahhhh, pero cuando regresan a la tierra y Dios les pone en sus manos el paquete de dolor y sufrimiento que ellos mismos han fabricado, le echan la culpa a Dios, pues ellos no recuerdan nada y por lo general son seres que no tienden a reconocer sus propias debilidades y errores.

Por lo general los seres humanos somos malos para asumir nuestras propias culpas. Si la persona en cuestión no decide hacer algo por sí mismo, Dios no podrá hacer nada, porque Dios no es ese padre protector que a sus hijos les dice siempre a todo que sí, que cumple con los caprichos de ellos, que los malcría. Dios sabe que no te puede malcriar, porque si te malcría, te estaría haciendo daño.

El poder de Dios radica en que es una gran ley que siempre se cumple y en eso radica su justicia y su maravilla. Toda acción tiene una reacción, y si ante el paquete de dolor que Dios nos pone en la mano, reaccionamos negando a Dios y hundiéndonos más en el fango, lanzándonos de cabeza al camino de la pereza espiritual, de la autodestrucción o del suicidio, no hacemos otra cosa que agrandar nuestra pena.

En la vida siguiente Dios volverá a darnos lo que nos toca, y posiblemente nosotros volveremos a caer en lo mismo, en el camino de la pereza espiritual, de la autodestrucción y así hasta el infinito. Pero Dios no tiene la culpa. Dios te hizo libre para que tú mismo eligieras tu camino, y Dios no va a venir a sacarte de ahí. Todos tenemos que salir solitos, porque la tierra es un mundo de probación para las almas.

La justicia y el amor de Dios se muestra en que siempre te da la posibilidad de salir del hueco.

Dios ve que tú matas, que tú dañas el cuerpo que él tan amorosamente te ha dado, te lo perdona y te da otro, pero más no puede hacer. Todo lo malo que hacemos, es de nuestra responsabilidad y tenemos que cargar con eso.
¿Qué es lo que debemos hacer?

Pues si ya hemos visto que lo que nos toca vivir es duro, pues digamos:

"Yo soy el único culpable de todo esto. No sé qué habré hecho, pero lo que sí sé es que desde el día de hoy en lo adelante, me fabricaré un buen karma. Sembraré el bien, y recogeré el fruto bueno de lo sembrado. Me sacrificaré en esta vida, cargaré el peso de mis culpas con valor".

Y Dios que te ve desde arriba, te recompensará. En cuanto tus vibraciones mentales y emocionales empiecen a ser luminosas, los seres de luz del cielo, por contagio, vendrán a ti. Ahora bien, no se debe buscar la luz en las tinieblas. En las tinieblas sólo hay tinieblas.

Hay personas que han adoptado el camino de la autodestrucción como hacen los niños pequeños que dicen.

"Lloraré aquí todo el día hasta que mis padres se compadezcan de mí" Yo mismo lo hice de pequeño. Me ponía a llorar y seguía llora que te llora para ver si le ablandaba el corazón a mis padres. Pataleaba, chillaba, a ver si daba resultado.
Hay padres que se ablandan y ceden. Esos padres tendrán luego hijos malcriados que todo lo querrán resolver de ese modo, con pataletas.
Pero Dios no es un padre que se ablande. Dios es la Ley, y la ley es inflexible, y aún en su inflexibilidad es justa, y por su justeza es amorosa.

Es hora de dejar de ser niños. Es hora de decir:
Dios no va a venir a por mí por mucho que me acerque al precipicio. Y no es que no me ame, es que me está ayudando con la lección que me está dando. Voy a regresar a él, voy a regresar a su luz y voy a ser dócil a sus enseñanzas.

Imaginen la felicidad que se siente cuando se camina en pos de la luz. Es algo que hay que experimentar. Cuando se viene de las tinieblas, el camino es duro, y lo peor es que encontrarás a tu lado voces que te invitarán a quedarte entre tinieblas y que te tentarán para que no te vayas. Ellos han sido débiles y odian tu valor de decir:
"Aquí se quedan ustedes. Yo me marco a la luz".

Incluso, tirarán de ti con más fuerza esos seres tenebrosos, tratarán de tentarte, porque en todos los caminos hay tentaciones, pero no hay como la felicidad de la luz. Eso sí, en cuanto tu nivel vibracional cambia y se eleva, los seres que se te acercan son siempre afines a ese nivel de vibración.






También sucede que cuando nuestro nivel de vibraciones baja, también se acercan a nosotros, seres acordes a nuestro tipo de vibración. Lo semejante atrae a lo semejante. Por eso es que se hace tan trabajoso salir de las tinieblas a la luz, porque pocas veces te encuentras allí voces que te puedan indicar el camino. Entonces tus espíritus protectores tienen que luchar mucho para acercarte voces que te puedan servir como faro y guía en el camino.

Todo aquel que pueda transitar hacia la luz, que lo haga. Y bueno, al fin y al cabo, todos estamos en ese camino. Unos somos almas más viejas que otras, unos hemos avanzado más, otros hemos avanzado menos.

Luego de decir todo esto, regreso al punto de partida.

Jesús dice: "No juzguéis", porque en la tierra vamos todos enmascarados. Nadie sabe quién es nadie, y nadie sabe qué tiempo lleva en el camino ese que tenemos al lado.

Quiero decir con esto, que puede que mires hacia detrás y veas a una persona ahí rezagada, y puede que te compares con él y te digas:

"Jejeje, yo estoy mejor que ese", o peor aún, que pienses "Yo soy mejor que ese". Pero ¿acaso sabes tú cuantas vidas lleva andadas esa persona? ¿Y si resulta ser que esa persona en 3 vidas solamente ya casi te está dando caza, y tú que has vivido 10 vidas aún estás por donde estás?

Sólo Dios sabe quiénes somos. Por eso sólo él puede juzgar. Nosotros aquí en la tierra lo único que podemos hacer es amar al prójimo y perdonarle sus ofensas, pero nunca podremos decir: "Yo soy mejor que ese", ni siquiera cuando nos veamos casi tocando a Dios con la mano, porque a lo mejor para los ojos de Dios, él considera que ese que acaba de salir de la línea de salida, es mucho mejor corredor que nosotros, y sabe lo que nosotros no sabemos, y es que esa persona en muchas menos vidas que nosotros, llegará a la menta.

Por tanto, la sabiduría está en mirar a todos los seres humanos con respeto y amor. De no hacerlo, de seguro estaremos cometiendo una estupidez, y de seguro, nos estaremos equivocando, y sabido esto, entonces para que perder el tiempo juzgando, hablando de lo que no tenemos ni idea?

Ahora, después de haber leído hasta aquí, regresemos a las palabras del maestro de sabiduría que cité en el post anterior.

PARTE II

Todos seremos juzgados, y lo seremos todos los días. No está bien que se haga, porque venimos a la vida enmascarados sin saber quiénes somos. Estamos regidos por leyes espirituales que desconocemos y casi siempre, como bien dice el maestro de sabiduría, nos equivocamos en nuestros juicios.

Muchas veces lo que parece que es malo, es bueno a los ojos de Dios, y muchas veces lo que parece bueno, es malo ante sus ojos. Muchas veces las personas que parecen buenas, son malas a los ojos de Dios, y muchas veces las personas que parecen malas, son llamadas santas en el reino de los cielos.



Hablando con justeza, debemos decir que etiquetar a las personas como buenos o malos, no sería conveniente ni correcto. Esta no es la manera en la que Dios juzga a sus hijos.

Dios es todo amor para todos. Dios hace que el sol salga y que la lluvia caiga a los pies de justos e injustos. La ley es la misma para todos.

Procuremos no sufrir demasiado con las palabras de aquellos que nos juzguen.
El mundo está lleno de personas de corazón inmenso y alma pura. Personas bienintencionadas que han pretendido vivir sus vidas de acuerdo a sus ideas, y si tales ideas difieren un poco del molde social, se arriesgan a ser criticadas y juzgadas.
¿Cual debe ser a mi juicio, la actitud a tomar?

Pues ya lo he dicho más arriba, uno debe ser valiente y sincero con uno mismo. (Conócete a ti mismo). Vivir la vida que mejor nos parezca, siempre teniendo en cuenta 4 cosas:

1-¿Qué dice la ética, la moral y los principios de la sociedad en la que vivo con respecto a lo que yo pienso y deseo hacer?

2-Qué dice la ética, la moral y los principios cristianos (o de cualquier otro gran cuerpo filosófico y religioso) sobre esto que yo pienso y deseo hacer?(En este punto 2, yo lo que hago es decir. ¿Qué pensaría Jesús, Buda, Krishna, Confucio, o cualquier otro maestro de sabiduría, sobre esto que pienso y deseo hacer?

3-¿Esto que pienso y que deseo hacer hará daño a los demás?

4-Esto que pienso y deseo hacer me hará daño a mí mismo?

Si lo que pienso y deseo hacer, hará daño a los demás, uno debería valorar si esos demás se merecen que le hagamos daño. En mi caso personal, yo casi siempre pienso primero en los demás y luego en mí, pues es una enseñanza que he aprendido de Jesús.

Jesús vino a la tierra a vivir una vida no acorde con su grado de crecimiento espiritual, pero entendió que haría un gran bien a la humanidad dejándonos el pan de sus enseñanzas.

Por cierto aprovecho para decir que no creo que Jesús lavara los pecados del mundo con su muerte. Jesús nos dejó su enseñanza, y ella es faro y guía para el que desee tomarlas como faro y guía, pero todos seguimos de encarnación en encarnación arrastrando con nuestras culpas.

Ahora bien, está claro que la llegada de un maestro de sabiduría a la tierra, es como encender una linterna en medio de la oscuridad en la que viven los hombres.

Algunos con esa luz se han dado cuenta de para dónde hay que caminar, y otros han huido de la luz, y otros estaban dormidos cuando eso pasó, y otros simplemente no quieren ir a la luz porque les da pereza, y otros simplemente prefieren ir a la sombra porque sus almas lo prefieren, en fin.

(vuelvo a mi reflexión)

No me gusta hacerle daño a los que me quieren, por tanto, prefiero sacrificarme yo, antes que hacerle daño a esas personas. Y bueno, aquí no podemos dejar de recordar que a veces no nos damos cuenta de que las personas nos quieren. A veces el que no nos quieran como nosotros queremos que nos quieran, no quiere decir que no nos estén queriendo con toda el alma, y Dios es el caso más claro. Dios nos ama como nadie en este mundo. sin embargo, ¿cuantas personas han puesto en duda el amor de Dios y su existencia misma?

Por otra parte, si lo que pienso y deseo hacer me hace daño a mí mismo, soy mayorcito para saber lo que estoy haciendo, pero luego no nos quejemos cuando al regresar a la tierra en otra vida, Dios nos ponga sobre las manos un paquete más pesado y más doloroso aún que ese que nos puso en esta encarnación en la que decidimos el camino de la autodestrucción.

Sólo hay dos caminos, el de la luz y el de las sobras, o mejor aún, sólo hay un camino, el de la luz. Porque la raza humana apareció en la tierra como resultado del tránsito de la substancia de la materia pura al espíritu puro. Es decir, todo lo que surgió de Dios, o de la antimateria en esa gran explosión que llamamos Big Bang, está regresando al origen, y en ese ciclo de retorno eterno, ha aparecido la raza humana, pero ese ciclo no concluye y en virtud del mismo proceso, los seres humanos, tal y como los conocemos, desapareceremos para dar origen a una raza de seres superiores, mucho más espiritualizados que nosotros, del mismo modo en que hemos visto evolucionar a lo largo de los siglos las plantas hasta convertirse en animales, y los animales en seres humanos.

El ciclo no se detiene, y marchamos hacia Dios, así que siempre sentiremos sobre nosotros, y cada vez más, esa fuerza que nos empuja hacia la luz. Es cierto que la era de tinieblas aún es muy fuerte en influencia sobre el ser humano, pero la era de Acuario verá florecer un cambio muy significativo en esa tendencia evolutiva espiritual.



Así que si sólo hay un camino, creo que lo mejor es decidirse de una vez a transitarlo. El camino de la pereza espiritual, o el de la autodestrucción no es un camino en sí mismo, es sólo un camino relativo. Es como las semillas de limón en un vaso de limonada. Hay semillas que se quedan flotando y otras que van al fondo, pero en ningún caso esas que han ido al fondo, traspasarán el vaso. Del vaso no se puede salir. De la ley de Dios no se puede escapar.



Ya he explicado arriba por qué entiendo que no debemos juzgar, y lo he explicado con las razones que esgrimen los ocultistas o metafísicos.

No se debe juzgar porque no sabemos quién es nadie. Esa persona que vemos detrás de nosotros en el camino, puede ser un gran ser, aunque le llevemos ventaja, pues puede que esa persona haya recorrido el camino en muchas menos vidas que nosotros.

Y como no sabemos qué enredos kármicos trae cada cual, no podemos juzgar porque lo que a mí me puede resultar muy fácil, para esa otra persona puede resultar muy trabajoso, pero al mismo tiempo, lo que para mí puede resultar muy trabajoso, para esa persona puede resultar muy fácil.

Pondré un ejemplo:

Si en mi vida anterior fui una persona que nací en alta cuna, es decir, que fui rico y que tuve la suerte de tener estudios, y pongamos por ejemplo, que tuve la suerte de aprender otros idiomas, en esta vida, en el colegio, es posible que aprenda el inglés más rápido que ese compañero de clase que en su vida pasada no fue rico ni tuvo la suerte de estudiar idiomas.

Ahora bien, el día que ambos muramos, Dios no me valorará mi capacidad para aprender el inglés, me valorará qué obras fui capaz de realizar con las armas que tenía en la mano.

Puede que ese que no tenía habilidades para aprender el inglés, con sus pocas armas, hizo más por el prójimo y amó más y perdonó más que yo con todo que era muy bueno aprendiendo idiomas. Esto es sólo un ejemplo, pero así funciona todo.

Antes de salir a la arena de la vida, Dios nos hace pasar por un cuarto lleno de armas y nos dice: Elige las armas que quieras para bajar a la tierra. Lo que no sabemos es que las fieras que tendremos que enfrentar, serán proporcionales al armamento que hemos elegido

Por ejemplo, si digo: Quiero bajar en un cuerpo lindo, con dinero, con esto y con lo otro. Puede que Dios te diga, está bien. Pero una vez en la tierra con todas esas prebendas, tendrás que pasar tus pruebas de amor y perdón, y la verdad es que por lo general, las ataduras materiales no ayudan a amar y a perdonar. Es preferible venir a la tierra menos atado, menos "armado", porque de ese modo, los peligros, las fieras que nos encontraremos en la arena, serán menores.

Y bueno, una vez que has venido, cuando te toque armarte de nuevo, sólo te dejarán elegir de manera tal que las armas que elijas estén en relación con el karma que has fabricado en tu anterior venida. No es que siempre podamos decidir venir lindos, ricos y famosos. Incluso, las leyes espirituales del equilibrio, tienen a lanzarnos al otro extremo, y hacen de hecho, que probemos casi todo, riqueza, pobreza, ambos sexos, etc.



Al final regresaremos a la casa de Dios y él nos preguntará: ¿Qué has hecho con las armas que te di? Esos que se han ido tan llenos de armas, tendrán más responsabilidad ante sus ojos, que ese que se fue sin nada, aún cuando ambos no hayan hecho nada.

Y otra cosa a tener en cuenta es que Dios nos juzga en función de la cantidad de vidas que llevemos en el camino. Por ejemplo, una persona que lleva dos vidas vividas, al morir Dios le pregunta, ¿qué has hecho en la tierra? Y esa persona dice:



Dios, es que yo no sabía, yo me quedé dando la pataleta a ver si tú venias a por mí a sacarme del fango,o yo pensé que haciéndome daño tú te fijarías en mi dolor y vendrías a socorrerme. Yo no sabía que me estaba equivocando con mi actitud.



Y Dios puede decir, bueno, no pasa nada, has ido a la tierra a pasar la prueba sólo dos veces, tendrás una nueva oportunidad.

Pero si llega uno con 20 vidas en la tierra, Dios le dirá. Bueno, a ver, esta es la vez número 20 que nos vemos las caras. ¿Ahora con qué cuento me vienes? ¿Vendrás a decirme de nuevo que no sabías?

(En mi casa los muertos se pasan la vida repitiéndonos eso de que nosotros no podremos decirle a Dios: “Ay, es que yo no sabía.”Ellos nos dicen: Ustedes sí saben, porque nosotros se lo estamos diciendo. El conocimiento implica también una responsabilidad, pero siempre es mejor saber que vivir en la ignorancia)

Todo esto que he contado anteriormente sobre el juicio divino, no es que sea así literalmente, pero esta escena que planteo, es una metáfora de lo que nos pasa en los planos espirituales cuando abandonamos la tierra y es ilustrativa y nos puede servir para entenderlo todo mejor.

Por tanto, no podemos juzgar, porque lo que Dios le permite hacer en la tierra a una persona, puede que no se lo permita a otra. Pongo un ejemplo:

En las ceremonias religiosas de origen africano, se hacen matanzas de animales.
Un día le dije a un muerto que a mí no me gustaba matar animales, y el muerto me dijo:
Por tu crecimiento espiritual, matar animales te atrasa en el camino, pero a esas personas que ves ahí haciéndolo, les adelanta.
Yo pregunté por qué, y el muerto me dijo:
Hijo, mío, esas personas en sus vidas pasadas mataron a personas, derramaron sangre humana. Ahora Dios les hace derramar sangre de animales y de ese modo, avanzan en el camino. Tú no derramaste sangre humana, por eso derramar sangre de animales te atrasa.

Estas son algunas de las consideraciones que puedo hacer sobre este tema.

Dentro de nuestra capacidad de amar y perdonar, entra nuestra capacidad para olvidar el daño que nos hacen quienes nos prejuzgan sin saber. En mi caso, me gusta escuchar atentamente todo lo que se dice de mí, y tengo que reconocer, que en muchos casos, esas opiniones me han servido para mejorar. Una buena crítica puede ayudarte más a mejorar que el mejor de los halagos.

Todos los que estamos en la tierra somos pequeños y débiles a los ojos de Dios. Ningún gran ser está aquí. Los grandes seres viven en otros planos. Rara vez viene un gran ser a la tierra, así que con esta idea, debemos todos caminar en pos del camino de la salvación, y bueno, con las razones que he dado, se entiende por qué no debemos juzgar, y menos prejuzgar, porque a fin de cuentas lo único que hacemos todos es prejuzgar, porque como ya he dicho:
¿Qué sabemos nosotros, si no sabemos nada de nada?

TADEO

martes, 3 de marzo de 2009

NO JUZGAR

NO JUZGAR

A pesar de que Jesús de Nazaret nos dijo: “No juzguéis” tengo que reconocer que yo soy el primero que me paso la vida juzgando. Es algo que me cuesta abandonar, pero ando luchando por superarme en dicho aspecto.

Para ayudarme a hacerlo, repaso las palabras de sabios maestros de sabiduría cuando dicen:

“En todos los casos los hombres tendrán sus razones para decir lo que dicen, hacer lo que hacen y pensar lo que piensan. Desde fuera nunca conocemos esas razones porque sólo observamos las cosas superficialmente, y por lo general, de una manera completamente equivocada.

Por lo tanto, mientras no hayamos alcanzado un alto grado de crecimiento espiritual, propio de los grandes seres espirituales, concedamos el beneficio de la duda, o lo que es más sabio todavía, dejemos de atribuir motivos a nadie. Si los actos de alguna persona nos parecen impropios, la actitud más bondadosa es decir: “Yo no habría hecho eso. Me parece equivocado , pero doy por sentado que esa persona tiene sus razones, aunque yo desconozca cuáles puedan ser”

He aquí una gran enseñanza para la vida que soy el primero en desear tomar para mí.

TADEO