jueves, 15 de mayo de 2008

EN EL REINO DE LA HECHICERA


EN EL REINO DE LA HECHICERA

Cuando era niño, me escondía detrás de las cortinas y las puertas para escuchar las conversaciones de las personas mayores. Esto no debe sorprender a nadie, pues seguramente todos hicimos lo mismo en nuestros respectivos hogares.

Hay un momento en la vida de toda persona, en que ya todas las conversaciones te son permitidas. Cuando llega ese momento, entonces comprendes que has dejado de ser un niño.

Pero volvamos a mis 8 años, y a aquel escondite desde el cual escuchaba cosas que muchas veces no llegaba a comprender, pero que se me quedaban dentro para siempre, y muchas veces preguntaba a unos y a otros para con todas las respuestas obtenidas, y también con los silencios o evasivas, fabricarme la idea más precisa de aquello que había escuchado sin permiso de mis mayores.

No siempre hablaban del mismo tema, pero había uno que no faltaba, y era el tema de la magia negra, de la brujería, de los efectos negativos o positivos que aquellas extrañas fuerzas mágicas provocaban en la gente.

Escuché, entre muchas otras, que mi padre había salvado la vida a esa mujer que aún llevaba en su rostro las marcas de las quemaduras.
-Papi, ¿qué pasó?
-No me acuerdo de nada, respondía él.

Pero yo escuchaba cosas, y sabía cosas. Aquella mujer había intentado quitarse la vida presa del hechizo que le mandó a hacer la amante de su marido. Ella se volvió como loca y se prendió fuego, pero no llegó a morir, porque mi padre acudió a salvarla en estado de transe, poseído, dicen, por un espíritu africano que lo acompaña, y que quiso salvarle la vida a la suicida.

-Cristina le debe la vida a tu padre, me dijo una vez una vecina. Y yo escuchaba y me disponía a guardar dentro de mí toda aquella información valiosa e interesante.

También me acuerdo de aquel día en que mi madre cerró aterrada las puertas y ventanas de mi casa y nos abrazó a todos, y así con sus tres hijos asidos y apretados a su cuerpo gritaba”No salga nadie a la calle. Que nadie se asome a la ventana".

Fuera se escuchaban los gritos desgarradores de una antorcha humana. Un muchacho de apenas 16 años que se había prendido fuego y corría desesperado pidiendo ayuda. Cuando vinieron a ayudarlo, ya era tarde. Carlitos murió, y contaban los mayores que su padre fue a consultar su muerte con un adivino de su pueblo natal, y le dijeron:
-“No regreses a tu casa, pues es a ti a quien quieren matar. Murió tu hijo porque tiene tu mismo nombre, y el espíritu que enviaron para que te matara, se confundió de persona y se llevó a tu hijo”.

Dicen que Carlos regresó a pedir cuentas a la familia de su esposa, y a decirles a ellos, que lo sabía todo. Una semana después apareció ahorcado.

De todas estas cosas supe yo siendo aún un niño. Los mayores lo hablaban y todos opinaban al respecto.

Decían que había una bruja que vivía no muy lejos de allí, que se llamaba Rosa, que era la dueña de ese espíritu que hacía que las personas se prendieran fuego. Era un espíritu que ella se robó del cementerio usando ciertos rituales satánicos que no explicaré aquí, un espíritu que en vida murió quemado también por suicidio.

Dicen que usando sus conocimientos ancestrales venidos de África, ella podía enviar ese espíritu para que acabara con la vida de quien ella quisiera. No pocos la visitaban para comprar los servicios asesinos de aquella entidad espiritual infernal.
-Papi, ¿Quién es Rosa la bruja? Pregunté.
-Esta tarde, cuando pase por aquí, te la mostraré.

Así fue. Ella pasaba por mi puerta a diario, pues compraba el pan y otros alimentos en la tienda que está en la esquina de mi casa.

Contado ya con 15 años, mi padre se encargó de enseñarme muchas de esas cosas que un padre debe enseñar a su hijo. No sólo de novias y de sexo hablábamos él y yo, sino que dábamos paseos por la ciudad y me decía:
-Allí en esa casa de ahí, vive fulana de tal, una bruja peligrosa, y sus armas son estas, allí vive el brujo mengano, y es famoso por esto y por esto.

Eran cosas que uno tenía que saber, sobre todo para no buscarse problemas con ellos, para no ofenderlos, para no entrar en esas casas, para no hacerse novio de las hijas o nietas de esos personajes siniestros.

Hay que decir, en honor a la verdad, que mi padre también me llevó con las brujas buenas, que también las había.
-Aquí te traigo a mi hijo. Échale un vistazo a ver cómo lo ves. Así les decía él, y ellas me miraban y lanzaban sus vaticinios.

Un buen día estaba en mi casa una muchacha que acababa de conocer. Estuvimos conversando un buen rato y cuando cayó la noche me dijo que la acompañara a su casa. Me dijo que se había mudado cerca de allí. La acompañé hasta la puerta de su casa, y estando allí me percaté de que estaba muy próximo a la puerta de la casa de una de esas temibles brujas.
-¿Tú conoces ya a quiénes tienes por vecinos?, le pregunté a mi amiga.
-No, ¿Por qué lo dices?
-Escucha bien. En esa casa de ahí, vive una de las brujas más famosas y letales de este pueblo, así que no entres nunca a esa casa y cuídate de buscar problemas con ellos.
Eso le estaba diciendo cuando ocurrió algo inesperado. De la casa de la bruja ya citada, salió una anciana y caminó hasta donde estábamos nosotros. Se quedó mirándome asombrada y me dijo:
-Muchacho, ven conmigo que quiero que mi hermana te conozca.

No podía creerme lo que me estaba pasando. Yo conocía perfectamente a aquella anciana. Era la hermana de la temible bruja, y para colmo, quería llevarme frente a ella.

Me temblaban las piernas, pero decidí enfrentar mis miedos. Despedí a mi amiga con un beso y me encaminé al reino de la hechicera dispuesto a aceptar mi destino.
-Hermana, mira a este chico y dime a quién se te parece.
La bruja, desde su butaca me miró y dijo:
-Increíble, si es idéntico a mi sobrino Robertico.
-¿Cómo te llamas?
-Tadeo, respondí.
-¿De quién eres hijo?
-De felicita Zerquera y de Tápanes, el profesor.
-Ah, sí, como no. Los conocemos. Eres de la familia Zerquera. Vaya, vaya, qué bien.
-Sabes, tú tienes un gran potencial espiritual. ¿Nunca te lo habían dicho?
-Sí, creo que algo me han contado, respondí cortante.
-Mira, si quieres yo puedo ser tu madrina. Te puedo ayudar a desarrollar esos poderes latentes que tienes.
-No, gracias. Se lo agradezco, pero es que yo nunca estoy en el pueblo. La carrera universitaria me roba mucho tiempo, ya sabe. No podría aunque quisiera.
Ella sonrió, y para intentar convencerme con su poder me preguntó:
-¿No es cierto que de pequeño tú convulsionabas?
-Si, es cierto. Me llevaron al médico, pero no me encontraron nada.
-Ah, es que eso no te pasaba por estar enfermo. Es el santo que se te acercaba. Tú eres hijo de Yemayá, y a los hijos de Yemayá, les sucede eso, cuando el santo se les acerca a entregarles su gracia.

La bruja se puso de pie y se me acercó para acompañarme a la puerta. Puso su mano sobre mi hombro y me dijo:
-¿Ves aquella casita que está allí enfrente? Allí es donde yo “trabajo” las cosas de la religión. Si algún día tienes algún problema, pasa por allí y me encontrarás. Cuenta conmigo para lo que quieras.

Entonces yo, sacando fuerzas no sé de dónde, le dije con autoridad:
-Sí, usted consulta allí, pero sus santos están aquí en esta casa donde estamos ahora, pues los estoy percibiendo. ¿Usted es hija de Obbatalá, verdad?
-Sí, así es, contestó ella mirándome con ojos de asombro.
-Ahora debo marcharme. Que tenga una buena noche, dije yo y desaparecí.

TADEO

10 comentarios:

naná dijo...

Muy interesante las cosas que contás, las vivencias que has tenido y las pruebas que tuviste que pasar. Pero me imagino que en todas no abrás salido airoso, verdad?
Un beso.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Naná:
Me has cogido terminando de dejar a punto esta entrada. Se ve que tiene gancho. Bueno, la vida es muy compleja y este mundo lo es igual o más, así que he preferido no estar demasiado cerca de él. Además, yo me siento más identificado con las religiones orientales, aunque nunca he rechazado el conocimiento y me he acercado a todo tipo de prácticas.
De momento sigo en pie. Besitos y gracias por pasar.
Tadeo

PaCiTa dijo...

Hola Tadeo:
es tan ajeno para mi todo eso que cuentas .... pero me sorprende, aunque confieso que yo me hubiese muerto de miedo, de hablar con esa gente, aunque hubiesen sido de las buenas ...
Lo "sobrenatural" me asusta un poco.
te mando besos

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Pacita:
Muchas gracias por tus palabras. Al parecer este texto ha echado para atrás a muchos, porque nadie dice nada al respecto. Besitos:
Tadeo

Angela Ulloa dijo...

¿En verdad sucediò tdo eso? ¿En verdad suceden esas cosas en Cuba?

A mí se me ocurre que acá en Chile también debe haber algo de eso.. pero no así tan cotidiano!!

Una vez, cuando fuimos a Brasil, nos contaron un poco sobre esta religión.. de donde es la diosa Yemayá... Candomblé ¿o no? .. pero parece que se ha desarrollado mucho más en las regiones donde hay fuerte presencia africana.

A Chile no llegaron muchos africanos. Según te cuentan en las clases de historia, es porque morían de frío, pues estaban acostumbrados a los climas más húmedos o calurosos y acá no sobrevivían.

Hace hasta algunos años era rarísimo ver gente negra. Ahora hay un poquito más, pero ni tanto.

Que loco vivir en medio de esas creencias!!

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querida Ángela:
Ante todo quiero agradecerte tu visita y tus palabras. Me encanta que me dejen comentarios porque de ellos nos retroalimentamos todos. Intentaré responderte a todo lo que me preguntas.

¿En verdad sucediò tdo eso? ¿En verdad suceden esas cosas en Cuba?

Pues sí, todo lo que cuento es real. Puedo haber omitido alguna cosa, redondeado cosas, cometido algunas pifias temporales, pero nada es fantasía. Mi subjetividad seguramente estará presente, pero esto es sin dudas una historia real. ¿No se nota? No soy nada novelista ni novelero.
En Cuba suceden estas cosas y muchas más. Por eso me he decidido a abrir este blog, para contar un poco todas estas experiencias que me han nutrido e influido sobre mi forma de pensar y de vivir la vida.
Fenómenos paranormales existen por doquier, sólo que en Cuba, como en África y otros países latinos, muchas veces el conocimiento ancestral de las religiones venidas del continente negro, nos ha llevado a vivir todo esto de otro modo. No sé si mejor o peor, pero sí de otro modo.

Seguramente en Chile pasarán esas cosas, de hecho recuerdo que cuando leí las memorias de Pablo Neruda, creo recordar que él hace referencia a una pensión donde estuvo hospedado y que se sentían ruidos o voces de espíritus, o que ciertos espíritus daban golpes y no dejaban dormir a los inquilinos.

La diosa Yemayá es la diosa de los mares en la religión de la tribu Yoruba, del sur de Nigeria, una de las más desarrolladas y ricas culturalmente de las que tengamos noticia. En Cuba se le conoce como Regla de Osha, o Santería, de donde Osha, significa santo, o sea, Regla de Santo. Luego en Brasil esto mismo tomó otros nombre como Candomblé, por ejemplo, pero en esencia es lo mismo. Puede que se adviertan diferencias a la hora de nombrar a algunos dioses africanos, pero en esencia son lo mismo.
Eso sí, hay varios panteones o varios grupos de dioses, según la religión de la que estemos hablando. Es bueno saber que los pueblos congos aportaron también un importante legado religioso a los pueblos latinos, no sólo a Cuba, y ya de paso, sería bueno que sepas que eso que hoy se le conoce en música, como percusión cubana, y que engloba a toda una serie de instrumentos de percusión, muchos de ellos tienen sus orígenes en los tambores congos, también conocidos como tambores yuka.

Sí, sé que en Chile no se ve mucha gente negra que digamos. Por eso estas religiones no tendrán tanto arraigo, pero lo cierto es que es lindísimo llegar a cualquier sitio de este planeta y encontrarte con personas que profesan una religión similar a la tuya. Bueno, lo mismo que le pasará a católicos, budistas, hinduistas, etc.

Luego dices algo que no comprendo:
Que loco vivir en medio de esas creencias!!

La verdad es que las creencias todas, ya sean religiosas o no, lo que comúnmente en filosofía llamamos ideología (conjunto de ideas) tienen un carácter histórico. Con esto te digo que todos consideramos como atinadas, nuestro propio ideario, y una locura las ideas ajenas a nuestra cultura.

No hace mucho, los antropólogos, etnólogos e historiadores, llegaron a la conclusión de que los pueblos antiguos como mayas, aztecas o incas, por sólo mencionar algunos, eran pueblos de una sabiduría que aún a nosotros, los seres de la Era Internet, nos siguen dejando boquiabiertos. El calendario maya, por sólo mencionar algo, es más exacto que nuestro calendario juliano, así que desde hace algún tiempo, los científicos modernos miran con mucho respeto estas sociedades. Ya no se atreven a llamarlas sociedades inferiores ni nada de eso.
Luego, hoy, nosotros que estamos con nuestra sociedad capitalista, destruyendo el planeta y poniendo en riesgo la propia existencia humana, nos estamos cuestionando muy mucho hasta qué punto hemos sido mejores que aquellos pueblos, y nos estamos cuestionando si deberíamos tomar de ellos algunos hábitos de vida.

Estando las cosas como están, y teniendo en cuenta que la humanidad ha parido ideologías como la que instauró en Alemania al nazismo, por no mencionar a otras, no entiendo qué quieres decir cuando dices que estas creencias son locas. Espero que lo digas en un sentido positivo, por curiosas, raras, etc, y no por bárbaras, criminales o cosas así, pues en nombre de religiones como el catolicismo, por ejemplo, se han cometido crímenes bárbaros e inmundos, y en nombre de la ideología del dinero, estamos poniendo en riesgo la vida del ser humano y todo lo valioso que hemos sido capaces de crear.

Luego quiero decirte que la santería no es mi religión propiamente dicha. No es el cuerpo teórico religioso central dentro de mi concepción del mundo. Hay cosas de la santería en las que creo, como por ejemplo, creo en los espíritus y en el poder que sus chamanes mueven, tanto para bien como para mal. Ahora bien, no considero a la santería como el mejor de los caminos para llegar a Dios, entendiendo a Dios como el espíritu puro.
Tal vez seguir a Jesús o a Buda, pueda ser un mejor camino, eso sí, no quiero decir con esto que considere a un católico, mejor que a un santero, o viceversa. Se puede ser santero y hacer mucho bien y estar cerca de Dios, y se puede ser un católico y hacer mucho bien y estar cerca de Dios. Lo mismo pueden ambos hacer mucho mal al prójimo.
Mi consejo es que el conocimiento nunca está de más. Esas religiones milenarias no han desaparecido, no porque se basan en la ignorancia (que también) sino porque hay un sustento mágico real, hay un poder mágico real que ellos manejan y conocen. Ahora bien, yo creo que existen otras fuerzas, que conjuntamente con esas, todas a diferente escala, mueven el mundo.
Hablar de más o menos poderosas, eso es delicado. Si quisieras limpiarte los oídos, un bastoncillo plástico con algodón en la punta, sería lo mejor. Si quieres cortar un trozo de madera, será mejor un serrucho, pero si tratas de hacer cada una de estas cosas con lo contrario, pues no podrías. Este mismo principio aplico yo a las religiones. Si mi deseo es armarme de un cuerpo teórico para explicarme el mundo, posiblemente me acercaré a las religiones orientales, pero si quiero resolver algún problema del mundo físico, de la realidad cotidiana, tal vez será mejor que vaya con un santero o un brujo de este tipo.
En Cuba, por ejemplo, donde la medicina y las religiones de este tipo, gozan de muy buena salud, lo mismo el brujo te manda con el médico, que el médico te manda con el brujo.
Espero haberte aclarado un poco las cosas. Besitos:
Tadeo

Angela Ulloa dijo...

Jijiji... muchas gracias por datre el tiempo de explicar todos esos matices cultrales. En verdad es muy instructivo.

Y va la aclaración. En Chile (o en mi sub conjunto social al menos) se usa a expresión "que loco" para decir "que asombroso" o "que distinto" o "que especial". En ningún caso con connotación negativa. Es más bien una expresión de sorpresa!

Nos seguimos viendo!

Angela.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querida Ángela:
Ya te digo que es un verdadero placer tenerte por aquí. Muy buena tu explicación. Besitos:
Tadeo

BETTINA PERRONI dijo...

Muy interesante la historia que compartes con nosotros Tadeo. estos temas no están tan aparatados de mi vida pues, en algún momento recuerdo igualmente haber tenido una vecina con esa fama.

De cierta manera alguna vez tuve la intensión de leer al respecto pero mi madre me quitó esa idea y prefirió dirigirme hacia el estudio metafísico el cual con el tiempo se convirtió en un pilar para mi.

No tiro por la borda la creencia sobre estos temas ya que, en estos tiempos claramente se ve la existencia tanto del mal como del bien. Creo mucho en el poder de la mente y el libre albedrío, más me apasiono con los temas antropológicos y arqueológicos que son una gran pasión para mi y ante eso, en esta zona maya donde vivo, la práctica de hechicería y orden orden espiritual por algunos xamanes mayas es común, lo cual respeto profundamente y admiro la manera como estos pueblos han subsistido a lo largo de los años y como su creencia y sus costumbres son rescatadas de las garras del tiempo.

Me gustó mucho tu relato, pero nos dejaste en suspenso, eso quiere decir que tu historia entonces apenas comienza? :)

Un abrazo :)

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querida Bettina:
No sabía que vivías en zona maya. Mi abuela nació entre indios mayas y nos dejó a todos esa huella. Esta historia termina aquí, pero seguramente se podrá imbricar o enlazar con otras historias que sin dudas contaré en este blog. Besitos:
Tadeo