domingo, 5 de septiembre de 2010

21 DE DICIEMBRE DE 2012

21 DE DICIEMBRE DE 2012

Con sólo poner esta fecha en un buscador de la red, nos encontramos con un número enorme de artículos refiriéndose con expectación y hasta algo de temor a lo que nos espera una vez que el reloj marque la hora crucial. Ya escribí al respecto, pero vuelvo a la carga con el tema, y de paso, actualizo el blog, que buena falta que le hace.

Tengo otros motivos para volver al 21 de diciembre de 2012, y es que durante los últimos meses, he estado viviendo un montón de pequeños fenómenos paranormales, y he sentido a mi alrededor como si realmente algo estaría sucediendo en los planos sutiles. Lo siento, lo percibo. Algo está pasando, aunque no pueda explicar racionalmente qué, y algo me dice, que efectivamente, alguna cosa va a suceder. Algo dentro de mí se ha sentado a esperar, y si les digo la verdad, algo de mí se ha sentado a esperar con alegría.

¿Por qué? Esto les podrá parecer risible, pero desde niño tuve sueños que luego con los años, se convertían en realidad. Y no todo lo que he visto en mis sueños premonitorios ha ocurrido. Hace 20 años me vi paseando en un sueño, por una ciudad que creí futurista o de otro planeta, y terminó siendo la ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

Sin embargo, he tenido otros sueños en los que he percibido cosas aún más asombrosas, por la tecnología que he visto al ser humano manejar en ellos. Todas estas cosas me hacen pensar que el futuro será hermoso y alentador.

Otra cosa que me ha pasado, es que ya no pienso en el 21 de diciembre del 2012 como una fecha tan lejana. De hecho, he empezado a reunir dinero para visitar Cuba, mi país natal, en el verano de 2012. Para entonces, por allá por Julio de 2012, me despediré de mis familiares y amigos, con la convicción de que la próxima vez que los vuelva a ver, ya habremos entrado como humanidad, en un nuevo ciclo terrestre, ese que los mayas denominaban con el ciclo presidido por el sexto sol. Un ciclo que durará algo menos de 13 000 años. Según las teorías teosóficas, al finalizar el ciclo del séptimo sol, es decir, dentro de aproximadamente 25 800 años, el ser humano habrá consumido su tiempo y desaparecerá, dando origen a otra raza de seres que habrá trascendido nuestra humanidad.

Otra idea recurrente en mis pensamientos, tiene que ver con la estructura del universo. Parece ser que si bien existe una parte material y visible en él, existe otra parte complementaria que es inmaterial e invisible. Pero ambas realizan constantemente un intercambio de energía, de manera tal que cuando una parte se dilata, la otra se contrae, como un gran corazón.

Partiendo de esta idea, podemos deducir que si bien, el mundo físico se está expandiendo en estos momentos, el mundo del vacío, o el mundo espiritual se tiene que estar contrayendo. Ambos fenómenos tienen una implicación sobre nuestra vida. Ahora bien, el que el universo material se esté expandiendo y por tanto, haciendo que los planetas y demás objetos que lo forman estén agrandando las distancias entre ellos, no nos afecta de manera tan directa. Sin embargo, el hecho de que el vacío o el universo espiritual se esté contrayendo, sí que tiene una influencia muy grande sobre nuestra vida espiritual.

Más que un universo espiritual, existen varios universos espirituales interconectados. Parece ser que algo está ocurriendo en el universo, que está permitiendo, no la interacción de los mundos físicos del universo, pero sí, la interacción de los mundos espirituales del universo.

Y como el universo es fractal, este proceso de acercamiento espiritual lo podemos advertir en menor escala en nuestro planeta. ¿De qué manera? Pues bien, las almas de los seres humanos cada vez están más cerca. El fenómeno de la globalización está permitiendo que las vidas de los seres humanos sea cada vez una vida más unificada y cercana. Gracias a Internet, personas que viven en sitios distantes del planeta, pueden estar conectados espiritualmente, pueden conocerse de manera virtual y pueden interactuar e influir los unos sobre los otros.

Y no sólo ocurre esto entre las personas, también entre los seres humanos y los animales y las plantas, se está dando. ¿No notan el auge de los movimientos ecologistas? ¿No notan como los hombres de hoy en día, se preocupan más por los animales que hace 50 años? Hace 50 años las personas de entonces no se estaban preocupando por la vida de los toros que son sacrificados en la tauromaquia, ni por los animales de circo, o por los delfines de los acuarios. Sin embargo, hoy en día nos parece de lo más normal que todas estas cosas sean discutidas.

Tal vez este acercamiento espiritual producido por la contracción del vacío, sea lo que justifique el despertar espiritual vaticinado para el tercer milenio. Tal vez, el 21 de diciembre de 2012, no sea más que el pistoletazo de salida para esa gran conjunción de fuerzas espirituales galácticas que harán cambiar sin dudas, la manera de pensar de los seres humanos.

Se habla de que habrá grandes catástrofes, pero me resuena que ellas no serán el centro de los cambios, ellas serán más bien los signos visibles de la llegada de la gran revolución del espíritu. Puede que los grandes profetas y videntes, al vislumbrar este período de la historia que se nos viene encima, observaran grandes cataclismos y los mencionaran como signos propios de ese tiempo, pero tal vez, esos procesos desastrosos y calamitosos no sean la causa fundamental del cambio de conciencia. O tal vez todo esté de alguna manera, perfectamente conectado.
No obstante, sospecho que esas calamidades serán sólo eso, la cara visible de algo más profundo, que será la gran revolución espiritual del planeta facilitado por el acercamiento a nuestro planeta, de almas procedentes de mundos más evolucionados que el nuestro, los cuales se han visto imposibilitados de contactarnos antes por estar nuestro planeta transitando por un período de sombras, o dicho de otro modo, por haber estado transitando durante los últimos 10 000 años, por un campo energético incompatible con sus niveles de evolución espiritual y con sus niveles de vibración espiritual.

Ingresar en esa parte del cosmos, llamada en la imagen de arriba, como de Luz, nos ayudará, no sólo porque estaremos en contacto con vibraciones de mayor intensidad y calidad vibracional en el plano espiritual, sino que nos permitirá ponernos en contacto con grandes seres espirituales e incluso, con sus planetas, en el caso de existir como sospecho, planetas de existencia no física, es decir, planetas enteros que ya han trascendido el estadio material.

Pensando en estos planetas superiores al nuestro en cuanto a vibración, me he planteado que tal vez esas altas vibraciones espirituales, hayan tenido en esos planetas, aún de existencia física, aunque más evolucionados que el planeta Tierra, una incidencia sobre su superficie sólida, es decir, material.

Tal vez por eso, hace muchos años, ciertos visitantes extraterrestres preocupados y ocupados en la evolución de la raza humana, trajeran a la tierra ese mineral especial y desconocido para nosotros con que construían eso que los sumerios llamaban “El Sol Negro”.

Ese artefacto de alta tecnología, que era una especie de agujero negro artificial, les permitía acrecentar su propio poder mental y de este modo, dominar la naturaleza de un modo que los humanos desconocemos actualmente. Un ejemplo de esto, podría ser caminar sobre las aguas, mover pesados objetos, etc.

Todo parece indicar que uno de estos soles negros estaba guardado en el tabernáculo del templo de Jerusalén, y que era colocado para su traslado, dentro del arca de la alianza. Los antiguos judíos le rendían culto a este artefacto, como si del mismo Dios se tratara, pero las sagradas escrituras, dejan claro que se estaban refiriendo a un objeto. Eso sí, un objeto muy especial, porque para estar ante su presencia, era necesario que tuvieras el corazón limpio, pues aquellas personas de corazón impuro, terminaban muriendo carbonizados, como le pasó a los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, quienes sin autorización se presentaron ante “Jehová” y éste desprendió de manera sorpresiva un fuego letal. (Levítico: 10-1-3)

Tal vez los objetos venidos de otros mundos más evolucionados puedan ser nocivos para los terrícolas de corazón impuro, y puede ser que si a partir del 21 de diciembre de 2012, la tierra empiece a transformar su frecuencia vibratoria cambiándola por una más elevada, eso podría provocar de alguna manera, la muerte de las personas incapaces de entrar en sintonía con esa nueva energía. Esto también podría obligar a los humanos, a apuntarse a la gran revolución espiritual del tercer milenio.
Dice Jesús en La Biblia, en San Mateo Capítulo 24, Versículos 40 y 41, entonces estarán dos en el campo, uno será tomado y el otro será dejado. Dos molerán en el molino, una será tomada y la otra dejada.
Siempre me intrigaron estas palabras porque da la sensación de que la salvación vendrá para unos y no para otros, incluso, estando estas dos personas juntas. Eso nos está queriendo decir que la muerte del que no se ha ganado el Reino, no vendrá por una inundación, ni por un terremoto u otro tipo de catástrofe conocida. Parece que será un proceso más sutil de selección, y tiendo a pensar que puede estar relacionado con la llegada del planeta, a una zona del universo, en la cual, al ser humano, so pena de perder su vida, se le exija un nivel vibratorio más elevado y puro.
En cualquier caso, pronto sabremos lo que sucederá. En este texto hablo más con el corazón, más con la intuición que con la razón, y mis sentidos extrasensoriales me están diciendo que efectivamente, algo va a pasar, de hecho algo está pasando ya, pero nos sorprenderemos porque viviremos, antes del 2040, tiempos que el mundo recordará por la espectacularidad e importancia de los sucesos, y lo que sí queda claro, es que esos cambios, harán de la raza un colectivo mucho mejor.
TADEO

miércoles, 26 de mayo de 2010

EL CAMINO DEL ARCO IRIS


EL CAMINO DEL ARCO IRIS


Cada vez nos resulta más familiar la idea de que somos seres energéticos. Hace ya tiempo que los científicos nos vienen hablando sin rubor de que la materia no es más nada que una sensación, y eso se debe a los estudios realizados en el campo de la física atómica.


Se nos ha dicho con claridad, que casi todo lo que hay en un átomo es vacío. Que podríamos imaginarnos la estructura del átomo pensando en un campo de fútbol y un simple balón. Colocando éste, en el centro del campo, el balón equivaldría al núcleo del átomo, y todo el espacio que comprende el estadium sería el vacío que existe dentro de cada uno de nuestros átomos, y ya sabemos que absolutamente todo, incluyéndonos a nosotros mismos, estamos compuestos por átomos.


Dicen los científicos que somos energía, y que el movimiento de esa energía que somos, es precisamente lo que nos hace percibir la sensación de solidez, pero que es sólo eso, una sensación.


Si nos acercamos a la religión hinduista en general, o a una de sus vertientes más conocidas en Occidente: EL YOGA, nos encontramos con una compleja teoría que tiene en su centro el estudio de las energías corporales.


Según ellos, toda persona tiene un cuerpo energético o etérico por el que circulan infinidad de energías las cuales constituyen lo que ellos denominan: EL PRANA. Los chakras vendrían a ser los centros corporales encargados de recibir, acumular, transformar y distribuir esa energía por todo nuestro cuerpo. Nos dicen además, que un cuerpo energéticamente armonizado, es un cuerpo sano, y que los desequilibrios energéticos de nuestro cuerpo, son la base para la aparición de las diferentes enfermedades.


Sin intención de convertir estos apuntes en un tratado acerca de los chakras y las energías, diré que se hablan de 7 grandes chakras en el cuerpo etérico de una persona, los cuales, a su vez, están complementados por cientos de chakras menores. Y como esta teoría de los chakras y de la energía, se le puede atribuir a todos los cuerpos, podríamos hablar entonces de la existencia incluso, de 7 grandes chakras o centros de poder en el universo, de 7 grandes chakras o centros de poder en nuestro planeta, de 7 grandes chakras o centros de poder en cada uno de los continentes, de 7 grandes chakras o centros de poder en cada uno de los países, de 7 grandes chakras o centros de poder energético en nuestro cuerpo y así cierro el círculo, aún consciente de que estamos hablando de un ciclo infinito.


Los 7 chakras fundamentales de nuestro cuerpo son asociados a los 7 colores del espectro visible, desde el rojo hasta el violeta. Partiendo desde el ckakra de energía violeta (más espiritual) hasta el ckacra de energía roja (más material) serían los siguientes:


1-SAJASRARA CHAKRÁ: Es el chakra maestro que controla a los demás y de alguna manera, los contiene a todos. Se simboliza con una flor de loto de mil pétalos y se encuentra localizado fuera del cuerpo, encima de la cabeza.


2-AGÑÁ CHAKRÁ: Es el chakra del tiempo, la percepción y la luz. Simbolizado por una flor de loto de dos pétalos. De color índigo. Se le relaciona en occidente con la glándula pineal.


3-VISHUDDHA CHAKRÁ: Se relaciona con la comunicación y el crecimiento, siendo el crecimiento una forma de expresión. Se simboliza con una flor de loto de 16 pétalos. De color azul. Los occidentales lo relacionan con la tiroides, una glándula que se encuentra en la garganta y produce determinadas hormonas responsables del crecimiento y el desarrollo.


4-ANAJATA CHAKRÁ: Se relaciona con la emoción, la compasión, el amor, el equilibrio y el bienestar. Se simboliza con una flor de loto de doce pétalos y de color verde.


5-MANIPURA CHAKRÁ: Se relaciona con la digestión. Está simbolizado por una flor de loto de 10 pétalos de color amarillo.


6-SUADHISTHANA CHAKRÁ: Se relaciona con la sexualidad y la creatividad. Simbolizado por una flor de loto de 6 pétalos de color naranja. Se localiza en la zona sexual.


7-MULADHARÁ CHAKRÁ: (Sostén de la raíz) Se representa con una flor de loto de 4 pétalos de color rojo y se encuentra situado en la zona del pubis. Está relacionado con el instinto de conservación.


Supuestamente, las personas que tienen el don de la visión del aura, son capaces de percibir en cada uno de los seres humanos, una gama de colores tal que corresponda al estado evolutivo del individuo. Dicho de otro modo, un ser poco evolucionado espiritualmente, tendrá una energía cuyos colores estarán más cerca del rojo, mientras que un ser espiritual, su energía estaría más cercana al color violeta.


Todo parece indicar, que los seres humanos a lo largo de sus sucesivas vidas o reencarnaciones, van purificando su vehículo energético conjuntamente con el resto de sus vehículos. Parece ser que las energías más materiales, son desarrolladas en primer lugar, por la propia necesidad que tiene el ser humano de preservar su vida, de reproducirse y de alimentarse. De ahí que las energías correspondientes a los colores rojo, naranja y amarillo, se encuentren prácticamente de manera espontánea y natural en el aura de las personas.


Sin embargo, la aparición de los colores verde, azul, índigo y violeta, no se da de una manera tan espontánea, sino que aparecen como resultado de la búsqueda espiritual del individuo, teniendo en cuenta que seguramente, nuestra propia vida nos impone como humanidad el camino del crecimiento espiritual. Parece ser que el hecho de que desarrollemos todas estas energías espirituales, no es una cuestión electiva, ni un capricho, sino que forma parte de nuestro ciclo evolutivo como seres.


Dicho de este modo, el camino correcto de crecimiento y desarrollo del ser humano pasa por "despertar" y equilibrar todas nuestras energías. Armonizar por tanto, las energías materiales que ya tenemos desarrolladas dentro de nosotros, con esas otras energías espirituales aún sin madurar. De este modo, llegaremos a ser seres verdaderamente equilibrados, sanos y felices.


Ahora bien, al parecer, a lo largo de la historia de la humanidad no siempre hemos tenido en cuenta esta lógica de pensamiento. Como consecuencia, a mi juicio, de las malas interpretaciones de la palabra de grandes seres espirituales como Jesús, se llegó a demonizar y a atacar violentamente en nombre de lo espiritual, nuestras energías materiales.


De este modo se convirtieron en pecados el deseo sexual, (lujuria) y el deseo de alimentarse (gula), entre otros instintos.


Mirando el arco iris, observando su belleza, belleza que está dada por su perfección, por su equilibrio, llegamos a la conclusión de que lo que tiene que hacer el ser humano para ser un ser energéticamente bello, para ser un ser equilibrado y sano, no es matar sus energías materiales, sino desarrollar sus energías espirituales.


Hoy por hoy nos encontramos a personas que durante sucesivas encarnaciones se han dedicado a matar sus deseos sexuales, atrofiando la energía del sexto chakra, y se han creído grandes seres espirituales, sin darse cuenta que ese camino es perjudicial.


El propio Gautama el Buda, lo comprendió cuando decidió no hacer vida ascética. En la India de su tiempo, encontraba que las personas que buscaban el camino del crecimiento espiritual, se dedicaban a mortificar su cuerpo, a prohibirse todos los placeres mundanos con el fin de que aflorara su naturaleza espiritual con el simple ejercicio de matar su naturaleza inferior y mundana.


Tampoco Jesús de Nazaret tomó el camino del ascetismo. Eso quiere decir, y al parecer, la lógica lo respalda, que el camino ideal para desarrollarnos como seres, no pasa por atrofiar ninguna de nuestras energías, más bien, deberíamos tomar consciencia de quiénes somos, y a dónde vamos, para de este modo no hacernos daño a lo largo del camino.


Todo parece indicar que llevamos siglos haciéndonos daño a nosotros mismos en aras de la purificación, en aras de la elevación espiritual y nos hemos olvidado de amarnos a nosotros mismos tal cual somos, seres imperfectos en evolución. Y no nos hemos dado cuenta de que todo lo que somos, es obra de Dios, por tanto, no tenemos que arrancar de nosotros nuestras energías e impulsos materiales, tan sólo debemos equilibrar nuestro cuerpo con las energías espirituales que debemos ir desarrollando y despertando poco a poco.
Pero la idea que quiero transmitir es que debemos ir sumando dentro de nosotros, y en ningún caso, restando, separando, discriminando, demonizando. Todo lo que hay en nosotros es divino, y el arco iris no será más hermoso, porque le quitemos determinados colores.


Del mismo modo en que el arco iris, para ser la maravilla que es, necesita de sus 7 colores. El ser humano, para manifestar la maravilla que es, necesita ser un compendio armonioso de todas sus energías, las materiales y las espirituales.


Está claro que nos encontramos como humanidad en un punto de nuestra evolución en que debemos centrar nuestros esfuerzos en desarrollar nuestra espiritualidad, pero nunca busquemos convertirnos en seres espirituales, matando nuestras formas energéticas materiales, porque si lo hacemos, nunca llegaremos a ninguna parte. No seríamos seres en equilibrio y en armonía, y por tanto, no podríamos iguales a Dios, pues Dios no es otra cosa que EQUILIBRIO, ARMONÍA, BELLEZA Y AMOR.


TADEO

martes, 9 de marzo de 2010

CATACLISMOS


CATACLISMOS

Estamos en tiempos de cataclismos. La tierra tiembla por diversos puntos como si se quisiera sacudir de todos sus males. Como hace el perro cuando algo le pica. Sólo que con cada una de estas sacudidas la población decrece, y a la par, crece la pobreza casi siempre de los más pobres, y el dolor de todos los que empezamos a mirar el mundo como nuestra pequeña aldea.

¿Por qué pasarán estas desgracias? Muchos se preguntan intentando encontrar explicaciones más allá de la ciencia. Parece que el discurso de los sapiens más sapiens no nos convence del todo, o por lo menos, no termina de saciar la sed de ese lado de nosotros que es cualquier cosa menos racional. Algo dentro de nosotros desea volar, remontar el horizonte, atravesar el tiempo como una flecha para entonces poder darle de beber a todos los por qué.

También he visto mudos a los sacerdotes católicos. No entienden por qué en Haití y no, por ejemplo, en el Primer Mundo. ¿Acaso no dijo Jesús que el Reino de los Cielos sería para los pobres? ¿Entonces cómo es posible que sean los más pobres los que mueren por miles en condiciones tan desesperantes como las de un seísmo?

Otros hablan del fin del mundo, de ese final que vaticinaron los mayas hace siglos, poniendo como fecha el 22 de diciembre de 2012. Casi todos concuerdan en que no será el fin, sino un nuevo comienzo. Pero ¿tendrán todos estos cataclismos algo que ver?

Tal parece como si cada año fuéramos a más en este tipo de castigo natural sobre los hombres. El 2010 no ha hecho más que empezar y los muertos entre unas catástrofes y otras, suman ya miles y miles, y todo parece indicar que nos quedan por vivir otras pequeñas apocalipsis en los 9 meses restantes y en los años venideros.

¿Qué va a pasar? ¿Qué sacaremos de positivo de todo esto? Todos necesitamos creer que esto que nos pasa tiene algún sentido, que no estamos desamparados a la buena de Dios, sino que el Creador nos está enseñando con tanta desgracia, algo que necesitamos aprender.

Según determinadas escuelas filosóficas orientales, existe una especie de ley del dolor. Una ley inevitable que nos castiga sólo aparentemente, pero que en el fondo, templa nuestras almas, las hace más fuertes y más luminosas. En boca de ellos, el dolor nos redime, nos purifica, nos hace más solidarios y más amorosos. Nos acerca incluso, a un nivel de vibración espiritual más adecuado con el lugar que Dios nos destinó dentro del contexto natural.

Parece ser que las almas deben cumplir con un ciclo de crecimiento espiritual, de maduración, tal que en el momento de cerrarse el ciclo, nos encontremos con determinado nivel de conocimientos.

Parece ser, que como bien vaticinaron los mayas, el ciclo está pronto a cerrarse y la humanidad ha estado un poco remolona a la hora de asimilar sus lecciones correspondientes. Ahora, ya casi corriendo, toca darse prisa, y eso es lo que al parecer está haciendo la Madre Tierra con nosotros los seres que la habitamos. Como una mujer parturienta, prepara condiciones para su próximo parto y no hay parto sin dolor.

Tal vez lo que nos queda es seguir adelante con los ojos de la fe, confiados en que nuestros maestros saben lo que hacen, y quieren lo mejor para la humanidad. Tal vez la salvación esté en crecer, en caminar por nuestros propios pies hacia la luz del espíritu, hacia la luz del Amor.

TADEO

domingo, 31 de enero de 2010

LA MAGIA DE LAS PALABRAS


LA MAGIA DE LAS PALABRAS

Un día me dijeron que las palabras eran la envoltura material del pensamiento y esta definición me hizo meditar. Tenían razón. Las palabras materializan nuestro pensamiento, y al materializarlo lo hacen más resistente, más duradero, más trascendente.

Las palabras hablan de nosotros. Cuando escuchamos a una persona hablar, podemos hacernos una idea bastante precisa de quién es. Aunque la ropa, los zapatos, los complementos, el peinado, el perfume, la casa, el coche, hablen de nosotros, no hay como escuchar a una persona para saber realmente quién es.

Es cierto que una persona puede mentir, pero casi siempre mienten más todos esos objetos ya mencionados, y sin embargo, nos dejamos arrastrar más por lo externo e intrascendente. Por alguna razón, en este mundo entregado a lo visual, nos fiamos más de lo que vemos, aunque a veces, lo más importante no pueda verse. Ya decía un hombre sabio que lo esencial es invisible a los ojos, y que no se ve bien si no es con el corazón.

En la medida en que he ido avanzando en mis estudios metafísicos, he descubierto que las palabras son muy respetadas por todos los seres sabios de todas las culturas, de todas las naciones, de todos los universos materiales e inmateriales.

Parece ser que ellas tienen un poder desconocido para la mayoría de los mortales. Ejemplos que lo demuestran y maneras de explicarlo hay muchos, pero tomaré el que aparece en la Biblia, ese libro tan mágico y tan lleno de sabiduría.

Dicen los maestros de Sabiduría que en la Biblia, al comienzo del Evangelio de San Juan, se nos revela una gran enseñanza. Juan nos dice: “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios”. Parece ser que no es casualidad que el Verbo, es decir, la palabra, ya estaría tan presente desde el mismo comienzo de los tiempos.

Observemos como Dios crea con la Palabra. Dijo Dios, “hágase la Luz, y la luz se hizo”.

Las piedras no hablan, tampoco, las plantas. Tenemos que ir a los animales superiores para encontrar una especie de lenguaje primitivo que anuncia el lenguaje articulado propio de la especie humana.

De esto podemos deducir que la palabra seguirá existiendo en las formas de vida superiores a las cuales daremos paso los humanos. La palabra que somos capaces de producir con nuestra voz, se corresponde al cuerpo físico, pero parece que existen voces análogas relacionadas con nuestros cuerpos suprafísicos, voces astrales, voces mentales y voces propias de los vehículos más sutiles aún. Pero la palabra no desaparecerá. Pervivirá hasta que todo vuelva a ser un punto, y en ese instante, que será un nuevo principio, podremos repetir lo que ya nos dijo en su día Juan: “En el principio, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.

Observemos que aunque Dios es todo lo que existe, los animales superiores y más concretamente, la especie humana, detenta el poder de transformar conscientemente la realidad. Eso quiere decir que los seres humanos nos parecemos más a la esencia de Dios, porque pensamos, porque tenemos conciencia y esa conciencia la manifestamos a través de las ideas, de los conceptos, de las palabras.

Visto de este modo, ¿no creen que tendría sentido pensar que todo aquello que nos adormece el pensamiento es negativo para el ser humano porque inhibe justamente lo más precioso que tenemos?

Los seres humanos nos encontramos a mitad de camino entre los animales y Dios. Todos no tenemos el mismo nivel de crecimiento espiritual, pero parece ser que la manera en la que proyectamos nuestros pensamientos y sentimientos en palabras, habla, nunca mejor dicho, de nuestra evolución como seres.

Dicen que el desarrollo siempre se va dando a saltos, o como si recorriera una espiral ascendente en la que existen momentos de retrocesos necesarios para seguir avanzando. Según los maestros de sabiduría, siempre se avanza. Sólo advertimos retrocesos relativos.

Hoy por hoy, la humanidad vive sumida en la esclavitud de lo visual. La aparición de la fotografía, del cine, de la televisión, de las cámaras de vídeo al alcance de muchos, hace que la imagen gane un espacio que antes ocupaba nuestra capacidad de imaginar.

La pregunta sería: ¿estamos reduciendo de esta manera, nuestra capacidad pensante? Quiero creer que no, al menos no en términos absolutos. Creo que si comparamos el mundo de hoy con respecto al mundo de hace 200 años, nos encontramos con que hoy son muchas más las personas y por tanto, las mentes, que conciben ideas más complejas y evolucionadas, aún cuando estemos perdiendo la habilidad de comunicarnos a través de la palabra hablada y escrita.

Podría ser que la palabra articulada se fuera apagando, en la misma medida en que el ser humano se va haciendo más espiritual. Tal vez tengan razón esos visionarios que piensan que un día nos convertiremos en seres telépatas, es decir, en seres capaces de comunicarnos utilizando nuestra mente.

Yo siempre he pensado que para llegar a esto, primero pasaremos por un estadio en el que nos apoyaremos en mecanismos electrónicos. Es decir, nos valdremos de algún dispositivo que conecte nuestra mente a algo así como Internet y del mismo modo en que podemos chatear hoy en la red, el día de mañana podremos hablar con la persona que tenemos delante sin necesidad de poner en palabras nuestros pensamientos.

Mientras ese futuro llega, los maestros de sabiduría nos advierten del poder de las palabras y de nuestros pensamientos. Parece ser que las palabras, una vez lanzadas, tienen un poder tal, que actúa sobre la materia sutil del universo haciendo que éste conspire para que esas palabras, esas ideas, esos deseos, se conviertan en realidad. Es como si podríamos sembrar nuestros pensamientos y deseos en el viento. Y aunque no siempre ocurre, las palabras son como semillas que pueden dar fruto.

Dicho de otro modo, seamos conscientes del carácter creador de nuestras palabras. No las usemos sin propiedad, no las usemos sin tener total conciencia del poder que tienen.

Practiquemos la magia de las palabras. Lancemos al viento nuestros deseos. Sembremos nuestros deseos en el aire y tengamos por seguro que estaremos creando del mismo modo en que Dios, desde su mente, fue capaz de crear la Luz.

La Luz existe, y existe toda la maravilla que conocemos, porque Dios en su día lo concibió en su mente. El Universo, como ya nos lo reveló el gran Hermes Trimegistus, es mental.

Si nos vamos a la antigua Grecia, nos encontramos que el gran filósofo Pitágoras, imponía a los jóvenes aspirantes a entrar en su escuela, la dura condición de estar 2 años sin hablar. Los obligaba al silencio y al recogimiento porque decía que una persona que no supiera nada, era preferible que estaría en silencio porque sus palabras necias podrían fabricar un karma negativo que a la larga, la misma persona iba a tener que superar.

Dicen los maestros de Sabiduría: “La lengua es un miembro pequeño que se jacta de grandes cosas. Antes de hablar deberíamos pensar si lo que vamos a decir es VERDADERO, BONDADOSO y ÚTIL. Si deja de cumplir con alguna de estas 3 condiciones, será mejor que nos quedemos callados".

Una vez conscientes del poder de las palabras, usemos las nuestras, conjuntamente con nuestros pensamientos, en función de hacer de éste, un mundo mejor. Atrevámonos a imaginar el mejor de los mundos posibles, y tengan por seguro, que esa imagen en nuestras mentes, será una semilla que en su día dará frutos.

El que siembra, nunca puede predecir la calidad de los frutos, ni siquiera puede producir cuál de sus granos se logrará y cual no, pero la fe mueve montañas. Mientras más personas y durante más tiempo sostengamos en nuestras mentes la idea de un mundo mejor, ese mundo mejor estará mucho más cerca de hacerse realidad. Jesús no mentía cuando decía: “Pedid y se os dará”.

Y como aún tenemos cuerpo físico, no despreciemos el poder sanador de nuestras palabras. Dicen los maestros de sabiduría que las buenas palabras dichas en voz alta, tienen un efecto muy beneficioso sobre nuestro organismo. Siempre hemos escuchado hablar a los religiosos del poder de la oración. Seguramente será por esto.

Hablemos y escribamos entonces, con propiedad y cuidado. Conscientes de que con cada una de nuestras palabras estamos moviendo energías que actúan sobre la esencia misma del universo. El futuro está en nuestros pensamientos, lo que sería lo mismo que decir que el futuro está en nuestras palabras.

Toda la literatura, lo mismo en prosa que en verso, como la música, como el cine, están llenos de letras e imágenes que al leerlas, escucharlas o visualizarlas, nos comunican ideas y estados de ánimo que no siempre son buenos.

Muchas veces, cuando nos sentimos tristes, nos da por escuchar canciones tristes, y muchas veces una película o un poema, nos deja un estado anímico peor que el que ya teníamos. Esto es preocupante. Las personas lanzamos al ambiente determinado tipo de energía que influye sobre la naturaleza y sobre el resto de los seres humanos. Por eso, lo ideal es que vibremos mental y emocionalmente, siempre de la mejor de las maneras.

Cuando nos permitimos vibrar mal, no sólo nos estamos haciendo daño a nosotros mismos, sino que le estamos haciendo daño a toda la humanidad. De ahí que determinadas obras de arte, como pintura, música, literatura, cine, entre otras, cuando recogen y eternizan estados de ánimos negativos, ideas negativas, sentimientos negativos, no hacen más que conservar y por tanto, ayudar a propagar el mal.

Pensemos, por ejemplo, en el cine de terror, ese que hace de los seres humanos un surtidor de malas vibraciones. Un día no muy lejano, no nos permitiremos lanzar al ambiente emociones y pensamientos negativos por simple diversión. Un día nos producirá esto tanto dolor, como cuando vemos a alguien ametrallar a una manada de elefantes.

Limpiar de basura emocional y mental los planos astral y mental es una necesidad y es una tarea en la que todos debemos participar. No existe otra manera de avanzar hacia el futuro luminoso que todos deseamos, si no nos ponemos en acción, si no nos ponemos a trabajar desde ahora mismo.

Y lo que tenemos que hacer es reconocer el poder de nuestros pensamientos, de nuestras emociones y de nuestras palabras y trabajar en corregir nuestros hábitos negativos. Hacerlo nos pondrá a todos en el camino correcto. Recuerden, atrévanse a imaginar el mejor de los mundos posibles y de esa manera estarán sembrando la mejor de las semillas y algún día se sentirán felices de haber contribuido con esta magna obra.

TADEO

lunes, 11 de enero de 2010

HABLANDO COMO LOS LOCOS



HABLANDO COMO LOS LOCOS

El tiempo pasa volando y ya casi van a hacer dos meses que no escribo nada en este blog. Y no es que no pasen ideas por mi cabeza dignas de este espacio, es más bien que me vienen encima ideas las cuales soy incapaz de convertir en un post.

Pueden ser ideas profundas e interesantes, pero al mismo tiempo, complejas de explicar, y muchas veces no tengo el tiempo suficiente como para sentarme a escribir sobre ellas como quisiera.

Muchas veces las lecturas metafísicas que hago, me sugieren reflexiones interesantes, pero no siempre estoy en condiciones de ponerme a escribirlas, y procuro siempre, hablar desde mis palabras y no ponerme a transcribir determinados textos por interesantes que sean.

Prefiero ayudar a clarificar las ideas de los grandes maestros, en caso de que se pueda. Muchas veces me pasa que soy incapaz de decir las cosas de una manera más clara y sencilla de lo que ellos lo han dicho, y en fin, unas veces por una cosa y otras veces, por otra, mi página se queda en blanco.

Hoy mismo me han venido muchas ideas y ganas de escribir una entrada para este blog, pero llevo horas diciendo: ¿Sobre qué escribo? ¿Cómo convierto todas estas reflexiones y análisis en un post medianamente coherente? Luego de 3 horas, la página seguía en blanco, así que me he lanzado a la desesperada a decirles al menos estas palabras. Perdonen el desorden mental.

Entre las ideas que ocupan mi mente en el día de hoy, están las referentes a la importancia de aprender a reconocer nuestros diferentes cuerpos.

Para los que no estén familiarizados con las teorías metafísicas propias de las filosofías orientales, cuando hablo de nuestros diferentes cuerpos, me estoy refiriendo a nuestras 2 triadas de cuerpos. Es decir, nuestros tres cuerpos o vehículos de naturaleza física, que son a saber: El CUERPO FÍSICO, EL CUERPO ASTRAL O EMOCIONAL, y EL CUERPO MENTAL, y luego, la otra triada de cuerpos de naturaleza espiritual que son a saber: EL CUERPO BÚDICO, EL CUERPO ÁTMICO y EL CUERPO MONÁDICO. Existe un séptimo cuerpo que termina englobándolos a todos, que es EL CUERPO ÁDICO, o cuerpo de la Divinidad.

Dicho de otro modo, todo lo que existe, procede de un devenir constante e infinito en el que la substancia pasa por diferentes estadios, siempre séptuples, y que cada cosa, una vez definida, tiene un momento de nacimiento, un momento de conservación y un momento de destrucción. Es decir, todo nace y muere, sólo permanece el fenómeno en su conjunto, y a algunos les gusta llamar a este fenómeno, cuyo atributo más visible es el movimiento, Dios.

Como el ciclo del que hablamos, no tiene ni principio ni final, sino que tal parece que es un círculo, o en todo caso una espiral, para poder estudiar el fenómeno, es necesario que lo detengamos, tomando algún momento como punto de partida. En tal caso, si tomamos como punto de partida el momento en el que todo se ha reducido a un punto y nada existe, nada más que Dios o la Antimateria, podríamos llamarle a esto, el Plano Ádico.

Luego, a lo largo del proceso evolutivo del Espíritu puro a la Materia pura, pudo haber aparecido la vida, un tipo de vida tal vez similar a la nuestra, pero eso es algo que no lo sé.

Todo parece indicar, por lo que he leído, que el ser humano, tal como lo conocemos, ha surgido en el proceso de retroceso de la Materia pura al Espíritu Puro. Estamos hablando de ciclos que tienen una duración en el tiempo de miles de millones de años. Siempre me gusta recordar que los tibetanos dicen que el tiempo en años que dura el proceso de creación, conservación y destrucción de todo lo que existe es de: 311 040 000 000 000 de años.

También sería bueno recordar que al parecer, se han dado diferentes oleadas de vida, y que por tanto, en el esquema darwiniano existen ciertas anomalías tales como que supuestos animales inferiores, muestran características propias de animales superiores. Ahora mismo la ciencia no termina de explicarse cómo un pulpo puede mostrar más inteligencia que muchos animales terrestres.

Para no alejarme demasiado del tema que me interesa tratar, que es el referente al ser humano y sus diferentes cuerpos y la importancia de reconocerlos, solamente diré que todos los seres vivos, incluso, las piedras, tienen estos 7 cuerpos ya mencionados.
Tanto los minerales, como las plantas, como los animales como el ser humano, muestran formas de vida. Son formas de vida diferentes, pero la vida se encuentra por todas partes en el mundo físico y en cada uno de los mundos.

Sabemos que la evolución de los minerales dio origen a las plantas, y estos a su vez, dieron origen a los animales y estos al ser humano. También deberíamos saber que de igual modo, el ser humano dará origen a otra especie de seres de naturaleza no humana, más evolucionados que nosotros.

Del mismo modo en que la evolución de nuestra conciencia, nos ha proporcionado peculiaridades corporales y sociales, la raza humana dará paso a seres de conciencia superior a la nuestra, y seguramente, esa conciencia superior, también determinará en ellos, cambios físicos.

Hablaba ahora mismo de la conciencia. La conciencia no es otra cosa que nuestro vehículo mental, es decir, el tercero de nuestros vehículos físicos. Pues bien, si nos comparamos con los animales, notamos las evidentes diferencias morfológicas y de todo tipo en nuestros cuerpos, notamos también las diferencias en cuanto a nuestras emociones y notamos las diferencias en cuanto a nuestros pensamientos.

Nos sentimos muy evolucionados con respecto a los animales, pero pasada esta euforia sería bueno que la humanidad pusiera los pies sobre la tierra y comprendiera que ante nuestros ojos se abre un vasto horizonte evolutivo que nos toca transitar, en este caso, con un poco más de conciencia que los animales referente a tal tránsito.

Aquí sale a relucir la famosa frase CONÓCETE A TI MISMO. La humanidad precisa conocerse mejor, porque de ese conocimiento dependerá su evolución y sobre todo su bienestar.

Los seres humanos no somos felices. Por doquier encontramos infelicidad, y esta infelicidad está relacionada directamente con el desconocimiento de nuestros cuerpos, con el desconocimiento de quiénes somos en realidad.

Si queremos ser felices, es necesario que aprendamos e interioricemos dos ideas básicas:
1-Somos mucho más que nuestro cuerpo físico. Somos mucho más que nuestro cuerpo emocional, y somos mucho más que nuestro cuerpo mental.
2-Aunque nos veamos a nosotros mismos como seres individuales, esa sensación de individualidad no es más nada que una ilusión, porque en realidad todos somos UNO.

Ahondaré un poco sobre estas dos ideas básicas.

Respecto a la primera, diré que la humanidad va transitando lentamente hacia un estadio en que la conciencia, va ganando la partida a las emociones. La humanidad se cree muy racional, porque siempre toma como punto de comparación a los animales. Pero si nos analizamos con seriedad, nos encontramos con que muchas veces predominan nuestras emociones por encima de nuestros pensamientos.

Conocerse a sí mismo, implica entre otras cosas, saber cuán emocionales somos, cuanto peso tiene en nosotros lo emocional, y si somos capaces desde nuestra mente, de controlar nuestros impulsos.

Se trata de una mirada sincera hacia nuestro interior. Se trata de saber quiénes somos, y luego, desde la comprensión de la necesidad de salir del “mar revuelto”, que es el universo emocional, porque en él no hay felicidad posible, tomar las riendas de nuestras emociones desde nuestra mente.

No se trata de matar nuestras emociones, porque eso es imposible. Se trata de conocer la verdadera naturaleza de nuestras emociones. Es importante saber que en el universo emocional, existen emociones positivas y negativas, y que estas buscan equilibrarse, de manera tal que a una emoción positiva de determinado grado o magnitud, seguirá una emoción negativa capaz de equilibrarla. Por tanto, las personas que buscan para sí vivir emociones intensas, luego necesariamente se verán azotadas por emociones negativas que les proporcionarán estados de crisis o de bajones emocionales.

Muchas veces sufrimos porque no entendemos por qué caemos en esos pozos emocionales, y no sabemos que nosotros mismos los hemos provocado, tratando de huir de ellos proporcionándonos emociones positivas fuertes.

Por mucho que nos parezca lo más de lo más, disfrutar de esas emociones intensas, debemos ser conscientes de que ellas son las que producen luego, una reacción análoga de sentido contrario. Creo que el simple hecho de comprenderlo, ya nos eliminará sufrimiento, porque no hay nada peor que no saber por qué nos pasan estas cosas, por qué nos sentimos así de mal.

Con el tiempo decidiremos cómo afrontar los vaivenes inevitables del universo astral o emocional. Los maestros espirituales, aconsejan buscar el equilibrio, es decir, la paz interior. Esto se consigue desde la mente, usando la conciencia como riendas con que controlar al “caballo” de las emociones y aplacando la sed por las emociones fuertes.

Ahora bien, en todo esto está presente nuestro crecimiento espiritual. No todas las personas tenemos el mismo grado evolutivo. Podríamos decir: “Dime cómo sientes, y te diré quién eres”. Dime cuán capaz o incapaz de dominar tus emociones eres, y te diré tu grado de crecimiento espiritual.

Desde luego, esa necesidad de emociones fuertes, ese pensar que sin eso la vida no tiene sentido, esas ideas tan propias de la adolescencia, ideas que algunos no llegan a superar nunca aún con los años, denotan falta de madurez de su espíritu.


Estas personas que piensan y actúan de esta manera, están atrapados de la droga que es la adrenalina que producen todas estas emociones fuertes, pero luego, no podrán evitar tener fuertes bajones, fuertes crisis, depresiones, etc. El que lo niegue, miente. Y está claro que muchas personas preferimos aparentar que somos felices a serlo de verdad.

Atrevámonos a mirarnos a nosotros mismos, analicemos nuestros apegos a las emociones fuertes y así sabremos en qué momento de nuestro crecimiento espiritual estamos. Domemos el potro de nuestras emociones si somos capaces de hacerlo.


Controlemos nuestros impulsos. No nos demos el lujo de actuar sin pensar. Que cada uno de nuestros actos esté respaldado por una reflexión que nos haya dicho que lo que hacemos, tiene utilidad, y hagamos lo mismo con nuestras palabras. No dejemos que salgan de nuestra boca palabras no meditadas.

No olvidemos, además, que incluso las emociones positivas, como la emoción producida por el amor, es una emoción que es necesario domar, porque si no lo hacemos, ese sentimiento de amor puede llevarnos al sufrimiento cuando el objeto de nuestro amor no lo tengamos al alcance de la mano.

Respecto a esto dicen los maestros, que estos amores emocionales pueden llevarnos a pensar cosas tales como: “Estoy sufriendo porque amo a una persona que no me ama”. Los maestros advierten que al pensar así nos engañamos. Dicen que realmente no sufrimos porque amamos, sufrimos porque no podemos tener a la persona amada. Ellos dicen que el verdadero amor nunca produce sufrimiento.

El cuerpo emocional deberíamos imaginárnoslo como unos lentes oscuros que nos hacen ver el mundo con determinadas tonalidades irreales. Cuando nos quitamos de los ojos tales lentes, comprendemos que el mundo tiene otros colores más brillantes y hermosos. Pero ¿cómo vamos a creerlo ahora, si nunca nos hemos liberado de nuestras emociones? Incluso, algunos sentirán tal apego a ellas, que estas palabras le resultarán incómodas e inaceptables. Es lógico, ya he dicho que la humanidad aún es más emocional que mental.

Un ser humano feliz es aquel que ha sido capaz de domar su cuerpo emocional y camina por la vida guiado por la luz de su cuerpo mental.

Respecto al segundo aspecto, referido a la necesidad de ir despojándonos lentamente de la ilusión del YO. Sería bueno que diga, y de paso, lo enlazo con lo anterior, que cuando un monje budista recita el famoso mantran: OM MANI PADME HUM, (yo soy la joya en el loto) cuando dice: YO SOY, se está refiriendo a lo que queda de él después de despojarse de su cuerpo físico, después de despojarse de su cuerpo emocional y después de despojarse de su cuerpo mental.

Es muy importante que empecemos a tomar consciencia de que nuestro verdadero YO, está relacionado con nuestros vehículos espirituales, y estos vehículos espirituales no los podemos ver, ni tocar, ni entender con nuestras emociones ni con nuestra conciencia racional, porque esos son ropajes externos. Pero lo que somos, y la realidad esencial, esa que nos acerca a la conciencia de Dios, es más interior.

Luego digo, cuando entramos en contacto con nuestro YO verdadero y esencial, a través de la meditación, por ejemplo, quedamos en mejores condiciones para entender que somos UNO con todo lo que existe, y nos empieza a resultar más cercana la idea del NOSOTROS, que la idea del YO, o del TÚ, como la entendemos habitualmente.

Pero realmente, vamos camino a la conciencia de la Unidad. Sólo esta conciencia podrá traer paz y amor al mundo. Sólo esta conciencia podrá hacer que consigamos todas esas grandes metas que deseamos.

TADEO

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL FIN DEL MUNDO EN 2012


EL FIN DEL MUNDO EN 2012

Hace tiempo venimos escuchando hablar de las profesías mayas y del fin del mundo para el 22 de diciembre de 2012. Como nos encanta alimentar nuestros miedos y nuestras fantasías catastrofistas, hemos echado a volar nuestra imaginación y no pocos se han dedicado a sugerir la posibilidad de que esta vez sí se cierne sobre la humanidad un peligro real.

Es cierto, que para la mentalidad occidental, resulte impresionante que los mayas hubieran sido tan exactos a la hora de situar el fin del mundo en una fecha concreta, la cual no nos deja margen a equívocos en cuanto al momento exacto.

Sin embargo, a la luz de otras creencias como son las que emanan de la teosofía, de la metafísica en general o de las religiones orientales, nos encontramos con una mirada bastante diferente al miedo que se ha desatado sobre el mundo occidental ante la idea de un final para la humanidad, tantas veces anunciado, y jamás manifestado.

Escribo estas palabras para dar mi visión sobre el tema. Comienzo diciendo que respeto a los Mayas de un modo tremendo, y que creo que esta fecha que ellos nos aportan, tiene una importancia muy grande, porque seguramente, será ese día en que termine el mundo. Con esto no me estoy contradiciendo. Ahora lo explicaré.

Ante todo, partamos de la idea de que sobre las culturas mesoamericanas conocemos muy poco. Los grandes sacerdotes aztecas o mayas, se cuidaron muy mucho de entregar sus grandes secretos a los conquistadores españoles.

Lo poco que sabe occidente de esas culturas, y sobre este asunto en particular, relacionado con sus calendarios y sus predicciones, se debe a la interpretación, posiblemente de una manera no muy acertada de los pocos códices que se salvaron de la destrucción, y por ciertas anotaciones que determinados sacerdotes españoles hicieron de lo que los niños aztecas o mayas les contaban, acerca de su filosofía, filosofía, que por cierto, era enseñada a estos niños en forma de historias infantiles para hacerla más fácil a su entendimiento.

Sin embargo, estoy convencido de que detrás de esas historias infantiles copiadas por los sacerdotes españoles, entre ellos, por el padre Sahagún, hay un gran secreto, que va más allá que el hecho de fijar una fecha en el tiempo marcando el fin de los tiempos.

Ya he contado alguna vez en este blog, como estando de visita en el museo Guggenheim de Bilbao, y visitando una exposición de restos de la cultura azteca, escuché a la guía del museo, hablar de la cosmogonía azteca mientras nos enseñaba los 5 grandes ídolos reunidos en el museo de manera excepcional para aquella exposición.

Sentí una emoción muy especial cuando la guía nos dijo que éramos unos afortunados por tener delante de nosotros aquellos 5 ídolos aztecas que en su día estuvieron en el templo del sol de Teotihuacán y que ahora andan cada uno por separado pues pertenecen a museos diferentes de diferentes nacionalidades.

Ella nos contó qué significaba cada ídolo. Nos explicó que eran la representación de cada uno de los 5 cielos, o 5 mundos que habían existido hasta nuestros días.
Lo curioso es que existen otras culturas, como la cultura hindú, que en esencia dice lo mismo. Habla de 7 grandes ciclos por los que pasará el planeta tierra, y por tanto, la humanidad, y que al parecer, tiene sentido pensar que está finalizando el quinto ciclo. Por tanto, tiene sentido pensar que el 22 de diciembre de 2012, se acabe el quinto ciclo, o el quinto cielo, o el quinto mundo de los aztecas.

¿Pero acaso, significa esto, el fin del planeta y de la vida humana? La respuesta es NO.
Según he leído en los más importantes tratados teosóficos, donde explican con lujo de detalles cómo ha sido la evolución terrestre en cada uno de esos grandes ciclos, cada ciclo está compuesto por 7 sub ciclos, y cada uno de estos sub ciclos, puede durar una media de 2000 años. Son períodos que no duran todos lo mismo, así que estos son cálculos muy aproximados. Pero según he podido entender, si el 22 de diciembre de 2012, termina el quinto mundo y comienza el sexto mundo, eso quiere decir, que a la raza humana le queda sobre la faz de la tierra, al menos otros 28 000 años. Sólo entonces vendrá el fin.

Incluso, ellos no hablan del fin del universo físico, pasados esos 28 000 años, ellos hablan del fin de la raza humana, la cual debe mutar para convertirse en otra cosa diferente, del mismo modo en que los humanos hemos aparecido como resultado de la evolución de otros seres vivos menos evolucionados que nosotros.

Ahora bien, también han dicho los entendidos, que deberíamos recibir el nacimiento del sexto sol, o del sexto mundo, con mucha alegría, porque ellos hablan de los últimos 2000 años, es decir, del ciclo que va desde la venida de Jesús, hasta el 22 de diciembre de 2012, como un período muy complejo para la humanidad por ser el período en que tocaba que prevaleciera la materia por encima de la conciencia, lo material por encima de lo espiritual, y por tanto, un período en el que los hombres dejarían de considerarse seres espirituales, para convertirse en seres mucho más materiales.

Sin embargo, el 22 de diciembre de 2012, pondría punto y final a este ciclo. Ya algunos han empezado a festejar la presencia de la nueva energía de la era de Acuario, en nuestras vidas a partir de 1992, y más fuerte aún, a partir del año 2000. Sin embargo, todo parece indicar que a partir del 22 de diciembre de 2012, notaremos con mucha más fuerza la llegada del nuevo mundo y de los nuevos tiempos.

Esto lo notaremos en todos los acontecimientos de la vida de la sociedad, en la revolución espiritual que sufrirán nuestras consciencias, en fin, que de alguna manera, aunque no se extinguirá la raza humana, sí tiene sentido que hablemos como los mayas, de que el 22 de diciembre de 2012, se va a acabar el mundo, pues sentiremos paulatinamente, y quizás de una manera más clara , como muchas de nuestras formas de pensar terminarán muriendo para dar paso a ideas nuevas más propias de la nueva realidad que se avecina, la cual será sin dudas, mucho más espiritual.

TADEO

martes, 20 de octubre de 2009

LA DUDA SANA


LA DUDA SANA

Acabo de encontrarme en mi entrada anterior A VECES VEO MUERTOS, un comentario de una chica que se hace llamar INSANA, con una serie de dudas muy interesantes. Me dice que mi post, más que respuestas, le ha dejado preguntas, y como creo que sé de lo que estoy hablando, aquí le dedico un nuevo post para intentar responderle a ella sus interrogantes, y ya de paso, para que las evacuen todos aquellos que hayan leído y les haya ocurrido otro tanto.
El comentario de INSANA es el siguiente:

Pues debe ser que existan cosas que no podemos captar con nuestros sentidos, otras personas llegan desarrollar a un nivel avanzado estos mismos... pero fuera de captar o no captar entes ¿Porqué sucede eso, porqué en entes? ¿Luego de las 72 horas qué pasa? ¿Ese espíritu sigue eternamente en la tierra? ¿se transforma en qué, vuelve a nacer? (cómo es eso de que si incineras el cuerpo se rompe el lazo?)Quiero saber si el más allá es mejor que el más acá, o es lo mismo, vuelves a la unicidad en el más allá? o se sigue cayendo en la separatividad...Tu post me deja mucho más preguntas que respuestas... :-/

Iré respondiendo pregunta por pregunta para facilitar la comprensión.

Pues debe ser que existan cosas que no podemos captar con nuestros sentidos,

Tal vez no hayas meditado bien esto que dices. El mundo microscópico existe y no es posible captarlo usando los órganos de los sentidos. No tengo que pasarme al terreno de la metafísica, para convencerte de que existen infinitas cosas que los órganos de los sentidos no captan, y no por eso dejan de existir.


Yo entiendo que te refieres al mundo de los espíritus, a cosas paranormales, pues bien, ahí pasa más de lo mismo. Los sentidos convencionales no nos ayudan a captar estos universos, pero el ser humano, todos nosotros, tenemos facultades innatas que nos permiten ponernos en contacto con esos mundos.


Muchas veces no es que no tengamos percepciones, lo que sucede es que buscamos explicaciones racionales a eso que hemos experimentado, y ahí aparecen las más diversas justificaciones. A veces sentimos una presencia en nuestra habitación, pero como eso es algo que no estamos culturalmente preparados para “digerir” terminamos pensando que no puede ser y nos decimos a nosotros mismos: “No es nada, no es nada no es nada. No hay nadie, no hay nadie, no hay nadie”.

otras personas llegan a desarrollar a un nivel avanzado estos mismos...

Efectivamente, otras personas desarrollan esas facultades, sobre todo porque son personas con un alto nivel de sensibilidad y no pueden negarse a sí mismas lo que sienten.

En este punto quiero aportar una información interesante.

Hay personas que piensan que estas facultades, da la casualidad que siempre se dan en personas de bajo nivel cultural, y concluyen que son superticiones, que son invenciones de esas mentes incultas. Pues en este caso, los cultos y sabiondos se equivocan, y les explicaré por qué.

Los seres humanos nacemos y morimos muchas veces en un ciclo continuo que dura miles y miles de años. En la medida en que va pasando el tiempo y vamos acumulando experiencias de vida, nuestra conciencia se desarrolla y fortalece. De hecho, los pueblos que mayor nivel de desarrollo de la conciencia alcanzan, terminan imponiendo su cultura a los pueblos más atrasados.

Ahora bien, esos seres más atrasados, vivan en países desarrollados o no, al tener menos evolución en su vehículo mental, su vehículo emocional o astral está como más libre y ejerce más poder e influencia sobre sus actos y sobre sus pensamientos. Y como el plano de los muertos es precisamente, el plano astral o emocional, esos seres están como en mejores condiciones para contactar con ese mundo. De ahí que los mejores médiums y sensitivos, sean muchas veces, personas sin una gran evolución de su vehículo mental.

Dicho de otro modo, son personas que sienten más de lo que piensan. Por el contrario, esas personas que piensan más de lo que sienten, marcan la pauta del desarrollo material, pero tener evolución del vehículo mental no significa que siempre se vaya a buen puerto. Hoy por hoy, estamos en un momento del desarrollo humano, en que prevalece el poder de lo material, pero vendrá un tiempo en que desde la mente, deberemos aprender a buscar la espiritualidad. Deberemos desarrollar la mente irracional.

Ese día, en que hayamos sido capaces de dejar un poco de lado la mente racional y nos dediquemos a desarrollar la mente irracional, se abrirá ante nuestros ojos el gran universo de la vida emocional y de la vida psíquica. Ese día nos conoceremos mucho mejor a nosotros mismos.

pero fuera de captar o no captar entes ¿Porqué sucede eso, porqué en entes?

Tu pregunta es un poco confusa. Tal vez en mis explicaciones anteriores te haya aclarado algo.

¿Por qué captamos entes? Pues porque tenemos esa capacidad para captarlos. Es como si yo te preguntara por qué somos capaces de saber cuando algo está caliente o está frío. Bueno, porque tenemos una facultad en nuestro cuerpo que nos lo permite.

En esto pasa lo mismo. Tenemos una facultad en nuestro organismo, que nos permite ver en el plano de los espíritus, y en él captamos cosas. También cuando dormimos, tenemos percepciones de ese mundo, y cuando nos emborrachamos o nos drogamos, se afinan nuestras capacidades perceptivas. ¿Por qué? Pues porque en todos los casos hemos inhibido nuestra conciencia.

¿Por qué en entes? No entiendo bien tu pregunta. ¿Preguntas por qué unos ven y sienten y otros no? Eso lo he respondido arriba, aunque ya he dicho que todos podemos ver y sentir. Y luego, aprovecho para dejar claro que los animales superiores como caballos, gatos, perros, etc, también ven a los espíritus, y no sólo ven a los espíritus de las personas, ven a los espíritus de los animales.


De hecho, en África, en ciertos pueblos, los brujos acostumbran a prepararse un amuleto con el espíritu de un tigre, para que cuando vayan por la selva, ese espíritu los acompañe e intimide al resto de las fieras. Y bueno, los seres humanos también pueden ver los espíritus de los animales.

¿Luego de las 72 horas qué pasa?

Yo estuve explicando en mi post anterior, que cuando uno muere, sale del cuerpo físico metido en una especie de cascarón de luz o de energía que algunos entendidos le dan el nombre de doble físico, o cuerpo etérico. Ese cascarón o cuerpo de luz, o cuerpo de éter, se rompe a las 72 horas y sale de él nuestra alma, es decir, sale un cuerpo aún más sutil que ya no es de naturaleza física, porque hay que decir que el doble físico, o cuerpo etérico sí es de naturaleza física, y tal vez los científicos deberían procurar captarlo con aparatos idóneos para tal fin. Yo creo que esto es algo que ocurrirá en breve.

Entre el cuerpo físico, y el doble físico, o cascarón etérico, existe como un cordón de luz que no se rompe hasta las 72 horas. Por eso, cuando a una persona la entierran antes de que transcurra ese tiempo, el ser se ve obligado a permanecer en el cementerio durante esas horas. Si la persona es cremada, entonces esa conexión entre el cuerpo físico, y el cuerpo etérico se rompe.

Me preguntas qué ocurre después de las 72 horas. Bien, el cuerpo etérico se separa del cuerpo físico de la persona fallecida. Se rompe el cuerpo éterico, y se queda una especie de cascarón de nosotros mismos y nuestros cuerpos espirituales, cuyo cuerpo más externo y visible es el cuerpo astral, cae en una especie de letargo.


Dicen que el ser se pasa como un año como sumido en un sueño profundo del que apenas se entera de nada. Te lo puedes imaginar como lo que le ocurre a un bebé cuando nace. Durante el primer año, lentamente va tomando nociones del nuevo plano en el que está. Bueno, cuando uno muere, es como si naciera en un nuevo plano y lentamente y ayudado por otros espíritus, vas recobrando conciencia de ese sitio en el que te encuentras.

Es complejo, porque tienes que aprender a vivir sin cuerpo, del mismo modo en que es complejo para el bebé verse preso de un cuerpo físico con necesidades fisiológicas de todo tipo.

Mi abuela siempre dice en las sesiones espirituales, que es mejor estar muerto que estar vivo, pero que por la estación de la tierra hay que pasar, porque es allí donde tenemos la oportunidad de saldar nuestras deudas.


Y digo, por si hay personas de pensamiento suicida leyendo esto, las personas que pasan a ese plano sin haber cumplido su ciclo de vida en la tierra, luego allá en ese plano la pasan de pena, porque les ocurre como quien llega allí sin tener su espacio listo. Se aparecen sin que nadie los esté esperando, y es como si aterrizáramos en otro país donde no conocemos a nadie, ni tenemos dinero, ni entendemos el idioma, en fin, desastroso, incluso, peor porque tendríamos que esperar que llegara el momento en que nos tocara desencarnar, para que entonces se nos abran las puertas de ese universo, y por desgracia, esa energía, ese pensamiento y esa emoción que nos llevó al suicidio, luego la volveremos a sentir en la tierra en nuestra próxima venida, y tendremos que combatirla para no volver a caer en el error de quitarnos la vida.


Muchas veces los suicidas, son seres que se han quitado la vida varias veces a lo largo de sus últimas encarnaciones. Y como todo regresa a uno, vuelven siempre las mismas circunstancias desesperantes en que el suicidio se produjo.

Luego de pasado ese año, las almas se ocupan de diferentes tareas allí, entre ellas, las de ayudar a otras personas en la tierra, etc. Hacen sus vidas allí, porque pueden estar unos 144 años para regresar a la tierra. Unos vienen antes, otros vienen después, pero es importante que se sepa que para ellos, el tiempo no lo ven como nosotros aquí en la tierra. Nosotros sólo hemos conocido las nociones de tiempo y espacio del plano físico, pero no las del plano astral.

Hay seres que son enviados a la tierra en poco tiempo por determinadas circunstancias, como por ejemplo, que estén dadas las condiciones para que ellos puedan seguir con su plan de crecimiento y limpieza espiritual. Otros bajan porque tienen que hacer cosas en la tierra que sólo ellos pueden hacer. Por ejemplo, cuando es necesario que los seres humanos descubran determinada cosa, se necesita la mente de un científico para llegar a descubrir determinada cosa, y como son pocas las mentes en el planeta capaces de llegar a determinados razonamientos, pues esos seres son mandados a la tierra a cooperar. No se les obliga, sino que se les pide ayuda y muchas veces ellos aceptan.

También puede pasarte que estando en el ese plano, un brujo de la tierra, tenga tu alma “amarrada” a base de magia negra y te tenga haciendo daño en ese plano. Hay almas muy apegadas al mundo físico. Por ejemplo, supón que una persona rica muere. Como su mente y sus emociones están muy apegadas a toda la riqueza que dejó, esas emociones y esos pensamientos actúan como lastre que no te deja avanzar en los planos espirituales. Por eso decía Jesús que primero entraría un camello por el ojo de una aguja antes que un rico en el reino de Dios.

Si mueres rico, o simplemente, si mueres con apegos materiales, tendrás que irte liberando poco a poco de esos apegos. La estancia en el plano de los muertos te libera de eso un poco, pero lo mejor es liberarse aquí en la tierra. Es cierto que ahora mismo no estamos viviendo un buen momento en la tierra para liberarnos del apego material, porque todo nos empuja a ello, pero sin embargo, sí es un buen momento para librarse de las cadenas del asesinato. Hoy matar a otra persona es algo que la sociedad no aplaude, y por tanto, es más natural que pases toda tu vida sin matar a nadie, cosa que hace 500 años era más difícil.

Puede que al llegar al plano astral te encuentres con que tu evolución es lo suficientemente grande como para que tu cuerpo astral se rompa y pases a vivir al plano mental. Ten en cuenta que cada plano tiene 7 subplanos y que cada uno gravita al plano que le toca según su grado de evolución espiritual. Los subplanos superiores del plano astral son muy placenteros, pero el subplano inferior del plano astral es lo que los cristianos llaman Infierno. Los espíritus me han dicho que el infierno está repleto de seres, que no hay nada más poblado que ese subplano. Me han dicho: “Tadeo, los seres infernales son legiones y legiones”.

¿Ese espíritu sigue eternamente en la tierra? ¿se transforma en qué, vuelve a nacer?

Como debes suponer, cuando el ser humano alcanza cierto nivel de desarrollo espiritual, al llegar al plano astral, se encuentra con que ya no es preciso que regrese a la tierra. Se puede quedar en el plano astral y prepararse para seguir purificándose para ganarse el derecho de salir del plano astral para irse a vivir al paradisíaco mundo de la mente, al universo mental.

Romper con la cadena de los nacimientos y las mueres en el plano físico es lo que los hindúes llaman, romper con la rueda del Sansara, romper con el mundo ilusorio, pues ellos consideran la vida en la tierra, una vida ilusoria, y al mismo tiempo, la vida más distante de la vida de la divinidad, del principio espiritual primero que lo rige todo. Dicho de otro modo, encarnados en un cuerpo físico, es como más lejos se está de Dios.

(cómo es eso de que si incineras el cuerpo se rompe el lazo?)

Así es, si incineras el cuerpo, al desaparecer éste, se rompe por fuerza el cordón plateado, como le dicen algunos entendidos a este cordón etéreo que nos une al cuerpo físico. Como dato curioso, cuando pasamos al plano astral en estado de sueño, nos quedamos conectados por ese cordón a nuestro cuerpo físico que yace en la cama.

Quiero saber si el más allá es mejor que el más acá, o es lo mismo, vuelves a la unicidad en el más allá? o se sigue cayendo en la separatividad...

Aunque he dicho que mi abuela dice que es mejor estar allí, la verdad es que lo mejor es evolucionar. Estar de un lado o de otro, no es lo que nos hace mejores. Uno tiene que preocuparse por aumentar nuestra capacidad de amar al prójimo y de perdonar al prójimo. Y eso lo puedes hacer lo mismo aquí que allí. Lo ideal sería no tener que regresar más al plano físico, pero todo lo físico desaparecerá un día.


El universo físico, sufre un proceso análogo al que he explicado para los seres humanos. El planeta Tierra sufre también el mismo proceso, por tanto, un día el planeta Tierra desaparecerá, y como decía Jesús, “ay de los que aún estén en la tierra en esos días”.


Uno debe aprovechar el tiempo para que el día del fin, ya nosotros hayamos roto la rueda del Sansara. Porque todo el que esté en la tierra en esos días, morirá de manera espantosa y su alma nacerá luego en un planeta más atrasado que la tierra y en un cuerpo más penoso que el cuerpo de los seres humanos. Eso sí, serán los seres más evolucionados de esos mundos y ayudarán allí a que esos planetas avancen y podrán ser llamado dioses o reyes en esos mundos.

Hablas de la idea de la unicidad. La unicidad es sólo un concepto. Es cierto que en el resto de los planos, somos más unidos que en el plano físico, pero yo te invito a que te sientas unidad aquí en el plano físico. Sentirse unidad, sentir que tu prójimo y tú son la misma cosa, ayuda mucho a vivir. Te libera y te aporta un prisma de visión mucho más sabio e idóneo.


No esperes a morir para sentir y experimentar esa unidad, porque aún en el plano astral existe la separatividad. La diferencia está en que en el plano astral las leyes que rigen son las leyes de la naturaleza, y no las leyes de los hombres. Por mucho que se esfuercen los hombres, sus leyes terrenales siempre son injustas, y como desconocemos tantas cosas, incluso, nuestra propia naturaleza, cometemos muchos errores aquí abajo a la hora de legislar.

Para terminar, quiero hacerte ver, que al planeta también llegan grandes seres castigados, y obligados a ayudarnos en nuestra evolución, y vienen otros que lo hacen sin estar castigados. Del plano Mental y del plano superior, es decir, del plano Búdico, también vienen grandes seres a ayudarnos en nuestra evolución. Algunos toman cuerpo físico, y otros lo hacen simplemente inspirando las mentes y los corazones de los que vivimos aquí.

También debería decirte que en el universo existe mucha más vida y que muchos seres de otros mundos nos observan y nos ayudan.

Lo dejo aquí. Si tienes más preguntas, sólo tienes que hacerlas. Atentamente.

TADEO