martes, 9 de marzo de 2010

CATACLISMOS


CATACLISMOS

Estamos en tiempos de cataclismos. La tierra tiembla por diversos puntos como si se quisiera sacudir de todos sus males. Como hace el perro cuando algo le pica. Sólo que con cada una de estas sacudidas la población decrece, y a la par, crece la pobreza casi siempre de los más pobres, y el dolor de todos los que empezamos a mirar el mundo como nuestra pequeña aldea.

¿Por qué pasarán estas desgracias? Muchos se preguntan intentando encontrar explicaciones más allá de la ciencia. Parece que el discurso de los sapiens más sapiens no nos convence del todo, o por lo menos, no termina de saciar la sed de ese lado de nosotros que es cualquier cosa menos racional. Algo dentro de nosotros desea volar, remontar el horizonte, atravesar el tiempo como una flecha para entonces poder darle de beber a todos los por qué.

También he visto mudos a los sacerdotes católicos. No entienden por qué en Haití y no, por ejemplo, en el Primer Mundo. ¿Acaso no dijo Jesús que el Reino de los Cielos sería para los pobres? ¿Entonces cómo es posible que sean los más pobres los que mueren por miles en condiciones tan desesperantes como las de un seísmo?

Otros hablan del fin del mundo, de ese final que vaticinaron los mayas hace siglos, poniendo como fecha el 22 de diciembre de 2012. Casi todos concuerdan en que no será el fin, sino un nuevo comienzo. Pero ¿tendrán todos estos cataclismos algo que ver?

Tal parece como si cada año fuéramos a más en este tipo de castigo natural sobre los hombres. El 2010 no ha hecho más que empezar y los muertos entre unas catástrofes y otras, suman ya miles y miles, y todo parece indicar que nos quedan por vivir otras pequeñas apocalipsis en los 9 meses restantes y en los años venideros.

¿Qué va a pasar? ¿Qué sacaremos de positivo de todo esto? Todos necesitamos creer que esto que nos pasa tiene algún sentido, que no estamos desamparados a la buena de Dios, sino que el Creador nos está enseñando con tanta desgracia, algo que necesitamos aprender.

Según determinadas escuelas filosóficas orientales, existe una especie de ley del dolor. Una ley inevitable que nos castiga sólo aparentemente, pero que en el fondo, templa nuestras almas, las hace más fuertes y más luminosas. En boca de ellos, el dolor nos redime, nos purifica, nos hace más solidarios y más amorosos. Nos acerca incluso, a un nivel de vibración espiritual más adecuado con el lugar que Dios nos destinó dentro del contexto natural.

Parece ser que las almas deben cumplir con un ciclo de crecimiento espiritual, de maduración, tal que en el momento de cerrarse el ciclo, nos encontremos con determinado nivel de conocimientos.

Parece ser, que como bien vaticinaron los mayas, el ciclo está pronto a cerrarse y la humanidad ha estado un poco remolona a la hora de asimilar sus lecciones correspondientes. Ahora, ya casi corriendo, toca darse prisa, y eso es lo que al parecer está haciendo la Madre Tierra con nosotros los seres que la habitamos. Como una mujer parturienta, prepara condiciones para su próximo parto y no hay parto sin dolor.

Tal vez lo que nos queda es seguir adelante con los ojos de la fe, confiados en que nuestros maestros saben lo que hacen, y quieren lo mejor para la humanidad. Tal vez la salvación esté en crecer, en caminar por nuestros propios pies hacia la luz del espíritu, hacia la luz del Amor.

TADEO

domingo, 31 de enero de 2010

LA MAGIA DE LAS PALABRAS


LA MAGIA DE LAS PALABRAS

Un día me dijeron que las palabras eran la envoltura material del pensamiento y esta definición me hizo meditar. Tenían razón. Las palabras materializan nuestro pensamiento, y al materializarlo lo hacen más resistente, más duradero, más trascendente.

Las palabras hablan de nosotros. Cuando escuchamos a una persona hablar, podemos hacernos una idea bastante precisa de quién es. Aunque la ropa, los zapatos, los complementos, el peinado, el perfume, la casa, el coche, hablen de nosotros, no hay como escuchar a una persona para saber realmente quién es.

Es cierto que una persona puede mentir, pero casi siempre mienten más todos esos objetos ya mencionados, y sin embargo, nos dejamos arrastrar más por lo externo e intrascendente. Por alguna razón, en este mundo entregado a lo visual, nos fiamos más de lo que vemos, aunque a veces, lo más importante no pueda verse. Ya decía un hombre sabio que lo esencial es invisible a los ojos, y que no se ve bien si no es con el corazón.

En la medida en que he ido avanzando en mis estudios metafísicos, he descubierto que las palabras son muy respetadas por todos los seres sabios de todas las culturas, de todas las naciones, de todos los universos materiales e inmateriales.

Parece ser que ellas tienen un poder desconocido para la mayoría de los mortales. Ejemplos que lo demuestran y maneras de explicarlo hay muchos, pero tomaré el que aparece en la Biblia, ese libro tan mágico y tan lleno de sabiduría.

Dicen los maestros de Sabiduría que en la Biblia, al comienzo del Evangelio de San Juan, se nos revela una gran enseñanza. Juan nos dice: “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios”. Parece ser que no es casualidad que el Verbo, es decir, la palabra, ya estaría tan presente desde el mismo comienzo de los tiempos.

Observemos como Dios crea con la Palabra. Dijo Dios, “hágase la Luz, y la luz se hizo”.

Las piedras no hablan, tampoco, las plantas. Tenemos que ir a los animales superiores para encontrar una especie de lenguaje primitivo que anuncia el lenguaje articulado propio de la especie humana.

De esto podemos deducir que la palabra seguirá existiendo en las formas de vida superiores a las cuales daremos paso los humanos. La palabra que somos capaces de producir con nuestra voz, se corresponde al cuerpo físico, pero parece que existen voces análogas relacionadas con nuestros cuerpos suprafísicos, voces astrales, voces mentales y voces propias de los vehículos más sutiles aún. Pero la palabra no desaparecerá. Pervivirá hasta que todo vuelva a ser un punto, y en ese instante, que será un nuevo principio, podremos repetir lo que ya nos dijo en su día Juan: “En el principio, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.

Observemos que aunque Dios es todo lo que existe, los animales superiores y más concretamente, la especie humana, detenta el poder de transformar conscientemente la realidad. Eso quiere decir que los seres humanos nos parecemos más a la esencia de Dios, porque pensamos, porque tenemos conciencia y esa conciencia la manifestamos a través de las ideas, de los conceptos, de las palabras.

Visto de este modo, ¿no creen que tendría sentido pensar que todo aquello que nos adormece el pensamiento es negativo para el ser humano porque inhibe justamente lo más precioso que tenemos?

Los seres humanos nos encontramos a mitad de camino entre los animales y Dios. Todos no tenemos el mismo nivel de crecimiento espiritual, pero parece ser que la manera en la que proyectamos nuestros pensamientos y sentimientos en palabras, habla, nunca mejor dicho, de nuestra evolución como seres.

Dicen que el desarrollo siempre se va dando a saltos, o como si recorriera una espiral ascendente en la que existen momentos de retrocesos necesarios para seguir avanzando. Según los maestros de sabiduría, siempre se avanza. Sólo advertimos retrocesos relativos.

Hoy por hoy, la humanidad vive sumida en la esclavitud de lo visual. La aparición de la fotografía, del cine, de la televisión, de las cámaras de vídeo al alcance de muchos, hace que la imagen gane un espacio que antes ocupaba nuestra capacidad de imaginar.

La pregunta sería: ¿estamos reduciendo de esta manera, nuestra capacidad pensante? Quiero creer que no, al menos no en términos absolutos. Creo que si comparamos el mundo de hoy con respecto al mundo de hace 200 años, nos encontramos con que hoy son muchas más las personas y por tanto, las mentes, que conciben ideas más complejas y evolucionadas, aún cuando estemos perdiendo la habilidad de comunicarnos a través de la palabra hablada y escrita.

Podría ser que la palabra articulada se fuera apagando, en la misma medida en que el ser humano se va haciendo más espiritual. Tal vez tengan razón esos visionarios que piensan que un día nos convertiremos en seres telépatas, es decir, en seres capaces de comunicarnos utilizando nuestra mente.

Yo siempre he pensado que para llegar a esto, primero pasaremos por un estadio en el que nos apoyaremos en mecanismos electrónicos. Es decir, nos valdremos de algún dispositivo que conecte nuestra mente a algo así como Internet y del mismo modo en que podemos chatear hoy en la red, el día de mañana podremos hablar con la persona que tenemos delante sin necesidad de poner en palabras nuestros pensamientos.

Mientras ese futuro llega, los maestros de sabiduría nos advierten del poder de las palabras y de nuestros pensamientos. Parece ser que las palabras, una vez lanzadas, tienen un poder tal, que actúa sobre la materia sutil del universo haciendo que éste conspire para que esas palabras, esas ideas, esos deseos, se conviertan en realidad. Es como si podríamos sembrar nuestros pensamientos y deseos en el viento. Y aunque no siempre ocurre, las palabras son como semillas que pueden dar fruto.

Dicho de otro modo, seamos conscientes del carácter creador de nuestras palabras. No las usemos sin propiedad, no las usemos sin tener total conciencia del poder que tienen.

Practiquemos la magia de las palabras. Lancemos al viento nuestros deseos. Sembremos nuestros deseos en el aire y tengamos por seguro que estaremos creando del mismo modo en que Dios, desde su mente, fue capaz de crear la Luz.

La Luz existe, y existe toda la maravilla que conocemos, porque Dios en su día lo concibió en su mente. El Universo, como ya nos lo reveló el gran Hermes Trimegistus, es mental.

Si nos vamos a la antigua Grecia, nos encontramos que el gran filósofo Pitágoras, imponía a los jóvenes aspirantes a entrar en su escuela, la dura condición de estar 2 años sin hablar. Los obligaba al silencio y al recogimiento porque decía que una persona que no supiera nada, era preferible que estaría en silencio porque sus palabras necias podrían fabricar un karma negativo que a la larga, la misma persona iba a tener que superar.

Dicen los maestros de Sabiduría: “La lengua es un miembro pequeño que se jacta de grandes cosas. Antes de hablar deberíamos pensar si lo que vamos a decir es VERDADERO, BONDADOSO y ÚTIL. Si deja de cumplir con alguna de estas 3 condiciones, será mejor que nos quedemos callados".

Una vez conscientes del poder de las palabras, usemos las nuestras, conjuntamente con nuestros pensamientos, en función de hacer de éste, un mundo mejor. Atrevámonos a imaginar el mejor de los mundos posibles, y tengan por seguro, que esa imagen en nuestras mentes, será una semilla que en su día dará frutos.

El que siembra, nunca puede predecir la calidad de los frutos, ni siquiera puede producir cuál de sus granos se logrará y cual no, pero la fe mueve montañas. Mientras más personas y durante más tiempo sostengamos en nuestras mentes la idea de un mundo mejor, ese mundo mejor estará mucho más cerca de hacerse realidad. Jesús no mentía cuando decía: “Pedid y se os dará”.

Y como aún tenemos cuerpo físico, no despreciemos el poder sanador de nuestras palabras. Dicen los maestros de sabiduría que las buenas palabras dichas en voz alta, tienen un efecto muy beneficioso sobre nuestro organismo. Siempre hemos escuchado hablar a los religiosos del poder de la oración. Seguramente será por esto.

Hablemos y escribamos entonces, con propiedad y cuidado. Conscientes de que con cada una de nuestras palabras estamos moviendo energías que actúan sobre la esencia misma del universo. El futuro está en nuestros pensamientos, lo que sería lo mismo que decir que el futuro está en nuestras palabras.

Toda la literatura, lo mismo en prosa que en verso, como la música, como el cine, están llenos de letras e imágenes que al leerlas, escucharlas o visualizarlas, nos comunican ideas y estados de ánimo que no siempre son buenos.

Muchas veces, cuando nos sentimos tristes, nos da por escuchar canciones tristes, y muchas veces una película o un poema, nos deja un estado anímico peor que el que ya teníamos. Esto es preocupante. Las personas lanzamos al ambiente determinado tipo de energía que influye sobre la naturaleza y sobre el resto de los seres humanos. Por eso, lo ideal es que vibremos mental y emocionalmente, siempre de la mejor de las maneras.

Cuando nos permitimos vibrar mal, no sólo nos estamos haciendo daño a nosotros mismos, sino que le estamos haciendo daño a toda la humanidad. De ahí que determinadas obras de arte, como pintura, música, literatura, cine, entre otras, cuando recogen y eternizan estados de ánimos negativos, ideas negativas, sentimientos negativos, no hacen más que conservar y por tanto, ayudar a propagar el mal.

Pensemos, por ejemplo, en el cine de terror, ese que hace de los seres humanos un surtidor de malas vibraciones. Un día no muy lejano, no nos permitiremos lanzar al ambiente emociones y pensamientos negativos por simple diversión. Un día nos producirá esto tanto dolor, como cuando vemos a alguien ametrallar a una manada de elefantes.

Limpiar de basura emocional y mental los planos astral y mental es una necesidad y es una tarea en la que todos debemos participar. No existe otra manera de avanzar hacia el futuro luminoso que todos deseamos, si no nos ponemos en acción, si no nos ponemos a trabajar desde ahora mismo.

Y lo que tenemos que hacer es reconocer el poder de nuestros pensamientos, de nuestras emociones y de nuestras palabras y trabajar en corregir nuestros hábitos negativos. Hacerlo nos pondrá a todos en el camino correcto. Recuerden, atrévanse a imaginar el mejor de los mundos posibles y de esa manera estarán sembrando la mejor de las semillas y algún día se sentirán felices de haber contribuido con esta magna obra.

TADEO

lunes, 11 de enero de 2010

HABLANDO COMO LOS LOCOS



HABLANDO COMO LOS LOCOS

El tiempo pasa volando y ya casi van a hacer dos meses que no escribo nada en este blog. Y no es que no pasen ideas por mi cabeza dignas de este espacio, es más bien que me vienen encima ideas las cuales soy incapaz de convertir en un post.

Pueden ser ideas profundas e interesantes, pero al mismo tiempo, complejas de explicar, y muchas veces no tengo el tiempo suficiente como para sentarme a escribir sobre ellas como quisiera.

Muchas veces las lecturas metafísicas que hago, me sugieren reflexiones interesantes, pero no siempre estoy en condiciones de ponerme a escribirlas, y procuro siempre, hablar desde mis palabras y no ponerme a transcribir determinados textos por interesantes que sean.

Prefiero ayudar a clarificar las ideas de los grandes maestros, en caso de que se pueda. Muchas veces me pasa que soy incapaz de decir las cosas de una manera más clara y sencilla de lo que ellos lo han dicho, y en fin, unas veces por una cosa y otras veces, por otra, mi página se queda en blanco.

Hoy mismo me han venido muchas ideas y ganas de escribir una entrada para este blog, pero llevo horas diciendo: ¿Sobre qué escribo? ¿Cómo convierto todas estas reflexiones y análisis en un post medianamente coherente? Luego de 3 horas, la página seguía en blanco, así que me he lanzado a la desesperada a decirles al menos estas palabras. Perdonen el desorden mental.

Entre las ideas que ocupan mi mente en el día de hoy, están las referentes a la importancia de aprender a reconocer nuestros diferentes cuerpos.

Para los que no estén familiarizados con las teorías metafísicas propias de las filosofías orientales, cuando hablo de nuestros diferentes cuerpos, me estoy refiriendo a nuestras 2 triadas de cuerpos. Es decir, nuestros tres cuerpos o vehículos de naturaleza física, que son a saber: El CUERPO FÍSICO, EL CUERPO ASTRAL O EMOCIONAL, y EL CUERPO MENTAL, y luego, la otra triada de cuerpos de naturaleza espiritual que son a saber: EL CUERPO BÚDICO, EL CUERPO ÁTMICO y EL CUERPO MONÁDICO. Existe un séptimo cuerpo que termina englobándolos a todos, que es EL CUERPO ÁDICO, o cuerpo de la Divinidad.

Dicho de otro modo, todo lo que existe, procede de un devenir constante e infinito en el que la substancia pasa por diferentes estadios, siempre séptuples, y que cada cosa, una vez definida, tiene un momento de nacimiento, un momento de conservación y un momento de destrucción. Es decir, todo nace y muere, sólo permanece el fenómeno en su conjunto, y a algunos les gusta llamar a este fenómeno, cuyo atributo más visible es el movimiento, Dios.

Como el ciclo del que hablamos, no tiene ni principio ni final, sino que tal parece que es un círculo, o en todo caso una espiral, para poder estudiar el fenómeno, es necesario que lo detengamos, tomando algún momento como punto de partida. En tal caso, si tomamos como punto de partida el momento en el que todo se ha reducido a un punto y nada existe, nada más que Dios o la Antimateria, podríamos llamarle a esto, el Plano Ádico.

Luego, a lo largo del proceso evolutivo del Espíritu puro a la Materia pura, pudo haber aparecido la vida, un tipo de vida tal vez similar a la nuestra, pero eso es algo que no lo sé.

Todo parece indicar, por lo que he leído, que el ser humano, tal como lo conocemos, ha surgido en el proceso de retroceso de la Materia pura al Espíritu Puro. Estamos hablando de ciclos que tienen una duración en el tiempo de miles de millones de años. Siempre me gusta recordar que los tibetanos dicen que el tiempo en años que dura el proceso de creación, conservación y destrucción de todo lo que existe es de: 311 040 000 000 000 de años.

También sería bueno recordar que al parecer, se han dado diferentes oleadas de vida, y que por tanto, en el esquema darwiniano existen ciertas anomalías tales como que supuestos animales inferiores, muestran características propias de animales superiores. Ahora mismo la ciencia no termina de explicarse cómo un pulpo puede mostrar más inteligencia que muchos animales terrestres.

Para no alejarme demasiado del tema que me interesa tratar, que es el referente al ser humano y sus diferentes cuerpos y la importancia de reconocerlos, solamente diré que todos los seres vivos, incluso, las piedras, tienen estos 7 cuerpos ya mencionados.
Tanto los minerales, como las plantas, como los animales como el ser humano, muestran formas de vida. Son formas de vida diferentes, pero la vida se encuentra por todas partes en el mundo físico y en cada uno de los mundos.

Sabemos que la evolución de los minerales dio origen a las plantas, y estos a su vez, dieron origen a los animales y estos al ser humano. También deberíamos saber que de igual modo, el ser humano dará origen a otra especie de seres de naturaleza no humana, más evolucionados que nosotros.

Del mismo modo en que la evolución de nuestra conciencia, nos ha proporcionado peculiaridades corporales y sociales, la raza humana dará paso a seres de conciencia superior a la nuestra, y seguramente, esa conciencia superior, también determinará en ellos, cambios físicos.

Hablaba ahora mismo de la conciencia. La conciencia no es otra cosa que nuestro vehículo mental, es decir, el tercero de nuestros vehículos físicos. Pues bien, si nos comparamos con los animales, notamos las evidentes diferencias morfológicas y de todo tipo en nuestros cuerpos, notamos también las diferencias en cuanto a nuestras emociones y notamos las diferencias en cuanto a nuestros pensamientos.

Nos sentimos muy evolucionados con respecto a los animales, pero pasada esta euforia sería bueno que la humanidad pusiera los pies sobre la tierra y comprendiera que ante nuestros ojos se abre un vasto horizonte evolutivo que nos toca transitar, en este caso, con un poco más de conciencia que los animales referente a tal tránsito.

Aquí sale a relucir la famosa frase CONÓCETE A TI MISMO. La humanidad precisa conocerse mejor, porque de ese conocimiento dependerá su evolución y sobre todo su bienestar.

Los seres humanos no somos felices. Por doquier encontramos infelicidad, y esta infelicidad está relacionada directamente con el desconocimiento de nuestros cuerpos, con el desconocimiento de quiénes somos en realidad.

Si queremos ser felices, es necesario que aprendamos e interioricemos dos ideas básicas:
1-Somos mucho más que nuestro cuerpo físico. Somos mucho más que nuestro cuerpo emocional, y somos mucho más que nuestro cuerpo mental.
2-Aunque nos veamos a nosotros mismos como seres individuales, esa sensación de individualidad no es más nada que una ilusión, porque en realidad todos somos UNO.

Ahondaré un poco sobre estas dos ideas básicas.

Respecto a la primera, diré que la humanidad va transitando lentamente hacia un estadio en que la conciencia, va ganando la partida a las emociones. La humanidad se cree muy racional, porque siempre toma como punto de comparación a los animales. Pero si nos analizamos con seriedad, nos encontramos con que muchas veces predominan nuestras emociones por encima de nuestros pensamientos.

Conocerse a sí mismo, implica entre otras cosas, saber cuán emocionales somos, cuanto peso tiene en nosotros lo emocional, y si somos capaces desde nuestra mente, de controlar nuestros impulsos.

Se trata de una mirada sincera hacia nuestro interior. Se trata de saber quiénes somos, y luego, desde la comprensión de la necesidad de salir del “mar revuelto”, que es el universo emocional, porque en él no hay felicidad posible, tomar las riendas de nuestras emociones desde nuestra mente.

No se trata de matar nuestras emociones, porque eso es imposible. Se trata de conocer la verdadera naturaleza de nuestras emociones. Es importante saber que en el universo emocional, existen emociones positivas y negativas, y que estas buscan equilibrarse, de manera tal que a una emoción positiva de determinado grado o magnitud, seguirá una emoción negativa capaz de equilibrarla. Por tanto, las personas que buscan para sí vivir emociones intensas, luego necesariamente se verán azotadas por emociones negativas que les proporcionarán estados de crisis o de bajones emocionales.

Muchas veces sufrimos porque no entendemos por qué caemos en esos pozos emocionales, y no sabemos que nosotros mismos los hemos provocado, tratando de huir de ellos proporcionándonos emociones positivas fuertes.

Por mucho que nos parezca lo más de lo más, disfrutar de esas emociones intensas, debemos ser conscientes de que ellas son las que producen luego, una reacción análoga de sentido contrario. Creo que el simple hecho de comprenderlo, ya nos eliminará sufrimiento, porque no hay nada peor que no saber por qué nos pasan estas cosas, por qué nos sentimos así de mal.

Con el tiempo decidiremos cómo afrontar los vaivenes inevitables del universo astral o emocional. Los maestros espirituales, aconsejan buscar el equilibrio, es decir, la paz interior. Esto se consigue desde la mente, usando la conciencia como riendas con que controlar al “caballo” de las emociones y aplacando la sed por las emociones fuertes.

Ahora bien, en todo esto está presente nuestro crecimiento espiritual. No todas las personas tenemos el mismo grado evolutivo. Podríamos decir: “Dime cómo sientes, y te diré quién eres”. Dime cuán capaz o incapaz de dominar tus emociones eres, y te diré tu grado de crecimiento espiritual.

Desde luego, esa necesidad de emociones fuertes, ese pensar que sin eso la vida no tiene sentido, esas ideas tan propias de la adolescencia, ideas que algunos no llegan a superar nunca aún con los años, denotan falta de madurez de su espíritu.


Estas personas que piensan y actúan de esta manera, están atrapados de la droga que es la adrenalina que producen todas estas emociones fuertes, pero luego, no podrán evitar tener fuertes bajones, fuertes crisis, depresiones, etc. El que lo niegue, miente. Y está claro que muchas personas preferimos aparentar que somos felices a serlo de verdad.

Atrevámonos a mirarnos a nosotros mismos, analicemos nuestros apegos a las emociones fuertes y así sabremos en qué momento de nuestro crecimiento espiritual estamos. Domemos el potro de nuestras emociones si somos capaces de hacerlo.


Controlemos nuestros impulsos. No nos demos el lujo de actuar sin pensar. Que cada uno de nuestros actos esté respaldado por una reflexión que nos haya dicho que lo que hacemos, tiene utilidad, y hagamos lo mismo con nuestras palabras. No dejemos que salgan de nuestra boca palabras no meditadas.

No olvidemos, además, que incluso las emociones positivas, como la emoción producida por el amor, es una emoción que es necesario domar, porque si no lo hacemos, ese sentimiento de amor puede llevarnos al sufrimiento cuando el objeto de nuestro amor no lo tengamos al alcance de la mano.

Respecto a esto dicen los maestros, que estos amores emocionales pueden llevarnos a pensar cosas tales como: “Estoy sufriendo porque amo a una persona que no me ama”. Los maestros advierten que al pensar así nos engañamos. Dicen que realmente no sufrimos porque amamos, sufrimos porque no podemos tener a la persona amada. Ellos dicen que el verdadero amor nunca produce sufrimiento.

El cuerpo emocional deberíamos imaginárnoslo como unos lentes oscuros que nos hacen ver el mundo con determinadas tonalidades irreales. Cuando nos quitamos de los ojos tales lentes, comprendemos que el mundo tiene otros colores más brillantes y hermosos. Pero ¿cómo vamos a creerlo ahora, si nunca nos hemos liberado de nuestras emociones? Incluso, algunos sentirán tal apego a ellas, que estas palabras le resultarán incómodas e inaceptables. Es lógico, ya he dicho que la humanidad aún es más emocional que mental.

Un ser humano feliz es aquel que ha sido capaz de domar su cuerpo emocional y camina por la vida guiado por la luz de su cuerpo mental.

Respecto al segundo aspecto, referido a la necesidad de ir despojándonos lentamente de la ilusión del YO. Sería bueno que diga, y de paso, lo enlazo con lo anterior, que cuando un monje budista recita el famoso mantran: OM MANI PADME HUM, (yo soy la joya en el loto) cuando dice: YO SOY, se está refiriendo a lo que queda de él después de despojarse de su cuerpo físico, después de despojarse de su cuerpo emocional y después de despojarse de su cuerpo mental.

Es muy importante que empecemos a tomar consciencia de que nuestro verdadero YO, está relacionado con nuestros vehículos espirituales, y estos vehículos espirituales no los podemos ver, ni tocar, ni entender con nuestras emociones ni con nuestra conciencia racional, porque esos son ropajes externos. Pero lo que somos, y la realidad esencial, esa que nos acerca a la conciencia de Dios, es más interior.

Luego digo, cuando entramos en contacto con nuestro YO verdadero y esencial, a través de la meditación, por ejemplo, quedamos en mejores condiciones para entender que somos UNO con todo lo que existe, y nos empieza a resultar más cercana la idea del NOSOTROS, que la idea del YO, o del TÚ, como la entendemos habitualmente.

Pero realmente, vamos camino a la conciencia de la Unidad. Sólo esta conciencia podrá traer paz y amor al mundo. Sólo esta conciencia podrá hacer que consigamos todas esas grandes metas que deseamos.

TADEO

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL FIN DEL MUNDO EN 2012


EL FIN DEL MUNDO EN 2012

Hace tiempo venimos escuchando hablar de las profesías mayas y del fin del mundo para el 22 de diciembre de 2012. Como nos encanta alimentar nuestros miedos y nuestras fantasías catastrofistas, hemos echado a volar nuestra imaginación y no pocos se han dedicado a sugerir la posibilidad de que esta vez sí se cierne sobre la humanidad un peligro real.

Es cierto, que para la mentalidad occidental, resulte impresionante que los mayas hubieran sido tan exactos a la hora de situar el fin del mundo en una fecha concreta, la cual no nos deja margen a equívocos en cuanto al momento exacto.

Sin embargo, a la luz de otras creencias como son las que emanan de la teosofía, de la metafísica en general o de las religiones orientales, nos encontramos con una mirada bastante diferente al miedo que se ha desatado sobre el mundo occidental ante la idea de un final para la humanidad, tantas veces anunciado, y jamás manifestado.

Escribo estas palabras para dar mi visión sobre el tema. Comienzo diciendo que respeto a los Mayas de un modo tremendo, y que creo que esta fecha que ellos nos aportan, tiene una importancia muy grande, porque seguramente, será ese día en que termine el mundo. Con esto no me estoy contradiciendo. Ahora lo explicaré.

Ante todo, partamos de la idea de que sobre las culturas mesoamericanas conocemos muy poco. Los grandes sacerdotes aztecas o mayas, se cuidaron muy mucho de entregar sus grandes secretos a los conquistadores españoles.

Lo poco que sabe occidente de esas culturas, y sobre este asunto en particular, relacionado con sus calendarios y sus predicciones, se debe a la interpretación, posiblemente de una manera no muy acertada de los pocos códices que se salvaron de la destrucción, y por ciertas anotaciones que determinados sacerdotes españoles hicieron de lo que los niños aztecas o mayas les contaban, acerca de su filosofía, filosofía, que por cierto, era enseñada a estos niños en forma de historias infantiles para hacerla más fácil a su entendimiento.

Sin embargo, estoy convencido de que detrás de esas historias infantiles copiadas por los sacerdotes españoles, entre ellos, por el padre Sahagún, hay un gran secreto, que va más allá que el hecho de fijar una fecha en el tiempo marcando el fin de los tiempos.

Ya he contado alguna vez en este blog, como estando de visita en el museo Guggenheim de Bilbao, y visitando una exposición de restos de la cultura azteca, escuché a la guía del museo, hablar de la cosmogonía azteca mientras nos enseñaba los 5 grandes ídolos reunidos en el museo de manera excepcional para aquella exposición.

Sentí una emoción muy especial cuando la guía nos dijo que éramos unos afortunados por tener delante de nosotros aquellos 5 ídolos aztecas que en su día estuvieron en el templo del sol de Teotihuacán y que ahora andan cada uno por separado pues pertenecen a museos diferentes de diferentes nacionalidades.

Ella nos contó qué significaba cada ídolo. Nos explicó que eran la representación de cada uno de los 5 cielos, o 5 mundos que habían existido hasta nuestros días.
Lo curioso es que existen otras culturas, como la cultura hindú, que en esencia dice lo mismo. Habla de 7 grandes ciclos por los que pasará el planeta tierra, y por tanto, la humanidad, y que al parecer, tiene sentido pensar que está finalizando el quinto ciclo. Por tanto, tiene sentido pensar que el 22 de diciembre de 2012, se acabe el quinto ciclo, o el quinto cielo, o el quinto mundo de los aztecas.

¿Pero acaso, significa esto, el fin del planeta y de la vida humana? La respuesta es NO.
Según he leído en los más importantes tratados teosóficos, donde explican con lujo de detalles cómo ha sido la evolución terrestre en cada uno de esos grandes ciclos, cada ciclo está compuesto por 7 sub ciclos, y cada uno de estos sub ciclos, puede durar una media de 2000 años. Son períodos que no duran todos lo mismo, así que estos son cálculos muy aproximados. Pero según he podido entender, si el 22 de diciembre de 2012, termina el quinto mundo y comienza el sexto mundo, eso quiere decir, que a la raza humana le queda sobre la faz de la tierra, al menos otros 28 000 años. Sólo entonces vendrá el fin.

Incluso, ellos no hablan del fin del universo físico, pasados esos 28 000 años, ellos hablan del fin de la raza humana, la cual debe mutar para convertirse en otra cosa diferente, del mismo modo en que los humanos hemos aparecido como resultado de la evolución de otros seres vivos menos evolucionados que nosotros.

Ahora bien, también han dicho los entendidos, que deberíamos recibir el nacimiento del sexto sol, o del sexto mundo, con mucha alegría, porque ellos hablan de los últimos 2000 años, es decir, del ciclo que va desde la venida de Jesús, hasta el 22 de diciembre de 2012, como un período muy complejo para la humanidad por ser el período en que tocaba que prevaleciera la materia por encima de la conciencia, lo material por encima de lo espiritual, y por tanto, un período en el que los hombres dejarían de considerarse seres espirituales, para convertirse en seres mucho más materiales.

Sin embargo, el 22 de diciembre de 2012, pondría punto y final a este ciclo. Ya algunos han empezado a festejar la presencia de la nueva energía de la era de Acuario, en nuestras vidas a partir de 1992, y más fuerte aún, a partir del año 2000. Sin embargo, todo parece indicar que a partir del 22 de diciembre de 2012, notaremos con mucha más fuerza la llegada del nuevo mundo y de los nuevos tiempos.

Esto lo notaremos en todos los acontecimientos de la vida de la sociedad, en la revolución espiritual que sufrirán nuestras consciencias, en fin, que de alguna manera, aunque no se extinguirá la raza humana, sí tiene sentido que hablemos como los mayas, de que el 22 de diciembre de 2012, se va a acabar el mundo, pues sentiremos paulatinamente, y quizás de una manera más clara , como muchas de nuestras formas de pensar terminarán muriendo para dar paso a ideas nuevas más propias de la nueva realidad que se avecina, la cual será sin dudas, mucho más espiritual.

TADEO

martes, 20 de octubre de 2009

LA DUDA SANA


LA DUDA SANA

Acabo de encontrarme en mi entrada anterior A VECES VEO MUERTOS, un comentario de una chica que se hace llamar INSANA, con una serie de dudas muy interesantes. Me dice que mi post, más que respuestas, le ha dejado preguntas, y como creo que sé de lo que estoy hablando, aquí le dedico un nuevo post para intentar responderle a ella sus interrogantes, y ya de paso, para que las evacuen todos aquellos que hayan leído y les haya ocurrido otro tanto.
El comentario de INSANA es el siguiente:

Pues debe ser que existan cosas que no podemos captar con nuestros sentidos, otras personas llegan desarrollar a un nivel avanzado estos mismos... pero fuera de captar o no captar entes ¿Porqué sucede eso, porqué en entes? ¿Luego de las 72 horas qué pasa? ¿Ese espíritu sigue eternamente en la tierra? ¿se transforma en qué, vuelve a nacer? (cómo es eso de que si incineras el cuerpo se rompe el lazo?)Quiero saber si el más allá es mejor que el más acá, o es lo mismo, vuelves a la unicidad en el más allá? o se sigue cayendo en la separatividad...Tu post me deja mucho más preguntas que respuestas... :-/

Iré respondiendo pregunta por pregunta para facilitar la comprensión.

Pues debe ser que existan cosas que no podemos captar con nuestros sentidos,

Tal vez no hayas meditado bien esto que dices. El mundo microscópico existe y no es posible captarlo usando los órganos de los sentidos. No tengo que pasarme al terreno de la metafísica, para convencerte de que existen infinitas cosas que los órganos de los sentidos no captan, y no por eso dejan de existir.


Yo entiendo que te refieres al mundo de los espíritus, a cosas paranormales, pues bien, ahí pasa más de lo mismo. Los sentidos convencionales no nos ayudan a captar estos universos, pero el ser humano, todos nosotros, tenemos facultades innatas que nos permiten ponernos en contacto con esos mundos.


Muchas veces no es que no tengamos percepciones, lo que sucede es que buscamos explicaciones racionales a eso que hemos experimentado, y ahí aparecen las más diversas justificaciones. A veces sentimos una presencia en nuestra habitación, pero como eso es algo que no estamos culturalmente preparados para “digerir” terminamos pensando que no puede ser y nos decimos a nosotros mismos: “No es nada, no es nada no es nada. No hay nadie, no hay nadie, no hay nadie”.

otras personas llegan a desarrollar a un nivel avanzado estos mismos...

Efectivamente, otras personas desarrollan esas facultades, sobre todo porque son personas con un alto nivel de sensibilidad y no pueden negarse a sí mismas lo que sienten.

En este punto quiero aportar una información interesante.

Hay personas que piensan que estas facultades, da la casualidad que siempre se dan en personas de bajo nivel cultural, y concluyen que son superticiones, que son invenciones de esas mentes incultas. Pues en este caso, los cultos y sabiondos se equivocan, y les explicaré por qué.

Los seres humanos nacemos y morimos muchas veces en un ciclo continuo que dura miles y miles de años. En la medida en que va pasando el tiempo y vamos acumulando experiencias de vida, nuestra conciencia se desarrolla y fortalece. De hecho, los pueblos que mayor nivel de desarrollo de la conciencia alcanzan, terminan imponiendo su cultura a los pueblos más atrasados.

Ahora bien, esos seres más atrasados, vivan en países desarrollados o no, al tener menos evolución en su vehículo mental, su vehículo emocional o astral está como más libre y ejerce más poder e influencia sobre sus actos y sobre sus pensamientos. Y como el plano de los muertos es precisamente, el plano astral o emocional, esos seres están como en mejores condiciones para contactar con ese mundo. De ahí que los mejores médiums y sensitivos, sean muchas veces, personas sin una gran evolución de su vehículo mental.

Dicho de otro modo, son personas que sienten más de lo que piensan. Por el contrario, esas personas que piensan más de lo que sienten, marcan la pauta del desarrollo material, pero tener evolución del vehículo mental no significa que siempre se vaya a buen puerto. Hoy por hoy, estamos en un momento del desarrollo humano, en que prevalece el poder de lo material, pero vendrá un tiempo en que desde la mente, deberemos aprender a buscar la espiritualidad. Deberemos desarrollar la mente irracional.

Ese día, en que hayamos sido capaces de dejar un poco de lado la mente racional y nos dediquemos a desarrollar la mente irracional, se abrirá ante nuestros ojos el gran universo de la vida emocional y de la vida psíquica. Ese día nos conoceremos mucho mejor a nosotros mismos.

pero fuera de captar o no captar entes ¿Porqué sucede eso, porqué en entes?

Tu pregunta es un poco confusa. Tal vez en mis explicaciones anteriores te haya aclarado algo.

¿Por qué captamos entes? Pues porque tenemos esa capacidad para captarlos. Es como si yo te preguntara por qué somos capaces de saber cuando algo está caliente o está frío. Bueno, porque tenemos una facultad en nuestro cuerpo que nos lo permite.

En esto pasa lo mismo. Tenemos una facultad en nuestro organismo, que nos permite ver en el plano de los espíritus, y en él captamos cosas. También cuando dormimos, tenemos percepciones de ese mundo, y cuando nos emborrachamos o nos drogamos, se afinan nuestras capacidades perceptivas. ¿Por qué? Pues porque en todos los casos hemos inhibido nuestra conciencia.

¿Por qué en entes? No entiendo bien tu pregunta. ¿Preguntas por qué unos ven y sienten y otros no? Eso lo he respondido arriba, aunque ya he dicho que todos podemos ver y sentir. Y luego, aprovecho para dejar claro que los animales superiores como caballos, gatos, perros, etc, también ven a los espíritus, y no sólo ven a los espíritus de las personas, ven a los espíritus de los animales.


De hecho, en África, en ciertos pueblos, los brujos acostumbran a prepararse un amuleto con el espíritu de un tigre, para que cuando vayan por la selva, ese espíritu los acompañe e intimide al resto de las fieras. Y bueno, los seres humanos también pueden ver los espíritus de los animales.

¿Luego de las 72 horas qué pasa?

Yo estuve explicando en mi post anterior, que cuando uno muere, sale del cuerpo físico metido en una especie de cascarón de luz o de energía que algunos entendidos le dan el nombre de doble físico, o cuerpo etérico. Ese cascarón o cuerpo de luz, o cuerpo de éter, se rompe a las 72 horas y sale de él nuestra alma, es decir, sale un cuerpo aún más sutil que ya no es de naturaleza física, porque hay que decir que el doble físico, o cuerpo etérico sí es de naturaleza física, y tal vez los científicos deberían procurar captarlo con aparatos idóneos para tal fin. Yo creo que esto es algo que ocurrirá en breve.

Entre el cuerpo físico, y el doble físico, o cascarón etérico, existe como un cordón de luz que no se rompe hasta las 72 horas. Por eso, cuando a una persona la entierran antes de que transcurra ese tiempo, el ser se ve obligado a permanecer en el cementerio durante esas horas. Si la persona es cremada, entonces esa conexión entre el cuerpo físico, y el cuerpo etérico se rompe.

Me preguntas qué ocurre después de las 72 horas. Bien, el cuerpo etérico se separa del cuerpo físico de la persona fallecida. Se rompe el cuerpo éterico, y se queda una especie de cascarón de nosotros mismos y nuestros cuerpos espirituales, cuyo cuerpo más externo y visible es el cuerpo astral, cae en una especie de letargo.


Dicen que el ser se pasa como un año como sumido en un sueño profundo del que apenas se entera de nada. Te lo puedes imaginar como lo que le ocurre a un bebé cuando nace. Durante el primer año, lentamente va tomando nociones del nuevo plano en el que está. Bueno, cuando uno muere, es como si naciera en un nuevo plano y lentamente y ayudado por otros espíritus, vas recobrando conciencia de ese sitio en el que te encuentras.

Es complejo, porque tienes que aprender a vivir sin cuerpo, del mismo modo en que es complejo para el bebé verse preso de un cuerpo físico con necesidades fisiológicas de todo tipo.

Mi abuela siempre dice en las sesiones espirituales, que es mejor estar muerto que estar vivo, pero que por la estación de la tierra hay que pasar, porque es allí donde tenemos la oportunidad de saldar nuestras deudas.


Y digo, por si hay personas de pensamiento suicida leyendo esto, las personas que pasan a ese plano sin haber cumplido su ciclo de vida en la tierra, luego allá en ese plano la pasan de pena, porque les ocurre como quien llega allí sin tener su espacio listo. Se aparecen sin que nadie los esté esperando, y es como si aterrizáramos en otro país donde no conocemos a nadie, ni tenemos dinero, ni entendemos el idioma, en fin, desastroso, incluso, peor porque tendríamos que esperar que llegara el momento en que nos tocara desencarnar, para que entonces se nos abran las puertas de ese universo, y por desgracia, esa energía, ese pensamiento y esa emoción que nos llevó al suicidio, luego la volveremos a sentir en la tierra en nuestra próxima venida, y tendremos que combatirla para no volver a caer en el error de quitarnos la vida.


Muchas veces los suicidas, son seres que se han quitado la vida varias veces a lo largo de sus últimas encarnaciones. Y como todo regresa a uno, vuelven siempre las mismas circunstancias desesperantes en que el suicidio se produjo.

Luego de pasado ese año, las almas se ocupan de diferentes tareas allí, entre ellas, las de ayudar a otras personas en la tierra, etc. Hacen sus vidas allí, porque pueden estar unos 144 años para regresar a la tierra. Unos vienen antes, otros vienen después, pero es importante que se sepa que para ellos, el tiempo no lo ven como nosotros aquí en la tierra. Nosotros sólo hemos conocido las nociones de tiempo y espacio del plano físico, pero no las del plano astral.

Hay seres que son enviados a la tierra en poco tiempo por determinadas circunstancias, como por ejemplo, que estén dadas las condiciones para que ellos puedan seguir con su plan de crecimiento y limpieza espiritual. Otros bajan porque tienen que hacer cosas en la tierra que sólo ellos pueden hacer. Por ejemplo, cuando es necesario que los seres humanos descubran determinada cosa, se necesita la mente de un científico para llegar a descubrir determinada cosa, y como son pocas las mentes en el planeta capaces de llegar a determinados razonamientos, pues esos seres son mandados a la tierra a cooperar. No se les obliga, sino que se les pide ayuda y muchas veces ellos aceptan.

También puede pasarte que estando en el ese plano, un brujo de la tierra, tenga tu alma “amarrada” a base de magia negra y te tenga haciendo daño en ese plano. Hay almas muy apegadas al mundo físico. Por ejemplo, supón que una persona rica muere. Como su mente y sus emociones están muy apegadas a toda la riqueza que dejó, esas emociones y esos pensamientos actúan como lastre que no te deja avanzar en los planos espirituales. Por eso decía Jesús que primero entraría un camello por el ojo de una aguja antes que un rico en el reino de Dios.

Si mueres rico, o simplemente, si mueres con apegos materiales, tendrás que irte liberando poco a poco de esos apegos. La estancia en el plano de los muertos te libera de eso un poco, pero lo mejor es liberarse aquí en la tierra. Es cierto que ahora mismo no estamos viviendo un buen momento en la tierra para liberarnos del apego material, porque todo nos empuja a ello, pero sin embargo, sí es un buen momento para librarse de las cadenas del asesinato. Hoy matar a otra persona es algo que la sociedad no aplaude, y por tanto, es más natural que pases toda tu vida sin matar a nadie, cosa que hace 500 años era más difícil.

Puede que al llegar al plano astral te encuentres con que tu evolución es lo suficientemente grande como para que tu cuerpo astral se rompa y pases a vivir al plano mental. Ten en cuenta que cada plano tiene 7 subplanos y que cada uno gravita al plano que le toca según su grado de evolución espiritual. Los subplanos superiores del plano astral son muy placenteros, pero el subplano inferior del plano astral es lo que los cristianos llaman Infierno. Los espíritus me han dicho que el infierno está repleto de seres, que no hay nada más poblado que ese subplano. Me han dicho: “Tadeo, los seres infernales son legiones y legiones”.

¿Ese espíritu sigue eternamente en la tierra? ¿se transforma en qué, vuelve a nacer?

Como debes suponer, cuando el ser humano alcanza cierto nivel de desarrollo espiritual, al llegar al plano astral, se encuentra con que ya no es preciso que regrese a la tierra. Se puede quedar en el plano astral y prepararse para seguir purificándose para ganarse el derecho de salir del plano astral para irse a vivir al paradisíaco mundo de la mente, al universo mental.

Romper con la cadena de los nacimientos y las mueres en el plano físico es lo que los hindúes llaman, romper con la rueda del Sansara, romper con el mundo ilusorio, pues ellos consideran la vida en la tierra, una vida ilusoria, y al mismo tiempo, la vida más distante de la vida de la divinidad, del principio espiritual primero que lo rige todo. Dicho de otro modo, encarnados en un cuerpo físico, es como más lejos se está de Dios.

(cómo es eso de que si incineras el cuerpo se rompe el lazo?)

Así es, si incineras el cuerpo, al desaparecer éste, se rompe por fuerza el cordón plateado, como le dicen algunos entendidos a este cordón etéreo que nos une al cuerpo físico. Como dato curioso, cuando pasamos al plano astral en estado de sueño, nos quedamos conectados por ese cordón a nuestro cuerpo físico que yace en la cama.

Quiero saber si el más allá es mejor que el más acá, o es lo mismo, vuelves a la unicidad en el más allá? o se sigue cayendo en la separatividad...

Aunque he dicho que mi abuela dice que es mejor estar allí, la verdad es que lo mejor es evolucionar. Estar de un lado o de otro, no es lo que nos hace mejores. Uno tiene que preocuparse por aumentar nuestra capacidad de amar al prójimo y de perdonar al prójimo. Y eso lo puedes hacer lo mismo aquí que allí. Lo ideal sería no tener que regresar más al plano físico, pero todo lo físico desaparecerá un día.


El universo físico, sufre un proceso análogo al que he explicado para los seres humanos. El planeta Tierra sufre también el mismo proceso, por tanto, un día el planeta Tierra desaparecerá, y como decía Jesús, “ay de los que aún estén en la tierra en esos días”.


Uno debe aprovechar el tiempo para que el día del fin, ya nosotros hayamos roto la rueda del Sansara. Porque todo el que esté en la tierra en esos días, morirá de manera espantosa y su alma nacerá luego en un planeta más atrasado que la tierra y en un cuerpo más penoso que el cuerpo de los seres humanos. Eso sí, serán los seres más evolucionados de esos mundos y ayudarán allí a que esos planetas avancen y podrán ser llamado dioses o reyes en esos mundos.

Hablas de la idea de la unicidad. La unicidad es sólo un concepto. Es cierto que en el resto de los planos, somos más unidos que en el plano físico, pero yo te invito a que te sientas unidad aquí en el plano físico. Sentirse unidad, sentir que tu prójimo y tú son la misma cosa, ayuda mucho a vivir. Te libera y te aporta un prisma de visión mucho más sabio e idóneo.


No esperes a morir para sentir y experimentar esa unidad, porque aún en el plano astral existe la separatividad. La diferencia está en que en el plano astral las leyes que rigen son las leyes de la naturaleza, y no las leyes de los hombres. Por mucho que se esfuercen los hombres, sus leyes terrenales siempre son injustas, y como desconocemos tantas cosas, incluso, nuestra propia naturaleza, cometemos muchos errores aquí abajo a la hora de legislar.

Para terminar, quiero hacerte ver, que al planeta también llegan grandes seres castigados, y obligados a ayudarnos en nuestra evolución, y vienen otros que lo hacen sin estar castigados. Del plano Mental y del plano superior, es decir, del plano Búdico, también vienen grandes seres a ayudarnos en nuestra evolución. Algunos toman cuerpo físico, y otros lo hacen simplemente inspirando las mentes y los corazones de los que vivimos aquí.

También debería decirte que en el universo existe mucha más vida y que muchos seres de otros mundos nos observan y nos ayudan.

Lo dejo aquí. Si tienes más preguntas, sólo tienes que hacerlas. Atentamente.

TADEO

jueves, 24 de septiembre de 2009

A VECES VEO MUERTOS


A VECES VEO MUERTOS

El cine ha tratado bastante el tema de las personas que ven espíritus. De una de estas películas: “El sexto sentido” he tomado el título para esta entrada. Y es que esta frase es muy representativa, y seguramente nos ha venido a la mente más de una vez, a todos los que hemos nacido con la facultad de ver espíritus.

Hay culturas en las cuales referirse a estos temas es completamente tabú. Si ves algo que se sale de la normalidad, no lo cuentas por si acaso. Prefieres pensar que es tu mente que te ha jugado una mala pasada y no le das más vueltas al asunto, y en caso de que estos fenómenos paranormales te ocurran a menudo, procuras mantenerlo en el más estricto secreto para que no te tomen por loco o no se burlen de ti.

En mi caso, y gracias a que nací en un país como Cuba, donde ver espíritus no es algo tan anormal, nunca tuve que estar ocultando esta facultad. Veía lo que veía y punto. Gracias a Dios, a mis padres, nunca les dio por llevarme al sicólogo, como le ha pasado a algún primo lejano o a algunos amigos.

Ver espíritus es algo que asumo con naturalidad, y como siempre digo, en el plano astral, o plano de los espíritus, uno puede encontrarse con entidades bastante raras, pues no sólo existen espíritus de personas o de animales, sino que podemos encontrar almas de seres sin existencia física, o por lo menos, seres que a día de hoy, no tienen presencia física sobre la faz de la tierra, aunque sí la hayan tenido en algún momento pasado.

También hay entidades espirituales que pertenecen a esos planos, y no han vivido nunca una existencia dentro de un cuerpo físico. También te encuentras los cascarones etéricos de los difuntos, es decir, esa cubierta a modo de cascarón de luz, con que las personas salimos de nuestro cuerpo físico, para luego romperse como un cascarón, pasadas 72 horas después de la muerte.

Nos podemos encontrar también con personas vivas que se encuentran en estado de sueño, podemos encontrar también a esas almas que esperan su momento para nacer, etc.

La realidad es que el plano astral o plano de los sueños es muy complejo y en él las peculiaridades del espacio-tiempo, nos impiden razonar con claridad sobre las experiencias y visiones que de él podemos llegar a tener.

Otra cosa interesante que debemos conocer es que a veces caemos en ciertos estados, en que dejamos la mente en blanco, en que no estamos pensando en nada en específico y no estamos dirigiendo la mirada hacia nada en concreto.


En esos estados muchas veces tenemos visiones, y eso se debe a que hemos inhibido nuestra conciencia racional y con ella nuestros instrumentos de la visión, es decir, los ojos, y gracias a eso, somos capaces de mirar con esos otros ojos que tenemos y que nunca utilizamos, pues siempre utilizamos los ojos físicos. Todo aquel que desee mirar en esos planos, tiene que saber que no lo podrá hacer con los ojos físicos, así que es mejor que no intentemos utilizarlo.

Eso es lo que le pasa a mucha gente, que cree ver algo, y enseguida intenta mirar con los ojos físicos, y claro, la visión se rompe y no ven nada. Mi consejo es que siempre que queramos ver en el plano astral, procuremos mantener el mismo estado mental y la misma postura física en que hemos conseguido la visión.

Otra cosa que hace que la visión que hemos tenido se nos desvanezca, es que muchas veces vemos a los espíritus a nuestras espaldas. Cuando miramos en esos planos, no es necesario darnos la vuelta para ver detrás de nosotros. Girarnos para ponernos de frente, es otra cosa que no ayuda a mantener la visión en ese plano, así que mi consejo es que no se den la vuelta y se concentren sólo en conservar el estado en el que han logrado la visión.

Me despido con una anécdota referente a este tema de las visiones espectrales.
Una mañana me levanté temprano como de costumbre y estaba afeitándome frente al espejo de mi baño cuando de pronto, vi parado en la puerta a un espíritu.

No me asusté, porque lo conocía. Era uno de los muchos ancianos que frecuentan mi centro de trabajo, un centro de jubilados. Me dijo hola y yo le devolví el saludo. Me dijo alguna otra cosa más sin importancia, como hacía cada vez que nos encontrábamos allá en el trabajo y la visión se rompió.

Por lo general, los espíritus no se dejan ver por gusto. Les gusta acercarse a las personas que pueden verlo, y si es una persona que además de verlos, los trata con naturalidad, pues mejor aún, así que no puedo quejarme de que se me dejen ver tantos y tan a menudo.

Me quedé pensando en que aquel señor había fallecido. Una hora después me llamaron del trabajo para un asunto que no podría recordar. Antes de colgar el teléfono le pregunté a mi compañera de trabajo si no se había enterado del fallecimiento de alguno de nuestros asociados. Ella respondió que no, que no se había enterado de nada.

Dos días más tarde, al llegar al trabajo, me enteré de todo. Mi compañera me dijo: Sí, Tadeo, aquella misma mañana en que hablamos murió un señor de los habituales del centro, y lo peor es que murió asesinado por su propio hijo. Dicen que lo encontraron tirado en el suelo a la entrada del baño de su casa.

TADEO

miércoles, 2 de septiembre de 2009

MIEDO A LA LIBERTAD


MIEDO A LA LIBERTAD

Los maestros de sabiduría temen a la libertad. Para ser más exactos, ellos sienten miedo de la manera en que los seres humanos que pululamos hoy por el planeta, es decir, nosotros, entendemos el concepto libertad y la manera en la que le rendimos culto.

Para los maestros de sabiduría, libertad, entendida como lo entendemos los humanos, es sinónimo de caos. Es decir, las mentes que buscan desesperadamente la libertad, son para ellos, mentes caóticas.

Según explican, una mente sabia y equilibrada es aquella que en vez de buscar la libertad, entendiendo esta, como buscar escapar del poder y el efecto de las leyes de la naturaleza, que es lo mismo que decir, las leyes de Dios, procura estudiarlas y conocerlas para luego, utilizarlas en su provecho.

Cuando la mente se ejercita en el estudio y la investigación empiezan a aparecer las respuestas, y aquel que puede darle respuesta a las interrogantes que la vida le va presentando, entonces empieza a experimentar un raro estado de tranquilidad, de paz, y por tanto, también de libertad. Eh, aquí la libertad que desean para nosotros los maestros de sabiduría, y no esa otra que surge de la negación de las leyes que rigen nuestra vida y el funcionamiento de los universos conocidos y desconocidos.

Ya decía José Martí, uno de los maestros de la nación cubana: “Ser cultos es la única manera de ser libres”.

Los maestros de sabiduría orientales dicen lo mismo, aunque quizás de un modo que nos conmociona un poquito más. Ellos dicen:
“La humanidad, más que libertad, necesita maestros”.

Y si les hablas de esa otra libertad más mundana, esa a la que más hacemos referencia los humanos, esa libertad de andar por casa, esa que implica tener tiempo para hacer lo que nos dé la gana, ellos nos dicen:
“¿Para qué quieres libertad, si luego no sabes hacer nada bueno con ella?

TADEO